CASO BOSCO Y EL ESTADO DE DERECHO
Benedicto De León Fuentes
La Prensa
El día viernes 3 de julio de 2009, pasadas las 7:00 p.m., un comentarista analizaba lo que ese mismo día en horas de la tarde había hecho la Asamblea Nacional en cuanto a emitir una resolución en la que se le restablecían los derechos ciudadanos de Bosco Ricardo Vallarino, de manera retroactiva a partir del año 2000.
El referido analista manifestó que lo hecho por la Asamblea sobre el particular le había causado dolor de cabeza, quiero manifestar que a mí también me causó el mismo malestar, no solamente por el hecho de haberse emitido la aludida resolución, sino porque ese indicio es una muestra de lo que para el futuro debemos esperar de ese órgano del Estado. Lo hecho por la Asamblea constituyó el plan perfecto para que a su vez los magistrados del Tribunal Electoral aplicaran la técnica de Pilatos, y ahora el señor Bosco es alcalde en funciones.
Importante es recordar que los defensores del alcalde en esa batalla esgrimieron argumentos como los siguientes: a- que es panameño, b- que tiene empresas en Panamá, c- que tiene hijos panameños, ch- que vive en Panamá y d- por supuesto, que ganó las elecciones para alcalde en el distrito capital.
Sin embargo, el tema litigioso no es ninguno de los anotados antes, el tema litigioso es, “si un panameño que voluntariamente adquiere otra nacionalidad, lo que a su vez trae consigo la pérdida de los derechos ciudadanos conforme al artículo 13 de la Constitución panameña, puede elegir y ser elegido, y sobre todo hacerlo de manera subrepticia; es decir, ocultando tal situación, como en efecto fue el caso del señor Bosco?”.
Este fue el tema original en discusión, no otro. Ahora hay que agregar uno nuevo, el cual es, “si la Asamblea Nacional constitucionalmente podía hacer lo que hizo”?
Se me ocurre pensar que nuestra Corte Suprema resolverá estas preguntas, de seguro dentro de unos cinco años, pero por ahora sería de utilidad que alguien como por ejemplo: el Colegio de Abogados, la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, algunas de las diversas academias e institutos de derecho que existen en Panamá y otras organizaciones, no importa si son o no abogadiles, le dieran al pueblo panameño una opinión seria y objetiva de lo que ha pasado, ¿o es que el único interesado en esto es el abogado Armando Aguilar?
Personalmente creo que la Asamblea Nacional por meras razones políticas ha abierto una puerta que en el futuro permitirá que Panamá continúe, como dijera un político colombiano, “viviendo entre el sable y la demencia”. A propósito, y por si alguien no lo escuchó, un individuo, evidente PRD, dijo telefónicamente en un programa radial lo siguiente: “No tenemos que preocuparnos, pues en 2014 ganaremos y la Asamblea de entonces le quitará los derechos a Bosco y lo hará retroactivamente, declarando además que todas sus actuaciones en la Alcaldía son nulas y lo juzgarán, en ese momento él, valiéndose de su pasaporte y nacionalidad norteamericana evadirá la justicia y se irá a aquel país”.
Yo agrego algo, los PRD son más hábiles y tienen más experiencia que los que ahora mandan en la Asamblea, por lo que dicho comentario merece que se le preste la debida atención. Como simple ciudadano, abogado, profesor de derecho procesal y ex presidente de un gremio de abogados procesalistas, expongo estas inquietudes no como antagónico al señor Bosco, sino en defensa de un estado de derecho que bien nos merecemos.
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