Durante las movilizaciones en Francia contra el CPE -y contra mucho más, aunque no nos lo saquen por la tele-, lxs jóvenes españoles nadaban en su mar de pesimismo y decidían acudir en masa a un macrobotellón convocado por Internet. No hay mejor manera de dar la razón a quienes sostienen que la red es un mecanismo de control. Todxs a llenar la cabeza de vapores etílicos para evitar el enfrentamiento entre ilusión y realidad. Ejemplos hay a patadas.
El sábado seis de mayo se convocaron dos manifestaciones en Madrid: una de ellas contra la tortura y la represión policial, la otra por la legalización del cannabis. No hace falta decir cuál gozó de una mayor protección por parte de lxs amigxs antidisturbios. En la huelga contra el Proceso de Bolonia, fuimos tres mil lxs estudiantes que acudimos a la manifestación. El resto de huelguistas pensaron que ya cumplían si se tumbaban en el césped... En sus declaraciones muestran su descontento con nosotrxs, pero en el fondo se alegran de que les haya tocado una juventud aborregada.
Las cosas van a cambiar. Nos han educado mintiéndonos, diciéndonos que toda transformación social pasa por las urnas. Pero nos hemos dado cuenta de que la lucha está en la calle, y de que no somos peores que lxs franceses. Ayer, tras la sentada por una vivienda digna, que parecía algo tan inocente, ocurrió algo inesperado: la gente fue de lado a lado por todo el centro de Madrid, burlando a lxs que iban vestidxs con uniformes de Robocop. Y todo continuaba, hasta cinco horas de manifestación. Se demostró a quien lo vio que no necesitamos al Grupo Prisa para salir a la calle, que somos jóvenes y no sólo nos dedicamos a beber, que tenemos un mundo que cambiar, y eso no se hace votando. Había una gran sensación de despertar, sonrisas en todxs lxs asistentes, satisfacción por haber sabido darle a la imaginación. Pero eso no les gusta a lxs dirigentes, y rápidamente lxs astronautas se pusieron sus cascos y empuñaron las porras -incluso se oyó algún disparo- y comenzaron a correr tras nosotrxs. Y ahora, ¿dónde están las noticias? En el macrobotellón estaban todos los medios, y hoy ninguno cuenta lo que ocurrió al final. ¿No será que prefieren sentir pena por nosotros? Para quien está arriba es mucho mejor una juventud triste que una alegre, optimista y combativa. Así que les daremos pena, hablarán mal de nosotrxs, pero prefieren que sigamos siendo ovejas borrachas.
Ramón Nuñez
