EL FUTURO DE AFGANISTAN:
(...)La guerra en Afganistán no ha resuelto nada. Después de la guerra, las potencias imperialistas se dedican a hacer cuentas. Aunque los gastos necesarios estimados para la reconstrucción de Afganistán son de unos 30.000 millones de dólares, los gobiernos occidentales reunidos en Kioto han aprobado un total de ayudas de 9.500 millones en cinco años, lo que resulta completamente insuficiente.
La presencia de las tropas extranjeras de los países de la Unión Europea, Estados Unidos y otros obedece al interés de las diferentes potencias de estar en la mejor posición para cuando llegue la hora de hacer negocios; sobre todo, con los vinculados a la construcción de oleoductos y gaseoductos. Pero hay un pequeño problema. Necesitan un país unificado y un gobierno estable en Kabul controlado por ellos. Los diferentes señores de la guerra que dominan cada zona del país están chocando a cada paso unos contra otros. Ya ha habido choques armados entre los uzbekos de Dostum y los tayikos de Fahim. Por otro lado, los jefes pastunes del sur no se consideran representados en el gobierno de Kabul. Por su parte, Rusia hará lo posible por estorbar los planes de EEUU en Afganistán para reafirmar su propia posición, teniendo en cuenta además que los americanos están dispuestos a establecer bases militares estables en la antigua área de influencia rusa de las repúblicas asiáticas de Tayikistán y Uzbekistán. Pakistán pretende maniobrar para reconquistar su influencia sobre los destinos de Afganistán, pero ni India ni Irán parecen dispuestos a permitírselo.(...)
(del PCE(r))
CUMPLIERON CON EL DEBER QUE LA NÓMINA LES IMPONÍA
17 banderas; 17 lujosos y confortables féretros; 17 medallas; 17 taconazos; 17 saludos sobrios, dignos, castrenses; 17 proezas personales al servicio de la única verdad; 17 cruzados para la Historia de la justicia universal; 17 rezos de Gloria virtuosa; 17 vidas ejemplares cantando al unísono un adiós grave desde la luz y la altura; 17 murmullos que se extinguen a golpe de imprenta mística, glorificante, aduladora, complaciente; 17 seres forzados a perpetuarse más allá de su existencia misma, aplastado el yo por la impersonal máquina de hacer héroes clónicos a voluntad ajena, momificados, embalsamados para mayor Gloria de quién despide sin perder, de quién llora sin sentir, de quién juega con la vida que no le es propia y con la muerte de los que se van, de los que se han ido, de los que ya no están.
17 voces ahogadas; 17 miradas apagadas; 17 sueños que despertaron angustiados, ansiosos, en una común pesadilla; 17 muertos; 17 desgracias; 17 lutos; 17 vacíos en 17 colchones; 17 almohadas sin la cálida huella de la familiar cabeza recién levantada cualquier sábado ahora irrepetible; 17 crisantemos agonizando entre la hierba húmeda que se encorva apesadumbrada sobre una tierra indiferente y sepulturera de rostros, bocas, ojos, manos y dedos; 17 sillas inmóviles en 17 mesas; 17 ausencias penitentes, observantes desde las paredes de 17 hogares, desde cada rincón, desde cada armario, desde cada sombra; 17 huecos en 17 sofás, frente a 17 frívolos televisores; 17 silencios; 17 nombres como arados, surcando funestos 17 lápidas heladas; 17 vacíos en 17 intimidades unidas y distantes en el solitario abismo del fúnebre adiós sin despedida.
JUAN VALLEJO MEDINA
LOS HEROES DEL IMPERIALISMO:
La proeza de los hechos irreflexivos que el instinto dicta no hace héroes, sino mártires. Mártires de causas justas o injustas cuya condición de justicia no depende de la acción concreta y humana, sino de la globalidad de la empresa en que se enmarcan. Cadáveres al amparo de situaciones ajenas a los designios y a la voluntad del individuo protagonista.
Es la acción consciente la que forja héroes. La ignorancia no es, pues, motivo que justifique actuaciones en el ámbito de la opresión imperialista contra los héroes que combaten tal pretensión impositiva. Es la firmeza de la voluntad empeñada a los dictámenes de la razón, marcando el paso y abriendo senderos aún a través de la lógica irreflexiva del instinto, la que ampara figuras heroicas. Pero esos instintos forzados, en ocasiones, a desempeñarse en situaciones enfrentadas abiertamente a los fines de la justicia racional no pueden ser, por definición, motivo de contradictorios actos heroicos al servicio de la injusticia; sino, cuánto más, de actos sorprendentes o relevantes por la dimensión humana de la acción, por sus consecuencias desorbitadas o por el puro acto de fé que éstas puedan suponer aún cuando presten inconsciente servicio a esas causas equivocadas.
No existen por tanto héroes surgidos de entre las filas de la opresión, de la injusticia, del imperialismo. Por muy humanos que algunos actos de sus servidores pudieran parecer, no dejan de obedecer, en su fin último, a la hipócrita moralidad del DIOS capitalista. Aquellos que se alinean con el poder déspota, aún cuando lo hacen sinceramente entregados a una causa que creen justa, no pueden ser más que mártires o criminales.
En ocasiones ambas cosas. Por tanto es cínico tratar de héroes a los caídos por la injusticia, pues estos son, en esencia, injustos; en tanto en cuanto son coparticipes de la misma ya sea de forma consciente o inconsciente. Pueden sin embargo, sus actos, ajustarse en determinadas ocasiones a una moralidad humana de la que es ajena el objetivo de la acción de conjunto en la cual participan los individuos. Pero tales disposiciones no les convierten en héroes, pues dichas obras no atienden al fin último, a la causa por la cual se movilizan, sino que aparecen como actos banales e individuales al margen de los fines que se persiguen. Por tanto, asumiendo que las heroicidades se derivan de actuaciones relevantes en el marco de la consecución de unos objetivos que responden a un objetivo justo, ningún servidor del capital será jamás, bajo ninguna circunstancia, un héroe real. Por mucha grandilocuencia con la que sus dirigentes traten de ensalzar su figura, por muchos honores que atribuyan a sus actuaciones, los siervos del imperialismo son consecuentemente, adversarios del hombre oprimido y por ello, la antítesis del héroe. Y cuanta más Gloria brindan los poderosos a quienes le sirven, más presumible es su aversión por la justicia y hacia los verdaderos héroes. O más patente se hace la evidencia de que el imperialismo debe, para subsistir, apropiarse de sus mártires y disfrazarlos de héroes. Pues las acciones de los héroes, por ser la concisión de las pretensiones de la justicia, convierten, a ojos de los ignorantes, sus propios objetivos en aparentemente justos. Y la justicia siempre es más atractiva, por lo que dispondrán de nuevas remesas de mártires a quienes lanzar contra los verdaderos héroes, contra la verdadera justicia concienzuda y metódicamente difamada y acallada.
JUAN VALLEJO MEDINA
LA OPINIÓN DEL EJÉRCITO Y DE SUS MIEMBROS:
Lo que somos; sobre mis compañeros y sobre mí mismo; habla un mercenario del Ejército español:
Hago la mención, más no sé si ha lugar, pues la diferencia entre ambas opiniones, es desgraciada y prácticamente inexistente. La institución posee el hermetismo y la jerarquía suficiente para imponer criterios y valores a sus componentes especialmente en el ámbito de sus propias competencias. Y la intervención bélica es la fundamental de esas competencias. Había, es cierto, un silencio escéptico, incluso una tímida crítica, frente a la intervención en Irak; como si por una vez, la movilización popular hubiera calado entre los militares provocando una cierta crisis de conciencia. Pero ésta, en todo caso, desapareció súbitamente al amparo de una retirada de las tropas considerada como precipitada y deshonrosa. Absurda apreciación cimentada en la propaganda imperialista que si se cuela con absoluta desfachatez en los hogares de todos, con mayor facilidad y virulencia lo hace en los cuarteles. Hogar, a fin de cuentas, de quienes han de entregar su vida a su injustificable causa.
“Yo no voy a matar a nadie. No voy a invadir ni a ocupar país alguno. No voy a reprimir, ni a maltratar, ni a combatir. De hecho ni siquiera voy a que me maten a mí. Voy porque así me lo mandan. Es mi trabajo. Y la misión encomendada es la de llevar paz, justicia, democracia. A decir verdad no sé que significan exactamente estos valores, no sé en que forma pueden mis patrullajes contribuir a su consecución.
Tampoco me importa demasiado. Mi mundo es claramente superior. Más civilizado, más próspero, más seguro, más cómodo. Así pues, todo lo que signifique asemejar las condiciones de éstas gentes a las de mi país, es un acto noble. Y así me lo dicen mis mandos, los periódicos, la radio, la televisión, mis amigos y en el caso de Afganistán, la propia ONU...¡y hasta los socialistas!. Es absurdo negarlo. Los americanos son unos hijos de puta que campan por sus intereses. Nosotros no. Nosotros no hacemos las cosas como ellos. No tenemos el gatillo tan suelto ni participamos de la guerra de invasión. ¿Ocupación?. No, que tontería. Esto no es una ocupación...es una presencia necesaria al amparo de naciones unidas para posibilitar una paz y la creación y consolidación de unas infraestructuras mínimas y básicas.¿Infraestructuras?. No sé... serán carreteras, colegios...¿no es eso?.
El otro día íbamos patrullando a pié. Yo llevaba algunos caramelos en el bolsillo para dárselos a un crío con el que he hecho cierta amistad. Le hubiera llevado la ración de previsión, pero hoy había callos y magro de cerdo. Los musulmanes no comen cerdo, así que decidí no traerla con migo. La dejé en el BMR, que quedó atrás, en la plaza, pues no puede callejear por la zona. Podría quedar fácilmente atrapado en una emboscada. Todo parecía en calma. El bullicio habitual, los críos siguiéndonos calle abajo, el calor sofocante, el polvo en suspensión. Caminábamos con el casco y el chaleco antibalas puesto. Los fusiles municionados y alimentados. Había llegado la orden de Cuartel General a efectos de seguridad en las patrullas como consecuencia de algunos incidentes registrados últimamente. Sudaba a mares. El peso del equipo completo se hacía notar. Yo iba mirando a la gente, a las puertas, a las ventanas a los coches. Estaba preparado para hacer mi trabajo, no me cogerían por sorpresa. Pero no había nada sospechoso y la rutina me hizo bajar la guardia. Me perdí en mis pensamientos. Aquella pobreza abominable me estremecía. Me dolía como las escenas de aquella Mostar hecha pedazos que me sobrecogió en mi primera misión. Cuando tenía dieciocho años. De repente recobré la atención. Fue al doblar la esquina. Un golpe helado. Levanté la vista del suelo y pude ver como el sargento permanecía un instante detenido, de pié, con el puño en alto y las piernas flexionadas para saltar a ocultarse en el quicio de una puerta como alma que lleva el diablo. Todo el pelotón había hecho lo propio, así que fui el último en apostarme contra la pared y llevarme la culata del fusil al pómulo, escudriñando a través de los elementos de puntería cualquier posible amenaza. Era inminente. De pronto la calle vacía, las ventanas y puertas cerradas, los comercios desmantelados, un solo vehículo aparcado sobre la acera, en nuestro camino. Me había quedado absorto y casi caigo en la emboscada. Afortunadamente, ni iba en cabeza, ni iba sólo, ni tenía el mando. Fue desde un tejado. Me cayeron casquillos sobre la cabeza y pude ver como los impactos de 7,62 arrancaban, furiosos, cascotes de la fachada de enfrente, cerca de Vázquez, que encaró al tejado origen del fuego, por encima de mi cabeza y disparó. De pronto los tableteos se intensificaron y empezamos a replegarnos como tantas veces habíamos hecho en ejercicios y maniobras. Apoyo por el fuego, movimiento, apoyo, movimiento...disparé. Varias veces. Lo hice contra la ranura de un ventanuco. Contra algo que se movió por un tejado, contra una puerta que se abrió de pronto, pero de la que no salió nadie, contra un montón de basura al final del callejón. Pero quiénes se llevaron la palma fueron Zúñiga y Mesa, sirvientes de las ametralladoras que reventaron el coche, fachadas, ventanas, canalones de los tejados...Fue acojonante. Nos estaban esperando.
Ya ves, nos hubieran matado...pero tuvimos suerte. ¿Terroristas?...bueno, aquí no los ven de ese modo. No como un todo. Hay, en efecto, terroristas al uso que atentan contra la población civil de forma más o menos indiscriminada. Pero esto no es en realidad una lotería, sino que obedece a una lógica del combate. La mayoría de los muertos “civiles” autóctonos son colaboradores de los occidentales. En Irak, por ejemplo, todos los candidatos a policía o las pretendidas Fuerzas Armadas reconstituidas. Y los muertos “civiles” europeos o norteamericanos son trabajadores de empresas de seguridad privada. Mercenarios de “Executive Outcomes” y otros tantos ejércitos, a sueldo de los particulares artífices de la guerra, que se levantan un pastón por proteger los intereses de las empresas e inversores occidentales. Saben que se la juegan cuando vienen, así que no tienen derecho a lloriquear cuando los secuestran. Sí...es posible...quizá también nosotros seamos una suerte de mercenarios. ¡Pero muy baratos, joder, que cobramos una miseria!, jeje...Bueno; como te decía, hay de todo, sí. Pero es más bien una resistencia civil. Una guerrilla al uso. Lo que pasa es que la cosa es muy compleja...Yo mismo no acabo de entenderla. La verdad es que al final se andan matando entre ellos pues los objetivos de unos y otros son abismalmente distintos. Hay fundamentalistas islámicos de todas las tendencias. Herederos de los Muyahidínes del Pueblo de Irán, próximos al comunismo en términos sociales, pero distanciados y enfrentados con ellos por causas religiosas. Se trata de clases surgidas durante las etapas revolucionarias y formados en escuelas y universidades fruto de estas revoluciones. Influenciados, en parte, por la URSS, pero contrariados a su vez por las características especificas del comunismo soviético y la evolución real de los acontecimientos en sus propios territorios. Bastante relajados en relación a la sumisión de la mujer y otros aspectos referidos a las relaciones humanas, al tiempo que fervientes revolucionarios frente a las situación socio-política y económica de la región. Hay también integristas tradicionalistas pertenecientes a la pequeña burguesía y a círculos de comerciantes que luchan igualmente contra el sistema capitalista occidental controlado por un capital extranjero que les hace descender hacia clases sociales más desfavorecidas. Pero igualmente combaten contra los revolucionarios que amenazan sus propios intereses, si bien en ocasiones actúan de forma conjunta contra los integristas reformistas. Estos pequeño-burgueses son, quizá, los que más hincapié hacen en las interpretaciones islámicas referidas a la condición de la mujer como posesión particular del hombre. A efectos ideológico-sociales, son probablemente, los más reaccionarios y conservadores. Por otro lado están los integristas reformistas. Son aquellas élites que han conseguido adaptarse al mercado capitalista globalizado y luchan por mantenerse en la cima. Por lo general abogan por una mujer con libertad en el mundo laboral, entienden la necesidad de una fuerza de trabajo extensa y un consumismo desaforado. Prescindir por tanto de la mujer no es asumible en términos económicos. Estos cuentan por lo general con el apoyo de los campesinos sin tierras, perjudicados en su día por las reformas agrarias desafortunadas de los gobiernos revolucionarios que no fueron capaces de aplicar sobre el terreno unas reformas que, si bien prometían mucho, finalmente y como consecuencia de la resistencia de los pequeños y grandes terratenientes, más otras causas añadidas resultaron perjudiciales para muchos de ellos. Pero sobre todo cuentan con las clases más marginales de las diferentes regiones, faltas de formación cultural mínima. En todo caso, todos enfrentan diferentes interpretaciones del Islam y se enfrentan a su vez a una concepción occidental del mundo que les priva de sus caracteres diferenciadores sin aportar más que miseria a sus condiciones de vida. Además se mezclan tanto elementos autóctonos como extranjeros. Irak es un caso un poco peculiar y diferenciado de Afganistán, pues la fuerza real la tenían en principio, los grupos laicos y suníes, que entrenaban a todo tipo de guerrilleros. Y la cultura relacionada con la mujer resultaba bastante próxima a la occidental. Pero lo cierto es que los musulmanes entregados a la lucha armada cuentan con el apoyo de la mayoría de la población tanto en Irak como en Afganistán. Luego hay lo que llaman señores de la guerra; oligarcas de las distintas etnias y regiones; chiítas, sunitas; hay patriotas musulmanes moderados que luchan por la independencia, hay revolucionarios laicos de tendencias comunistas... los menos. También hay jefecillos de barrios, de pueblos, de zonas más reducidas que obedecen a toda suerte de objetivos más particulares, dentro de la máxima general de la resistencia al invasor, que han tenido su peso, si bien se tiende a la unificación de las resistencias.
Sí, es cierto...quizá no nos quieran aquí, porque el enemigo común de todos venimos a ser nosotros. Pero es por culpa de los yankees, que son unos hijos de puta.
¿Lo del tiroteo?. Algún herido. No sé algún cilvil muerto dicen...radio macuto. No se sabe nada. Oficialmente, nada. No, la cosa no quedó ahí; unas noches después de aquello intervinieron los Grupos de Operaciones Especiales en busca de sospechosos en la zona. Dicen que uno le pegó una patada a una puerta, la tiró, y mató a una niña que estaba allí detrás. El hombre quedó jodido...Sí, ya; supongo que la familia de la niña quedó más jodida aún. No, no tenían nada que ver; tampoco encontraron armas. Nada. Pero se llevaron a varios prisioneros. Les dieron unas palizas de la hostia. Los de la PM son lo peor. Luego dicen que si las prisiones americanas...nada; es lo mismo. Me comentó un PM que son tácticas de inteligencia. Los soltaron pasadas unas semanas de martirio. En Irak me enteré de una parecida. Hubo una explosión al paso de un convoy. Varios muertos civiles. De los nuestros nada, algún herido leve. Un irakí que estaba en una peluquería salió al oír la explosión. Lo cogieron como sospechoso no sé porqué. Cuando abrieron el BMR para meterlo en el calabozo...no veas...se ve que había sangre por todas partes. El tipo deformado. Tuvieron que ingresarlo. Luego lo martirizaron durante semanas. Torturas en plan de película macabra, sin tonterías...A mí me pareció una animalada aún suponiéndolo culpable, pero había a quien le parecía bien aquello. Luego se demostró que el pobre no había tenido nada que ver. Lo soltaron. El tío parecía otro.
Hubo otra anécdota curiosa. En Irak. Un tipo se paseaba todos los días con una moto por delante de la puerta del destacamento español. Se entendía que debía ser un informador de la guerrilla. Un día el general comentó en tono jocoso que a ver cuando le pegaban un tiro al palizas aquel. Un cabo primero de Operaciones Especiales que iba con la comitiva lo escuchó. Se apostó sobre un tejado dentro de la base. Falló el primer día. El segundo día lo dejó seco con un fusil de precisión en la misma puerta de la base, Tardaron casi una semana en salir a recoger el cadáver. No pasó nada. La cosa quedó ahí. De hecho los de Operaciones decían haber grabado varias muescas en sus fusiles por cada tipo que se habían cargado en sus intervenciones. Los del Tercio no llevábamos la cuenta. Íbamos de patrulla y si nos tiraban, respondíamos con todo. A saco. Las Browning de 12,70mm, las MG-42 de 7,62 mm y toda la fusilería ligera de 5,56. Sólo se cortaban los de los LAG-40 porque su empleo en esas callejas nos hubiera causado daños a nosotros mismos.
Reventábamos el barrio mientras nos replegábamos. ¿Qué?, si, es cierto, dije al principio que no íbamos a pegar tiros, y lo reafirmo. Eso nos decían en España y así era, de hecho. Pero enfrentados a alguien que te abre fuego, ¿Qué mierda quieres que hagamos?, ¿nos dejamos matar?. Y no, ya te digo que yo no entro en si hacemos bien en estar allí o no. Lo cierto es que cuando más pienso en ello, más creo que no pintamos nada. Al final de la misión era la hostia... salíamos a patrullar y a los quince minutos teníamos que regresar a la base porque nos quedábamos sin munición. No, de esto no se dice nada, es cierto. Sólo se comentaba que íbamos a repartir caramelos a una zona...¿hortofrutícola era?...no sé. Bueno. Eso era más o menos así hasta que la organización de la resistencia empezó a engrasar su maquinaria. No, no eran gilipollas, no. Usaban tácticas de guerrillas. Por ejemplo, ponían cargas ocultas tras los quitamiedos de las carreteras y las hacían reventar al paso de los convoyes. Hacían lo propio con los adoquines de las aceras. Los levantaban para ocultar allí artefactos durante la noche. Al amanecer habían recolocado el adoquín, presentando así un aspecto inofensivo. También perros o animales muertos servían para albergar explosivo en vez de entrañas. Los dejaban en calles o carreteras para hacerlo explosionar en el momento convenido. O burros bomba. Les cargaban la alforjas y bueno, pues eso. Se llevaban puesto a algún yankee. Luego atacaban los convoyes en movimiento. Iban con un coche, adelantaban y desde el carril izquierdo, el copiloto abría fuego sobre el conductor del vehículo militar. El vehículo quedaba detenido y con él el convoy, ofreciendo un blanco fácil para lanzagranadas emboscados. Por ello se optó por no poner vehículos pesados en la vanguardia de los convoyes y circular siempre por el carril izquierdo. Con esto de los adelantamientos tuvimos varias. Para evitarlo se llevaban piedras en los vehículos. Cuando algún coche se intercalaba entre los elementos del convoy se le tiraban piedras al parabrisas. Más de un accidente gordo liamos.
Pero el caso más llamativo fue el de uno de caballería que sin medrar aviso ni pedrada alguna le descerrajó una ráfaga al conductor, reventándole la cabeza. Otra que hacían con usualmente era enterrar de noche morteros comando de 60mm dejando a la vista nada más que la boca del tubo. Al día siguiente llegaban, tiraban varias granadas y desaparecían en un momento. Tiraban con frecuencia con morteros a dentro de la base. De hecho, teníamos refugios al efecto, para protegernos por si nos pillaban de improvisto. Pero lo peor era que la mayoría de los intérpretes y el personal civil autóctono que trabajaba, en teoría, para nosotros eran infiltrados. Un día tiraron sobre la carpa del comedor. Mataron a más de una decena de americanos. Pilló en su zona. Eso sí salió por televisión. ¿Represalias?, ¡joder!, ¿Qué te voy a contar?. Llega un momento que no se sabe qué fue antes si el huevo o la gallina...ellos hacían, nosotros tomábamos represalias, o nosotros hacíamos y ellos tomaban represalias...no sé. Pero aquello iba cada día a más. Lo cierto es que nosotros hacíamos infinidad de animaladas. Forzados normalmente por la situación; no es que fuéramos a ello. Pero poco a poco nos íbamos quedando sin otro recurso que el empleo contundente de la fuerza. Y ellos cada vez nos odiaban más por los daños que les causábamos. Sí,...demasiadas acciones indiscriminadas por nuestra parte. Ninguna solución a nivel político. Cada vez mejor organización de la resistencia, más apoyo activo y decidido de una población progresivamente más beligerante...Salimos a tiempo de Irak. Me pareció un poco humillante. Pareció como si huyéramos. Un contingente americano que tenía previsto volver a casa en tres días, después de más de medio año en la zona, tuvo que quedarse de forma indefinida a cubrir nuestra ausencia. Se lo tomaron a mal, jeje...No sé. Particularmente era consciente de que aquello no fue consecuencia directa de los atentados del 11-M, pero la mayoría opinaba que sí. Que el resto del mundo lo relacionaría y que nos íbamos como cobardes.
Si, hay quien me lo dice. Que cuando estás tan involucrado en algo que ni siquiera te concierne, pierdes la perspectiva. Que no sabría analizar y discernir los motivos de una y otra intervención y sus beneficiarios. Es cierto. No puedo negarlo. Sé que es beneficioso para los americanos por eso de su petróleo. Pero no sé en que forma. Yo no lo comparto, pero hay quien piensa que si al final esto repercute en que nos bajen el precio de la gasolina y en que los españoles participemos en las inversiones de la reconstrucción de ambos países, habrá valido la pena, pues será positivo para nuestra economía. También se dice que los socialistas lo jodieron todo al sacarnos de Irak así, porque ahora no vamos a obtener tajada. Si, ya; eso me contó un amigo que está en la universidad; que la inversión española había sido imposible aún antes de retirarnos y que de ninguna forma hubiera influenciado en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos españoles del montón. En todo caso, es lo que tú dices...el dinero no justifica ni una sola de las muertes en estas guerras...a fin de cuentas es su petróleo ¿no?.
Que dispongan de él como quieran ellos. Lo triste es que tampoco es así. Lo manejan cuatro jeques que siguen oprimiendo a sus pueblos...No sé. La cosa es jodida.
Lo del ataque a base Al-Andalus tiene su historia. Son rumores; radio-macuto, ya sabes como funciona la mili...El tema es que se dice que los iraquíes se volvieron contra los españoles por vernos nosotros involucrados en el apresamiento- secuestro según ellos- del clérigo radical chií Muqdat al Sadr. Pues bien, se decía que los norteamericanos presionaron a nuestros mandos para llevar a cabo de forma conjunta ésta misión. Los oficiales españoles recibieron la negativa desde Madrid, puesto que la naturaleza de la misión acarreaba un riesgo de bajas inadmisible dada la proximidad de las elecciones y esto fastidió al mando norteamericano cansado de la, según él, pasiva actuación española. Se dice que unidades de fuerzas especiales de los Estados Unidos llevaron a cabo la operación hablando deliberadamente en español y con uniformes de nuestro Ejército fomentando después los testimonios que implicaban a nuestras fuerzas en la operación, a fin de forzar así una mayor participación española en la zona como respuesta a unos hechos consumados que provocarían una ola de anti-españolísmo en Nayaf.
Lo cierto es que, si bien había unidades de Operaciones Especiales españolas que habían participado directamente en multitud de operaciones similares, en cuánto al caso concreto que nos ocupa, no ha llegado a mis oídos testimonio alguno que involucre a los nuestros en ésta desmedida acción que encendió una respuesta airada y nos mantuvo en jaque durante días.
En todo caso habría que reconocer también que la posibilidad de que nuestros GOE’s hubieran intervenido no habría causado sorpresa, pues no hubiera sido una novedad; y que la voluntad del gobierno de desvincularse del caos provocado podría haber sido la precursora de la teoría de la acción unilateral de los americanos. Lo cierto es que dado el cinismo de ambos, cualquier cosa es creíble.
A través de un hilo argumental ficticio, en el que se supone un diálogo entre un militar y otro individuo cuya participación en la conversación se omite se han narrado hechos absolutamente verídicos desde la óptica generalizada de los miembros de las fuerzas armadas que han venido participando en las ocupaciones de Irak y Afganistán. Esta es la línea de pensamiento de la tropa y cuadros de mando de menor graduación.
ESTA NO ES MI OPINION PERSONAL DE LOS ACONTECIMIENTOS. HE PROCURADO REFLEJAR FIELMENTE LA LINEA DE PENSAMIENTO GENERAL Y MAYORITARIA A TRAVES DE UNA NARRACION DE SUCESOS REALES HILBANADOS POR UN PERSONAJE FICTICIO.
NO ESPERO QUE OS GUSTE LO QUE OS CUENTO. A MI NO ME GUSTA Y ME TOCA DE MAS CERCA. PERO ES LO QUE HAY.