¿GESTACION DE UN PROTECTORADO O GRINGONIZACION DEL PAIS?
Pedro Rivera Ramos Es indudable que gran parte de la historia de la República de Panamá ha estado y estará estrechamente vinculada a sus relaciones con los Estados Unidos y a las pretensiones siempre hegemónicas de la nación norteña. La historia a la que me refiero contiene abundantes hechos y episodios que han servido para conformar una relación prevalecientemente perniciosa y en grado ínfimo, armoniosa y sincera. Pudo ser esa historia dolorosa, traumática y desgarradora de la Nación Panameña la que diera nacimiento a esa sentencia tan universal, por ser irrefutable y sabia, profunda y sempiterna, que considera a los Estados Unidos como un país que carece de amigos y sólo cuenta con intereses. Obras numerosas de autores panameños describen en detalle la acción o participación de los norteamericanos en incontables acontecimientos de nuestra vida nacional: intervenciones militares precedidas de excusas baladíes; su intromisión en nuestra separación de la Gran Colombia; sus presiones económicas, políticas, militares y diplomáticas que no han cesado, sino que en muchos períodos más recientes se han intensificado; los desarmes ignominiosos de nuestra policía nacional; el aplastamiento de la gesta pacífica del 9 de enero de 1964 y la cruenta invasión en diciembre de 1989.
Uno de los méritos de mayor trascendencia de los tratados Torrijos-Carter fue el de fijar una fecha exacta para la retirada de la presencia física de tropas norteamericanas en nuestro territorio, que con un número de 14 bases militares amenazaban no sólo al pueblo panameño sino a otros pueblos del continente. Sin embargo, los norteamericanos eran muy conscientes de que el desmantelamiento de su enclave militar de suelo istmeño no debería significar en lo absoluto la pérdida de su control sobre tan estratégica zona representada por el Canal de Panamá y sus áreas adyacentes. No fue casual que aquí establecieran uno de los siete comandos militares estratégicos más importantes que tenían en el mundo. Esto explica el diseño de planes de contingencia para garantizar su presencia más allá del 31 de diciembre de 1999. El CMA, que bajo la cobertura de "guerra al narcotráfico" fue impulsado durante la administración del Dr. Pérez Balladares para ser establecido en la base aérea de Howard, pareció formar parte de ese esquema de retorno disfrazado. El rechazo ciudadano, al que se unió desde el primer momento el partido arnulfista liderizado por la actual mandataria, sepultó ese proyecto de tinte procolonial. No obstante, algo quedó muy claro para la parte norteamericana: el CMA no será viable en Panamá si se le impone como un todo; un plan alternativo que conlleve su traslado por partes y por fases, con ensamblaje en el terreno, resultaría, a la larga, más efectivo.
Sólo esto puede explicar el alcance, la profundidad y las características del Arreglo Complementario Salas-Becker del 5 de febrero del 2002 y dos meses después el Acuerdo de Cooperación Zubieta-Becker, redactado únicamente en idioma inglés. Ambos instrumentos, al integrarse en el terreno práctico, se transforman en una versión mejorada del CMA o en un super-CMA. Añádasele a esto el Acuerdo bilateral sobre la Corte Penal Internacional y la inmunidad de los nacionales norteamericanos; la discusión y aprobación del idioma inglés como otra lengua oficial; la realización del programa Nuevos Horizontes con personal militar; los vuelos frecuentes en nuestro espacio aéreo de sus aviones de guerra; su obstinada prepotencia de considerar la limpieza de los polígonos de tiro y de la isla San José como un capítulo cerrado; las declaraciones frecuentes de la embajadora Linda E. Watt en franca postura procónsul; el establecimiento de un puesto de control fronterizo en Guabalá; el acuerdo Escalona-Bolton que permite a los norteamericanos abordar barcos para su inspección cuando transitan por el Canal o en aguas jurisdiccionales panameñas y, por último, el nefasto TLC que se negocia en el más absoluto secretismo y que amenaza a todos los panameños y panameñas con una respuesta positiva a la pregunta que da título a estos comentarios. |