HONDURAS EN HONDURAS
Miguel Antonio Bernal
CATEDRATICO TITULAR
El golpe de Estado militar perpetrado en Honduras, marca el reinicio del regreso de los militares a sus prácticas anticonstitucionales de pretender ser ellos, los árbitros de los conflictos políticos y quedar impunes.
Lo que ocurre en Honduras es un ensayo general de lo que podrá repetirse en los países de la región y del continente, si aceptamos la peregrina excusa de que “se trata de un problema interno”, como si en el siglo XXI todavía pudiésemos permitir que a la defensa de la democracia se le pongan fronteras, que la brutalidad pueda sustituirse al debido proceso, que la transgresión de la Constitución y la Ley deban aplaudirse, so pretexto de la seguridad. Mucha razón le asiste al escritor nicaragüense Sergio Ramirez Mercado, cuando nos dice que: “El golpe militar consumado contra el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, ha representado para América Latina el regreso a la era de las cavernas… Los errores de apreciación política del presidente Zelaya, que no advirtió el terreno que estaba pisando, y sus enfrentamientos con el orden legal para promover un cambio constitucional que le permitiera la reelección, como es ahora el impulso de los líderes en el gobierno en no pocos países de América Latina, se vuelven anecdóticos. Fue depuesto de manera ilegal y brutal, y eso es lo que cuenta”.
Y no podemos dejar de rescatar y apoyar su opinión, cuando leemos que el vicepresidente Roberto Militaretti (dueño de la empresa de telecomunicaciones Hondutel), mientras levantaba la mano del Jefe del Estado Mayor Conjunto, general Romeo Vásquez, afirmaba: "Los héroes de esta jornada son las Fuerzas Armadas".
Una vez más, se repite el viejo sainete: desde que se produjo el golpe de Estado, la mayoría de los medios de comunicación fueron allanados y cerrados, tanques y soldadesca de caras pintadas en las calles apuntando al pueblo; periodistas nacionales e internacionales perseguidos y detenidos; la OEA, la Unión Europea y la Asamblea General de la ONU condenando el golpe de Estado, mientras que la Fiscalía hondureña, después que los gorilas pusieron al Presidente en pijamas en un avión con destino a Costa Rica, expide "una orden internacional de captura" contra el derrocado presidente y, el embajador hondureño en Washington, declara que: "las instancias que han participado en la remoción del presidente Zelaya han sido muy claras, "no es un golpe de Estado"…”es un proceso que se ha seguido en acatamiento de el ordenamiento jurídico nacional".
|