FEMICIDIOS, ESTADO Y LEGISLACIÓN
Mariblanca Staff Wilson*
El femicidio es el asesinato de mujeres por razones asociadas a su género. Es la forma más extrema de violencia basada en la desigualdad de género, entendida como la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres en su deseo de poder y dominación, e incluye asesinatos de mujeres por violencia doméstica, sexual y social.
Además, se utiliza el término para entender las muertes de mujeres toleradas por los Estados; tolerancia que se refleja en ausencia de estadísticas y políticas públicas dirigidas a enfrentar, prevenir y sancionar efectivamente la violencia contra las mujeres.
Constatar con estupor que en Panamá, de enero a julio de 2009 van más de 40 femicidios, la mitad de ellos causados por parejas o ex parejas y la otra mitad a causa de la violencia social, va mucho más allá de simples números o estadísticas. Hablamos de vidas de mujeres que nadie quiere ver ni contar, siendo el Estado principal ejecutor de esa invisibilidad en que vive la mitad de la población.
¿Qué pasa cuando el Estado habla de inseguridad, de violencia, pero no de la violencia y la inseguridad que diariamente viven las mujeres? Es un tema más grave desde lo que los medios tratan como “crimen pasional” o muestran como hechos aislados o desde lo que el mismo Estado nos hace ver.
Por ello hay que explicar y señalar por qué cuando hablamos de femicidios no son hechos aislados o por qué no son crímenes pasionales y por qué hay necesidad de llamar a las cosas por su nombre, instalando a todos los niveles que la violencia hacia las mujeres es una cuestión política, social, cultural y de derechos humanos.
En no pocos casos, las penas aplicadas a los femicidas son irrisorias, en otros, las víctimas son investigadas y culpabilizadas de sus propias muertes; conductas que representan una cultura instalada en la justicia, en los medios de comunicación y la sociedad.
Es necesario que el femicidio sea una figura que se incorpore al Código Penal, para que de esa forma, cualquier asesinato producto de la violencia sexista y machista sea sancionada con el rigor que implica y que no hayan argucias legales para evadir o disminuir las penas aplicables.
La tolerancia del Estado, a través de la inacción de la justicia, hace imprescindible y urgente que el femicidio se incorpore a la legislación penal como un delito de lesa humanidad, tal como lo han hecho países como España, México y Guatemala.
La violencia contra las mujeres es un asunto clave que requiere estar presente en la agenda política del Estado, los partidos políticos, los movimientos sociales y en todos los sectores. Debemos asumir el compromiso de luchar para eliminar la violencia, como dice la directora Ejecutiva de UNIFEM: “Si nos comprometemos a crear un mundo libre de violencia hacia las mujeres y las niñas, nuestras hijas e hijos dirán que detuvimos el crimen más universal e impune de todos los tiempos contra la mitad de la población de la Tierra”.
ABOGADA, ESCRITORA Y FEMINISTA |