De locos...
Ricardo Stevens
Una de dos cosas: en Panamá ya no se muere de hambre y la desnutrición es cosa de poca trascendencia, o nos ocultan la mortandad causada a los que no tienen qué comer ni saben de dónde ni por dónde les va a llegar el próximo plato que alimente, y el cinismo de los de la clase dominante ha llegado a tal extremo de la costumbre que simplemente ya no les importa. Esto último pudiera ser, porque la famélica tragedia de 800,000 panameños y panameñas (1), ¡ buco gente! , especialmente de infantes de menos de cinco años de edad, propensos, por su miseria extrema, a todas las plagas bíblicas y a las que no lo son, que facilita a patólogos poder firmar muy cristianamente de alma: «El pobre niñito falleció de tuberculosis», certificadamente, no por hambre.
Yaritza Frías Pérez, una bebé, de La Playita de Bique en Arraiján, desde que nació, por 18 meses, fue torturada por hambre, murió el 22 de junio del 2002 (2), y, dos semanas antes, otros dos niños, entonces en la comunidad indígena de Divalá, en Chiriquí, rindieron sus vidas, agobiados por el hambre. Eso era antes, ya los medios no hablan de muertos de hambre .
Los del gobierno deben tener tranquila la conciencia y dormir sabrosos: se invierten anualmente "20 millones de dólares (0.35% del gasto social) para combatir la desnutrición infantil, y de este fondo el 90% se invierte en programas de nutrición escolar" (3); y las damas de bien y los clubes cívicos contentos y embriagados de tanto benéfico desprendimiento deben estar, con los tea party, las rifas y tómbolas y los teletones pa ' pobres . ¡ Dios los acoja buenamente el día del juicio!
Nuestro Robinhood y su gobierno han contratado los servicios de asesoría de Hernando De Soto (4), un consultor económico, de esos que dice -no sé si de verdad lo cree, porque los hechos lo desmienten a cada paso- que el libre mercado es final e irremplazable, que la historia llegó a donde iba, y puede incluir con éxito para los pobres a los pobres, y que se le puede poner una cara humana a la glotonería mezquina de los tragaldabas.
Sin entrar al campo de los presagios y anunciar fatalmente desde ya que esa es más plata nuestra que se bota, y que la feria, en esto, va a funcionar a las mil maravillas para este recién contratado; miremos la racionalidad de nuestro mercado, que es el reflejo de uno más grande, el mercado de los capitalistas del mundo neoliberal, en el que creen con fe de desamparados los que nos dirigen: En Changuinola, Bocas del Toro, República de Panamá, se bota banano por toneladas, porque no cumplen con los requisitos para la exportación, ya por falta de tamaño, ya por golpes (5). Esto, allí y en otros lugares de producción en este país y en los vecinos, este desperdicio viene ocurriendo por años, y la gente de allí mismo son las primeras víctimas en la guerra por sobre-morir, y languidece embobada por el hambre.
¡ Oh patria... Te llenan de espantos!
1. "En Panamá hay 800 mil personas desnutridas, según los datos más recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación"; La Prensa del 31 de octubre.
2. "Niña muere de hambre"; El Panamá América del domingo 23 de junio del 2002.
3. La Prensa del 24 de noviembre del 2005.
4. "H. De Soto asesorará a Torrijos"; La Prensa del 13 de diciembre del 2005.
5. "Changuinola, ‘ cementerio ' de banano defectuoso"; La Prensa del 12 de diciembre del 2005. |