GÉNERO Y VIOLENCIA EN LA PUBLICIDAD SEXISTA
Mariblanca Staff Wilson
Las caras de la violencia contra las mujeres son múltiples y diversas, tal como se comprueba diariamente en distintos escenarios de la vida social. No se limita a la producida en el hogar, también se extiende a los organismos públicos y privados, al ámbito laboral y educativo, a los partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, deportivas, a los servicios de salud y a los medios de comunicación, entre otros ámbitos.
Aunque el país cuenta con una legislación contra la violencia que ha ido mejorando desde que se creó la primera en 1995 para sancionarla -gracias a las luchas de las propias mujeres-, hasta recoger nuevas sanciones y medidas de protección en los códigos Penal y Procesal, aún tenemos que insistir en la necesidad de una ley específica e integral contra la violencia hacia las mujeres que vaya más allá de sancionarla y combatirla solamente en la familia, sino que la misma tiene que alcanzar las conductas o acciones perpetradas desde el Estado o por sus agentes, así como a las realizadas desde el sector privado.
Un caso que requiere particular atención es el de los medios de comunicación que promueven la discriminación y la violencia contra las mujeres, a través de la publicidad en los periódicos, la radio y la televisión, difundiendo mensajes estereotipados, que directa o indirectamente promueven la explotación de las mujeres mediante imágenes que no solamente las discriminan, sino que afectan su vida, su libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica y su seguridad personal; lamentable situación que legitima la desigualdad de trato y genera e incide en la violencia en su contra.
Por mencionar unos ejemplos: la publicidad para productos de higiene o limpieza, como la del desodorante Axe o la de Mr. Músculo; los anuncios con mujeres desnudas o semidesnudas en algunos diarios, son apenas una pequeña muestra de la publicidad sexista que impera diariamente en los hogares, en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los centros de diversión, que constituyen clara apología de la violencia contra las mujeres y que deben ser objeto de reflexión, análisis e implementación de medidas y sanciones efectivas como paso fundamental para erradicar definitivamente esa cultura patriarcal y machista que sigue imperando en los medios de comunicación.
Como personas, como sociedad, como Estado tenemos que asumir el compromiso de eliminar la violencia. Al respecto señaló Noeleen Heyzer, directora ejecutiva del Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM): “Si nos comprometemos a crear un mundo libre de violencia hacia las mujeres y las niñas, nuestras hijas e hijos dirán que detuvimos el crimen más universal e impune de todos los tiempos contra la mitad de la población de la tierra”.
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