25 de mayo de 2008

DÍDIMO SIERRA:

EL EJEMPLO DE UNA PERSONA DE PRINCIPIOS

El viernes 16 de mayo falleció el profesor Dídimo Sierra, docente del Instituto Rubiano. Hoy queremos rendirle un homenaje, un reconocimiento a quien en vida siempre se distinguió por la defensa de las causas de los más desposeídos del país.

Ya en una época tan temprana como el año 1971, lo encontramos apoyando en las montañas de Santa Fé de Veraguas la labor de organización del campesinado pobre que desarrollaba el Padre Héctor Gallego, a quien le fuera arrebatada ese año la vida por quienes defendían los intereses de las familias terratenientes del área.

Estudió filosofía e historia en la Universidad de Panamá. Fue parte de esa camada de líderes estudiantiles universitarios de la década del 70 del pasado siglo, apegados a la lectura para nutrir sus mentes en búsqueda de las mejores soluciones a los problemas nacionales. Participó activamente en las movilizaciones de esos años encaminadas a lograr la plena soberanía sobre todo nuestro territorio.

Ya en la década de los 80 tiene una participación destacada y constante en la lucha contra la tiranía norieguista. Adversó la ocupación de nuestro país por tropas extranjeras en los aciagos días sobrevenidos en ocasión de la invasión de 1989. Fue un gremialista de primera línea, electo representante en los diversos planteles en los que laboró, llegando a ser miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación de Profesores de la República.

Era un convencido de la necesidad de que las grandes mayorías se dotaran de su propio partido político. Fue parte del Partido Socialista de los Trabajadores, extinguido legalmente en las elecciones de 1984. En 1993, desde su convicción de socialista de que había que ofrecer una alternativa distinta a la población, participa en la organización del Partido Papá Egoró,del cual llegó a ser Secretario de Formación Política. En ese colectivo también fue parte de los organizadores de la filial La Buena Semilla.

Ya para finales del los años 90 participaba con otros profesionales en esfuerzos como el Frente Panamá Soberana y en los primeros pasos por constituir una organización política de nuevo tipo, bien alejada de la corrupción y del engaño de la que hace gala la partidocracia existente.

Fue un extraordinario ser humano cuya pasión fue pensar con cabeza propia, y ese fue el norte de su labor docente, tanto con sus estudiantescomo con sus hijos. La patria ha perdido un ciudadano, de esos que Bertold Brecht aludía, uno de esos imprescindibles.