Panamá, Año VII, No. 179
27 de abril al 3 de mayo de 2008

SUMARIO

Nacional
Editorial
    El Panamá de este 1 de mayo
  Miguel Antonio Bernal
    Candidatos de libre postulación
  COMENENAL
    Boletín Informativo 1-3
  Ariel R. Rodríguez Vargas
    Día de la tierra sin respuestas presidenciales
  Mónica Palm
    No hay tal cinta costera
  Eduardo A. Esquivel R.
    Las aventuras de la cinta costera
  Paco Gómez Nadal
    Invierno, encrucijadas y delirios
  Arturo D. Melo
    Las escuelas de la desigualdad
  Alexis Soto
    El país del pan y circo
  Pedro Luis Prados S.
    De regreso al futurismo
  Guillermo Cochez
    Preguntas sin respuestas
Internacional
  Raúl Zibechi
    Paraguay: El fin de la dictadura colorada
  Guillermo Almeyra
    Paraguay: Todo dependerá de las movilizaciones sociales
  Yolanda Guerrero y Piedad Córdoba
    A Ingrid hay que soltarla ya
  Jorge Enrique Botero
    Las manos limpias de Uribe
  Luis Hernández Navarro
    Soberanía petrolera: péndulo de la historia
Pensamiento Critico
  Juan Gelman
    Honor o muerte
  Elmar Altvater
    La octava plaga: crisis financiera y crisis alimentaria
  Perry Anderson
    Apuntes sobre la coyuntura internacional

Boletín BUSCANDO CAMINO




ALEXIS SOTO

EL PAÍS DEL PAN Y CIRCO

Desde los años ‘90 el paradigma del crecimiento económico nos ha llevado como país a olvidar que el mismo debe ser un medio para mejorar la calidad de vida del panameño y no un fin en sí mismo. El crecimiento por sí solo no resuelve los principales problemas del país, por lo tanto, los indicadores para medir el desempeño de nuestra economía no pueden reducirse al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), sino al impacto que tiene la economía en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), disminución de la pobreza, de la pobreza extrema, salud, vivienda, educación, etc. Es por ello que mientras nuestro PIB crece al 11,2%, la inflación de 7,6% hace que seamos un país rico con gente empobrecida debido a la pérdida de poder adquisitivo.

Se habla halagadoramente del crecimiento económico mundial y cómo la demanda por materias primas ha aumentado las exportaciones en los países del tercer mundo impactando positivamente su crecimiento; pero, al mismo tiempo, en Haití hay muertos porque no hay alimentos para la población, hay revueltas en Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Bolivia, etc..

Nuestro modelo de consumo descontrolado ha llevado los precios del petróleo por encima del récord de $110, el uso del maíz para producir etanol ha provocado el encarecimiento de toda la cadena alimenticia por su impacto en la industria porcina, avícola y cárnica; también ha provocado el uso sustituto del trigo aumentando su demanda, lo cual ha encarecido la harina a nivel mundial y con ello el pan.

Ese es el mundo de hoy. Mientras tanto, en Panamá, vivimos el país del pan y circo. En lugar de tomar seriamente este debate global, nuestra clase política se dedica a protagonizar el circo de la parafernalia electoral, a ufanarse del crecimiento económico y a responder los profundos problemas de abastecimiento e inflación con simplismo, inmediatismo e improvisación. El efecto de la inflación a nivel mundial encarecerá cada vez más el mercado internacional de alimentos. Es por ello que debemos tratar de ser menos dependientes en aquellos rubros que podemos producir nacionalmente, un ejemplo de estos rubros es el arroz.

Sólo siendo un país que consume lo que produce y produce lo que consume podremos enfrentar los desafíos derivados de nuestro crecimiento económico, así como la escalada mundial de precios.

Hoy más que nunca debemos reenfocar nuestra política económica hacia la calidad de vida del panameños como el fin y el crecimiento económico como el medio.

*Asesor económico