Panamá, Año VII, No. 192
24 al 30 de agosto de 2008

SUMARIO

Nacional
Editorial
    Convocada la Jornada Nacional de Lucha Popular
  Marco A. Gandásegui h.
    Campaña electoral sin propuestas
  Betty Brannan Jaén
    Meritocracia, militarismo y maleantería
  Leopoldo E. Santamaría
    Plan Mérida
  Paco Gómez Nadal
    El subsuelo de lo mediático
  Raúl González
    Por una verdadera libertad de expresión
  AEVE
    Neoliberalismo es privatizar todo
  Lina Vega
    Silencio
  Comité pro cierre de Petaquilla
    Comunicado
  Partido Alternativa Popular
    No a los decretos de seguridad
Internacional
  David Brooke
    Trabajadores de bajos ingresos no le creen a Obama ni a Mccain
  Adolfo Giménez
    Paraguay: el gran triunfo de Lugo
  Hugo Moldiz
    Evo Morales organiza ofensiva para derrotar a la derecha
  Guillermo Almeyra
    Atenco: ¡Libertad a los rehenes de clase!
  La Jornada
    Juventud y delincuencia
  Dora María Tellez
    Nicaragua en situación límite
Pensamiento Critico
  Atilio Borón
    La IV flota destruyó a Imperio
  Raúl Zibechi
    La seguridad alimentaria: abajo y a la izquierda
  Slavoj Zizek /Javier Ferreyra
    La ideología funciona cuando es invisible
  Celia Hart
    Cuba, en marcha revolucionaria... y sin Fidel (1)

Boletín BUSCANDO CAMINO



MARCO A. GANDÁSEGUI, HIJO

CAMPAÑA ELECTORAL SIN PROPUESTAS

Faltando 9 meses para las elecciones generales de Panamá, se perfilan tres candidaturas que competirán por la Presidencia de la República. La oposición actual de derecha presenta dos candidaturas. Por un lado, las primarias del Partido Panameñista favorecieron a Juan Carlos Varela, empresario agroindustrial. Por el otro, el Partido Cambio Democrático lanzará, por segunda vez, al dueño de supermercados, Ricardo Martinelli. La división en la oposición política favorece la candidatura del Partido Revolucionario Democrático (PRD), en el poder desde 2004.

El PRD celebrará en septiembre primarias para seleccionar su candidato a la Presidencia. Según las encuestas, la favorita es la exministra Balbina Herrera. Sigue de cerca el actual alcalde de la ciudad de Panamá, Juan Carlos Navarro. El candidato a Presidente del PRD tiene una base histórica del 33 por ciento del electorado. Pérez Balladares, candidato del PRD en 1994, ganó las elecciones con un 33 por ciento de los votos emitidos. Martín Torrijos perdió en 1999 con el 37 por ciento y ganó en 2004 con el 47 por ciento.

El candidato del Partido Panameñista, Juan C. Varela, tendría que sacar más del 40 por ciento de los votos en 2009 para ganarle al PRD. En 1999, Mireya Moscoso ganó las elecciones con el 42 por ciento de los votos, superando al actual presidente, Martín Torrijos. Sin embargo, Varela compite con Ricardo Martinelli, quien puede atraer un contingente significativo de votos y aguar su triunfo.

El PRD, organización fundada por el general Torrijos en 1978, es un partido que ha evolucionado hacia el centro derecha del espectro político. En la actualidad, no existen partidos de izquierda en Panamá. El Partido Alternativa Popular (en formación) intenta cerrar esa brecha desde la izquierda. Además, FRENADESO, poderosa alianza de grupos laborales y gremiales, está llamando al voto en blanco.

La campaña electoral y los candidatos de derecha no abordan los problemas del país en sus planteamientos. En cambio, los movimientos sociales populares presentan en forma permanente – a nivel de las calles – las quejas de la población que tiende a empobrecerse como consecuencia de las políticas gubernamentales. De no ser por estas protestas, no existiría debate en torno a estos temas.

Los candidatos hacen énfasis en el amor de sus “corazones”, el camino que hacen sus “zapatos” y la necesidad de “mano dura”. Sin embargo, ninguno presenta planes para enfrentar la creciente pobreza. Tampoco se refieren a la informalidad del empleo que afecta a la mitad de la población trabajadora. Ninguno se pronuncia sobre el incremento de los precios de los alimentos o de la inflación del 20 por ciento anual.

Los candidatos de derecha (PRD, Panameñista y Cambio Democrático) pretenden continuar con las mismas políticas de educación, salud y seguridad social que están en quiebra. Aunque no lo mencionan, pretenden continuar transfiriendo los recursos de esos servicios públicos al sector privado. Sus propuestas le dan seguimiento al turismo especulador depredador, al igual que a la minería a cielo abierto y las hidroeléctricas ajenas al desarrollo del país.

Para enfrentar la violencia que ha llegado a su nivel histórico más alto abusan del “slogan” gastado de “mano dura” y aplauden la política de militarización acelerada subordinada a EEUU promovida por el actual gobierno.