Panamá, Año VII, No. 185
8 al 14 de Junio de 2008

SUMARIO

Nacional
Editorial
    Panamá: una nación concesionada
  Rafael Spalding
    El partido primero
  Ángela I. Figueroa Sorrentini
    Se acabó el periodo de gracia
  Miguel Antonio Bernal
    De corte a quinta
  Marco A. Gandásegui h.
    Tres proyectos de dudosa transparencia
  Juan Pérez Archibold
    La vena eléctrica por Kuna Yala y Centroamérica
  AEVE
    Boletín de Noticias
  Ana Teresa Benjamín y Urania Cecilia Molina
    Inflación, golpe para los más débiles
  Leopoldo Santamaría
    ¿Sistema único?
  Angel F. Achurra
    Estamos a tiempo de salvar a la CSS
  Manuel Domínguez
    El próximo presidente
  Pedro Pineda González
    ¡Hagan sus apuestas, señores!
Internacional
  Pilar Lozano
    La 'parapolítica' ensucia Colombia
  Rosa Rojas
    Abstencionismo marca consultas en Beni y Pando
  Asa Cristina Laurell
    México: hacia la crisis de la reforma de salud
  Marcos Roitman R.
    La muerte del general de la concertación chilena
  Robert Fisk
    ¿Al qaeda derrotada? Díganselo a los manines?
Pensamiento Critico
  Saul Landau ... Samuel Farber
    Presente y futuro de Cuba-Debate
  Eduardo Lucita
    La crisis económica mundial y América Latina
  Ester Vivas
    El tsunami del hambre

Boletín BUSCANDO CAMINO



Internacional

ROBERT FISK

¿AL QAEDA DERROTADA? DÍGANSELO A LOS MARINES

La Jornada

Así que Al Qaeda está “casi derrotada”, ¿no? Ha habido avances mayores y prácticamente está derrotada. “Haciendo un balance, nos está yendo bastante bien”, aseguró el jefe de la CIA, Michael Hayden, según The Washington Post. “Al Qaeda, casi derrotada estratégicamente en Irak, en Arabia Saudita, sufre significativos retrocesos a escala global. Aquí usaré la palabra ‘ideológicamente’ refiriéndome a que el mundo islámico está volviendo a la forma original del Islam y rechazando el propuesto por Al Qaeda”. Bueno, pues sí que me engañaron.

Seis mil muertos en Afganistán, decenas de miles en Irak, un atentado suicida diario en Mesopotamia, el nivel más alto de suicidios dentro del ejército estadunidense. La prensa árabe, sabiamente, publicó las palabras de Hayden primero jactándose de su éxito y luego anunciando que habrá bases estadunidenses permanentes en Irak después del 31 de diciembre ¿Y así dice que ganamos?

Hace menos de dos años una afirmación igualmente demencial sobre la guerra por parte del general Peter Pace, el extraño (y ahora, a Dios gracias, retirado) presidente de los jefes del Estado Mayor Conjunto, aseguró que los estadunidenses en Irak “no estamos ganando, pero tampoco perdiendo”. En ese punto el secretario de Defensa de George W. Bush, Robert Gates, dijo que estaba de acuerdo con Pace en que “no estamos ganando, pero tampoco perdiendo”.

James Baker, quien acababa de presentar su propio y desordenado reporte sobre Irak, expresó entonces (lector, por favor, no te rías ni llores): “No creo que pueda decirse que estamos perdiendo, pero en la misma medida no estoy seguro de que estemos ganando”. Luego el mismo Bush proclamó: “No estamos ganando, no estamos perdiendo”. Lástima por los iraquíes.

Bueno, de cualquier modo, ahora de verdad estamos ganando. O al menos Al Qaeda está “casi” (fíjense bien en el “casi”) derrotada, según Mike Hayden.

¿Soy el único que piensa que esto es de una puerilidad que yara en la locura? Mientras haya injusticia en Medio Oriente, Al Qaeda estará ganando. Mientras tengamos el número de fuerzas multiplicado por 22 que tenían los cruzados occidentales en la región (creo que mi cálculo es bastante acertado) estaremos en guerra contra los musulmanes. El desastre infernal de Medio Oriente se ha extendido por Pakistán, Afganistán, Irak, Gaza y hasta Líbano. ¿Y así estamos ganando?

Sí, nos compramos algún tiempo en Irak al pagar a la mitad de los insurgentes a cambio de luchar por nosotros y asesinar a sus primos en Al Qaeda. Sí, seguimos apoyando sin problemas al régimen torturador y cortacabezas de Arabia Saudita, supongo que debido a nuestro propio entusiasmo por el waterboarding, pero eso no implica que Al Qaeda esté derrotada.

Eso se debe a que Al Qaeda es una forma de pensar, no un ejército. Se alimenta de dolor, terror y crueldad; nuestra crueldad y opresión. Mientras sigamos subyugando a los musulmanes con helicópteros Apache, tanques, Humvees, artillería, bombas y “dictadores amistosos”, Al Qaeda continuará.

¿Tenemos que vivir esta locura hasta el final mismo del régimen de Bush en Washington? ¿No hay nadie en esa magnífica ciudad imperial que entienda lo que “nosotros” estamos haciendo en Medio Oriente? ¿Por qué el Washington Post dedica espacio a las fantasías de un funcionario de la CIA, la misma organización que no pudo evitar el 9/11, porque (si hemos de creer lo que se nos dice) una llamada telefónica en árabe sobre los aviones que se estrellarían contra las Torres Gemelas no fue traducida a tiempo? ¿Se trata ahora de bombardear Irán? ¿O mejor vamos a lanzar una guerra Irán-Estados Unidos por poder, con sustitutos, o sea, otra entre Hezbollah y los israelíes? ¿Creerá Mike que Al Qaeda está en Irán?

Israel sigue construyendo asentamientos exclusivos para judíos en tierras árabes y Washington no hace nada. Pese a que éstos son ilegales, George W. Bush no se inmuta. Son fuente de furia y frustración, y un justificado sentimiento de ser objeto de burla, pero Washington no hace nada por poner fin a ese escándalo. A diario leo en los matutinos árabes nuevas razones por las que los Bin Laden del mundo no desaparecen.

Como ejemplo está la noticia que se generó en Gaza esta semana. Ocho estudiantes palestinos ganaron becas de un programa de la fundación Fulbright para estudiar en Estados Unidos. Uno pensaría que el interés de Washington es traer a estos jóvenes musulmanes a la tierra de la libertad, ¿no es cierto? Pues no. Israel no les permitió salir de Gaza. Todo es parte de la “guerra contra el terror” que Tel Aviv proclama estar luchando hombro con hombro con Estados Unidos. Por tanto, el Departamento de Estado canceló las becas. No, desde luego que no vale la pena convertirse en atacante suicida de Al Qaeda por una tontería así. Pero es difícil encontrar en el diario algo más malvado, mezquino y vil.

¿Leyó esto Mike Hayden? ¿O será que él, al igual que la mayoría en Washington, tiene tanto miedo a Israel que no se atrevería ni a espantarles un ganso? ¿No es capaz la CIA de darse cuenta o imaginarse que mientras permitamos que Medio Oriente se pudra bajo una capa de injusticia Al Qaeda continuará?

Ésta fue una pregunta que se me hizo en Bagdad: ¿Por qué nuestras fuerzas están en Pakistán, Afganistán, Irak, Jordania, Turquía, Egipto, Argelia, (sí, hay fuerzas especiales estadunidenses en una base cerca de Tamanraset), Bahrein, Kuwait, Yemen, Omán, Arabia Saudita, Qatar y Tadjikistán (sí, nuevamente, pilotos de bombarderos franceses en una base en Dushanbé tienen la misión especial de trasladar “abastecimiento por vía aérea” a nuestros muchachos en Afganistán)?

Mientras mantengamos esta cortina de hierro a todo lo largo de Medio Oriente estaremos en guerra contra Al Qaeda y la organización estará en guerra contra nosotros. Esta nueva cortina de hierro, por cierto, comienza en Groenlandia y se extiende por Gran Bretaña, Alemania, Bosnia, Grecia y Turquía. ¿Para qué sirve? ¿Qué hay del otro lado? Pues Rusia, China e India.

Estas son las preguntas que no hacemos y, desde luego, no son del tipo que el Washington Post haría a Mike y sus amigos de la CIA. Sí, soplamos y resoplamos por la democracia, la libertad y los derechos humanos, pero le damos muy poco de ellos al mundo musulmán. Porque la libertad que quieren y el tipo de libertad que no tienen –que permite que florezcan grupos como Al Qaeda– es la de ser libres de “nosotros”. Y esto, me temo, es lo que no tenemos intención de darles.

Mike Hayden puede pensar que el mundo musulmán “está volviendo a su forma original” y rechazar “el Islam de Al Qaeda”, pero lo dudo. De hecho, más bien sospecho que Al Qaeda se está fortaleciendo. Mike dice que está derrotada en Irak y Arabia Saudita, pero ¿también está derrotada en Londres? ¿Y en Bali? ¿Y en Nueva York y Washington?

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca.