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Panamá, Año IV, No. 104
26 al 31 de diciembre de 2005

Sumario
Nacional
Editorial
   

Bolivia: Un giro a la izquierda

  Juan Rivas
    Frenadeso: ¿Frente social o partido político?
  Juana Camargo
    TLC y ciudadanía indefensa
  FRENADESO
    Comienza la lucha
  Fernando Manfredo Jr
    ¡No al teleférico en el Cerro Ancón!
  Cuentos
  Rafael Alvarez
    Un problema
  David C. Róbinson O.
    Diciembre y sus olores
  Manifestación pública
    Por la vida: No al TLC
  Errata del BC 103
Internacional
  Eduardo Febbro y Pablo Stefanoni
    Bolivia sin chantajes
  Juan Arias
    El episcopado y Lula
  Sabah Ali
    El rostro de la ocupación
  Immanuel Wallerstein
    Perder el temple en Irak
Pensamiento Critico
  Movimiento al socialismo
    Principios ideológicos
  Marilena Chauí
    Neoliberalismo y Universidad
  Megan Cornish
   

Se reducen empleos en EEUU


Boletín BUSCANDO CAMINO



Manifiestos de Camino Alternativo

Balance electoral (Junio, 2004)

Para rechazar la partidocracia y abrir paso a una asamblea nacional constituyente democrática; ¡Voto en blanco! (1-3-04)
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Declaraciones y manifiestos

Pastoral Social-Cáritas Panamá
LaCarta 98 (11-2-04)

ANAVI: Declaración: Rechazamos las negociaciones del TLC


El TLC y la indefensión de la ciudadanía

Juana Camargo

Después de la visita del Presidente de los Estados Unidos, la euforia de los sectores de comerciantes y la cúpula gobernante -sin vínculos con los productores industriales ni agrícolas- concluyó en éxtasis, hasta levantar con más fuerza la conclusión del Tratado de Libre Comercio entre Panamá con los Estados Unidos.

Por lo anterior me pregunto ¿cómo hará el gobierno Bush para pasar en el congreso de su país dicho TLC? Es un hecho que ese gobierno esta deteriorado por las mentiras utilizadas para invadir Irak, por la resistencia del pueblo iraqui, por la violación de los derechos humanos de los prisioneros de guerra, por el costo humano que significa su política genocida y antiterrorista; por la agresión de los derechos ciudadanos de los (as) estadounidenses dados con el espionaje telefónico, lo cual constituye una violación Constitucional. Por otra parte, su clase trabajadora está muy alerta frente a estos acuerdos y tratados de libre comercio pues les han dejado desempleo, reducción de sus salarios e incremento de riesgos económicos y sociales. En ese sentido, recuérdese que el TLC con Centroamérica y República Dominicana fue ratificado en la Cámara de Representantes el pasado 28 de julio, con 217 legisladores a favor y 215 en contra, y con el Sr. Bush a la cabeza del cabildeo.

Ese panorama hace que la negociación para Panamá sea de mucho más riesgo. La lógica nos indica que si las dificultades campean de aquel lado, los negociadores panameños se esmeraran por entregar a su contraparte lo que les resulte más apetecible. Los TLC responden a una política bilateral favorecida por la derrota del ALCA. Este bilateralismo hace más vulnerable nuestra posición, ya que el país con más fortalezas, políticas, económicas y militares impone las condiciones y los contenidos. No otra cosa acontece en el TLC Panamá-Estados Unidos. El problema principal es que este no es un acuerdo más sobre desgravaciones arancelarias, es un instrumento que se sitúa por encima de la legislación y la Constitución nacional. Instrumenta mecanismos de defensa jurídica para las empresas transnacionales, erigidas como estados privados sin frontera , constituidas como el "auténtico sujeto constituyente del nuevo poder mundial organizado a partir de los años setenta" (1)

Por si fuera poco, esos tratados están insertos a nivel mundial en estrategias hegemónicas del mundo desarrollado que ha logrado una legislación transnacional unilateral, definida por mecanismos coercitivos (por ejemplo, cartas de intención del Fondo Monetario Internacional) y organismos como la OMC, cuyos acuerdos funcionan como una constitución en el ámbito mundial al establecer las reglas a seguir en el comercio mundial.

Objetivamente, este orden de imposición actúa deslegitimando las estructuras políticas tradicionales, erosionando la democracia, precarizando en extremo la calidad el empleo, masificando el desempleo (el cual se oculta en Panamá por la metodología que usa la Encuesta de Hogar, actualmente), y ha creado un bolsón de población marginada de las mieles del “desarrollo”, a la que le han destruido toda posibilidad de vida digna. En este marco, las condiciones que reglamentan el mercado de trabajo ha debilitado el movimiento de trabajadores. Ha arruinado mucho más al campesinado por acentuar las precarias condiciones de explotación –por parte de terratenientes y de los destructores del patrimonio ambiental en el campo-. Los males ocasionados por el neoliberalismo incluyen a la mediana, pequeña y micro empresa, también avasallada por políticas que solo protegen a la gran empresa, en especial transnacional, muestra de ello son las estrategias de promoción del turismo, donde solo los intereses de los Decameron y Cía, son preocupación para el flamante director del IPAT.

Esta compleja situación es una muestra clara de la incapacidad del modelo económico y político de dar respuesta a las necesidades sociales de la ciudadanía. Lo que ocurre en medio de la indefensión política y organizativa de los trabajadores y campesinos. Por su parte, los gamonales políticos insisten en continuar la aplicación y profundización del modelo, sin percatarse de que dominan en la cima no de un barril, sino de un enorme tanque de pólvora popular a explotar.

La desgobernanza neoliberal en el nada innovador juega vivo político coopta estructuralmente la tradicional burocracia sindical la que junto a nuevos y viejos “intermediarios” de los sectores populares se han aliado para el engaño y para hacerle los “mandaos” a la partidocracia neoliberal. Al mismo tiempo se enfrenta a productores agropecuarios que conocedores de la irremediable muerte que les depara el TLC y la OMC, como última voluntad apelan a una muerte lenta, prorrateada entre unos años más o unos años menos de desgravación arancelaria.

Como puede verse, son múltiples las víctimas de esas políticas. Con el TLC, la OMC y las IFI's se desintegra el estado nacional y con él, los derechos de la ciudadanía, a la seguridad alimentaria, al trabajo, a la educación, a la salud, a la vida..., por lo tanto, hoy con más fuerza que nunca el escenario nos obliga a unir todas las luchas sociales.

1) Manuel Monereo Pérez, Propuesta para un nuevo internacionalismo .