Valdehornillos es un pueblo pequeño de unos 400 habitantes. Ahora en estas fechas, es un hervidero de trabajo pues todos sus alrededores son de regadío. Aunque es una población pequeña, hay un trajín de gente, de un lado a otro, que nos recuerda que estamos en verano y las niñas y niños del pueblo, van de la piscina a casa de sus abuelos/as, de sus titos/as y amigos, siendo un buen lugar para la infancia, donde todo el pueblo es “suyo”. Tiene una gran plaza y las calles son anchas, debido al urbanismo y arquitectura de los pueblos nuevos de colonización. Blancas de cal y piedra y da una sensación de amplitud y apertura que aún siendo pequeño, el lugar parece más grande.

En este pueblo, hay una organización que ha sido clave en estos años en su dinamización social y de dar alternativas de ocio y formación tanto a jóvenes como niños/as. Esta organización es AJOVAL. Ellos/as han sido clave a la hora de ayudar a que confluyesen en nuestro proyecto las demás asociaciones (AMPA Y ASOCIACIÓN DE MUJERES), así como nos ha facilitado el contacto con el Ayuntamiento, el cual ha puesto siempre facilidades.

Esto es: es fácil, ha sido agradable y sencillo, gracias a gente que desde muy pequeña está curtida en lo social, en lo asociativo, en el común, con una visión generosa de su comunidad, de hacerla mejor cada día y de procurarse los medios para hacer de Valdehornillos un lugar donde merece la pena vivir a gusto.

 

Es en este contexto y gracias a la gente voluntaria de cada organización… poquita… pues no sé, pero muy apañadas, todas mujeres y todas con ganas de hacer cosas, abiertas a propuestas y remangándose cuando hace falta, moviendo a gente y recursos, con alegría, con tranquilidad y con generosidad. Bueno, pues aquí entramos nosotros/as con nuestra propuesta de acción comunitaria. El grupo que nos reunimos, que nos conocían de otras actividades anteriores, lo tuvieron claro: “queremos eso del muralismo para nosotras y los/as peques porque son las que van a participar”.

Y así fue, como nos pusimos manos a la obra: un proceso paralelo de trabajo con adultos y pequeñas, que confluyese en un mural que pintásemos en grupo, con todo aquel que quisiese acercarse. La base del trabajo: nuestro libro “La Isla de los polos de limón” (os la podéis descargar aquí en la web, gratis). A partir de ahí sesiones con el “equipo creativo”: grupo de unas 10 chicas y otros 4 o 5 que entraban y salían (en ese trajín veraniego que os comentaba), y que han sido las artífices de la idea del mural, haciendo un proceso de 4 días para alcanzar el boceto final y otros dos de pintura mural. Niños y niñas que son el “presente” como nos gusta decir a nosotros/as, y no el futuro de Valdehornillos, sino que son gente que ya están integradas en la vida social de su pueblo, que van a guitarra, que hacen carteles para que sus vecinos/as reciclen, que participan en los eventos… esta gente es el alma del pueblo, al igual que sus padres, madres y familiares, porque de ellos/as lo han mamado, y son tan generosas con su tiempo como lo son sus familias.

Con los adultos ha sido un poco más complejo, pues ya se empieza con la fruta, y otras labores, ya tienen las criaturas en casa, y tienen otras tantas cosas que hacer: organizar la fiestas del pueblo por ejemplo. Pero así y todo hemos podido hacer algunas sesiones de reflexión, que me hubiese gustado alargar y escuchar a gente que ve como desorganizados el campo no va a ninguna parte, como les pagan a céntimos las sandías o el tomate y luego lo ven en el supermercado el precio que tiene. Como la falta de visión (esa de comunidad que ellas si tienen) hacen que al ir cada uno a la suya, los precios bajen, se trabaje más por menos… A veces se siente un poco de resabio, por “la gente no participa”, “donde está fulanita…”, pero se está haciendo nuestra acción, porque nos interesa a los/as estamos, estamos disfrutando de ello, porque estamos participando de un verano en un pueblo y su vida.

Y entre esto se nos van los días de primero de verano, entre conversaciones, sobre educación, con gente combativa, que pelearon por su escuela, por ser entidad menor, pelearon su ampa, y tantas otras cosas que nuestros pequeños pueblos extremeños, tienen que pelear, pues si no, simplemente se quedan sin ello… Estoy contento de haberme topado con gente así, con un pueblo así y el CALA estará con ellos/as porque se lo merecen…

El mural ya terminado, un resultado espectacular.

 

(Este proceso comunitario lo hemos llevado a cabo con el proyecto “MudalMundo7, generando iniciativas comunitarias” y financiado en gran parte por la Agencia Extremeña de Cooperación).

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