Panamá, Año VII, No. 187
22 al 28 de Junio de 2008

SUMARIO

Nacional
Editorial
    Las contradicciones de la huelga del transporte
  Betty Brannan Jaén
    Candidatos buscan apoyo del imperio
  Ricardo Salcedo
    Transformación del transporte
  Ricardo Stevens
    No es para reír, pero estoy muy viejo para llorar...
  Julio García Valarini
    Carta a los periodistas
  Keith Holder
    Análisis constitucional de la salud
  julio Toro Lozano
    La fusión MINSA-CSS
  Mónica Palm
    Cinta costera: Torrijos calla y AMP defiende
    Sin permiso marina del Miramar
  Marco A. Gandásegui h.
    Panamá tiene que contribuir a la paz en Colombia
  Briseida Allard Olmos
    Panamá y la iniciativa de Mérida
Internacional
  Cécile Lamarque
    Fernando Lugo y los desafíos de Paraguay
  Enrique Gutiérrez
    Nueva ley de educación en Chile
  Evo Morales
    El papel real de los migrantes
  Immanuel Wallerstein
    ¿Cómo terminaá la guerra en Irak?
  El País
    Las cárceles flotantes en EEUU
  Naomi Klein
    Los Chicago boys de Obama
Pensamiento Critico
  Raúl Zibechi
    Desigualdad y pobreza
  Luis Hernández Navarro
    Alimentos: silencioso asesino en masa
  Miguel Romero
    Guerras 'público privadas' por los recursos naturales

Boletín BUSCANDO CAMINO



BETTY BRANNAN JAÉN

CANDIDATOS BUSCAN APOYO DEL IMPERIO

La Prensa

WASHINGTON, D.C. —Tengo un documento relevante al hecho de que mientras los norteamericanos vigilan el avance de la campaña presidencial en Panamá, los candidatos panameños se afanan por buscar apoyo en Estados Unidos.

Se trata de un documento interno de la Embajada de Estados Unidos en Panamá, obtenido por canales irregulares, que cuenta de una reunión en enero entre Ernesto Pérez Balladares y un funcionario estadounidense. Uno de los detalles divertidos del documento es que el autor se refiere siempre al ex presidente como “El Toro”, nunca por su nombre correcto.

Según el documento: “El Toro” lamentó la debilidad de los pre-candidatos del PRD, opinando que “ni Balbina, ni SLN ni JCN son viables”. Caracterizó a “PMG” como “el ala izquierda del partido”, siendo él mismo el ala derecha. En ningún momento habló de la visa, pero dijo querer tener “un canal privado [de comunicación] con la embajada, fuera de la vista del público”.

Como que todo lo anterior es lo que el autor del memorando le atribuye a Pérez Balladares, contacté al ex presidente para pedir su versión. Este confirmó que la reunión se había dado, pero dudó de que el memorando recoja fielmente lo que se dijo. “No recuerdo haber dicho que deseaba un canal privado con la embajada y sobre el tema de los comentarios sobre los pre–candidatos y demás, creo que [el autor] ha sido más interpretativo que mis palabras. Por consiguiente, no tengo comentario”, señaló Pérez Balladares.

Mientras tanto, el fuego cruzado político de los últimos días respalda el contenido del documento. Yo jamás leo La Estrella, pero un lector me envió “La Llorona” del 10 de junio, que relata que en el programa “Enfoque” del día anterior, Pérez Balladares dijo que “él no le pidió permiso a la embajada gringa para ser candidato, como sí lo hizo La Gata con Botas”. La glosa señala que “el Toro también dice que todo el mundo sabe que La Gata es de izquierda, e ir a Estados Unidos a reunirse en la sociedad que fundó Rockefeller es como querer hacer que ella es de derecha cuando no lo es”.

En eso estoy totalmente de acuerdo con Pérez Balladares. He confirmado que la Americas Society en Nueva York agasajó a Balbina Herrera el viernes con un “almuerzo privado”. Esa agrupación de banqueros y empresarios, fundada por los hermanos Rockefeller, es la misma que en meses pasados le hizo un homenaje fotográfico a Omar Torrijos y a la que Omar recurrió en 1969 cuando su dictadura necesitaba financiamiento fresco. En otras palabras, como ya he escrito, esta organización tiene 40 años de estarle extendiendo la alfombra roja a los Torrijos. Se trata de una organización que solo se interesa en estabilidad y rentabilidad para sus inversiones; imagino que ellos quieren constatar que Balbina no será una Chávez. Por otro lado, es chocante que Balbina tenga el descaro de arroparse en un manto de moderación y buenos modales ante la banca neoyorquina, cuando en el patio sabemos que ella se ha arrastrado como pantera –literalmente– al servicio del norieguismo y del anti–americanismo. Entre muchas otras cosas, tengo en blanco y negro que en 1988, al acercarse el peor momento de la crisis con la dictadura, Balbina le dijo a la prensa neoyorquina que “el problema es los gringos, no Noriega”. Estoy segura de que ella no le mencionó eso a los banqueros que ahora está tratando de enamorar.

Debo decir que Pérez Balladares y Balbina no son los únicos que se han acercado al imperio en esta temporada de campaña. Ricardo Martinelli vino en estos días y no todas sus reuniones fueron a espaldas del público; hubo una sesión abierta a los medios en la Fundación Heritage.

También Samuel Lewis Navarro estuvo en Washington recientemente. Vino acompañando al presidente Martín Torrijos, pero la información que tengo es que la visita también fue utilizada para promover la candidatura de Lewis. Todas sus reuniones fueron a puerta cerrada pero, según me cuentan, su estrategia es actualizar todos los excelentes contactos demócratas que heredó de su padre, en anticipación de que los demócratas ganarán aquí en noviembre.

Igualmente, Juan Carlos Navarro estuvo aquí el año pasado y se reunió con todo el mundo, desde Nancy Pelosi (presidenta de la Cámara de Representantes) hasta José Miguel Insulza (secretario general de la Organización de Estados Americanos).

Todos, pues, se han hincado ante el imperio, al servicio de su candidatura, pero ninguno, a mi juicio, se ha arrastrado tanto como Balbina.

*La autora es corresponsal de ‘La Prensa’