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Panamá, Año III, No. 49
29 de marzo al 4 de abril de 2004

Sumario
Editorial
  Elecciones, combustible y transportistas
   
  Juana Camargo
  El voto en blanco de la esperanza
   
  Ricardo Stevens
    Listo…listo… ¡Se acabó!
   
  Pastoral Social-Caritas Panamá
    Continúa el hostigamiento contra Francisco Aperador
   
Internacional
  Javier del Pino
 
La Guerra de Irak, un año después
   
Colaboraciones
  Miguel Antonio Bernal
    Presidenciables, políticos y constituyente
   
  Marco A. Gandásegui, hijo
  Campaña sin propuestas
     
Pensamiento Crítico
  Susan George
    El neoliberalismo es incompatible con la supervivencia ecológica
     
  Baltasar Garzón
    El lenguaje y sus trampas

Boletín BUSCANDO CAMINO


Correo electrónico: caminoalternativo@nodo50.org

Manifiestos de Camino Alternativo

Para rechazar la partidocracia y abrir paso a una asamblea nacional constituyente democrática; ¡Voto en blanco! (1-3-04)
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Declaraciones
Pastoral Social-Cáritas Panamá
LaCarta 98 (11-2-04)
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EL VOTO EN BLANCO DE LA ESPERANZA

Juana Camargo

Las circunstancias en que transcurre la vida de quienes vivimos de la quincena parece un laberinto sin salida. Un sociólogo clásico, en una coyuntura de la historia social francesa, expresó que las sociedades en crisis tienden a buscar culpables, y de verdad que tantas desgracias juntas deben ser obra de un monstruo cuyo cerebro se fracciona en cientos de corpúsculos que generan estrategias nuevas para reducir el salario de cada quincena, hasta eliminarlo por completo con el despido.

Las élites se engordan, ensanchan sus riquezas acumuladas, festejan el aniquilamiento y, cual juego cibernético, con la victoria se activan campanas y luces por el nuevo pobre sacado del mercado. Y los perdedores enjugamos la lágrima que provoca la derrota, maldecimos y juramos la venganza que en muchas décadas pareciera algo no logrado... pero, henos aquí otra vez, frente a las urnas, identificando una vez más a los culpables para, una vez más, confirmar nuestra impotencia frente al régimen.

Cuatro años han pasado desde la última vez que nos dejamos engañar. Detrás de una miserable mampara hicimos ganchos en un determinado rostro, sobre papeletas que, concluido el escrutinio, se vaciaron del poder de los electores, pero que cargamos como el fardo pesado de nuestras últimas nupcias.

¿Es la doña la culpable, somos los pobres, son los partidos, es la utopía, somos todos, son los otros? ¡Qué sé yo! ¿Son nuestras pequeñas reflexiones de ayer, o es la esperanza que se hizo inútil?

Lo cierto es que no existe esperanza de cambio. No hay alternativa electoral. Sólo discursos vacíos, rostros de sonrisas fingidas y miradas sin energía, sin compromisos con nuestros sueños.

¿A qué se vota el 2 de mayo? Con cualquiera de sus papeletas, colores y símbolos, se vota a lo mismo:

A continuar los flujos de recursos (o deuda eterna) de las panameñas/os hacia la banca e instituciones financieras externas.

A elegir los nuevos administradores del FMI, el BM, EEUU, Europa, PNUD incluido, en el Palacio de las farsas, en el Ministerio de Economía y Finanzas y en todos los órganos del Estado, perdón, de la colonia neoliberal.

Por lo tanto, se vota a la servidumbre y la indignidad. Se puede romper con ese circo: sí y no. Como esta dicho antes, por esa vía no hay esperanza, el sistema electoral ha eliminado cualquier posibilidad de propuestas populares que puedan expresarse en la Asamblea Legislativa. Las fuerzas económicas y sociales dominantes, dueñas de los partidos políticos, solo permiten una mínima muestra de las ideas y convicciones de los sectores populares. Entonces, ¿una panameña y panameño que esté de acuerdo con los ideales de Victoriano Lorenzo, Clara González, Sara Sotillo, Ascanio Arosemena, Omar Torrijos y Antonella Ponce, puede dejar de votar en blanco?