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Panamá, Año IV, No. 103
19 al 25 de diciembre de 2005

Sumario
Nacional
Editorial
   

Gobierno apuesta al fracaso

  Bernardo Ezurmendia
    Revolución bolivariana II.
  Ornell Urriola
    La delincuencia universitaria
  Ricardo Stevens
    De locos...
  Chevy Solis
    ¿Valió la pena?
  Juan Rivas
    Réquiem por la Patria Boba
  George Priestley
    Felipe: icono de exclusión
Internacional
  Guillermo Almeyra
    Si, Evo ganó...
  ONG's antiglobalización
    Contra acuerdo de OMC
  Juan Arias
    La deuda social de Lula
  F. Peregil y J. A. Rodríguez
    Alemán secuestrado por la CIA
Pensamiento Critico
  Immanuel Wallerstein
    Los disturbios franceses
  Alexander Cockburn
    La revuelta de los generales
  Harold Pinter
   

Arte, verdad y política Discurso de agradecimiento del Nóbel


Boletín BUSCANDO CAMINO



Manifiestos de Camino Alternativo

Balance electoral (Junio, 2004)

Para rechazar la partidocracia y abrir paso a una asamblea nacional constituyente democrática; ¡Voto en blanco! (1-3-04)
.

Declaraciones y manifiestos

Pastoral Social-Cáritas Panamá
LaCarta 98 (11-2-04)

ANAVI: Declaración: Rechazamos las negociaciones del TLC


¿VALIÓ LA PENA?

Chevy Solis

Más de una vez me he preguntado si valió la pena, que a los panameños nos hayan hecho vivir una Navidad tan particular hace ya 16 años; cuando las bombas fueron confundidas por fuegos artificiales, para descubrir tras pocos minutos que no se trataba del anuncio de Santa ni del niño Dios, si no de uno de los pasajes más vergonzosos de nuestra historia. Sí, porque después de unos meses de pasada la innovación, sólo podía sentir vergüenza y más vergüenza de un gobierno y de un pueblo que aclamaba a su agresor, sí, sobretodo de aquellos que no tuvieron que ir a una fosa común, para bucear sus muertos.

En marzo de 1990 escribí en un pequeño poema "que liberación es esta, hoy solo tenemos una patria llena de luto y de vergüenza, con grandes gusanos verdes que se comen su interior" extracto*.

¿Valió la pena tanto muerto, tanto sufrimiento para algunos y tantas humillaciones para otros? ¡pues qué tenemos ahora!

Me cuesta creer que hoy estamos mejor que hace dieciséis años, claro que para muchos, actualmente tenemos más libertad, más justicia social, menos corrupción, más empleo y mayor seguridad.  Los panas vivimos realmente, en un mar de leche que crece cada año al 6%, si comparamos los tiempos actuales con aquellos años donde todo era turbio y gris, hoy la luz y la transparencia nos invade.

Este último aniversario de la invasión, me persigue una sola pregunta.

¿Valió la Pena?

Mierda, para mí no y mil veces ¡No!

No quiero parecer esa persona que vive anclada en el pasado y se revuelca con sus recuerdos tristes, principalmente aquellos, del antes, durante y después de ese veinte de diciembre, donde Panamá fue pisoteada, por los mismos que en estos momentos libran una lucha contra la libertad, en algún lugar llamado Irak, cuna de las primera civilizaciones del mundo, por supuesto, dato desconocido por sus nuevos conquistadores.

Suelo preguntar a las personas comunes y corrientes, principalmente a los taxistas, que piensan al respecto y todavía no he encontrado a alguien que diga, valió la pena, todos responden, estamos igual o peor. Los niveles de inseguridad son tan altos, que algunas personas añoran el regreso de las Fuerzas de Defensas, sin importarles todo lo que ello implica, sólo quieren salir y sentirse seguras.  Cuando por momentos aparece alguien con características como los anhelados, éste se convierte en el Salvador del pueblo frente a los delincuentes, por ello es incapaz de darse cuenta que este personaje lo reprime, lo acosa y sobretodo le niega su derecho a protestar, es su verdugo ¿qué otra cosa puede ser?

Los panameños creo que debemos retomar ese sentir nacional que se perdió y que a mucho no les interesa recuperar, un ejemplo de ello es el día puente del nueve de enero, esto no es revolcarse en el pasado nuevamente, es retomar ese sentir patriótico y hacerle frente a los problemas sociales que vivimos con coraje y sentido crítico y alzar la voz cuando es necesario, dejar ese estado de letargo y reacción tardía que sufrimos los panameños y panameñas casi permanentemente.

*Chevy Solis. QUIERO IR AL PARQUE DE SANTA ANA.