Panamá, Año VII, No. 197
12 al 25 de octubre de 2008

SUMARIO

Nacional
Editorial
    Ataque a ley de salud sexual agrede derechos humanos
  Mariblanca Staff Wilson
    Salud sexual y reproductiva
  Betty Brannan Jaén
    Entre Mccain y Obama: la recta final
  Juan Jované
    La catastrofe que nos amenaza
  Miguel Antonio Bernal
    Los cabildos y la ciudad
  Rafael E. Berrocal R.
    Minera busca tomarse todo Soná y Las Palmas
  Alfonso J. Palacios E.
    Reflexiones sobre la crisis
  Paco Gómez Nadal
    Latin american evil
  Ignacio Iriberri
    De como se frustran a los pueblos. American Idol
  Marco Gandásegui h.
    La caida de Wall Street
  Jorge Luis Macías Fonseca
    ¿Independientes de qué?
Internacional
  Evo Morales Ayma
    Mensaje al Foro Social de las Américas
  La Jornada
    Bush: insensatez y gatopardismo
  Juan Gelman
    La deriva de Obama
  David Jiménez
    McCain desprecia vietnamita que le salvó la vida
  Christian Chavagneux
    Entrevista a Paul Krugman
Pensamiento Critico
  Guillermo Almeyra
    Un poco de realismo no hace mal
  Marcos Roitman Rosenmann
    Ni Hayek ni Keynes, hoy mas que nunca Marx
  Michel Husson
    El capitalismo obsceno
  Eric Hobsbawm
    Europa: historia, mito, realidad

Boletín BUSCANDO CAMINO



MARIBLANCA STAFF WILSON

SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA

Durante siglos construir una sociedad justa y equitativa ha sido la lucha de hombres y mujeres que han asumido la vanguardia de combatir un sistema inhumano de injusticias y discriminación.

La opresión de quienes han pretendido atribuirse la representación divina en la tierra, olvidan que la esencia de todo ser humano es la rebelión contra lo injusto. Más aún cuando acumula más de la mitad de la población mundial bajo una doble explotación representada por el sexo equívocamente concebido como "débil y sumiso": las mujeres.

La necesidad histórica de un cambio sustancial en las relaciones humanas conlleva la concepción de asumir y respetar la plena autonomía de las mujeres, pues no puede haber transformación social sin incorporar a la mitad de la población y por tanto, reconocer el legítimo derecho que tenemos de decidir sobre nuestro cuerpo y generar los mecanismos para el ejercicio pleno de los derechos en todos los niveles.

Está en la Asamblea Nacional el proyecto de ley que adopta medidas para establecer y proteger los derechos humanos en materia de sexualidad y salud reproductiva.

El proyecto cumple con obligaciones asumidas por el Estado panameño a través de instrumentos internacionales ratificados y que son ley de la República como: Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, Convención Interamericana de Derechos Humanos, la CEDAW , la Plataforma de Acción de El Cairo (1994), con respecto al compromiso de eliminar obstáculos jurídicos, normativos y sociales que impiden brindar información de salud reproductiva a adolescentes y, específicamente, el principio 10 de esa plataforma establece: "Toda persona tiene derecho a la educación, que deberá orientarse hacia el pleno desarrollo de los recursos humanos, de la dignidad humana y del potencial humano, prestando especial atención a las mujeres y las niñas".

Si esto no es suficiente, basta señalar que las estadísticas alarmantes sobre las infecciones de transmisión sexual (ITS), específicamente el VIH/SIDA está diezmando a la juventud, situación que debe alertar sobre la necesidad de brindar una educación integral en salud sexual y reproductiva, desprovista de prejuicios y fundada en criterios científicos, de salud y de derechos humanos, como establece el proyecto. Asimismo, obliga a reflexionar sobre temas importantes en la vida de una sociedad democrática y respetuosa de los derechos humanos: el Estado laico y los derechos humanos de las mujeres.

La Asamblea debe estar a la altura de los tiempos y por sobre criterios personales debe privar el principio de la laicidad del Estado y el respeto a los derechos humanos.

El proyecto de ley responde a una tendencia mundial a favor de los derechos de las mujeres; no obliga a ninguna a practicarse un aborto; lejos de promover la muerte, salvará la vida de muchas mujeres y evitará que un gran número de adolescentes y jóvenes abandonen la escuela o no terminen sus estudios, debido a embarazos no planificados y a que menos adquieran el mortal VIH.

El Panamá América, 11 de octubre de 2008.