Panamá, Año VIII, No. 228

26 de julio al 8 de agosto de 2009


SUMARIO

Nacional
Editorial
  El caso CEMIS
  La Estrella de Panamá
    Transcripción completa del audio que resucitó el CEMIS
  Miguel Antonio Bernal
    Periodistas sometidos
  Roberto Arosemena Jaén
    Anarquía y demagogia
  Benedicto De León Fuentes
    Caso Bosco y el estado de derecho
  Ricardo Bermúdez A.
    La irreverencia y confusionismo de Bosco Vallarino
  Franklin Castrellón
    Consulados, prueba de ácido
  Ricardo Stevens
    Colón y crisis
  Rafael E. Berrocal R.
    Petaquilla Gold ya extrajo 12 mil onzas de oro y plata
  Milcíades Pinzón Rodríguez
    La minería como amenaza en la península de Azuero
  Mariblanca Staff Wilson
    Femicidios, Estado y legislación
Internacional
  La Jornada
    Honduras: resistencia al golpe y prueba para EU
  Página/12, Buenos Aires
    La crisis hondureña en tiempo de descuento
  Benito / V. Calderón
    Las tristezas de Nicaragua
  Pablo Ordaz
    Nicaragua: la primera dama marca el paso
  Pilar Lozano
    Colombia: confesiones teñidas de sangre
  Juan Alberto Sánchez Marín
    El cuento viejo de las nuevas bases gringas en Colombia
Pensamiento Critico
  Adolfo Rodríguez Gil
    Nicaragua: a 25 años de la revolución
  Héctor Pavón/ Sygmunt Bauman
    Un mundo nuevo y cruel
  Alejandra Ciriza
    Testimonio de una superviviente, feminista y marxista.

Boletín BUSCANDO CAMINO

 

LA IRREVERENCIA Y EL CONFUSIONISMO DE BOSCO VALLARINO

Ricardo Bermúdez A.

PANAMA AMERICA

Bosco Vallarino, sus abogados y voceros, arguyen que el Tribunal Electoral (TE) demora deliberadamente la resolución de su caso. El Magistrado Presidente del TE afirmó que “La mora en el proceso es por los recursos dilatorios que ha presentado sistemáticamente la defensa”. Añadió que Vallarino se niega a entregarles los documentos solicitados: el pasaporte estadounidense y la copia de la carta de naturalización norteamericana.

El último recurso es la solicitud de nulidad y archivo del expediente argumentando que el demandante no es parte del proceso porque reside en San Miguelito. ¿Por qué en vez de descalificar al demandante no presentan las pruebas que no uso su ciudadanía de adopción? Sería muy sencillo presentar el pasaporte, los sellos de entrada y salida, de existir, revelarían si lo usó.

Lo que ocurre es que Bosco Vallarino, por haber abjurado a su ciudadanía de origen y no haber renunciado tacita ni expresamente a la otra, no tiene la ciudadanía panameña, es ciudadano norteamericano y, como tal, no puede elegir ni ser elegido en ninguna jurisdicción electoral de la República.

Alegan que el pueblo, al votar por él, legitimó su elección. Nada más alejado de la verdad jurídica. Si su postulación contravino la Ley, la Constitución o ambas, no puede ejercer el cargo. El TE le permitió participar en la elección asumiendo que decía la verdad en su declaración jurada.

Al margen del aspecto legal, este caso pone de manifiesto el sesgo de los medios, particularmente de La Prensa, para tratar los acontecimientos. Se limitan a describir lo que ocurre alrededor del mismo sin comentarios ni opiniones. Si fuera un miembro del PRD, ya lo habrían descuartizado. A estas alturas o antes de las elecciones su Unidad Investigativa, con los más acres comentarios, descalificaciones y acusaciones de fraude, mentiroso y cínico, ya habría publicado, en primeras planas y ombligos, copia de sus pasaportes, del facsímil de sellos y de los formularios de entrada y salida del país, el reporte de su registro migratorio y de su declaración de rentas al IRS (Dirección de Ingresos de EE.UU.). A propósito, no se sabe si las autoridades gestionaron la obtención de estas pruebas.

Si mintió, si engañó, no parece importar en este caso, porque no es PRD y, además, cuenta con la simpatía y respaldo del diario. Si no, ¿cómo se explica que no hayan explotado periodísticamente una veta tan rica en contradicciones, mentiras, engaños e irreverencia?

Es irreverente al confesar, con prepotencia, porque pensaba que no tendría consecuencias, que, a mucho orgullo, era norteamericano; lo fue cuando juró que no existía ningún impedimento para ser candidato; al afirmar, con gesto burlón, que no encuentra su pasaporte y que encomendó la búsqueda a “su mamita”; al explotar la sensibilidad cristiana de la gente, blandiendo una estampita, con repetidas alusiones a que es un instrumento del Señor. Así, con engaños y mentiras, ha logrado confundir a muchos. Además de irreverente él, y no Confucio, parece ser el inventor de la confusión.