RICARDO STEVENS
GRACIAS, SEÑOR... GRACIAS...
Siempre he pensado que ser presidente de la república es sinónimo fatal e irremediable de ser persona ocupada y atareadísima. Esta debe ser la única regla, me parece, que contraría la regla de las reglas: no tiene excepciones.
Asumo como verdadero que ese compromiso ejecutivo es de esa insalvable magnitud porque cuando fui presidente de la organización más insignificante en el colegio, que hasta yo sabía y aceptaba que ese esfuerzo era de mínima importancia en la vida de los demás, si acaso tenía alguna; pero sucedía que nunca encontraba ocasión para mis propios asuntos: el tiempo nunca cuadraba, todas las veces hizo falta.
Con esa referencia limitada pero personalísima, me resulta fácil comprender el grado de entrega que impone el ser presidente de la república. Incluso, y muy a pesar de lo que se decía de uno de ellos, que se la pasaba jugando nintendo con las garzas en el palacio, fui de los que me rehusé rabiosamente a darle crédito alguno a esos chismes de café, y opté patrióticamente por atribuir el rumor a la maledicencia y a las bajas pasiones de los detractores del señor presidente, gratuitos los más.
Convencido como lo estoy, no me cabe la menor duda que el buenazo de nuestro señor presidente, salvo prueba irrefutable en contrario, es el ejecutivo de lo más ocupado en esta nación que va con mano firme y viento fresco hacia el primer mundo, que está ardorosamente aplicado como ningún otro, en los tantos y variadísimos intereses y necesidades que se expresan en esta tierra y reclaman atención.
Ciertamente, y no podía ser de otro modo, que esto debía ser comprendido hasta por el que menos dedos de frente tuviese: todos los intereses ni todas las necesidades podían ni pueden ser satisfechos a la vez ni inmediatamente: lo lógico entonces, y el buenazo es de lo más lógico, lo razonable y lo justo era que se impusiera un orden de prioridades, una agenda en mano con la que se atenderían las promesas y aquellas tareas que el preclaro juicio del buenazo ha reconocido y declarado como impostergables.
Lo primero sería, obvio, lo primero: cancelar aquella maldita hipoteca de la que habló Sánchez Cárdenas, que fue la motivación más urgente, según delató el lenguaraz, que impulsó al candidato para correr tras el trofeo presidencial(1).
Deshecho, con el perdón de los demás, aquel incómodo y enfadoso fardo inmobiliario, le metió sin vacilar las manos, las dos, sí, hasta los codos, a los dilemas que seguían en el orden de precedencia establecido por él mismo: el crecimiento económico, sin descuidar, claro está, el suyo y el de los suyos, se entiende que así lo han hecho todos los que mandan, y fue exitoso, como no lo ha sido mandatario alguno en nuestra angustiosa historia patria; y eso solamente se ha logrado cuando se ha sido capaz de entrar al trabajo, como dice el himno, sin más dilación.
Como resultado evidente, este país es para ser visto con orgullo... Vivirlo en San Joaquín, en la 24 de Diciembre o en Bambú Lane, no... Verlo en postales de turismo... sus elevadas edificaciones... sus alucinantes noches o desde Costa del Este: qué lindo, qué bonito... poco importa quién va vivir allí(2).
Que ahora el gobierno... que toda su preclara inteligencia haya sido puesta, ahora, a mirarnos a los de acá, y se las haya arreglado tan lindamente para enfrentar y paliar nuestro malvivir, nuestro sobremorir atropellado, nuestros sacrificios, nuestra espera ordenada, de conformidad con la paz que debe acompañar ese envidiable crecimiento, nos haya regalado, por la paciencia que paga, con la liberación de impuestos a las manzanas, al té, al ajo, a la mostaza, ¿what?, a los sazonadores, a los condimentos, a los frijoles enlatados, lentejas, sardinas, jamonilla, pescado congelado, habas y colas, hocicos, patas y orejas de puerco(3), es de aceptar y corresponder de buenas maneras, con entusiasmo y palmas batientes.
Que también se haya exonerado "la importación de equipos e insumos agrícolas, alimentos para animales, maquinarias de producción, alambres de púas, mallas para cercado y llantas para tractores, con el propósito de disminuir los costos a los productores nacionales"(4), es, señores y señoras, demasiado dar; y agradezcan, que Dios castiga a las almas ingratas y la avaricia, que con poco se llega lejos, eso lo sabemos, aunque para cuando se produzca lo que se pretende, no les sirvan los ojos de perro agradecido a los que hayan muerto, algunos de manera natural, que es natural que por desnutrición se desfallezca primero la mirada, y otros hayan sido seducidos ya por las sádicas y antinacionales mentes criminales.
Lo importante, pueblo panameño... No importa que no hubiese tiempo para más seguridad... ni cero corrupción, que corrupción siempre habrá... ni más empleos de los decentes... Nada de eso importa... Lo importante panameño, lo que importa panameña es que nuestro buenazo siempre nos tuvo en su lista, en su calendario de gobierno, aun cuando hubo largos tiempos en que pensábamos que no, que nunca nos tocaría nada...
Gracias señor presidente por la pimienta molida, por el curry y el culantro; ya veremos de dónde nos cae la presa...
1. Francisco Sánchez Cárdenas; Todos somos lobos y ovejas; La Prensa del 5 de febrero 2007: "En cuanto al presidente Martín Torrijos, lo apoyé desde que volvió al país en 1993; a sus 34 años lo inscribimos en el partido y en un proceso de preparación de cara al futuro: lo hicimos secretario de la juventud y luché por su nombramiento de viceministro. Lo adverso desde octubre del 98 cuando se sale de ese esquema de preparación y decide dar el gran salto. Lo adverso, ya que por su inexperiencia, su insensibilidad social –que conozco a fondo– y la carencia de torrijismo no lo considero preparado para dirigir los destinos de este país. Lo anterior quedó evidenciado ese día de octubre de 1998 cuando nos aseguró a los Lcdos. Mitchell Doens, Reynaldo Rivera y a mi persona, en casa del primero, que sus aspiraciones políticas se basaban en que a su edad aún debía la hipoteca de su casa y en otras razones más personales que políticas."
2. Adaptación de "Su madre", de DJ Black.
3. Aranceles de los productos sensitivos no se liberaron: El Gobierno exoneró las importaciones de manzanas, té, ajo, mostaza, sazonadores y condimentos, entre otros; La Prensa, 27 de mayo del 2008.
4. Noticia citada.
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