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Panamá, Año V, No. 115
27 de marzo al 2 de abril de 2006

Sumario
Nacional
Editorial
   

Renacionalización de las empresas privatizadas

  Organizaciones de mujeres
    Llaman a piqueteo
  Carta a Ministra de MIDES
    Sobre defensor maltratador
  Maribel Cuervo de Paredes
    Desafío al secretismo
  Ricardo Stevens
    Mentirosito number one
  Roberto N. Méndez
    Preguntas y respuestas sobre propuesta canalera
  Frente Panamá Soberana
    Invitan a reunión el 6 de abril
  Rafael Alexis Álvarez
    PRD de ayer, PRD de hoy
  FRENADESO
    Preguntas a la ACP
  Gabriel J. Perea R.
    Tambores de guerra
Internacional
  Guillermo Almeira
    Las dos Francias
  David Brooks
    La lucha de los inmigrantes en EU
  El País
    La protesta juvenil en Francia
Pensamiento critico
  Noam Chomsky
    Asia, América y la superpotencia reinante
  Claudio Katz
    Naufraga el ALCA

Boletín BUSCANDO CAMINO



Manifiestos de Camino Alternativo

Balance electoral (Junio, 2004)

Para rechazar la partidocracia y abrir paso a una asamblea nacional constituyente democrática; ¡Voto en blanco! (1-3-04)
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Declaraciones y manifiestos

Pastoral Social-Cáritas Panamá
LaCarta 98 (11-2-04)

ANAVI: Declaración: Rechazamos las negociaciones del TLC


Tambores de guerra

Gabriel J. Perea R.

Con asombro nuevamente escuchamos que el aumento de la tarifa de consumo eléctrico aumentara, en esta ocasión en porcentajes inferiores pero igualmente inaceptables. En las actuales circunstancias no existe razón digerible que pueda justificar este aumento.

El argumento esgrimido para justificarlo por fluctuaciones en los precios del petróleo es irracional. ¿En que puede estar afectando esto a las empresas eléctricas cuando reportan dividendos?, o ¿acaso es necesario un aumento tarifarlo para seguir aumentando sus márgenes de ganancias? Que tipo de contrato puede ser favorable al desarrollo nacional cuando la empresa con la concesión puede aumentar indiscriminadamente sus tarifas y no preocuparse en absoluto en proveer energía barata fundamental para la expansión de la economía.

Tal como aclaro el Ex-presidente Ernesto Pérez Balladares, la privatización del IRHE se conceptualizo para garantizar el suministro de energía eléctrica en el futuro ante la imposibilidad de seguir invirtiendo por parte del gobierno. Si esta era la premisa, se debió garantizar también que la energía eléctrica suministrada fuese accesible para los consumidores.

No es cuestionable que una empresa invierta capital para obtener ganancias y recuperar lo invertido, sin embargo este margen en empresas que proveen servicios públicos debe tener una reglamentación clara y tener límites en cuanto a los márgenes porcentuales permitidos de sus ganancias. Otro factor más en el descabellado matrimonio con estas empresas eléctricas, es la participación del gobierno como accionista, el cual recibe un porcentaje de las ganancias obtenidas, ¿como se puede ser juez y parte?

Examinándolo desde esta perspectiva la culpa no recae directamente en las empresas eléctricas, estas son empresas establecidas para reportar dividendos a sus accionistas y entre más altos mejor.

Recae en el gobierno arreglar esta aberración que asfixia la economía del ciudadano común. Quedan varios caminos que pueden tomarse, entre ellos la renegociación del contrato con las empresas, lo que desde el punto de vista de negocios es difícil que se cambien las reglas del juego en medio del partido. Otra alternativa mucho mas espinosa es rescindir el contrato con todas las consecuencias que esto puede tener, si es que es posible.

Debemos examinar que es más beneficioso para el País, o pagar el precio político de no hacer nada. Cualesquiera que sean las medidas el mensaje fue alto y claro por parte del pueblo, ningún aumento por insignificante que sea, es aceptable y tendrá sus consecuencias.

El pueblo sabrá responder nuevamente ante esta amenaza a su agujereado bolsillo. El pueblo el es único eslabón en la cadena de la economía que no puede aumentar unilateralmente sus tarifas pero tiene la mejor arma a su favor, siendo el eslabón mas débil se rompe.