Panamá, Año VIII, No. 217
19 al 25 de abril de 2009

SUMARIO

Nacional
Editorial
  Miguel Antonio Bernal: dignidad frente a mentiras
  Miguel Antonio Bernal
    Los decentes somos más
  Álvaro Gonzalez Clare
    El colapso de la ciudad
  Luis Wong Vega
    Miguel Antonio Bernal, el candidato..
  Adrienne Samos
    Un Alcalde de lujo
  Julio Yao
    Un agente de la CIA para Alcalde 
  Richard M. Koster
    Bosco Vallarino, la gran payasada
  Luis Carlos Guerra
    La ciudadanía perdida de Bosco
  Congreso General Kuna
    Kunas contra Ley de Descentralización
  Sebastián Vásquez Bonilla
    Blanco e independiente
  Marco A. Gandásegui, hijo
    Torrijos decidido a privatizar la salud
Internacional
  Guillermo Almeyra
    Dos cumbres importantísimas
  La Jornada
    Cuba-Estados Unidos: perspectivas de acercamiento
  Gerardo Arreola
    Las condiciones para levantar el bloqueo
  Ángel Guerra Cabrera
    La cumbre esquizofrénica de las Américas
  Yolanda Monge
    Naciones Unidas y las torturas de la CIA
  Giles Ji Ungpakorn
    Tailandia: la lucha por una democracia real
Pensamiento Critico
  Marco Rascón
    Por un programa de ciudadanización
  José Vidal-Beneyto
    La dominación sin ideología
  Eric Hobsbawm
    ¿Qué viene a continuación?

Boletín BUSCANDO CAMINO

 

BLANCO E INDEPENDIENTE

Sebastián Vásquez Bonilla

Luego de las decepcionantes administraciones posdictatoriales del Ñoño, El Toro y La Yeya, fueron numerosas las manifestaciones a favor del voto en blanco. El tema nuevamente ha salido relucir, pero con algunas características muy particulares, porque en aquel entonces no recuerdo haber escuchado tantas expresiones en contra del voto en blanco como las escucho ahora, y eso merece un análisis.

Las anteriores manifestaciones a favor del voto en blanco no tuvieron mucha oposición, porque aquellos que se beneficiaban del statu quo político estaban seguros de que el panameño no estaba preparado para votar en blanco y que en cuyo extremo anularía su voto o simplemente no iría a votar. Ellos sabían que nuestro pueblo no resistiría a “votar a ganador”.

En esta vuelta se han presentado las condiciones coyunturales para que este pueblo castigue con su voto, no al gobierno de turno, sino al sistema político en general. Por ello estoy convencido de que la mayoría de las voces en contra del voto en blanco viene de personas que viven de la política, y en particular, de aquellos que se creen seguros de ganar las elecciones y temen que su triunfo se vea empañado por un alto porcentaje de votos en blanco.

En ese mismo sentido, me llamó la atención las expresiones de un líder religioso –de religión o secta que prefiero no mencionar – que instruía a su congregación a que fuese muy responsable al elegir el candidato de su preferencia. Me llamó la atención porque en todas las alternativas presentadas no se insinuó si quiera el voto en blanco. Fue tan enfático en indicar que había que elegir al mejor, que al referirse a que no podemos esperar candidatos perfectos, no me quedó dudas que quería asegurarse que el voto en blanco no fuese una opción. ¿Por qué? Porque el sistema les permite mantener sus actividades y temen que este pueblo decida “bajar la cadena” y que ellos también se vayan por el hueco.

En cierto sentido me siento orgulloso de no haber necesitado del escándalo Murcia para saber que esto está podrido. Independientemente de la veracidad o no de las declaraciones del Sr. Murcia, el hecho de haberse desencadenado un escándalo es evidencia de que estamos convencidos de que tales señalamientos son posibles, y por tal, que nuestro sistema político está corrupto. Entonces… ¿Por qué legitimarlo eligiendo al menos corrupto? Creo que la mayoría de los panameños pensamos que las declaraciones del Sr. Murcia fueron a medias, porque estos señores acostumbran a “invertir” en todos los candidatos (por si las moscas) y que Murcia simplemente está apostando al ganador para cobrar posteriormente.

Sería injusto señalar que todos los candidatos partidistas son de mala voluntad, pero así lo creo de todos los partidos políticos, y si vivimos en una “partidocracia”, al votar por un candidato se vota por el partido político que lo postuló. Peor sería cuando dicho partido tiene un dueño.

En medio de toda esta patraña veo una pequeña luz en los candidatos independientes, pero no en aquellos que dicen ser independientes cuando en realidad siguen corrientes clandestinas. Me refiero a aquellos que por no estar de acuerdo con esta farsa han decidido correr por la libre. Pero tengamos mucho cuidado porque algunos de esos independientes en realidad son políticos “catriboleados” que han sido expulsados de un partido o que ningún partido los quiere por una u otra razón.

Exhorto a aquellos que rechazan el actual sistema político a que no anulen su voto y mucho menos se abstengan a votar. Los exhorto a que en su lugar voten en blanco y se tomen un momento para pensar en la posibilidad de apoyar a un independiente. Finalmente, los invito a aprovechar que ninguno de los candidatos presidenciales se identificará con una papeleta blanca, para ir vestido de blanco votar.