UN FALLO INESPERADO
Miguel Antonio Bernal
CANDIDATO A ALCALDE DE LA CAPITAL
La alevosía de poner en duda la legitimidad de nuestra candidatura a la Alcaldía, en base a leguleyadas y con el silencio cómplice de "dirigencias" que se dicen democráticas, confrontó la reacción ciudadana que abrió las puertas de un fallo -para mí-, inesperado.
La jugarreta, que tuvo como guionistas al sector de la maleantería del PRD, presidido por Martin Torrijos, la partidocracia y los padrinos políticos de sus candidatos a la Alcaldía, quienes buscan seguir impidiendo el derecho democrático de los ciudadanos independientes de poder ser postulados y el derecho de los partidos a endosar candidaturas independientes, no pudo alcanzar su propósito.
La Fiscalía Electoral solicitó durante su vista, el rechazo a la impugnación solicitada, "a fin de procurar el respeto a nuestra norma constitucional legal y demás reglamentaciones respectivas".
Los licenciados Hernán García y Rolando Villalaz, actuando como apoderados del Partido Unión Patriótica y de mi persona, respectivamente, dejaron claramente establecido que lo actuado para la postulación de nuestra candidatura independiente a la Alcaldía, por el partido Unión Patriótica, cumplió lo ordenado por los Estatutos de Unión Patriótica, y descartaron, durante la audiencia, que la postulación se haya efectuado en violación a los mismos o a las normas del Código Electoral, enfatizando que lo actuado por dicho partido, siempre tuvo sustento legal.
Al ordenar los magistrados del Tribunal Electoral, "que se MANTENGA la postulación de Miguel Antonio Bernal al cargo de Alcalde del Distrito de Panamá por el Partido Unión Patriótica", producen no solamente un fallo inesperado, sino que confirman -y por ende se obligan- en el mismo que: "El Tribunal Electoral se crea para garantizar la libertad, honradez y eficacia del sufragio y (que) el Derecho Electoral está para garantizar la democracia como sistema de gobierno que da credibilidad y legitimidad a la representación popular para la consolidación de nuestro Estado de Derecho".
Nos corresponde, entonces, a nosotros todos, como ciudadanos, conocer, velar y profundizar, con dignidad, nuestros derechos políticos y evitar que la anterior sentencia no sea letra muerta en ningún momento y que la obligación del cumplimiento de la misma para todos los ciudadanos, sea permanente, dentro y fuera de la esfera de lo electoral.
En su fallo inesperado, también afirman los magistrados algo que, además de fundamental debemos divulgar y velar por su aplicación real: "Los derechos políticos como derechos humanos fundamentales de primera generación, están evolucionando de acuerdo a las corrientes modernas, en dirección de su universalización, cuestionando cualquier limitación (de iure o de facto) que restrinja la participación política y aboliendo normas de exclusión, incluso la de los independientes; por ello, la ética democrática impone valores a la política haciéndola más pluralista, participativa, inclusiva y competitiva, y es dentro de este marco conceptual que procede nuestro razonamiento".
(mabernal@sinfo.net)
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