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Panamá, Año V, No. 124
30 de julio al 5 de agosto de 2006

Especial Canal

Las Razones del NO

Actualizado -26 de julio 2006-


Sumario

Nacional
Editorial
    El mal olor de la crisis
  Comité de Solidaridad
    Marcha por la paz el 3 de agosto de 2006
  Comité de DDHH - UP
    Pronunciamiento por la paz
  Movimiento de mujeres
    Ysela Maris Alanis de Chirari
  Héctor Endara
    Sin censura pública
  ANFACSS
    Tareas del momento
  Carta de renuncia
    Patricio Candanedo
  Juan Carlos Mas
    Genocidio y extinción estatal
  Víctor Zakay
    Martin + team=corrupción
  Luis Navas P.
    Torrijos y el desarrollo nacional
Internacional
  Bill Berkowitz
    EEUU promueve tercera guerra mundial
  Tariq Alí
    Vencer hasta morir
  Liga de mujeres Libanesas y Marcha Mundial de Mujeres
    Llamamientos por la vida y la paz
  Guillermo Almeyra
  : ¿Y ahora qué?
  Telesur
    Manifestantes israelíes
Pensamiento Critico
  James Petras
   

Modernidad y holocaustos

  Eric Toussaint
BM: El golpe de Estado permanente

Boletín BUSCANDO CAMINO



El conflicto bélico contra Líbano 

Colectivo de Derechos Humanos de la Universidad de Panamá

Nosotros, miembros del dd.hh.up. movimiento estudiantil universitario por el respeto y desarrollo de los Derechos Humanos, ante la actual coyuntura en Oriente Medio, manifestamos:

La invasión  militar del Líbano por Israel, mal justificada por el secuestro de dos  soldados de su ejército por parte de Hezbollah, ha sido dirigida indiscriminadamente contra toda la población libanesa. Se ha utilizado un despliegue militar irracional y desproporcionado que incluye bombardeos aéreos y un ataque terrestre de consecuencias y extensión indeterminadas.

Estas acciones han cobrado la vida de centenares de inocentes y el éxodo masivo de la población, ha ocasionado la  destrucción de infraestructuras vitales para el país, incluyendo escuelas, hospitales y carreteras, actos que representan flagrantes violaciones al derecho internacional y los derechos humanos.

Hoy nos exponemos a una escalada de violencia aún mayor, a la pérdida total de control sobre los elementos en conflicto, a una degradación aún mayor de los organismos internacionales de derecho, a una posible conflagración de orden mundial, ante un enorme peligro para toda la humanidad, pues esta realidad trasciende las fronteras del Líbano y el Medio Oriente, razón por la cual  nos solidarizamos con los pueblos agredidos.

Condenamos la actitud complaciente e hipócrita de la comunidad internacional que apoyan al agresor o pasan indiferentes ante el dolor de víctimas inocentes; de los Estados Unidos de América que habla de libertad y democracia a costa de los pueblos que no se cuadran a sus mezquinos intereses; de la Unión Europea, que hereda el peso de la intolerancia racial y religiosa, violencia y colonialismoque ha tenido por consecuencia ulterior el actual estado de cosas, mientras mira hacia otro lado o se limita a expresar buenos deseos.

De Israel, exigimos que deje de utilizar el lamentable genocidio durante la Segunda Guerra Mundial para justificar en última instancia un Estado fascista y asesino, incansable violador de los derechos humanos de las poblaciones no judías. Deberían ser, por el contrario, los primeros en desterrar prácticas inhumanas de sus manuales. La deuda moral de las potencias europeas no es un cheque en blanco para el Estado israelí, y en todo caso, no son los pueblos árabes quienes deben asumir tal deuda.

Rechazamos el uso de la violencia especialmente contra objetivos civiles enmarcado en la práctica de un terrorismo de Estado constante emparentado con doctrinas preventivas que mantienen al mundo entero como rehén del miedo y la fuerza. No existe solución militar al problema de la gente, la tierra y los recursos, en ninguna parte del planeta, a menos que se pretenda el exterminio total de los pueblos.

Exigimos la prevalencia de la justicia y el derecho como anhelos y camino de la humanidad, el reconocimiento de los derechos de los pueblos a recuperar sus tierras ancestrales injustamente arrebatadas, como igualmente exigimos el respeto a la existencia y convivencia del pueblo judío.

Exigimos el respeto y fortalecimiento de un sistema internacional libre de la manipulación de las potencias mundiales, basado en la igualdad de todos los seres humanos, naciones y países, capaz de aportar una  solución definitiva que contemple principios de justicia y equidad, en la que cada parte ponga voluntad y reconozca su porción de culpa por los errores cometidos.

Lamentamos la actitud cobarde de nuestros gobernantes que no se manifiestan oficialmente sobre el asunto y se limitan a sus acostumbrados discursos sobre la incidencia en el precio del petróleo, mientras seres humanos sufren y mueren.

Hacemos un llamado a los movimientos sociales para que asuman el compromiso necesario con la humanidad entera, exigimos al gobierno al menos una posición clara en esta coyuntura.

Por pequeñas que sean nuestras posibilidades de influir en la resolución del conflicto, lo único que no está permitido es quedarse impasibles ante la barbarie demostrada. Hoy, como seres humanos, sentimos como propio el inmerecido sufrimiento de nuestros semejantes.

Ciudad de Panamá, 26 de julio de 2006.