BERNARDO EZURMENDÌA
POR UNA ALIANZA SOCIAL, DEMOCRÁTICA Y SOBERANA.
Tras 18 años de democracia secuestrada y controlada por la partidocracia neoliberal, hemos llegado a un nuevo 1° de Mayo. Y haciendo una retrospectiva grosso modo, nos encontramos, guardando proporciones, sufriendo las mismas dolencias de siempre, que podemos centrar en la ausencia de un Proyecto Nacional, Democrático y Social
Más aún. en el presente, con la convivencia de un muy débil proceso democrático controlado por el arrastre de la corrupción, la indolencia política-social de una clase política o partidocracia neoliberal de democracia restringida ( que hace décadas no responden al interés nacional, el que ha sido sustituido por los propios y antinacionales intereses), teniendo su reflejo en los poderes transitorios del Estado –Ejecutivo, Legislativo y Judicial- que en ausencia de un claro norte nacional se han sometido y se siguen sometiendo a estrategias y políticas foráneas, postergando, en consecuencia las aspiraciones e interés nacional de la mayoría de los panameños (as), con la ejecución, mundialmente fracasada, del neoliberalismo, modelo no solo ajeno al querer e idiosincrasia nacional sino genocidamente excluyente.
A través de toda nuestra historia republicana el movimiento popular a logrado de forma parcial, aunque importante, algunos logros y victorias, vía la implementación de grandes gestas nacionales; ya por la defensa de la soberanía, o por la democratización del Estado y la Sociedad o por conquistas sociales, pero viene siendo hora de que nos concentremos en levantar una Gran Plataforma Democrática, Social y Soberana que impulse un proyecto de nación integral en torno a la visióny aspiraciones de la mayoría nacional: trabajadores, campesinos, profesionales, jóvenes, mujeres, indígenas, micro y pequeños productores de la ciudad y el campo.
Hoy se nos abre las puertas a una oportunidad que las condiciones históricas permiten para concentrar nuestras luchas en el marco de una Plataforma de esta naturaleza, impulsando un proceso constituyente,por unaAsamblea Nacional Constituyente originaria, como vehículo aglutinador, que establezca las normas para construir una sociedad de todos, democrática social y nacionalista,no de una minoría cada vez más pequeña, que dependiente del modelo neoliberal nos llevan al filo del despeñadero de la miseria y la pobreza, empujando a la entronización de la anarquía y laviolencia social y depredación de los sectores económicamente dominantes, mezquinos, indolentes y genocidas social y ecológicamente.
¿Cómo buscar nuestro camino?
Las expresiones políticas, gremiales, sindicales y de la llamada sociedad civil, en su mayoría, ya no se corresponden a sus representados, por miles de razones que ahora no ahondaremos, lo concreto es que no nos representan con la consecuente falta de referencia para la mayoría de la población, que no encontramos el camino para aunar los esfuerzos y voluntades para enfrentar y superar la problemática y dolencias cotidianas de que somos víctimas cada vez más despiadadamente, y en las últimas luchas nacionales desde la reforma a la Seguridad Social por la conducción sectaria y hasta ilusoria de nuestras propias fuerzas hemos ido de derrota en derrota. Sin embargo todos los días vemos como se producen aisladamente protestas ciudadanas en todo elpaís, que si por el agua, la basura, el transporte, la seguridad, el desempleo, la destrucción del ambiente, la desfiguración de nuestros barrios, por moles de concreto sin árboles ni parques, atentando con nuestra existencia al llevarnos al limite de las capacidades de nuestros servicios públicos, que deberían atenderse primero.
Luchas que por aisladas, al no conectarse con la de otros vecinos de la ciudad y el país terminan en casi nada, imponiéndose al final con la trampa de las “mesas de negociaciones o concertación, del gobierno neoliberal excluyente y genocida del PRD y Torrijos, que ahora legitiman, para mañana escurrirse del bulto y achacárselo a una supuesta sociedad civil que no representa a nadie.
Hoyla existencia de un espacio o plataforma sin más condiciones que unir nuestras aspiraciones y posibilidad de expresar nuestros puntos de vistas sin prerrequisito alguno, salvo el de luchar por soluciones a nuestra angustiosa situación a través de acciones unitarias, es lo que se impone, con la perspectiva de dar pie a una fuerzaque implicará la profundización y ampliación de un proceso democratizador de la sociedad y el Estado, en donde los gobiernos respondan al mandato ciudadano y no a sus particulares intereses, vía mecanismos de fiscalización de la población y de revocatoria del mandato, de quienes no se sometan a la voluntad de la mayorías.
Los pequeños y medianos agrupamientos políticos, sociales, barriales ambientales que hoy titánicamente y en solitario intentan enfrentar esta antinacional y excluyente maquinaria neoliberal debemos reflexionar profundamente, sin prejuicios de ninguna índole, sobre la urgente necesidad de sentarnos a evaluar horizontalmente nuestras reclamaciones y las formas de compartirlas y hacerlas nuestras, igualmente con muchas otras que sufre la población, generando una unidad de acción democrática y participativa, en que cada organismo y ciudadano pueda expresarse y actuar unitariamente según sus capacidades y necesidades, basadas en la discusión y decisión colectiva de sus representantes, sincontención ni limitación burocrática ni sectarias, que frenen la iniciativa y creatividad natural de los agrupamientos de la población.
Hoy a 120 años, de la lucha democrática de los obreros de Estados Unidos, por una jornada laboral de ocho horas, que originaron, en solidaridad con los mártires de esta gesta, que se instituyera el 1 de mayo como día internacional de los trabajadores, debemos reflexionar sobre la creación de una Plataforma Democrática, Nacional y Social que recupere el poder, que restituya a manos de la mayoría de la población el control de decidir que tipo de sociedad, que tipo de modelo y gestión gubernamental queremos los y las panameños y panameñas.
Desde Camino Alternativo estamos dispuestos a empeñarnos en este esfuerzo sin más condiciones que el derecho a participar de todos y todas las personas yagrupaciones que quieran compartir sus luchas y a hacer propias las de amplios sectores de nuestra sociedad que hoy aisladamente luchan cotidianamente por mejores condiciones de vida, construyendo las bases para la transformación democrática del país, que nos tome en cuenta y gestione en franca armonía con el medio ambiente condición indispensable para nuestra propia existencia como especie.
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