Especial: Ampliación del Canal - Las razones del NO. Simplemente, ‘No’ Roberto Luciano Sánchez Vallarino
La Prensa. 5 de agosto de 2006 Así de sencillo, "No"; ene-o: "No". Antes de que salten a lanzar improperios, diatribas y demás manipulaciones a las que parecen haber quedado reducidos los del "Sí" (estamos hablando de la ampliación del Canal), huérfanos como están de argumentos válidos, déjenme decirles que no se trata de una reacción apasionada -otra de las acusaciones- sino de una simple y sosegada consideración responsable con el futuro de nuestra querida Panamá. Nos han querido vender la idea -para lo cual cuentan con una verdadera legión de apparatchiks, seguidores de obediencia ciega, aprendices de Goebbels [una mentira repetida muchas veces se hace verdad] del patio, obsequiosos servidores de los intereses más creados de nuestra sociedad- de que este es el proyecto salvador de la Patria, que ahora sí vamos a alcanzar por fin la victoria, que las masas irredentas encontrarán restitución, etc., etc. Sin embargo, las matemáticas no mienten, aunque les quieran torcer muy duro el brazo para que lo hagan, si no me creen pregúntenle a la Pulice, que como no pudo hacer que Dukíbiri le ganara a Pichulo, entonces fue a ella a quien se lo torcieron. Tranquilos, no nos engañemos con el espejito de progresiones a futuro para peajes aumentados con alguna mágica ecuación, pues no podremos tomarnos la leche antes de ordeñar la vaca, los números son fríos y no salen aunque nos calienten la oreja con cornucopias de empleos por venir. Conocedores del tema canalero han ido derrumbando una a una las falacias que plantea el proyecto, para muestra un botón: el proyecto de hace 13 años elaborado por el Cuerpo de Ingenieros de EU, entidad encargada de la hidrología de su país y con vasta experiencia, presupuestaba conservadora y responsablemente un proyecto similar, con esclusas más chicas y sin las famosas tinas ni ascenso del Lago Gatún, en 5 millardos (miles de millones). En dinero actual son 8 mil 500 millardos, cifra que excede en demasía el límite de rentabilidad del proyecto, 6 millardos según la propia ACP. Este es el análisis objetivo del ingeniero Tomás Drohan Ruiz, ex director del Buró de Ingeniería de la Comisión del Canal, que, no sé ustedes, pero para mí el que el ingeniero Drohan hubiese tenido tamaña responsabilidad lo califica para hablar con autoridad técnica. Riesgos ecológicos graves como la salinización no han sido rebatidos y tenemos por fuerza que considerarlos. No hagamos caso a la manipulación que trata de estereotiparnos a la mayoría pensante que por simple lógica nos oponemos a colocar todos los huevos de la Nación en la sola canasta del Canal, como anti-progreso, politiqueros y enfermos, entre tantos epítetos que lanzan. Es fácil: aquí hay tantas y tan acuciantes necesidades que vienen siendo ignoradas por los gobernantes de turno, que requieren prioritaria atención. Ejemplo, en Panamá hemos esperado 60 años el tramo izquierdo de dos vías desde cuando se construyó el tramo derecho de dos vías de la Carretera Boyd-Roosevelt -demostrado por los puentes de doble ancho- entre las ciudades de Colón y Panamá, tengan la seguridad de que ha habido suficiente dinero en nuestras arcas para haberlo hecho muchas veces, pero, claro, éste fue a parar a las manos de los usuales sospechosos. Si no quieren ya la Transístmica, hombre, hagan una autopista decente, es una condición sine qua non para nuestro istmo canalero el tener una vía terrestre ultra-moderna entre las dos ciudades terminales del Canal de Panamá. Ah, no, pero lamentablemente para nuestro país cuando firmaron (firman lo que sea) las concesiones de los corredores, resulta que no se puede mejorar la vía para no competir deslealmente con el Corredor (!). Me pregunto: ¿qué panameño firmó esta estupidez?, francamente no le queda otro adjetivo. Mejor ni les hablo de hospitales, escuelas, universidades (con el lamentable estado de la Universidad de Panamá, asaltada por farsantes), pues, ustedes, conciudadanos/as saben cuál es la verdad. El voto es "No". Simple.
*El autor es arquitecto, profesor universitario y jubilado canalero |