UNIDAD ESTUDIANTIL REVOLUCIONARIA (UER)
EN DEFENSA DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL UNIVERSITARIO INDEPENDIENTE
Las protestas escenificadas el viernes 9 de mayo por las juventudes universitarias organizadas en los colectivos Unidad Estudiantil Revolucionaria (U.E.R.), Movimiento de la Juventud Popular Revolucionaria (MJP) y Pensamiento y Acción Transformador (PAT); que además contaron con el respaldo masivo de estudiantes independientes y moradores de los barrios populares circundantes a la universidad, permiten clarificar los distintos matices que hoy permean la realidad socio-política universitaria y nacional.
Por un lado, las políticas económicas Neoliberales aplicadas con rigurosidad por los distintos gobiernos, sean estos P.R.D o Panameñista, que se han sucedido el poder desde 1990 han terminado por configurar una sociedad que hoy se polariza entre los pocos (sean estos nacionales o extranjeros) que tienen todo y los "demás" que tenemos nada o casi nada; no en vano somos el segundo país del continente con mayor injusticia en la distribución de los ingresos.
Esta situación se ha agravado en los últimos meses por las constantes alzas en los precios de los productos que componen la canasta básica alimenticia, sumado a la carencia de servicios públicos básicos (especialmente el agua), el colapso del sistema público educativo y el escandaloso deterioro del sistema de salud, lo que margina y hace miserable la vida de centenares de miles de "ciudadanos" de los barrios periféricos de la capital y del interior.
Lejos de terminar aquí la infrahumana situación en la que vive nuestra gente, la misma se ve "complementada" por una crisis total del transporte público; la amenaza cierta de que se privatice el sistema de salud público. Añádase a todo ello las aun inconclusas y ya amañadas investigaciones sobre el envenenamiento masivo con dietelyn glicol, que mato a más 150 panameños (as) de escasos recursos y que mantiene en situación de "muertos vivientes" a muchos (as) otros (as), sin que hasta el momento el gobierno acepte su plena responsabilidad criminal sobre esta situación.
Los recientes y apadrinados casos de corrupción en el sistema educativo nacional (caso FECE y la contaminación por fibra de vidrio en más de 500 escuelas y colegios de la nación) que ha hecho de este año escolar uno de los más irregulares y conflictivos en la historia de nuestro país, perjudicando y afectando así a los miles de niños y jóvenes panameños que acceden a la educación pública; la rapiña y la venduta de los recursos naturales de nuestras comarcas indígenas, tales como las playas, ríos, montañas, y fuentes de agua dulce, sin olvidar la acometida capitalista en pos de explotar la minería a cielo abierto y la construcción de hidroeléctricas, estas últimas para satisfacer los mercados regionales. Súmese a todo ello las constantes alzas en los combustibles y sus derivados, como también los sistemáticos aumentos en la tarifa eléctrica.
Frente a esta situación desesperante para el pueblo y las capas medias asalariadas, el gobierno no ha tenido otras respuestas que no sean la persecución y el asesinato de dirigentes populares, y una abierta campaña que busca criminalizar y penalizar el inalienable derecho a la protesta social, así como el recorte sistemático de las libertades públicas, lo que sin duda tiene como principal objetivo acallar y desmovilizar las voces criticas e independientes que luchan por revertir esta situación insoportable.
Frente a este estado de cosas, la reacción de la mayoría del pueblo ha sido la de tomar como escenario de lucha las calles del país, y como método el cierre parcial o total de las mismas, siendo esta la única forma en que las demandas populares sean atendidas y escuchadas por las autoridades, al menos temporal e hipócritamente. Es decir, la crisis del sistema de representación política de Panamá se expresa mediante LA PROTESTA SOCIAL EN LAS CALLES.
En este contexto, el 9 de mayo las juventudes universitarias volvieron a ser motor de lucha y reivindicación de los de abajo. Dicha protesta, que fue antecedida por jornadas cívicas y patrióticas (15 aproximadamente) realizadas en conjunto con los trabajadores administrativos de la universidad, fue reprimida violentamente. El saldo de la ignominiosa agresión policial fue de 3 estudiantes heridos, uno de ellos de gravedad, Marx Norambuena, estudiante de Sociología y seleccionado de Voleibol de la Facultad de Humanidades, quien estuvo a punto de morir desangrado producto de una bomba de fragmentación que le hizo explosión en el brazo derecho. Ante estos hechos, ¿quiénes son los terroristas, vándalos anárquicos o "rebeldes sin causa" señalados por algunos "periodistas" de ciertos medios de comunicación?
Tan grave como lo anterior ha sido la actuación de las autoridades universitarias que, sin mediar un debido proceso, han condenado en juicio sumario al dirigente estudiantil Martín Castillo, integrante de la Unidad Estudiantil Revolucionaria (U.E.R.), a un (1) años de expulsión. Con esta medida, las autoridades universitarias dejan claramente sentado que han renunciado a ser la "conciencia crítica de la Nación", para constituirse en el brazo represor de la juventud universitaria que se niega a silenciar su voz y perder su independencia frente a este o cualquier otro de los gobiernos que surja de la partidocracia neoliberal. Igualmente lamentable es la actuación de las corrientes estudiantiles, pocas por cierto, que condenando públicamente las luchas del estudiantado universitario, y/o votando a favor de la expulsión de Martín Castillo, han preferido mantener sus prebendas y pactos secretos con las autoridades universitarias antes que defender con dignidad la independencia política e institucional del movimiento estudiantil universitario.
A 90 años de la reforma de Córdoba, a 50 años del pacto de la colina y en plena conmemoración de mayo del 68 francés, la dirección de nuestra universidad se muestra incapaz de afrontar con patriotismo la crisis estructural que vive nuestro país, siendo cómplice por acción y por omisión de la intolerable condición en la que vive nuestra gente. Es ahora cuando nuestra casa de estudios, otrora conciencia critica de la nación, debería servir de orientadora y presentar a la faz del país una propuesta de desarrollo nacional alternativo al modelo hegemónico de corte Neoliberal que han implantado a sangre y fuego en Panamá.
Los administrativos, docentes y estudiante honestos de la casa de Méndez Pereira no podemos ignorar el cúmulo histórico de luchas y conquistas que junto al pueblo los universitarios hemos conseguimos. Cada aula y cada silla de nuestra universidad fue ganada enLAS CALLES!!! NO HA SIDO UN REGALO DE LA OLIGARQUIA NACIONAL, SINO LA ACUMULACIÓN DE VICTORIAS LOGRADAS POR GENERACIONES DE UNIVERSITARIOS QUE EN SU GRAN MAYORIA HAN PROVENIDO DE LOS SECTORES POPULARES.
Los universitarios panameños reiteramos el llamado de solidaridad para con los jóvenes Marx Norambuena, Martín Castillo y John Hughes, auténticos luchadores inclaudicables del movimiento estudiantil universitario independiente.
JUSTICIA PARA MARX NORAMBUENA!!!
NO A LAS EXPULSIONES DE MARTÍN CASTILLO Y JOHN HUGHES!!!
POR UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA, CIENTÍFICA, DEMOCRATICA Y POPULAR
POR UN MOVIMIENTO ESTUDIANTIL UNIVERSITARIO INDEPENDIENTE
A 105 AÑOS DEL FUSILAMIENTO DE VICTORIANO LORENZO Y A 50 AÑOS DEL PACTO DE LA COLINA
LAS JUVENTUDES UNIVERSITARIAS DECIMOS:
LA PELEA ES PELEANDO!!!!
|