ALEXIS SOTO
EL PAÍS DEL PAN Y CIRCO
Desde los años ‘90 el paradigma del crecimiento económico nos ha llevado como país a olvidar que el mismo debe ser un medio para mejorar la calidad de vida del panameño y no un fin en sí mismo. El crecimiento por sí solo no resuelve los principales problemas del país, por lo tanto, los indicadores para medir el desempeño de nuestra economía no pueden reducirse al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), sino al impacto que tiene la economía en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), disminución de la pobreza, de la pobreza extrema, salud, vivienda, educación, etc. Es por ello que mientras nuestro PIB crece al 11,2%, la inflación de 7,6% hace que seamos un país rico con gente empobrecida debido a la pérdida de poder adquisitivo.
Se habla halagadoramente del crecimiento económico mundial y cómo la demanda por materias primas ha aumentado las exportaciones en los países del tercer mundo impactando positivamente su crecimiento; pero, al mismo tiempo, en Haití hay muertos porque no hay alimentos para la población, hay revueltas en Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Bolivia, etc..
Nuestro modelo de consumo descontrolado ha llevado los precios del petróleo por encima del récord de $110, el uso del maíz para producir etanol ha provocado el encarecimiento de toda la cadena alimenticia por su impacto en la industria porcina, avícola y cárnica; también ha provocado el uso sustituto del trigo aumentando su demanda, lo cual ha encarecido la harina a nivel mundial y con ello el pan.
Ese es el mundo de hoy. Mientras tanto, en Panamá, vivimos el país del pan y circo. En lugar de tomar seriamente este debate global, nuestra clase política se dedica a protagonizar el circo de la parafernalia electoral, a ufanarse del crecimiento económico y a responder los profundos problemas de abastecimiento e inflación con simplismo, inmediatismo e improvisación. El efecto de la inflación a nivel mundial encarecerá cada vez más el mercado internacional de alimentos. Es por ello que debemos tratar de ser menos dependientes en aquellos rubros que podemos producir nacionalmente, un ejemplo de estos rubros es el arroz.
Sólo siendo un país que consume lo que produce y produce lo que consume podremos enfrentar los desafíos derivados de nuestro crecimiento económico, así como la escalada mundial de precios.
Hoy más que nunca debemos reenfocar nuestra política económica hacia la calidad de vida del panameños como el fin y el crecimiento económico como el medio.
*Asesor económico
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