9 de enero
EN EL CORAZÓN DE LOS PANAMEÑOS
*EX PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
Todos los años a las celebraciones del mes de diciembre, les sigue una fecha que nos convoca a otro tipo de exaltación. El 9 de Enero nos hace coincidir en un común lugar de memoria cívica. Hace 44 años, en esa fecha, en 1964, se produjo un ahondamiento de la profundidad del ser nacional. Fue por amor a nuestra bandera que murieron tantos jóvenes la aciaga tarde del 9 de Enero. Fue por amor a la patria que esos jóvenes institutores se cubrieron de gloria bajo los arrebolados tonos del crepúsculo de enero al decidir cruzar la frontera impuesta por el inquilino de la Zona del Canal.
A partir del 9 de Enero los panameños comprendimos que estábamos obligados a encontrar una manera más digna de ser libres y de ser patriotas. A partir del 9 de Enero nos vimos impulsados, con la fuerza de nuestros mártires, a profundizar nuestras verdades y nuestras esperanzas. El 9 de Enero de 1964 todos comprendimos que no había futuro sin lucha, que no habría libertad de independencia sin coraje y sin dignidad. El 9 de Enero de 1964 hizo posible la realización de las reivindicaciones que se concretaron el 31 de diciembre de 1999, cuando entraron en vigencia los Tratados Torrijos-Carter a través de la transferencia del Canal a manos panameñas.
Los panameños no deberíamos necesitar una convocación especial para estar cada 9 de Enero presentes y reunidos espiritualmente en un sentimiento colectivo formado de recuerdos y de propósitos.
He expresado en otras ocasiones cuán importante me parece que la memoria del 9 de Enero sea preservada en los hogares, en las escuelas y en las instituciones del Estado con énfasis que va más allá de la memoria de un "hecho histórico".
He propugnado y sigo propugnando para que el 9 de Enero sea preservado como una fuente de inspiración, para que los panameños y las panameñas tengamos una actitud siempre renovable, no momificada frente a los riesgos, desafíos y peligros que en estos tiempos se ciernen sobre los pueblos y a los que Panamá no es inmune.
En cada época se presenta la necesidad y el deber moral imperioso de dar un sentido a los hechos históricos, de darle un sentido al significado real que tiene nuestra historia. Si bajamos los brazos, si permitimos que nuestro suelo, que nuestro pueblo, que nuestra identidad nacional sean enajenados por el dinero y el materialismo, habremos realizado la degradación de dejar a nuestra historia sin sentido.
La celebración del 9 de Enero es la reafirmación de la dignidad, de la identidad de la nación panameña, y no puede dejar de tener un puesto de honor en la memoria de la patria.