Panamá, Año VIII, No. 227

12 al 25 de julio de 2009


SUMARIO

Nacional
Editorial
  Las orejas del lobo
  Miguel Antonio Bernal
    Prohibido olvidar
    Viajero frecuente
  Espacio de encuentro de mujeres
    Mujeres panameñas ante el golpe de estado en Honduras
  Neir Carrasco / Guido Bilbao
    Las Super designaciones
  Berna Calvit
    A manera de carta
  Ángel López Guía
    Consorcio ganador genera inquietudes
  Jesús Cacho
    ¡Así, así, así gana Sacyr…!
  Miguel Mora
    El hospital no tenía permiso de apertura
  Juan Jované
    Canal de Panamá: expansión o recesión 
  Enrique M. Illueca
     Urge reabrir el caso CEMIS
  Paco Gómez Nadal
    La frontera del abuso
    ¡Viva la pobreza!
Internacional
  Frida Modak
    Advertencia y amenaza para AL
  Paco Vera
    Los residuos del golpismo en AL
  Modesto Emilio Guerrero
    Honduras: las salidas posibles
  Antonio Albiñana
    Uribe acepta cinco bases de EEUU
  Samuel Farber
    Cuba: controles políticos desde arriba
  Pablo Ordaz
    Daniel Ortega, el comandante de las dos caras
Pensamiento Critico
  Emir Sader
    Antineoliberalismo o restauración conservadora
  Raúl Zibechi
    Progresismo y neoliberalismo
  Fernando Arellano Ortiz
    La solución a la crisis tiene que ser política
  Equipo Nitlápan
    Nicaragua: 30 años después por el túnel del tiempo

Boletín BUSCANDO CAMINO

 

VIAJERO FRECUENTE

Miguel Antonio Bernal

CATEDRATICO TITULAR

Durante su mandato presidencial de cuatro años y diez meses, Martín Torrijos realizó más de doscientos viajes fuera del país. La frecuencia de estos, lo llevó a hacerse merecedor del sobrenombre de “El muñeco que pasea”, -de parte del ciudadano jubilado Eladio Fernández.

Poco o nada aportaron a la población panameña o a su administración pública, las decenas de viajes presidenciales o el de sus acompañantes. Jamás se conoció informe público sobre la paseadera presidencial y, la mayoría de los viajes, se caracterizaron por su inutilidad práctica y un secretismo que revela la irresponsabilidad administrativa de su autor. Hasta las fotografías, que se publicaban en los medios, de los periplos, nos resultaban inútiles a los contribuyentes, dado que sólo recogían el rostro sin expresiones del muñeco que pasea(ba).

¿A cuánto pudo ascender en costos para el fisco el escapismo presidencial? De seguro, nunca lo sabremos, dada la complicidad de la Contraloría General de la República en esos menesteres. Lo que sí sabemos es que el viajero frecuente, promedió casi un año fuera del país y acumuló, suficientes millas, como para poder seguir viajando gratis, otro año más.

Iniciada una nueva gestión presidencial que, por cuestión de personalidades, sin duda tendrá otra dinámica, se hace necesario aprender las lecciones de lo negativo de los años perdidos con Martín Torrijos y, lograr lecciones que nos resulten positivas para la población panameña.

En efecto, se hace necesario -y hasta urgente-, que la sociedad civil desarrolle los mecanismos de control ciudadano, que obligue a las autoridades a dictar las disposiciones legales pertinentes para que todos los viajes que realicen al extranjero, todos los servidores públicos y que sean sufragados con fondos del erario, sean no solo divulgados debidamente, sino que también se de a conocer los informes de las gestiones que estos realicen en sus lugares de destino.

También debe establecerse, de parte de la Contraloría General de la República, el mecanismo que permita que todas las millas que se acumulen, -con los planes de viajero frecuente de las compañías aéreas-, con motivo de viajes oficiales de funcionarios de todos los órganos del Estado y de sus instituciones autónomas y semiautónomas, en lugar de beneficiar a los funcionarios viajeros, sean acumuladas en un fondo común.

Dicho fondo común de millas deberá servir para que los billetes de avión, que se obtienen con las mismas, sean destinados a personas que por sus escasos recursos los requieran por motivos médicos, duelos familiares u otras situaciones que deberán estar previstas en las disposiciones normativas que se den. También se podrá, con dicho fondo común de millas, cubrir pasajes de delegaciones deportivas, culturales o educativas que así lo requieran, lo cuál vendrá a significar un importante ahorro para el fisco. Iniciemos, como ciudadanos, acciones en ese sentido.