Panamá, Año VII, No. 184
1 al 7 de Junio de 2008

SUMARIO

Nacional
Editorial
    La crisis del combustible y del transporte
  Unidad Estudiantil Revolucionaria (UER)
    En defensa del movimiento estudiantil independiente
  Sergio Castro Sánchez
    Panamá: Hidroeléctricas y gobierno contra el pueblo Ngöbe
  Miguel Antonio Bernal
    Martín, el militariasta
  José Antonio Gómez Pérez
    El alza de precios en los alimentos
  David Ocalagán B.
    Salud Pública, ¿Un negocio?
  Comunidad Educativa CEBG Ricardo Miró
    Pronunciamiento
  Ricardo Stevens
    Gracias, señor... gracias
  Paco Gómez Nadal
    El país teflón
  Luis Espósito Picardi
    Sórdida explotación petrolera
  Aramís Averza Colamarco
    El país del cuco
  Berna Calvit
    De milagros e inconsistencias
  Iván W. De La Cruz
    Administración pública incoherente
Derecho a replica
  Geraldine Emiliani
    Réplica a artículo Estridencias y diatribas
Internacional
  La Jornada
    Irak, más de 2 mil niños encarcelados por EU
  Atilio Borón
    Renovadas amenazas contra Cuba
  Raúl Zibechi
    UNASUR: la integración posible
  Gerardo Arreola
    Cuba defiende la diversidad sexual
  Tariq Ali
    El nuevo laborismo ha muerto
  Juan Gelman
    EU, fabrica de héroes
Pensamiento Critico
  Saúl Landau
    Cuba: la lucha continúa
  Renán Vega Castor
    Hambre y globalización
  Perry Anderson
    Hobsbawn, una casandra optimista
  Alain Krivine/ Chris Den Hond 
    Mayo del 68 y la izquierda anticapitalista

Boletín BUSCANDO CAMINO



JOSÉ ANTONIO GÓMEZ PÉREZ*

EL ALZA DE PRECIOS EN LOS ALIMENTOS

El alza de costos y precios de los alimentos acapara la atención mundial, más allá de lo que abarca la inflación a través de sus índices convencionales: al consumidor, al por mayor, de la importación y otros. Los panameños,como ciudadanos y consumidores, nos manifestamos de distintas formas, en general preocupados por las repercusiones en el costo de la vida y la estrechez de los niveles salariales.

Ciertamente, los precios mundiales en los alimentos, especialmente granos, cereales y oleaginosas, estánrebasando sus record históricos registrados en las últimas tres décadas, luego del cambio estructural de precios en los energéticos en los años 1972-74.

Hacen falta enfoques en el marco de las desigualdades globales y locales, ya que la carencia de equidad es propia en ambas dimensiones. Lo que hoy se le llama “crisis alimentaria” no es un fenómeno nuevo, tampoco es un problema exclusivamente doméstico.

Abordaje Metodológico

En forma más frecuente y notoria, estas alzas se asocian con la caída del Dólar de EEUU y el consecuente mayor encarecimiento del petróleo.Si bien esos factores están actuando, ambos no agotan las explicaciones ni la realidad. A la par que abordar las causas de tales altos niveles de precios en los alimentos es preciso no olvidar importantes referencias históricas y escudriñar en otras causales, eventualmente menos visibles. Pretendo aquí contribuir a organizar el desarrollo de esta tesis central.

A los países menos desarrollados <Panamá incluido> les es difícil visualizar y aplicar políticas que impidan esa trayectoria alcista en alimentos importantes en la dieta y canasta básica. Como en época del despliegue mundial de los patrones de industrialización y consumo energético del siglo XX,ahora en este nuevo siglo XXI otra vez nos reparten fichas pésimas a los países menos desarrollados, en cuanto a facturas de suministro, costes de producción y efectos económicos y sociales.

El tema debe abordarse primeramente en la complejidad integral de la carestía de alimentos como fenómeno sistémico del capitalismo y luego en el examen de las evidencias país por país. Otra diferencia sustancial es que ahora está en juego la alimentación de la población y no la de los equipamientos industriales.

Factores Decisorios

Las causales que originan y continúan influyendo en el encarecimiento mundial de los alimentos trascienden campos de lo meramente económico, aunque éstas mantienen muchas correlaciones con factores económicos, tanto del lado de la demanda como la oferta. En fin, las carenciasde alimentos, a nivel local y mundial, son problemas políticos.

En la Tabla No. 1 presento un esquema interpretativo, de las que considero son las nueve causales principales, y que organizo en dos grupos pertinentes: a) cinco causales de tipo estructural o cíclico; y b) cuatro causales de tipo coyuntural y eventos extraordinarios.

Sin lugar a dudas, es imposible empezar enumerando causales sinubicar al cambio climático, pues éste explica el alterado ambiente climático y la escasez de agua a nivel mundial, lo que directamente repercute en “mal clima y bajas cosechas”. Las recientes y prolongadas sequías en Australia y Brasil, grandes productores de alimentos, no son casuales.

Ciertamente el desempeño de las actividades agropecuarias ha vendido disminuyendo enormemente. Asociado a ello, está la marcada y creciente urbanización que se registra por doquier, provocando emigrar a las ciudades ylo cual conlleva el abandono detierras cultivables y mayor demanda de alimento en los centros y urbanos mundiales. Según estadísticas internacionales el producto interno bruto agropecuario mundial ha bajado cerca de 10% en el último decenio.

Por otra parteestán los aumentos en la demanda mundial de alimentos, que cada año es más creciente, debido a lastendencias tradicionales de expansión del crecimiento económico, monetarioyde lapoblación.También están ocurriendo cambios extraordinarios en los patrones de consumo, que provocan cambios en la demanda de alimentos para producir proteínas. En esta dirección se alude a los casos de grandes países como China e India, cuyos recientes crecimientos económicos de ingresos modificanla demanda de piensos.

Esto es comprensible cuando se compara la demanda de carne de pollo y res con los requerimientos técnicos de producción. “Para conseguir 1 kilo de pollo son necesarios 2 kilos de granos, mientras que para un kilo de ternera se precisan 8 kilos de granos".  No obstante, es inapropiada la idea de objetar los derechos que tienen los pueblos a mejorar la calidad de sus fuentes de consumo de proteínas. Nuevamente aquí la globalización imperante hace esfuerzos descarados por presentar como contradictorio este ascenso cuando ocurre en países menos desarrollados.

En su conjunto los cuatro primeros factores aludidos, como es lógico conllevan al quinto, que significa que actualmente las reservas mundiales de alimentos, granos y cereales especialmente, se encuentran por debajo de los límites normales. Como se dice técnicamente: “hay stocks mundiales reducidos” en los niveles más bajos de las dos últimas décadas.

Entre los factores coyunturales y extraordinarios se destacan la caída del Dólar de los EEUU y los negocios transnacionales e intereses especulativos, que guardan estrechas relaciones. En efecto, los mercados internacionales de alimentos no están tan dolarizados como el petrolero; así, la caída del USA dólar no solamente es desastrosa comparada con el euro, sino que también es generalizada respecto a la cesta de la docena de divisas mundiales fuertes.

Esto a su vez agrava la situación con los intereses especulativos. A nivel mundial, las materias primas generales, minerales y granos,siempre han sido consideradas fuentes importantes de inversión, comercio y negocios de acaparamiento. Además, los rubros alimentariosse ven como atractivos focos de especulación de las poderosas corporaciones transnacionales. De hecho, hoy tal especulación se amplia con políticas auspiciadas comoresguardos contra la caída del USA Dólar y para los fondos de pensiones y otras fuentes especulativas.

La sustitución parcial de petroderivados por agrocombustibles, principalmente por las vías de: etanol, a base de caña de azúcar y granos sacarosos;y biodiésel, a partir de cereales y oleaginosas.El actual incremento de la producción de estos agrocombustiblesjuega un papel negativo y ejerce presión hacia el alza de los alimentos. Ciertamente no es aún el factor dominante, pues se estima que el desvío de cereales a carburantes hoy afecta al 2% o 3% de la producción mundial. Tras los anunciados megaplanes de ampliación de la producción de agrocombustiles se espera que dicha desviación pudiera llegar hasta más del 15%.

Todo ello es más alarmante cuando las expectativas de los precios para el barril de petróleo continuarán en ascenso. No hay barrera que impida al petróleo crudo rebasar nuevos precios récord sobre los 100 USA dólares por barril.El petróleo incide en forma directa en los alimentos, pues el uso de sus derivados es muy intensivo en la producción, transporte, conservación y comercialización de bienes agropecuarios, sean éstos primarios o finales. Una cotización alta acarrea más alzas de costos y precios, en especial para los alimentos.

Los niveles de inflación doméstica se vuelvenmás creciente en aquellospaíses que mantienen altos coeficientes de importación de alimentos; incluso en renglones que ya exportamos, como por ejemplo pollo empacadoo quesos fundidos.Este es el caso de Panamá; y que además tipifica como país importador neto de petróleo y derivados.

Así, en Panamá, bajo tal escenario hay muchos alimentos esenciales en la dieta y canasta alimenticia familiar: pan, arroz, leche, huevos, maíz, frijoles, café, aceites, azúcar, sal, vegetales frescos y carnes. La pesca y la crianzaporcina, bovina y de aves están afectadas. Este año dichos rubros ya subieron precios al consumidor y hay más presiones alcistas por causas externas y locales.

Si las políticas agrarias de importantes países continuarán adentrándose el uso de alimentos para combustibles todo será más problemático.Los casos son notorios Brasil, EEUU y la Unión Europea. Y seguramente otros están tentados en esa carrera suicida.

Como una propuesta motivadora a los estudiosos y analistas de este tema, en la Tabla No. 2 incluyo el detalle de 10 preguntas que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación considera, que son temáticas complementarias importantes en la discusión de este tema.

Enfoques síntesis y de perspectivas

Es seguro la oleada inflacionaria alta reinante seguirá. Los expertos señalan quepor lo menos hasta mediados del 2010.Como he expuesto, en el fondo, se trata de causales sistémicas estructurales y cíclicas, que son responsables de mayor peso que aquellos factores coyunturales o extraordinarios. Esencialmente debemos preguntar: ¿Estamos tomando las providencias necesarias?

Una síntesis del trinomio agricultura-ambiente-salud nos permite puntualizar como la globalización neoliberal dominante juega con los consabidos balances de las materias primas y los límites al crecimiento mundial, de forma que los llamados efectos dominó provocan resultados cada vez más antihistóricos e inequitativos.

En consecuencia, hay que vigilar de cerca los cambios que hoy están ocurriendo en la economía mundial y verificar si estamos alertas y con las prevenciones necesarias.Es obligación del gobierno, con las empresas privadas, asegurar los suministros de petroderivados y alimentos e insumos agroindustriales demandados por el país.

El gobierno tiene otros tres deberes ineludibles: a) promover una estrategia de seguridad alimentaria nacional, incluso en un marco regional; b) estructurar una política de precios cónsona y realista con los cambios del mercado mundial; y adoptar políticas que nivelen los salarios con la inflación. La ciudadanía está a la espera de medidas en esas tresdirecciones.

Referencias Bibliográficas:

- Juanes, Tania yViñas Jaume;“El precio de los cereales toca las nubes”; CincoDías.comMercados. http://www.cincodias.com/articulo. (20-10-2007)

- ONU/FAO; “Temáticas Relativas a los Productos Básicos”; Comercio y Mercados

http://www.fao.org/es/esc/es/Enero, 2008.

* El Autor, es Economista, Catedrático Titular de la Universidad de Panamá, Profesor de Economía Internacional e Investigador en el Centro de Investigaciones de la Facultad de Economía (CIFE).