NOTA ACLARATORIA Los presentes textos fueron debatidos y aprobados por dos asambleas de la OPNT, recibiendo la Comisión Coordinadora el mandato de hacerlos públicos con la finalidad de recabar las opiniones de amigos y amigas, del público en general, y de corrientes y organizaciones políticas y sociales que de una forma u otra rechazan la realidad política y social existente. No se trata, por tanto, de textos acabados y cerrados, por el contrario son Textos para el Debate de tod@s . Convencidos de que los procesos de transformación política y social sólo son posibles cuando las mayorías asumen esas tareas, y que dichas mayorías están constituidas por sectores plurales y diversos, no necesariamente homogéneos, los textos que entregamos requieren atravesar el debate democrático de todos los interesados. Sólo así iremos construyendo una propuesta que sirva como instrumento eficaz para la erradicación de los grandes males que aquejan el país. En la seguridad de que nos enriqueceremos todos con el debate y la confrontación de ideas, único camino para avanzar efectivamente por el camino correcto, les agradeceremos sus aportes a este primer Cuaderno de Debate. Comisión Coordinadora RESUMEN DEL DEBATE SOBRE LA COYUNTURA ELECTORAL DE 2004 1. El estado actual de las fuerzas emancipatorias La fragmentación de las fuerzas proclives a un cambio político profundo, así como el bajo nivel de las luchas y protestas sociales, incapacita a las fuerzas potencialmente transformadoras para intervenir electoralmente en la coyuntura político-electoral que se avecina y que tiene fecha fija inamovible: primer domingo de mayo de 2004. A sólo un año del proceso electoral, y en razón de lo anterior, no existe posibilidad alguna de inscribir un partido legal, dadas las actuales limitantes antidemocráticas que impone el Código Electoral y la inexistencia de una organización política capaz, en esta coyuntura, de representar con transparencia la voluntad ciudadana y levantar un programa que recoja las demandas sociales y políticas de la mayoría nacional. Por otra parte, la opción de lanzar candidaturas a través de cualesquiera de los partidos del régimen bipartidista es una opción que castraría políticamente a todo el que lo intente, pues con ello se haría cómplice objetivo del estado de cosas que el sector más consciente de los ciudadanos rechaza, ya que de esa manera se estaría legitimando a una u otra candidatura presidencial del bipartidismo, incluidas las de sus partidos satélites. Hay que señalar, igualmente, que todos los intentos de lanzar candidaturas independientes a puestos de elección popular, en este caso para Alcaldes y Representantes, han tropezado con el aparato clientelista de los partidos del régimen y con la actitud saboteadora de las autoridades locales. Ese esfuerzo carece de sentido si no se apoya en una organización política reconocida por sus lazos políticos y sociales comunitarios, capaz de levantar una alternativa política a escala de Estado. Ahora bien, la existencia de una amplia franja social de electores que rechaza la actual polarización electoral y al propio régimen político bipartidista, abre un espacio que le permite a las distintas corrientes emancipatorias intervenir políticamente en la coyuntura electoral. Debemos considerar que se ha iniciado, aunque tímidamente todavía, un proceso de recomposición y rearticulación de las fuerzas potencialmente transformadoras, proceso que se inserta, con sus propias particularidades, en el ascenso mundial e incluso continental de las luchas sociales y políticas. La aparición en nuestro medio de sectores cristianos en lucha contra la globalización y la guerra y por la justicia social, como de intelectuales, ecologistas, profesionales, colectivos de mujeres, campesinos, indígenas y organizaciones ciudadanas que están ofreciendo una resistencia organizada al neoliberalismo y a sus consecuencias, sienta las bases sociales objetivas para la intervención política de las fuerzas que propugnan por un cambio con sentido de progreso. 2. La inexistencia de alternativas electorales Ninguna de las alternativas electorales existentes ofrece respuesta, siquiera parcial, a las demandas de esta amplia franja social. Ninguno de los candidatos ofrece un programa capaz de dar satisfacción a la necesaria y urgente lucha contra la pobreza y las políticas neoliberales que son su causa. Ninguno de ellos se compromete con las profundas reformas políticas que se orientan hacia la reestructuración del Estado, tal como demanda la mayoría ciudadana. Esta situación deja sin alternativas a importantes sectores sociales profundamente descontentos con el estado actual de cosas. Este reconocido descontento social debe ser movilizado políticamente. No hacerlo sería empujar en brazos de la despolitizada abstención a franjas importantes de estos sectores, o llevarlos al voto por "el mal menor", o en el mejor de los casos a un voto de castigo al gobierno, favorecedor en última instancia de las opciones electorales de la mal llamada oposición. De ahí la necesidad y posibilidad de intervenir políticamente en la presente coyuntura, teniendo como norte ampliar, fortalecer y organizar a esos importantes sectores sociales tras una política de independencia del régimen y sus partidos, en la perspectiva de construir una Organización Política de Nuevo Tipo que sea capaz de participar en la coyuntura electoral de 2009. 3. La construcción de un Movimiento Sociopolítico Paso intermedio obligado en la construcción de una Organización Política de Nuevo Tipo es la previa puesta en pie de un Movimiento Sociopolítico capaz de organizar y unificar democráticamente a todos los movimientos sociales y las corrientes políticas emancipatorias y socialmente transformadoras, que tenga por norte articular las luchas hoy dispersas ( asegurados, docentes, campesinos de la cuenca, productores agropecuarios, desempleados, profesionales, ecologistas, indígenas, mujeres, organizaciones ciudadanas, estudiantes, etc.), con el claro propósito de impulsarlas y generalizarlas, respetando su autonomía, pluralidad y diversidad. Para ello será necesaria la elaboración de un programa que una los intereses de los concertados, a la vez que sea el producto de esa concertación. El programa para la coyuntura electoral, y más allá de ella, debe resultar del trabajo colectivo de diversos sectores y no de unos cuantos "dirigentes iluminados". De ahí que la metodología de construcción del programa debiera, lógicamente, atravesar la discusión con todos los sectores sociales y políticos interesados y no únicamente con las cúpulas partidarias o de las organizaciones sociales. 4. Cuestiones pendientes a) A lo largo del debate que habrá que realizar conjuntamente con todos los sectores interesados, se tendrán que identificar puntualmente a los sectores políticos y sociales que constituyen el sustento objetivo del proyecto, así como las áreas o sectores de intervención política que habrá que priorizar. Ello implica, entre otras cosas, la realización de un balance objetivo sobre la actual correlación de fuerzas políticas a nivel nacional, que deberá incluir la situación en que se encuentran las diversas corrientes políticas y sociales, así como el momento que atraviesan sus luchas. b) Igualmente, se tendrá que definir si la orientación política será la del voto en blanco o nulo, en ambos casos sustentada por la consigna ¡ Para castigarlos a todos ! Es claro que este debate es en cierta medida técnico, pues de lo que se trata es de minimizar la posibilidad de que los votos puedan ser manipulados. c) Del debate colectivo deberá surgir un programa político común que interprete fielmente, en esta coyuntura, no sólo las aspiraciones y necesidades concretas de los ciudadanos, sino que tome en cuenta, en su formulación, el nivel de conciencia de los mismos. La insatisfacción de las demandas de dicho programa común es lo que dará sustento al llamado a no votar por ninguno de los candidatos presidenciales presentes en las próximas elecciones generales. d) Dicho debate programático no podrá eludir el candente tema de la Asamblea Nacional Constituyente, dilucidando su significado y propósito, utilidad y momento en que se debiera levantar dicha consigna, evitando así la trampa de la Constituyente antidemocrática que algunos sectores, conscientes de la deslegitimación del sistema, empiezan a proponerle a la sociedad con la clara intención de "cambiar para que nada cambie y todo permanezca igual". e) De igual manera, habrá que clarificar el papel político que juegan los "diálogos nacionales", responsables hasta ahora de la utilización clientelista del Fondo Fiduciario por parte del gobierno mireyista, de la imposición de la nefasta Reforma Tributaria, el tramposo "diálogo educativo" y el claramente privatizador "diálogo" sobre la Caja de Seguro Social. NOTAS PARA UN DEBATE SOBRE LA COYUNTURA ELECTORAL DE 2004 Y LAS PERSPECTIVAS POLITICAS DE LAS FUERZAS POTENCIALMENTE TRANSFORMADORAS. 1. La denominada "crisis de legitimidad" por la que atraviesa el régimen político bipartidista imperante, advertida por un grupo de docentes en el documento "La crisis de legitimidad y la salida constituyente"(La Prensa, 22 de marzo de 2002), continúa agravándose y profundizándose. 2. Escándalos tales como los de Panamá Port, los "durodólares", la impunidad en que ha quedado todo lo relativo a los sobornos del CEMIS, la pública aceptación del Magistrado Cigarruista de que en efecto existieron componendas entre la Presidenta y algunos legisladores para materializar su nombramiento en la CSJ, la persecución de periodistas que se atreven a denunciar la corrupción imperante ( caso de Carlos Zavala), el descaro de la venta de arroz de contrabando y/o patrocinado por el Estado con fines clientelistas (caso Sergio Gálvez), el maquillaje de las cuentas contables nacionales, utilizando para ello los superávit generados por la ACP, con el único fin de ocultar el gigantesco déficit fiscal, y otros muchos, no han hecho más que profundizar la crisis de legitimidad del régimen político. Por otra parte, las políticas neoliberales bajo las cuales el gobierno, en su condición de Junta de Administradores designados por el F.M.I., conduce al país al desastre, se continúan materializando sin tapujo alguno: solicitud de la sede del nefasto ALCA, negociaciones para la inclusión del país en el ALCAC, exacerbación de los embates contra la Dirección de la Caja de Seguro Social, que anuncian la inminencia de su privatización; recortes al presupuesto universitario, imposición de la denominada Reforma Tributaria, etc. Con lo anterior no se hace más que seguir profundizando el insoportable empobrecimiento de los pobres y los más pobres, así como el de las capas medias y profesionales, empujando con ellos a importantes sectores de la sociedad a la desnutrición, la enfermedad, el desempleo, la violencia y la criminalidad. Hay que advertir, con alarma y urgencia, que tanto la Universidad de Panamá como la Caja de Seguro Social, dos de las instituciones más preciadas por el pueblo panameños, sufrirán en el inmediato futuro arremetidas gubernamentales orientadas a someterlas a los criterios neoliberales del Fondo Monetario Internacional. A todo ello, el gobierno mireyista, en busca de legitimidad política frente al gobierno norteamericano, se ha sometido sin resistencia alguna a la política de dominación política y militar global de ese gobierno: ha dado su visto bueno a la operación "nuevos horizontes", permitiendo el retorno de más de 3.000 soldados norteamericanos al territorio nacional; ha firmado la denominada "Declaración de Panamá", que legaliza jurídica y políticamente el involucramiento de Panamá en la guerra civil colombiana y compromete al país en la llamada "lucha antiterrorista"; ha tomado partido por las fuerzas agresoras y ocupantes de Irak. Todos estos elementos alimentan una crisis de legitimidad política que continúa emponzoñando el escenario político nacional y que lo sumerge en un ambiente de zozobra e incertidumbre. 3. La crisis de legitimidad del régimen bipartidista se manifiesta de manera indiscutible en la encuesta " El Pulso de la Nación" ( La Prensa, 17 de febrero de 2003). Mientras el líder del opositor PRD ve disminuida su intención de voto en un 6.3% ( del 44.6 al 43.2, para finalmente situarse en el 38.3), el oficialismo se debate en una verdadero caos, a tal extremo que un 47.4 de los encuestados no se siente identificado con ninguno de los candidatos del arnulfismo. Por su parte, Guillermo Endara, como candidato que pretende heredar el caudal de votos de los independientes, alcanza una intención de voto del 15.6% de los encuestados, cuadruplicando la intención de voto de José Miguel Alemán, el mejor situado de los precandidatos arnulfistas ( 4.2%). De otra parte, el 27.1 de los electores aparece como carente de intención de voto respecto a los candidatos o precandidatos considerados en la encuesta. Es importante señalar que el 23.9 de los encuestados continúa señalando a Alberto Vallarino como su opción de voto preferida, con lo que sumado al 15.6% de Guillermo Endara, nos encontramos con una corriente electoral independiente del bipartidismo que suma un 40% de la intención de voto. En resumen, si bien el oficialismo aparece electoralmente descalabrado, la oposición encabezada por el PRD no supera el porcentaje de voto que se señala como corriente independiente. 4. Como puede observarse, la corriente electoral independiente del bipartidismo ha crecido, si bien el 42.4 de la misma declara no saber quién debería encabezarla. Al respecto, hay varias conclusiones a las que podemos llegar: a) La primera de ellas es que los "Docentes por una Asamblea Nacional Constituyente" tenían razón en su análisis-pronóstico: "Hay que decir, al respecto ( de la corriente independiente), que no se debe confundir esa opción independiente, sin rostro, con una opción por el empresario Alberto Vallarino. Una cosa es la posibilidad de capitalizar esa opción y otra muy distinta es ser el "dueño" de la misma" ( Primera página, segundo párrafo de dicho texto). Ciertamente, la corriente independiente es un dato estable de la coyuntura electoral, y muestra el rechazo de un 40% de los electores al régimen político bipartidista. b) La segunda conclusión a la que podemos llegar es que si un 42.4% de la corriente independiente no está decidida por quién votar, eso significa que no ve satisfechas sus demandas por los candidatos (en este caso Guillermo Endara) que pretenden abanderarla. Resulta legítimo entonces preguntarse: ¿cuáles son esas demandas no satisfechas?, ¿cuál es el perfil de los hombres y mujeres que integran ese 42% de la corriente independiente del régimen bipartidista? A nuestro juicio, se trata de un sector que rechaza la hegemonía electoral de los dos grandes partidos y no percibe diferencias programáticas entre ellos, ni de ellos con sus partidos satélites, por lo que sienten que sus demandas políticas y sociales son ignoradas. Se saben excluidos del régimen de representación política. Muchos de ellos son partidarios de un borrón y cuenta nueva, pues han perdido toda credibilidad en las posibilidades de reformar por la actual vía constitucional el Estado panameño, incluyendo, claro está, el Código Electoral que sirve de cerrojo a la participación política de esa corriente de la sociedad. Dado que su opción electoral presupone algún nivel de cultura y conciencia política, no es descabellado pensar que la integran sectores de capas medias, intelectuales, profesionales, pequeños y medianos empresarios y un sector de trabajadores con la suficiente lucidez política. Hablamos de una cifra no inferior a 250.000 electores. 5. Dando por descontado que ese piso político existe, cabría preguntarnos sobre las posibilidades de capitalización electoral de esa corriente por las fuerzas potencialmente transformadoras. A nuestro juicio, ninguna. En la actualidad, las fuerzas del progreso carecen de los recursos imprescindibles para acometer tal empresa: no existe un programa común, capaz de satisfacer las demandas sociales y políticas de esa corriente; no existe una organización lo suficiente consolidada y creíble como para intentar, en un plazo perentorio, inscribir un partido político; se carece de un lenguaje común, construido para hablarle a centenares de miles de personas y no a los pocos miles que constituyen la suma de todas las "vanguardias", y, por último, se carece de los recursos financieros mínimos necesarios para intentarlo. El Código Electoral constituye, además, otro de los grandes obstáculos con el que tropiezan las fuerzas transformadoras. 6. Lo anterior no significa, ni mucho menos, que no existan caminos para la intervención política de las fuerzas del progreso en la presente coyuntura electoral, y para que también más adelante, en el 2009, puedan intervenir electoralmente. Lo que podemos decir, responsablemente, es que las fuerzas del cambio y del progreso no tienen ninguna posibilidad de intervenir electoralmente en mayo de 2004. En el camino de poder hacerlo en mayo de 2009, demostrando fuerza y capacidad de dirección de amplios sectores de la sociedad, se deberían tomar las siguientes iniciativas políticas: a) Constituir un movimiento socio-político a la que se puedan integrar todas las fuerzas políticas y sociales con voluntad de levantar un Programa Común de cambio hacia el progreso, para desde ella, reagrupadas las fuerzas políticas y sociales con voluntad transformadora, intervenir políticamente en las elecciones del 2004, señalando su carácter antidemocrático, exigiendo la derogación del Código Electoral y comprometiéndose como fuerza alternativa a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, marco en el cual una Organización Política de Nuevo Tipo defendería el Programa Común. Esto permitiría decantar y reagrupar a una franja significativa de electores, primer paso para convocarlos, luego de las elecciones, a la inscripción de un Partido Político de Nuevo Tipo que lleve como bandera el Programa Común. b) Hay que señalar que lo importante de dicha intervención política no lo constituye el número de electores que, mediante su voto en blanco o nulo, logren expresar su rechazo a lo existente. Lo importante, lo fundamental, lo constituirá: a) el proceso mismo de concertación entre las distintas corrientes con vocación transformadora; b) la construcción del Programa Común, utilizando para ello una metodología de consulta, discusión y elaboración con los distintos sectores sociales interesados, logrando así que se exprese la voluntad popular sin distorsiones; c) la puesta en pie de una organización común para la intervención política en la coyuntura electoral (movimiento sociopolítico), que sea democrática, pluralista y tolerante. 7. ¿Cuáles serían los sectores que vendrían a sumarse a la iniciativa de constituir ese movimiento sociopolítico? En la marcha del pasado 15 de febrero contra la guerra en Irak pudimos ver algunos de ellos: los intelectuales, los colectivos de mujeres, sectores cristianos consecuentes con sus creencias y su fe, algunos gremios y sindicatos, sectores del movimiento estudiantil, pacifistas, ecologistas, y nuevos y viejos militantes del imaginario transformador. 8. La democracia, el pluralismo y la tolerancia, así como la independencia de todo el aparato del bipartidismo y sus organizaciones políticas satélites, deben constituir los valores que presidan todo esfuerzo destinado a constituir dicho movimiento sociopolítico y la puesta en pie de una Organización Política de Nuevo Tipo. La manipulación y las maniobras, así como el "verticalismo" y los métodos de lucha "vanguardistas", y por ello minoritarios y estériles, deben ser excluidos de raíz desde los inicios de este esfuerzo. Resulta conveniente aclarar, en aras de la honestidad intelectual y política, que, como es natural y a medida que avance el proceso electoral, la franja de electores que hemos definida como independiente y en busca de una alternativa inexistente en el actual escenario electoral, se irá decantando por lo que considere el "mal menor". Este proceso no anula ni distorsiona nuestras reflexiones apoyadas en la encuesta El Pulso de Panamá ( febrero-2003). Un examen minucioso de las encuestas posteriores nos muestra que si bien es cierto que tanto Guillermo Endara como Martín Torrijos acaparan una mayoritaria intención de voto, los encuestados que declaran que no entregarán su voto a ninguno de los candidatos presentes en la coyuntura, así como los indecisos y los que no contestan, suman el 20%. Aunque ese porcentaje del 20% pudiera disminuir, en la encuesta de marzo un 70% expreso su oposición a la guerra contra Irak, deslegitimando así el involucramiento gubernamental y el silencio cómplice de todos los candidatos. Un dato aún más contundente es que el 40% de los encuestados en mayo manifestó que ninguno de los partidos existentes es democrático. Con ello ratifican que como electores se ven atrapados en un régimen electoral y político que nos les ofrece alternativa alguna y que secuestra su voto para así favorecer electoralmente el "mal menor". |
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