Panamá, Año VIII, No. 226

5 al 11 de julio de 2009


SUMARIO

Nacional
Editorial
  Primeros pasos del gobierno Martinelli
  Miguel Antonio Bernal
    La Universidad enajenada
    Honduras en honduras
  Richard M. Koster
    Despedida
  María del Carmen Cabello
    Buena suerte, Panamá
  Neir Carrasco y Guido Bilbao
    El 99 más cerca de tí
  Amarillys Taylor Schwander
    Se acabó la fiesta
  Paco Gómez Nadal
    Toma de posición
  Roberto Arosemena Jaén
    El presidente de la espera
  Carlos Fong
    La defunción de la cultura
Internacional
  Guillermo Almeyra
    El golpe de Honduras y la crisis
  Miguel Cáceres Rivera
    Carta a un amigo hondureño que está lejos 
  La Jornada
    Gorilas del siglo XXI
  Luis Hernández Navarro
    La conversión de Zelaya
  Atilio Borón
    La futilidad del golpe
  Juan Gelman
    La cuestión iraní
Pensamiento Critico
  Raúl Zibechi
    La irresistible decadencia del progresismo
  Carlos Fazio
    No a la impunidad
  Luis Hernández Navarro
    Las andanzas del marxismo tropical
  Arnaldo Córdova
    Democracia participativa y voto ciudadano

Boletín BUSCANDO CAMINO

 

LA UNIVERSIDAD ENAJENADA

Miguel Antonio Bernal

CATEDRÁTICO TITULAR

Preservar, crear y transmitir la cultura son algunas de las tareas principales de la Universidad, las cuales debe cumplir simultáneamente a la creación de conocimiento y la formación de profesionales. Una Universidad no puede permitir que sus autoridades persigan, bajo cualquier pretexto, a quienes la critican en aras de que mejore. La situación a la cual ha sido llevada la Universidad de Panamá como resultado del autoritarismo y autocratismo imperante, nos hace repetir que ha dejado de ser un centro de cultura y aparece cada día más como una institución amorfa que vive una disritmia, una epilepsia y un colapso académico, y no logra encontrar su destino, no alcanza a retomar su papel.

La Universidad de Panamá, también hay que decirlo sin temor, se encuentra enajenada, además de secuestrada. La nueva ola de persecución contra académicos hace necesario que los universitarios y los ciudadanos realicemos un gran esfuerzo, que salgamos de la actitud cómoda y pasiva del espectador indiferente. La Universidad privada de libertad sólo puede producir soluciones irreales que no son otra cosa que falsas soluciones. La Universidad enajenada y secuestrada no puede contribuir al progreso del país, no puede elevar sus niveles académicos, no puede cumplir con sus tareas, ni tampoco mantenerse al día en un mundo de cambios en que el desarrollo del conocimiento es cada día mayor.

Don Octavio Méndez Pereira, primer Rector de la Universidad, supo plasmar la misión de la Universidad en el acto inaugural de la misma, el 7 de octubre de 1935: "Los panameños sabemos que debemos tener nuestro lugar en la acción científica y educadora de la vida superior universitaria, por el cultivo en los ciudadanos del amor puro de la verdad, el tesón de la labor cotidiana por encontrarla, la persuasión de que el interés de la ciencia y el interés de la Patria deben sumarse al alma de cada uno de nosotros.

A la Universidad le toca demostrar que nuestra personalidad tiene raíces indiscutibles en nuestra naturaleza y en nuestra historia. Que contamos con todos los elementos necesarios para constituir un pueblo libre y consciente y para tomar nuestro puesto en la obra colectiva de la civilización".

Hoy día, la Universidad de Panamá está enajenada por aquellos que prefieren darle la espalda a las ideas en lugar de examinarlas, criticarlas o enfrentarlas. Está secuestrada por quienes la utilizan para aumentar su riqueza en lugar de permitirle producir egresados capaces de producir riqueza y modernizar nuestro país; por quienes insisten en inculcar la equivocada concepción de que ser universitario es algo que concede sólo derechos y no deberes; por los que se entregan de cuerpo y alma a anteproyectos antidemocráticos para reproducir sistemas verticales y autoritarios.

Sí, la Universidad de Panamá está enajenada por los impostores que se han apoderado de lo que está llamado a ser el templo del saber y que han renunciado a tener una Universidad con un nivel académico de altura, bien equipada, con aulas y laboratorios apropiados, bibliotecas, tecnología de punta, con profesores bien preparados y bien remunerados, con estudiantes becados y no emplanillados, ni premiados con diplomas sin haber concluido sus materias, con una autonomía efectiva, con mecanismos reales de participación efectiva de sus integrantes.

Quienes han enajenado y secuestrado la Universidad, logrando así que muchos profesores y estudiantes claudiquen, intelectual y moralmente, con la excusa del "miedo responsable", podrán sentirse triunfadores. Víctimas de su parodia creen que han vencido, olvidando así que: "Podrán vencer, pero no convencer".