Panamá, Septiembre de 2006

 

Especial: Ampliación del Canal - Las razones del NO.

¿AMPLIACIÓN A BENEFICIO DE JUEGA-VIVOS?

Por Carlos E. Rangel Martín

La gran mayoría de los panameños desea una ampliación que beneficie al país; lo que no aprueba es que una parte considerable de las futuras ganancias del canal injustificadamente termine beneficiando a unos pocos juega-vivos.

Y es que, a menos que los altos directivos hayan influenciado en la planificación, resulta inconcebible que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) haya incurrido en los garrafales errores y falsedades que contiene su Propuesta de Ampliación y que generalmente apuntan en una misma dirección: endeudar el canal al máximo posible.

Primera prueba: En la propuesta de la ACP, la Figura 39 y el texto que la acompaña indican que los préstamos sumarán sólo unos B/2,300 millones; pero, haciendo el cálculo independientemente, utilizando los mismos parámetros de la ACP, esos préstamos salen en B/3,175 millones.

Este “error” ayuda a disimular que la ACP estaría incurriendo en un gasto innecesario, porque el canal puede prescindir de esos préstamos y los B/1,250 millones mínimo que se pagarían por intereses, si sólo esa fuera la magnitud del “recargo” y todo lo demás saliera a las mil maravillas, serían dineros que realmente le pertenecen al pueblo.

La demostración de dicho “error” aparece en la PROPUESTA PARA UNA AMPLIACIÓN AUTOFINANCIADA, disponible en la sección de DOCUMENTOS en www.expresionesamp.net .

Segunda prueba: La Figura 40 en la propuesta de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) indica que de 2007 a 2025 el acumulado de las ganancias por excedentes del canal será de B/36,000 millones; pero, utilizando los mismos parámetros de la ACP y asumiendo préstamos por sólo B/3,175 millones, es imposible que dichas ganancias superen los B/25,000 millones.

Este otro “error” ayuda a alimentar la ilusión de que no es un mar sino un océano de dinero el que el estado va a estar recibiendo y que son tolerables los tradicionales “recargos”. Pero ni siquiera los B/25,000 millones pueden darse por seguros, porque todo depende del costo de la obra en sí. Hay que recordar que la minúscula Ley 28 no pone límites al costo de la obra.

Por ejemplo, si el costo de la ampliación fuera el triple de lo publicado, ó sea unos B/15,750 millones, de 2007 a 2025 el estado sólo estaría recibiendo unos B/9,725 millones, que, calculado por año sale a B/512 millones: ¡lo mismo que está recibiendo en la actualidad! No sería sino hasta después de 2025 que aumentarían los aportes al Tesoro Nacional.

Pero esto realmente le conviene a los juega-vivos detrás de la actual propuesta de la ACP porque, en caso de triplicarse el costo de la obra, los pagos por intereses subirían a B/5,375 millones: ¡un 36% de todas las ganancias!

Y, en caso de quintuplicarse el costo, el gobierno tendría que “subsidiar” al canal, igual que ahora “subsidia” a las hidroeléctricas.

Tercera prueba: El sentido común y la experiencia indican que primero se debe realizar el diseño final y luego se debe planificar la financiación, para reducir posteriores cambios, gastos adicionales y retrasos; pero la propuesta de la ACP propone iniciar la construcción antes de entregado el diseño final.

El efecto principal de esta irregularidad es un notable aumento en la cantidad de posteriores cambios que a su vez aumentan el estimado inicial de la obra y la magnitud de los préstamos, ya que el diseño final generalmente incluye trabajos y requisitos que los diseñadores usualmente conciben como resultado de sus investigaciones en el terreno del trabajo y que son posteriores a las planificaciones en las oficinas.

Un botón de muestra es que no han acabado algunos altos funcionarios de la ACP de defender la “solidez” de sus “estimados conceptuales” cuando los pilotos ya han señalado que nadie los consultó y que hay que hacer cambios en los cauces de acceso a las esclusas.

De no hacerse correcciones a la actual propuesta de la ACP, lo más probable es que el costo de la “ampliación con + endeudamiento” sería de al menos unos B/10,500 millones y los juega-vivos seembolsarían unos B/3,325 millones mínimo, más que el valor del canal actual.

Para empeorar las perspectivas, la ACP no tiene experiencia en la construcción de esclusas y para el correspondiente “estimado conceptual” dependió de lo que le envió la Parsons-Brinckerhoff Internacional, tal como aparece publicado en el sitio Web de esa compañía que también manejó el desastroso proyecto apodado “Big Dig” en Boston, Massachussets, donde los costos finales son casi seis veces los estimados iniciales. Ver www.pbworld.com/projects/featured/panama_canal_long_term_2.asp .

Un buen ejemplo de lo que puede suceder por la falta de experiencia especializada lo tenemos en el Centro de Visitantes de las esclusas de Miraflores. Entre otras, el primer diseño que otros hicieron no resultó adecuado, por lo que este edificio, que estaba programado a ser inaugurado en el año 2,000, como lo indica la grabación de ese número en su fachada, no fue abierto al público sino hasta diciembre de 2003.

Y para endeudar aún más al canal, ahora se pregona la inclusión de un puente ó un túnel en la costa atlántica, como si tal adición fueran una “generosa” concesión.