Panamá, Año VII, No. 181
11 al 17 de mayo de 2008

SUMARIO

Nacional
Editorial
    Cambios ministeriales: más de lo mismo
  Bernardo Ezurmendia
    Por una alianza social, democrática y soberana
  COMENENAL
    Carta a Martín Torrijos
  Betty Brannan Jaén
    ¿Qué esconde Marín?
  Organización de Mujeres en los Barrios
    El alto costo de la vida y las mujeres
  Ricardo Arturo Ríos
    Un mayo patriótico y heroico
  Guillermo Cochez
    Revuelvo la mirada y solo siento espanto
  Brooke Alfaro
    Colamarco y el Club/2
  Berna Calvit
    Los dioses deben estar locos
  Juan Manuel Castulovich
    En 369 días decidiremos
  Panamá Profundo
    ¿Escasez de alimentos?
  Pedro Luis Prado Saldaña
    El salario de una vocación
  Paco Gómez Nadal
    Breve manual para fumadores
  Marco Julio de Obaldía
    Mal augurio
Internacional
  Raúl Zibechi
    Cuarta flota: mensaje de guerra
  Guillermo Almeyra
    Bolivia: lo que está en juego
  La Jornada
    Bolivia: democracia contra oligarquía
  Pascual Serrano
    Chávez, las FARC y un computador
  La Jornadas
    Crisis andina, cadena de inconsistencias
  Adolfo Gilly
    En defensa de PEMEX
  Higinio Polo
    Pobreza extrema en Estados Unidos
Pensamiento Critico
  Decio Machado
    La Base de Manta y la estrategia de militarización en América Latina
  Walden Bello
    ¿Sobrevivirá el capitalismo al cambio climático?
  Susan Rosenthal
    Mujeres traicionadas
  Eduardo Galeano
    Octavo mandamiento: Mentirás

Boletín BUSCANDO CAMINO



PANAMÁ PROFUNDO

¿ESCASEZ DE ALIMENTOS?

Editorial

Los supermercados, tiendas y mini super en Panamá están repletos de comida. El acaparamiento y la concentración de las riquezas son la causa número uno del empobrecimiento extremo y la miseria que impera en el país. La política neoliberal del “libre” mercado impulsada por los politiqueros y sus partidos políticos son los responsables directos de la dependencia estúpida de nuestro país en materia alimentaria. Por causa de las políticas neoliberales es que no producimos ni siquiera el arroz que nos comemos.

En Panamá los dueños de los partidos politiqueros que son los mismos dueños de los grandes supermercados acaparan la comida. Afuera, el matón del barrio y los organismos internacionales que controla: FAO, BM, FMI y OMC, acaparan el mercado de alimentos. Los testaferros internacionales, incluyendo a la ONU , han convertido la comida en un negocio más. Lo que hacen con las guerras, matar gentes con balas, lo hacen con la comida, matar gente por hambre. Los mercados internacionales son responsables de la muerte miles de seres humanos y de la muerte de pueblos enteros.

En el Panamá, el empobrecimiento extremo es resultado de la explotación y el saqueo organizado que ejerce la clase oligárquica doméstica. Las elecciones son una auténtica y costosísima FARSA cargada de ineptitud para reciclar el poder y la, también, FARSA de democracia en el país.

Los politiqueros, de uno y otro bando –lo que no importa, porque son la misma cosa-, derrochan el dinero del pueblo en campañas politiqueras. Los mismos politiqueros y acaparadores de siempre encarecen los precios de la comida, el agua, la electricidad, el transporte, el combustible, el pan, el arroz, la leche, el aceite, la sal, la azúcar y el vinagre.

Ahora, todos ponen cara de yo no fui, y sin vergüenza se presentan como los más solidarios y abnegados defensores del pueblo. La dura y cruda realidad los sitúa en su justo lugar: responsables del dolor y sufrimiento de la población. Que dejen de lavarse las manos manchadas de sangre y corrupción. Ni una sola firma, ni un solo segundo, ni un solo voto para los politiqueros y sus partidos.

Pobre Panamá.