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Panamá, Año IV, No. 104
26 al 31 de diciembre de 2005

Sumario
Nacional
Editorial
   

Bolivia: Un giro a la izquierda

  Juan Rivas
    Frenadeso: ¿Frente social o partido político?
  Juana Camargo
    TLC y ciudadanía indefensa
  FRENADESO
    Comienza la lucha
  Fernando Manfredo Jr
    ¡No al teleférico en el Cerro Ancón!
  Cuentos
  Rafael Alvarez
    Un problema
  David C. Róbinson O.
    Diciembre y sus olores
  Manifestación pública
    Por la vida: No al TLC
  Errata del BC 103
Internacional
  Eduardo Febbro y Pablo Stefanoni
    Bolivia sin chantajes
  Juan Arias
    El episcopado y Lula
  Sabah Ali
    El rostro de la ocupación
  Immanuel Wallerstein
    Perder el temple en Irak
Pensamiento Critico
  Movimiento al socialismo
    Principios ideológicos
  Marilena Chauí
    Neoliberalismo y Universidad
  Megan Cornish
   

Se reducen empleos en EEUU


Boletín BUSCANDO CAMINO



Manifiestos de Camino Alternativo

Balance electoral (Junio, 2004)

Para rechazar la partidocracia y abrir paso a una asamblea nacional constituyente democrática; ¡Voto en blanco! (1-3-04)
.

Declaraciones y manifiestos

Pastoral Social-Cáritas Panamá
LaCarta 98 (11-2-04)

ANAVI: Declaración: Rechazamos las negociaciones del TLC


Los obispos de Brasil critican a Lula por olvidarse de los pobres
La Conferencia Episcopal denuncia la corrupción en el Gobierno

JUAN ARIAS  -  Río de Janeiro
EL PAÍS  -  Internacional - 24-12-2005

El episcopado de Brasil, por boca del presidente de la Conferencia Episcopal del país, Geraldo Majella Agnelo, de 71 años, hizo ayer una dura crítica al Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Con ocasión del mensaje de Navidad, los prelados acusaron al mandatario de haberse olvidado del "aspecto social". Según los obispos, Lula aplica una política económica que no ha beneficiado a los más pobres.

Los obispos de Brasil, conservadores en materia de doctrina pero abiertos en lo social, contribuyeron a la elección de Lula como presidente. El episcopado siempre ha estado de parte de los movimientos sociales como el de los Trabajadores Sin Tierra (MST), los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales que trabajan en el campo social.

Los prelados se manifiestan decepcionados por los resultados de la gestión del primer Gobierno de izquierdas en la historia del país, no sólo por lo que denominan su política neoliberal -que ha servido sobre todo para enriquecer a los bancos y a las entidades financieras internacionales-, sino también por el alto índice de corrupción del Gobierno de Lula y de su grupo político, el Partido de los Trabajadores. El presidente de los obispos ha dicho que los ciudadanos ya no pueden aceptar más "promesas en vano", y ha pedido que el año próximo los candidatos en las elecciones "no hagan promesas que saben que no van a poder cumplir".

A la pregunta de los periodistas de si el presidente Lula está cumpliendo las promesas que había hecho durante la pasada campaña electoral, Majella contestó: "¿Ustedes qué opinan?". Respondía así indirectamente al presidente Lula, que sigue defendiendo contra todas las evidencias, incluso de las aportadas por las comisiones de investigación de la Cámara baja del Parlamento y del Senado, que no hubo corrupción en su Gobierno y que se trata más bien de acusaciones lanzadas por los medios de comunicación.

El presidente de la Comisión Episcopal Brasileña pidió que sean castigados "incluso con la cárcel" aquellos políticos que aceptaron dinero de sobornos por parte del Gobierno. El arzobispo Majella dijo que es preciso también "que el país recupere todo el dinero robado al erario público".

El arzobispo acabó diciendo que "existe un pasivo social acumulado en la gestión del Gobierno de Lula". Al ser preguntado sobre el anuncio de que el Gobierno ha decidido, antes aun del tiempo marcado, saldar la deuda pendiente con el Fondo Monetario Internacional, Majella ironizó: "La deuda interna sigue en pie, y quizás hasta ha aumentado. Y es esa deuda con la sociedad la que es necesario saldar".

A lo largo de este año han arreciado las críticas de la mayoría de los prelados católicos al actual Gobierno, debido a la orientación de la política económica de Lula, considerada como una continuidad de su antecesor, Fernando Henrique Cardoso.