DAVID OCALAGÁN B.
SALUD PÚBLICA, ¿UN NEGOCIO?
Cuando analizamos las observaciones de, principalmente, los gremios médicos y otros que se oponen a la unificación del sistema de salud público, sobre la premisa de la ausencia de confianza en la disposición de fondos económicos del gobierno central suficientes para cubrir las prestaciones de servicios médicos y medicamentos, nos preguntamos ¿será para garantizar el negocio o respuesta social lo que se busca realmente?
Los panameños sabemos que los medicamentos, luego de aprobada la ley 1 de enero del ´95, aumentaron 300% sus precios a los consumidores y al sistema de salud y que las prestaciones de servicios médicos tienen igual costos hoy día de onerosos. No es que los nuestros comerciantes sean más inescrupulosos que los internacionales, ¡no!, la receta llegó desde las sabias instituciones sanitarias internacionales, y los prestatarios bancarios para el desarrollo del modelo sanitario nacional están felices con sus tasas de intereses, contratos de consultarías obligatorias y asesorías para mediar en los diálogos nacionales por el nuevo modelo sanitario.
Esos organismos internacionales y locales, como algunos grupos médicos, saben lo favorecidos que saldrán una vez se inicie la coordinación, integración y al final se unifique el sistema de salud público, porque sus negocios médicos serán más robustos y prósperos, a costa de miles de pacientes panameños que no ven en la nueva estructura propuesta sanitaria los principios fundamentales de promoción de salud y prevención de las enfermedades.
Los altos incrementos en los presupuestos del sistema de salud público para compras de medicamentos desde el 2007 es una clara demostración del saqueo legal a las arcas de las instituciones públicas, pues no hay señal de la reinstauración de un nuevo, moderno y eficiente laboratorio de producción de medicamentos, cuyo cierre está causando aumento en el presupuesto por más de cuatro millones de dólares en la adquisición de los 25 productos que elaboraba dicha institución.
Como el combustible, los costos de medicamentos y servicios médicos no tienen buen horizonte para los consumidores individualmente, menos para los sistemas de salud; no obstante, los médicos, farmacéuticas y comerciantes distribuidores están al frente de uno de los mejores negocios del mundo, luego del petróleo y la guerra. Los pacientes, que tenemos la obligación de recibir nuestros tratamientos y medicamentos en el sistema de salud público, estamos obligados a luchar por nuestros intereses, pues los grupos que nos brindan atención ya tienen decido, para beneficio de sus negocios, mantenernos enfermos.
Panamá América.
|