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“La historia del CALA o como a los sueños le crecieron patas para andar”

Lo más fácil a la hora de explicar algo, según los entendidos, es acudir a su etimología o, en este caso, a desentrañar las iniciales. Pues bien, CALA equivale a Colectivo Alternativo de Aprendizajes y es la historia de un grupo de personas de cabellos castaños, rubios, canos y morenos que decidieron vestir a los sueños con ropas de calle. Así que allá por el año 2000, y tal vez como consecuencia de su dichoso “efecto”, se plantearon trabajar conjuntamente la Educación en Valores Alternativos; es decir, intentaron dibujarle un bigote y orejas de burro a la educación dogmática, hegemónica y sustentadora de lo que alguien ha llamado “Pensamiento Único”.

Este grupo adoptó el compromiso de intentar avanzar en otra educación posible, pero desde la práctica (de teóricos están las universidades llenas), con un trabajo realista y pretendidamente útil. Los sprays y rotuladores que usaron para pintarrajear la educación dogmática fueron noviolencia, participación horizontal, nosexismo, visión positiva de los conflictos, ecologismo, antimilitarismo, interculturalidad… que salieron de estuches más reducidos y se convirtieron en compañeros de viaje de educador=s, profesor=es, alumn=s, universitari=s, madres, padres, asociaciones…

Sabían que su proyecto o sería rechazado o sería aceptado para ser posteriormente domesticado y vendido como producto políticamente incorrecto, pero bajo en calorías. O sea, que dijera sólo las cosas que se puedan esperar como un No a la Guerra o un Nunca Mais, pero sólo en el etiquetado y sin profundizar mucho en los ingredientes (estabilizantes, conservanes y colorantes incluidos), no fuera a ser que provocasen malas digestiones o lo que es “peor” un terrible dolor de cabeza. Así pues, se negaron a etiquetarse como producto “light” y desnatado y siguieron adentrándose en la educación popular, problematizadora, radical (de raíces) y desobediente (a las multinacionales, al patriarcado, a nuestra democracia formal, a los medios de comunicación de masas…). Todo, desde un enfoque socioafectivo: sintiendo, pensando y actuando para la búsqueda y aplicación de herramientas de transformación de la realidad que no nos gusta, pero siempre teniendo muy presente aquello que dijo Freire: “nadie educa a nadie, nadie se educa solo, tod=s nos educamos en comunidad”.

Cuando la teoría y la práctica se convirtieron en pareja de hecho y se dedicaron a convivir se dieron cuenta que no eran ellas buenas vecinas ni buenas inquilinas, en los tiempos que corren, para cierta gente acostumbrada a adormilar los sueños con subvenciones condicionadas. Así que hasta que terminen de montar su “casa” (un centro autogestionado en plena dehesa), se han convertido, un poco, en titiriteros de la educción ambulante, haciendo amigos y amigas en diferentes pueblos (extranjeros o no), eso sí con estancia prolongada en un bellísimo pueblo medieval llamado Alburquerque, en un cruce de líneas que los mapas y los poderosos suelen llamar fronteras (entre Cáceres, Badajoz y el Alentejo Portugués).

Este grupo de caleñ=s (dícese integrante del CALA) trabaja con seres humanos en colectividad, sin ninguna distinción por sexo, creencia, mitología o grupo de música favorito; ya sea al aire libre o bajo techo; haga frío, calor, o llueva; en Madrid, Porto Alegre, Castuera, Berlín, Trujillo, Salamanca o Zagreb; de lunes a domingo; mañana, tarde y noche; de primavera a invierno. De este modo, en estos años, hemos tenido el placer de compartir y sentir a jóvenes de distintas nacionalidades, expresándose a través del arte en la calle; a abuelas y abuelos enseñando a chavales a hacer jabón o bancas de corcho; a colectivos mejorando sus técnicas de debate y comunicación; a universitari=s planteando modelos de educación alternativa; niños y niñas acudiendo a un pleno municipal para exigir mejoras en su casco histórico; una corporación municipal estudiando formas de democracia directa; madres y padres trabajando en la educación emocional y la toma de decisiones participativa e igualitaria en su familia; profesor=s trabajando en la regulación noviolenta de conflictos; a abuel=s y jóvenes conversando sobre la Guerra Civil…

En esto más de diez años pasaron éstas y muchas más cosas. Aquellos sueños se han amamantado de buena y “mala” leche y ya han comenzado a hablar soltando bellos discursos y alguna que otra palabra malsonante, pero entendiendo que sólo viviendo, practicando y equivocándose, teorizando, corrigiendo, evaluando, se puede apostar por transformar positivamente el entorno. Por ese motivo, el proyecto está algunas veces reñido con la utopía, pues es un “ahora” con horizontes, lo tangible con perfume de “imposibles”, no se quiere divinizar, ni convertirse en perfecto, sino que se palpe, se sienta, se huela, se escuche como posible por todos y todas para que otras personas también puedan vestir sus sueños alternativos con ropa de calle (ya sean arquitect=s, psicólog=s, artistas, albañiles…); que les salgan patas para andar, quitarles los esparadrapos de la boca y dejar que esos sueños hablen, aunque sea a voces, pues a veces se dedican a dar vueltas en la noria como ratoncitos blancos hasta que se caen de puro cansancio y no nos damos cuenta de que podemos romper el círculo.

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ASOCIACIÓN TALLER DE EDUCACIÓN EN VALORES ALTERNATIVOS. PROYECTO CALA

Apartado de Correos: 21. 06510 Alburquerque Badajoz (España)

Teléfonos: 924 10 59 01 y 607 647 213 | Skype: colectivocala

Correo electrónico: cala@nodo50.org