Mentirosito number one ...
Ricardo Stevens
El autor español, Camilo José Cela Conde, hijo del Nóbel de la literatura, del mismo nombre, excepto por el apellido materno, obvio, calificó al Jorge W. Bush como el más torpe e inepto de los presidentes elegidos por el pueblo norteamericano, y esto lo sentenció a propósito de los estragos causados por la tormenta "Katrina" y la perezosa indolencia de la respuesta de ese mandatario, calificada incluso de racista por algunos.
No podría yo hacer mío el juicio del madrileño, no porque aquél no sea o no pueda ser el más grande bruto e imbécil residente de la casa blanca, sino porque no conozco la calaña de todos los que han sido ungidos a la presidencia del país-imperio, y en estos asuntos, si se quiere ser serio y tenido como hombre serio, hay que tener escrúpulos, y creo todavía preservar y haber aumentado la cuota que me dio Rosa. Lo que sí puedo afirmar y afirmo, sin temor a duda, es que mister Bush es un grandísimo mentiroso.
Este mes se cumplen tres años de la más reciente guerra norteamericana contra el pueblo de Irak, promovida por uno de los más colosales engaños que ha conocido la historia reciente: el pretexto de las armas de destrucción masiva de Hussein. La viperina lengua de ese rapaz irresponsable excitó los temores humanos e inició una agresión que ha cobrado millares de vidas inocentes; que, a pesar de que el embustero declaró concluido oficialmente el combate en mayo del 2003, sigue sembrando luto, también por miles. Irak no es siquiera la sombra de lo que fue antes del injusto asalto imperialista: hoy, uno de cada tres iraquíes tiene acceso al agua (33%), antes de la brutalidad gringa, uno de cada dos lo tenía(50%); hoy, Bagdad cuenta con energía eléctrica por cuatro horas diarias, antes de la animalada yanki, eran 16 horas diarias; el desempleo es del 70%; en 1990 la mortalidad infantil era del 32 por mil, hoy es del 102 por mil(1), todo gracias a uno de los perjuros más monstruosos de todos los tiempos.
Lo de Irak es cosa que ocurre a otra gente, allá, lejos. Los gringos están acostumbrados a la mentira, a la infamia y al asesinato sin reparo de mejicanos, por ejemplo, para arrebatarles tierras y recursos como los de California, Nuevo Méjico, Arizona y Texas, entre otros; hacerle la guerra a vietnamitas, otro ejemplo; y el pueblo norteamericano, demasiados, ha crecido haciendo que le cree a sus gobernantes, porque eso ha significado para ellos el american way of life, the american dream, el modo de vida americano, el sueño americano. Pero lo de "Katrina", lo que del cuento se tenía oculto, debía despertarles la vergüenza colectiva: a cuatro días de iniciada la tragedia de la población de Nueva Orleans, mayormente pobre y mayormente negra, el presidente Bush declaró, sin sonrojarse ni pizca, que nadie podía anticipar esa ferocidad de la naturaleza y la quiebra de los diques(2). Ahora sabemos que, con suficiencia y antes de los trágicos sucesos, en forma dramática y en términos agónicos, los oficiales federales responsables de desastres advirtieron al mismo presidente que la tormenta podía derribar los diques y poner en riesgo vidas humanas(3).
Lo triste para nosotros es que nuestros gobiernos y las clases económicamente pudientes, los de acá, tienden a no ver estas realidades, y si las ven, se hacen los desentendidos, porque, cuando de agresiones se trata, cuando de tlc's y otras hierbas se trata, los que ponen el pellejo son siempre los pobres.
1. "Surge la pregunta: ¿valió la pena?; La Prensa del lunes 20 de marzo, página 29A.
2. "I don't think anybody anticipated the breach of the levees"; palabras del Presidente; CNN; Tapes: Bush warned before Katrina hit; Thursday, March 2, 2006 Posted: 1514 GMT (2314 HKT).
3. "In dramatic and sometimes agonizing terms, federal disaster officials warned President George W. Bush and his homeland security chief before Hurricane Katrina struck that the storm could breach levees, put lives at risk in New Orleans' Superdome and overwhelm rescuers, according to confidential video footage.
Bush didn't ask a single question during the final briefing before Katrina struck on August 29, but he assured soon-to-be-battered state officials: "We are fully prepared."
The footage -- along with seven days of transcripts of briefings obtained by The Associated Press -- show in excruciating detail that while federal officials anticipated the tragedy that unfolded in New Orleans and elsewhere along the Gulf Coast, they were fatally slow to realize they had not mustered enough resources to deal with the unprecedented disaster. |