Panamá, Año VIII, No. 225

21 de junio al 4 de julio de 2009


SUMARIO

Nacional
Editorial
  Finalizó la pesadilla
  Ebrahim Asvat
    Acabemos con esta farsa
  Miguel Antonio Bernal
    La alcaldía de Procusto
  José A Domínguez A.
    Engaños al terminar el gobierno
  Betty Brannan Jaén
    Entre Irán y Panamá
  Ricardo Stevens
    Te lo dije..
  Juan Carlos Ansin
    La mujer que perdió la gracia al atardecer
  Asociación de Educadores Veragüenses (AEVE)
    Ante los sucesos de corrupción del MEDUCA
  Luis Rubén Paz Mollah
    Crimen sin castigo
  Paco Gómez Nadal
    El salvavidas internacional
Internacional
  Pablo Ordaz
    Golpe de Estado en Honduras
  Pablo Ordaz
    El jefe del ejército desobedeció a su comandante
  EFE  -  Bogotá
    Ejecuciones extrajudiciales en Colombia
  Gorka Castillo
    Entrevista a Piedad Córdoba
  Juan Miguel Muñoz
    Bajo el cañón de Israel
  Guillermo Almeyra
    Irán y la prensa venenosa
Pensamiento Critico
  David Brooks
    El liberalismo y las crisis actuales
  Ángel Guerra Cabrera
    Tres escenarios del cambio social en AL
  Walter Goobar
    El libre mercado es enemigo de la libertad
  Antoni Domènech
    Disciplina y generosidad

Boletín BUSCANDO CAMINO

 

ACABEMOS CON ESTA FARSA QUE TRAICIONÓ A LA JUVENTUD…

Ebrahim Asvat

En el ocaso de su gobierno lo menos que se imaginó Martín Torrijos es una disputa pública sobre corrupción entre sus más allegados personeros. Y es que la tónica de la corrupción en los diversos escándalos que se produjeron a lo largo de los cinco años de gobierno jamás contó con la mano fuerte de quien dijo la combatiría con el ejemplo. Desde el pequeño negocio de los lentes, las inconclusas cuentas de la junta de carnaval, los ranchos escuelas, los cielorrasos de fibra de vidrio hasta las reparaciones de escuelas todas han contado con un silencio sepulcral de la máxima autoridad del Estado. No hablemos de licitaciones, botellas, consulados, concesiones, cotizaciones abultadas y cuanta cosa puede uno imaginarse sin un basta, hasta aquí. Hoy su funcionario más querido, aquél que de un Ministerio de Obras Públicas pasó a Economía y Finanzas para luego terminar en la Contraloría General de la Nación le levanta un muro de contención a los desmedidos apetitos de la negligencia, celeridad, la desesperación de unos cuantos ministros que se debaten por creer que cuanto negocio inconcluso le quede pendiente a este gobierno debe finalizarse antes del 1 de julio. ¿Qué es lo que provoca que el Contralor hoy se debata en una lucha frontal con los ministros de Martín Torrijos? ¿Dónde se rompieron los lazos de unidad o de espíritu de cuerpo que se inculca para impedir que las debilidades afloren ante la opinión pública? En mi opinión, lo que se enfrenta en los últimos días del Saigón Perredista es la incapacidad de seguir tolerando una corrupción descomunal, desmedida, insaciable que trae como consecuencia que uno de ellos dice: Hasta allá NO. Se ha traspasado los límites de lo tolerable. Lo que hace que la voz se tenga que levantar en los espacios públicos para impedir los apetitos insaciables. Es que hemos visto demasiado. Desde las planillas abultadas a última hora, las permanencias en la carrera administrativa de gran parte del personal de muchas instituciones públicas hasta decapitaciones de presupuestos importantes como el del INADEH para quien sabe qué propósitos durante el último torneo electoral. A pesar de los serios problemas financieros del Estado que requiere incurrir en nuevos endeudamientos este año, el gobierno de Martín Torrijos sigue en la promoción publicitaria de su gobierno en los medios radiales, televisivos y escritos como si en el país no estuviere ocurriendo nada. Se derrochan millones imprimiendo lujosos folletines de los logros gubernamentales por Ministerio, por entidad autónoma incluyendo el Despacho de la Primera Dama. ¿Hay algo de autenticidad en explayar las bondades personales realizadas con fondos públicos? No creo que alguien se coma todos estos cuentos. Folletines e impresos que terminarán en los rellenos de Cerro Patacón. Consignas y lemas que radiadas terminarán en algún recóndito lugar del universo. Nada hoy del gobierno saliente tiene valor, tiene sustancia. Solo queda la urgente necesidad de que se cierre el capítulo. Que acabemos para siempre esta farsa que traicionó a la juventud, al país decente con las consignas de más empleo, más seguridad y cero corrupción.