Panamá, Año VIII, No. 227

12 al 25 de julio de 2009


SUMARIO

Nacional
Editorial
  Las orejas del lobo
  Miguel Antonio Bernal
    Prohibido olvidar
    Viajero frecuente
  Espacio de encuentro de mujeres
    Mujeres panameñas ante el golpe de estado en Honduras
  Neir Carrasco / Guido Bilbao
    Las Super designaciones
  Berna Calvit
    A manera de carta
  Ángel López Guía
    Consorcio ganador genera inquietudes
  Jesús Cacho
    ¡Así, así, así gana Sacyr…!
  Miguel Mora
    El hospital no tenía permiso de apertura
  Juan Jované
    Canal de Panamá: expansión o recesión 
  Enrique M. Illueca
     Urge reabrir el caso CEMIS
  Paco Gómez Nadal
    La frontera del abuso
    ¡Viva la pobreza!
Internacional
  Frida Modak
    Advertencia y amenaza para AL
  Paco Vera
    Los residuos del golpismo en AL
  Modesto Emilio Guerrero
    Honduras: las salidas posibles
  Antonio Albiñana
    Uribe acepta cinco bases de EEUU
  Samuel Farber
    Cuba: controles políticos desde arriba
  Pablo Ordaz
    Daniel Ortega, el comandante de las dos caras
Pensamiento Critico
  Emir Sader
    Antineoliberalismo o restauración conservadora
  Raúl Zibechi
    Progresismo y neoliberalismo
  Fernando Arellano Ortiz
    La solución a la crisis tiene que ser política
  Equipo Nitlápan
    Nicaragua: 30 años después por el túnel del tiempo

Boletín BUSCANDO CAMINO

 

Internacional

CUBA: CONTROLES POLÍTICOS DESDE ARRIBA

Samuel Farber*

Sinpermiso 

Cuando en 1961 Fidel Castro proclamó "dentro de la revolución, todo; fuera de la revolución, nada", se olvidó de la cuestión de quién decidiría qué y de quién estaba calificado para estar "dentro de la revolución". La consigna fue inmediatamente seguida de medidas represivas dirigidas no solamente contra los contrarrevolucionarios de la derecha, sino también contra los izquierdistas no comunistas. Lunes de Revolución, el suplemento semanal de cultura y literatura del diario gubernamental de circulación masiva Revolución, que publicó a una amplia variedad de autores independientes de la izquierda no comunista de todo el mundo, fue clausurado. El documental titulado "PM", que retrataba la vida nocturna apolítica y hedonista de los pobres en La Habana, dirigido por Saba Cabrera Infante, hermano de Guillermo -el editor de Lunes- también fue retirado.  

Las décadas siguientes se caracterizaron por la represión gubernamental de las tendencias disidentes en la izquierda y en la derecha por igual. Entre los incontables sucesos represivos de aquel período estuvo la purga, por vez segunda, del viejo estalinista Aníbal Escalante, que fue condenado a 15 años de prisión en 1968 por organizar lo que era, en realidad, un grupo de discusión. Su así llamada "microfacción" se había estado reuniendo para analizar los defectos de la economía cubana desde una perspectiva soviética ortodoxa, y mantenía relaciones amistosas con algunos diplomáticos del bloque soviético.

Mientras esto ocurría en un contexto de tensiones con la URSS, los líderes cubanos eran, sencillamente, reacios a debatir abiertamente las críticas de los viejos comunistas, quienes de hecho predijeron la debacle económica de la campaña de 1970 para una cosecha de diez millones de toneladas de azúcar. (1) Se efectuaron purgas y persecuciones contra defensores del Black Power como el escritor negro Walterio Carbonell, un antiguo comunista que había sido el embajador cubano en Argelia del FLN;(2) como se hicieron, en los años siguientes, contra conocidos homosexuales como el escritor Reinaldo Arenas. (3)

En el frente cultural, la consigna de 1961 de Fidel Castro pudo ser interpretada como una censura gubernamental del contenido "contrarrevolucionario" y al mismo tiempo como una actitud permisiva contra cualquier cosa con un contenido políticamente neutral, con una diversidad de formas artísticas. Sin embargo las cosas no sucedieron así.

Durante la década de los sesenta la censura se extendió a fenómenos tan políticamente inocuos como la música de los Beatles. El estalinismo cultural alcanzó su apogeo cuando el Congreso Nacional de Educación y Cultura de 1971 atacó ferozmente a los artistas e intelectuales homosexuales y prohibió que los homosexuales representasen a Cuba en el extranjero en misiones artísticas, políticas o diplomáticas.

Con ello se abrieron las puertas a lo que el escritor cubano Ambrosio Fornet denominó el "quinquenio gris", los años de 1971 a 1976, durante los cuales se impusieron una serie de "parámetros" a los profesionales de la educación y de la cultura con el objetivo de escrutar sus preferencias sexuales, prácticas religiosas, relaciones con gente del extranjero y otras cuestiones políticas y personales.

Malos recuerdos que retornan

Los malos recuerdos de este período desataron una protesta en forma de "guerra de correos electrónicos" en el 2007 por la repentina aparición de tres burócratas de alto nivel que habían sido responsables de las políticas culturales represivas del "quinquenio": Luis Pavón Tamayo, Armando Quesada y Jorge "Papito" Serguera. Cuando fueron presentados en la televisión cubana como importantes colaboradores de la cultura cubana, muchos intelectuales y artistas reaccionaron con temor, pensando que éste sería el pistoletazo de salida de una política más represiva bajo la égida de Raúl Castro, quien recientemente había ocupado el cargo de su hermano enfermo.

 Un verdadero torrente de correos electrónicos circuló objetando la reaparición de estos personajes y proporcionando nuevos detalles de los horrores de aquel período. Uno de sus autores fue el conocido arquitecto Mario Coyula, quien argumentó en algún momento que el peor período de la historia cultural cubana había comenzado en los sesenta y había durado quince años ("trinquenio") y no los cinco ("quinquenio") que Ambrosio Fornet había afirmado.(4) La protesta tuvo éxito a la hora de hacer al gobierno admitir que había sido un error resucitar a aquellos tres burócratas y que continuaría con las políticas relativamente más liberales que habían tenido lugar en los noventa.

 Esta protesta fue políticamente limitada en el sentido de que no desafió a la verdadera censura, ni cuestionó a quien había dado a los tres burócratas las órdenes de realizar las políticas represivas del quinquenio. La protesta, no obstante, fue, al menos en sus inicios, auténticamente espontánea, una rareza en la Cuba de Castro.

Presos políticos

Es cierto que el gobierno cubano no ha llegado a los excesos del estalinismo ruso. Nada de lo que el gobierno cubano ha hecho es comparable a las purgas masivas y a los asesinatos que aterrorizaron al pueblo de la Unión Soviética en la década de los treinta, o a los gulags que esclavizaron a millones de personas con propósitos económicos y políticos.

Sin embargo, a partir de mediados de los sesenta el gobierno cubano estableció los campos de la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) para aislar a los disidentes políticos, sexuales y religiosos. Un número aún desconocido de homosexuales, católicos, testigos de Jehová y practicantes de ciertas religiones afrocubanas como la sociedad secreta de Abákua se vieron arrojados juntos a desempeñar trabajos forzados como castigo por desviarse de la ideología y las prácticas dominantes.

La Cuba de Fidel tiene también un largo historial de encarcelamientos por delitos políticos y económicos y por intentos de abandonar el país ilegalmente, y lo mismo en la práctica extrajudicial de trasladar y condenar al ostracismo a miembros del Partido Comunista Cubano y del gobierno como método disciplinario. Fidel Castro ha admitido recientemente que han habido al menos unos 15.000 prisioneros políticos en Cuba,(5) aunque en otra ocasión mencionó la cifra de 20.000.(6)

Aunque a través de los años el número de prisioneros políticos se ha reducido enormemente, y las estimaciones actuales (2009) varían entre los 200 y los 250, la abrumadora mayoría de éstos fueron encarcelados por "delitos" políticos totalmente pacíficos. 

 Cuba tiene un descomunal número de presos comunes. En comparación con la media mundial de 166 presos por cada 100.000 habitantes, el índice de Cuba, de 487 por cada 100.000 habitantes, se encuentra entre los más altos del mundo, tan sólo por detrás de un puñado de países como la Federación Rusa (607 por cada 100.000 habitantes) y del peor carcelero de todos, los Estados Unidos de América, con un porcentaje de 738 prisioneros por cada 100.000 habitantes.(7)

El gobierno cubano también ha mantenido la pena de muerte, que ha encubierto una variedad de delitos políticos y comunes, aunque los últimos años se ha usado la moderación. Una auténtica apertura en Cuba probablemente conduzca a la exigencia de acceder a los archivos gubernamentales para encontrar el alcance verdadero de la represión gubernamental. Un representante oficial del gobierno cubano en Nueva York ha reconocido que un número desproporcionado de los presos son negros, y que los negros son detenidos por la policía en las calles para controles de identificación rutinarios con mayor frecuencia. (8) 

La historia completa de la ejecución del general Arnaldo Ochoa y de sus colaboradores en 1989 tiene aún que ser desenterrada; también sucesos mucho menos conocidos, como el traslado forzoso de miles de personas de la Cuba central a la occidental durante los setenta, mucho después de la pacificación de la cordillera de Escambray.(9)

Excedente represivo sistémico

El gobierno cubano y sus simpatizantes en el extranjero han argumentado que la represión gubernamental ha estado justificada por la continua represión armada, el sabotaje y el terrorismo organizado por los EE.UU.

El derecho de todo gobierno revolucionario de defenderse de la agresión violenta, provenga del interior o del exterior del país, está fuera de cuestión. Así, por ejemplo, cuando poco antes de la invasión respaldada por los EE.UU., en abril de 1961, el gobierno cubano detuvo a decenas de miles de personas sospechosas de ayudar potencialmente a los invasores, no se esperaba de él que hiciese otra cosa teniendo en cuenta la amenaza a la que se enfrentaba. 

El gobierno, empero, ha utilizado la necesidad de su legítima defensa como tapadera y como justificación para instituir un sistema que es intrínsecamente represivo. En este contexto, resulta útil distinguir entre represión y excedente represivo sistémico.

La represión simple es la violencia que un régimen revolucionario puede emplear legítimamente para defenderse contra la inevitable resistencia interior y extranjera y contra la oposición a su gobierno.

El excedente represivo sistémico se refiere a la represión que un régimen emplea no con fines legítimos de defensa, sino en virtud de su propia naturaleza como sistema represor, tanto en su ideología como en su práctica.

No se trata de una distinción cuantitativa, en función del monto represivo. Es una distinción cualitativa basada en si un acto dado de represión está justificado o no por una situación objetiva relativa a la seguridad. Por ejemplo, la censura sistemática de los medios de comunicación en Cuba y la negación profunda al derecho a viajar al extranjero son ejemplos de excedente de represión sistémica que no pueden justificarse por ninguna necesidad legítima de defensa.

 Irónicamente, la acusada crisis económica de los noventa trajo consigo un relativo descenso de la represión en la isla. Hubo también una significativa relajación cultural. Así, el Cuarto Congreso del Partido Comunista Cubano que tuvo lugar en 1991 levantó la prohibición a creyentes y practicantes religiosos de afiliarse al Partido y tener cargos de importancia en el gobierno. Esta acción supuso un enorme impulso y revivió prácticas religiosas entre los creyentes, ya fuesen católicos, protestantes, afrocubanos o incluso judíos.

En el mundo académico, cultural y artístico, la relajación del control gubernamental animó a un mayor desarrollo de rotativos de pequeña circulación como Temas, La Gaceta de Cuba, Revolución y Cultura. Estos órganos comunistas tolerantes comenzaron a prescindir del trillado lenguaje de "línea del partido" y se implicaron en una seria crítica social y política, aunque dentro de límites muy marcados. También se ha aflojado la correa a un buen número de ONGs y centros de investigación.

La contrapartida popular a la liberalización que ha beneficiado a las elites educadas implica la tolerancia hacia la cultura de la queja de los ciudadanos --aunque no ciertamente de grupos organizados fuera de los canales oficiales. Además de permitir que se dé rienda suelta a la crítica, éstas han sido en algunas ocasiones jalonadas, siempre y cuando fuesen dirigidas a personas que ocupan cargos concretos en la administración y nunca a la cúpula política dirigente.

Mientras tanto, los medios de comunicación han mantenido una orientación estrictamente ortodoxa. Siguen siendo aburridos y deslucidos, aunque ocasionalmente Juventud Rebelde ha rejuvenecido su cobertura con piezas de periodismo de investigación revelando el alcance de la corrupción en el país (la página semanal de Granma que registra las quejas administrativas de la ciudadanía ha sido bastante más superficial y menos reveladora).

La ortodoxia del partido gobernante es particularmente evidente en la radio y en la televisión, bajo la égida del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión), una institución desdeñada por muchos artistas e intelectuales por sus prácticas arbitrarias y su censura.

La represión oficial de homosexuales, que llegó a poner en cuarentena a los enfermos de SIDA, también comenzó a relajarse y fue eventualmente reemplazada por una política mucho más tolerante e ilustrada bajo el liderazgo de Mariela Castro Epín (una hija de Raúl Castro) y el CENESEX (Centro Nacional para la Educación Sexual), que dirige. CENESEX ha defendido la legalización y las ayudas para las operaciones de cambio de sexo.(10)

Nada de eso ha significado, sin embargo, que los homosexuales cubanos se sientan enteramente libres para "salir del armario" o que la discriminación haya sido eliminada. A ellos, junto a los negros, mujeres y trabajadores, no se les ha permitido organizarse de manera independiente del Estado y del partido dirigente para defender sus intereses.

Las restricciones para viajar al extranjero también se han relajado. Sin embargo, aún no existe el derecho como tal: sigue siendo un privilegio que otorga el Estado. A muchos disidentes políticos como Yoani Sánchez, la editora de la página web Generación Y, se les sigue denegando el permiso para viajar fuera de la isla.

Éste ha sido también el caso de Hilda Molina, una destacada neurocirujana y antigua diputada de la Asamblea Nacional de Cuba, a quien finalmente se le ha permitido visitar a su hijo y a su familia en Argentina después de 15 años de espera. La ausencia del derecho a viajar, especialmente entre los jóvenes, ha creado un fuerte sentimiento de aislamiento y de frustración rayano en la claustrofobia.

Abertura inconsistente

Las tendencias aperturistas del gobierno no han sido consistentes: en marzo de 2003, 75 disidentes fueron encarcelados y condenados a largas penas de prisión (20 de ellos han sido desde entonces liberados, la mayoría por motivos de salud). Tres jóvenes afrocubanos que intentaron abandonar la isla ilegalmente secuestrando un pequeño transbordador fueron ejecutados sumariamente siete días después, aunque no hirieron a nadie durante el secuestro.

En el caso de los 75 disidentes arrestados, el gobierno invocó leyes que convertían en delito recibir subvenciones de fuerzas extranjeras hostiles, incluso si éstas se empleaban para realizar actividades políticas enteramente pacíficas.

Es probable que algunos de aquellos 75 disidentes recibiesen ayuda material del gobierno estadounidense en forma de recursos para la publicación y otros estipendios. Pero el hecho de que sus actividades fueran de naturaleza pacífica debería haber convertido este caso no en materia policial, sino en una cuestión política apropiada para un debate público ante el pueblo cubano, para que así pudiese éste sacar sus propias conclusiones sobre la credibilidad y confianza del gobierno cubano y la de sus opositores.

Es más, esta situación no debería ser juzgada aisladamente, sin tener en cuenta el contexto general de un estado cubano que monopoliza los medios de publicación y emisión. Además de de cualquier vía legítima para expresar sus ideas, a los disidentes se les niega rutinariamente  oportunidades educativas y son despedidos de sus empleos estatales, que son la gran mayoría de los trabajos disponibles en Cuba. La situación llevará a muchos de ellos a la desafortunada conclusión de que el enemigo de su enemigo es su amigo, si no a convertirse directamente en partidarios de los Estados Unidos, y en consecuencia hacerles deseosos de recibir ayuda financiera del gobierno estadounidense.

Ni falta que decir tiene que aunque defiendo el derecho a la actividad política pacífica, me opongo a la política "plattista" (la de la enmienda Platt) que estas personas defienden. Por desgracia, éste es un patrón con una larga y triste historia en los movimientos de oposición de los países comunistas. 

Mientras el número de prisioneros políticos juzgados formalmente se ha reducido en los últimos años, el gobierno ha incrementado el hostigamiento y el encarcelamiento temporal de los opositores durante unos pocos días. El gobierno ha confiado crecientemente en esta táctica de arrestos a corto plazo para quebrar las manifestaciones, incluso cuando son tan pequeñas como las de grupos como Las Damas de Blanco, que protesta por el destino de sus maridos y familiares detenidos.

Desde la "guerra de correos electrónicos" en 2007, han ocurrido un número de incidentes que sugieren que una cultura de resistencia colectiva, más que de queja puramente individual, puede estar surgiendo en Cuba. Cientos de estudiantes se manifestaron abiertamente en la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba en septiembre de 2007 para protestar por las pobres condiciones de vida y la falta de seguridad para las estudiantes. 

Los medios de comunicación cubanos guardaron un silencio absoluto sobre la manifestación, cuyo seguimiento debió de ser considerable, pues el gobierno creyó necesario convocar una gran contra-manifestación oficial en Santiago de Cuba a principios de octubre.

La protesta de los intelectuales de 2007 demostró el potencial de las nuevas tecnologías como vía para la protesta. Sin embargo, pocos cubanos tienen acceso a los ordenadores en la isla, y para quienes lo tienen, el correo electrónico es más accesible que Internet. Con todo, un pequeño grupo de izquierdistas cubanos encabezados por el diplomático retirado Pedro Campos Santos ha empezado a emplear la página web catalana Kaos en la Red como vehículo para defender el control obrero y otras importantes reformas políticas y económicas en la isla.

Campos Santos y sus colaboradores siguen rindiendo homenaje al liderazgo de los hermanos Castro y, tácitamente al menos, apoyan las estructuras institucionales del estado unipartidista, aunque son partidarios de la existencia de tendencias en el seno del partido gobernante.

No sé si lo hacen por razones tácticas o porque es ésta verdaderamente la política que defienden. En cualquier caso, ellos y Kaos en la Red(11) han llevado a cabo un notable ejercicio ayudando a crear lo que en un momento dado podría ser una alternativa revolucionaria a un régimen burocrático decadente.

 

Notas

(1) Maurice Halperin, The Taming of Fidel Castro, Berkeley, Ca.: The University of California Press, 1981, 271-76.  (2) Eldridge Cleaver y Robert Williams, dirigentes afroamericanos, hubieron también de abandonar Cuba porque sus opiniones diferían de las de los dirigentes cubanos. (3) Las experiencias de Reinaldo Arenas fueron recogidas con enorme viveza en la película Antes de que anochezca de Julian Schnabel. (4) Mario Coyula, "El Trinquenio Amargo y la Ciudad Distópica. Autopsia de Una Utopía," n.d.  (5) Ignacio Ramonet, Fidel Castro. Biografía a Dos Voces, Barcelona: Random House Mondadori, 2006, 486. (6) Entrevista de Fidel Castro con Lee Lockwood, Playboy, enero de 1967, 74.(7) Christopher Hartney, "US Rates of Incarceration: A Global Perspective," hoja informativa. Research from the National Council on Crime and Delinquency, noviembre 2006, 2. Los casos de los que se tiene constancia de manera no oficial parecen indicar que un desproporcionadamente elevado número de presos comunes en Cuba son negros. Si el gobierno tiene cifras relevantes sobre esta cuestión, las mantiene en secreto. (8) Devra Evenson, Law and Society in Contemporary Cuba. Segunda edición, La Haya: Kluwer Law International, 2003, 130.  (9) Vid. "Pueblos Cautivos. Entrevista con el doctor José Luis Piñeiro", Encuentro de la Cultura Cubana, (Madrid), primavera de 2001, 20, 228-231. (10) Algunas de las opiniones y actividades del Centro han provocado la crítica abierta y explícitamente conservadora de la en otros casos prudente jerarquía católica en Cuba. (11) En varias ocasiones los editores de Kaos en la Red, que podrían considerarse partidarios críticos del gobierno cubano, han reproducido en su página los artículos sobre Cuba que he escrito para otras publicaciones. Les agradezco la oportunidad de participar en una discusión que sé que está teniendo algún impacto.

*Samuel Farber nacióy se crió en Cuba. Su libro más reciente es The Origins of the Cuban Revolution Reconsidered [Una revisión de los orígenes de la revolución cubana] (University of North California Press). Colabora regularmente con Foreign Policy in Focus. De Farber puede leerse en castellano, en el número 3 de SinPermiso (en papel), una larga reseña del libro de entrevistas de Ignacio Ramonet a Fidel Castro. En SP electrónico, puede verse su interesante debate con Saul Landau, a propósito de Cuba (para verlo pulse AQUÍ).

Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero