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“Pasquín que sale de vez en cuando”
Número 26. Junio de 2.009.
Índice
La demencia militarista, ¿para dónde?
El Pueblo movilizado
Recuperar la Ciudad para la Vida
Fábula:La Luciérnaga y la Rana
Escuela: San Ernesto contra el capital
Raíces: Discurso en las Naciones Unidas
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¿Frankenstein o Drácula? Esto dijo el Armadillo
La realidad de Colombia es tan espantosa, que un análisis de coyuntura se podría confundir con un cuento de horror y con mucha facilidad se puede comparar los gobernantes con los personajes del terror. Ahora, en vísperas electorales, pareciera que el futuro del país está en manos de Frankenstein o Drácula. El engendro El imaginario popular siempre termina cambiando las versiones originales de la literatura, así se termina identificando en Frankenstein al monstruo creado con trozos de varios cadáveres y no al científico que le da vida y termina asesinado por su propia criatura. Sin mucho esfuerzo, en Colombia podemos identificar a Frankenstein como el presidente Álvaro Uribe Vélez, ese monstruo creado por el Estado, con trozos de narcotraficantes, sicarios, mercenarios, finqueros, industriales, ganaderos, caballistas, ultraconservadores, anticomunistas, antisociales, politiqueros, gamonales, ladrones, con todo lo que se pudiese utilizar para golpear a las guerrillas y para aniquilar la oposición política y social. Ese engendro, termina asesinando a su padre, el Estado de derecho, e implanta una dictadura neofascista. Pero, esta aberración del terror, es hábilmente presentada como el personaje de farándula más sexy y simpático, que gana todas las encuestas de popularidad, gracias al milagroso maquillaje que le brindan los medios masivos de información. Mass media que siempre está diligente para tapar con otro escándalo mediático, las innumerables barbaridades cometidas por la bestia. La opinión pública vive expectante, confundida y aterrorizada, entre la última cortina de humo tirada por los medios o la última bravuconada del Frankenstein criollo. Mientras tanto, el terrorismo de Estado ha hecho de Colombia una gran fosa común. Mientras tanto, el poder del Estado ha sido tomado a sangre y fuego por las mafias del narco paramilitarismo, bajo el estandarte de la “seguridad democrática” y los diferentes poderes públicos han quedado en las fauces de Frankenstein. El vampiro Contrario a lo que dice el himno nacional, Colombia está sumida en la horrible noche, del terror y la barbarie. Este es el escenario propicio para que descuellen los vampiros como el exministro Juan Manuel Santos, que al no poder ver el sol, ha sido madurado envuelto en periódico, como los aguacates biches. Este Drácula andino vive de chupar la sangre ajena, siempre está medrando en la oscuridad para asaltar a los más débiles, su falta de coraje y de brillo lo suple con sus habilidades para la traición y la intriga. Hasta su propio jefe ha sido víctima de sus dentelladas arteras. Se ha dado a la tarea de reclutar en su banda a otros especímenes con sus mismas características vampirezcas y sanguinarias, para eso ha encargado a su parasicólogo Luís Carlos Restrepo, quien ha afilado sus colmillos escondiendo y perfumando la carroña de los principales capos del narcoparamilitarismo. Con esos compinches, se ha consolidado como el más fuerte partido uribista. Las elecciones presidenciales. Es de sobra conocido que Frankenstein está embelesado con el dominio del poder y quiere mantenerse, como los anteriores dictadores tropicales que duraban décadas. El último periodo de su dictadura lo está dedicando a hacer las adecuaciones jurídicas y a reactivar su maquinaria electoral, que le garanticen su segunda reelección. Fieles a las orientaciones de su amo, el padrino del crimen, las mayorías parlamentarias han estado empeñadas en darle la aprobación al referendo reeleccionista, con todo tipo de artimañas que le garanticen el triunfo. Como la de cambiar la pregunta con la que hicieron la recolección de firmas, utilizando el dinero mafioso del DMG para comprar y transportar dichas firmas y convocando este referendo el mismo día que el referendo del agua y de la cadena perpetua para los violadores de niños, para así poder obtener los 7,2 millones de votos que le posibiliten su validez. El otro tema que ha centrado la atención parlamentaria ha sido la aprobación de la reforma política, que muy bien puede calificarse como la reforma traqueta, inicialmente planteada para castigar a los comprometidos con la parapolítica, pero que terminó siendo otro mecanismo para fortalecer a esos delincuentes en el Congreso. No se castiga a los partidos que están comprometidos con el paramilitarismo. Se amplía el umbral para la personería jurídica de los partidos, del 2 al 3 por ciento, aniquilando los grupos pequeños y se prohíbe las coaliciones. Se le ponen mayores restricciones a las minorías étnicas y se elimina la cuota de género que obligaba a que toda lista tuviera un 30 por ciento de mujeres. Se perpetúan los actuales congresistas al impedir que se postulen los parlamentarios regionales en ejercicio. Se valida el trasteo de los parlamentarios de unos grupos hacia los que ofrezcan mayores sobornos. A su vez, vuelve a alborotarse la acción criminal de los grupos paramilitares, asesinando e intimidando a la oposición política y dirigentes sociales. Como en las anteriores elecciones y reelección, quienes logran recolectar la mayor cantidad de votos son los narco paramilitares, imponiendo la ley metálica de la plata y el plomo: quien no se vende, se muere. Huele a azufre Cuando el presidente Chávez fue a hablar en la ONU y el día antes había hablado Bush, lo primero que dijo fue: “Aquí huele a azufre”, para referirse a que el príncipe de las tinieblas había dejado su olor característico. Eso mismo pasa con las elecciones colombianas, huelen a azufre, puesto que es el Satanás gringo quien define los destinos de los monstruos criollos. El reino del mal, que es el Imperialismo, ha cambiado de diablo cascudo. Ahora, Obama es de esos demonios que utiliza más el arte de la seducción y del engaño, antes de robarle el alma, la vida y los recursos de los pueblos. Frankenstein era la criatura que mejor se acoplaba a los intereses guerreristas de Bush y del Pentágono. Pero, de pronto resulta ya muy evidente y desgastado para las intenciones de Obama y hasta decidan meterlo al purgatorio como ya hicieron con Fujimori, para cumplir el adagio popular: “así paga el diablo a quien bien le sirve”. Sin embargo, Satanás es impredecible y a lo mejor decida dejarlo para que siga con sus acciones de agresión a los países vecinos y sería muy efectivo para adelantar un conflicto bélico regional. Aunque Drácula ha sido más bocón, provocador y se le brotan los ojos contra Venezuela, no tiene las capacidades para liderar una guerra, pero, lo podrían rodear de otros monstruos más operativos, como hicieron en el ministerio de defensa. En eso anda, tratando de conformar una jauría de forajidos que lo muestren fuerte ante el Imperio del mal. De tal suerte es el futuro inmediato de Colombia y la definición para el nuevo presidente: dependemos si al imperialismo le interesa invadir ahora a Venezuela, para apropiarse de las mayores reservas de hidrocarburos y, de acuerdo a eso, escoja cuál es el mejor engendro para gobernar. Si la intención imperial no es esta guerra inmediata, podrían tener opción otros monstricos sin tanta experiencia criminal pero que le cambien la imagen al país, como Fajardo. El conjuro Otros países del continente ya han demostrado cómo se sale del círculo maléfico del terror: Son las oraciones de la rebeldía, echadas a andar en las multitudes insurrectas, armadas con las astillas de maderas y las balas de plata para atravesarle el corazón a los satánicos dictadores. El conjuro para salir de la horrible noche colombiana, depende de la vocación unitaria que tenga el movimiento popular para desencadenar movilizaciones nacionales contundentes; de la visión del movimiento político alternativo para mantenerse como una opción de izquierda, comprometida con las jornadas populares y; finalmente, de la superación vanguardista del movimiento guerrillero, con la humildad de ponerse al servicio de la movilización social y logrando superar el enfrentamiento fratricida. La demencia militarista, ¿para dónde?
¿Para qué la seguridad democrática? En estos años, Colombia se distingue por ser el país más represivo y militarizado de América Latina. La política o régimen de “seguridad democrática” que ha sido el centro del presente gobierno, es básicamente un diseño contrainsurgente y antisocial, concebido para bloquear y revertir la lucha guerrillera, neutralizar el movimiento popular y las perspectivas de cambio en el país. Es una política de Estado para mantener el estatus quo y no para “proporcionar seguridad al ciudadano común y corriente”. No obstante, esto último es lo que se pretende hacerle creer a la mayoría de la población colombiana, incluyendo los sectores populares y medios. La seguridad para las élites y para las multinacionales, las políticas para asegurar su continuidad como clases dominantes, se presenta como la seguridad de los pobres y de las llamadas capas medias. Con la poderosa maquinaria de los medios masivos de información se logra engañar y confundir a una parte considerable de la opinión pública. Colombia en guerra Para mantener el sobre esfuerzo contrainsurgente, el gobierno colombiano sacrifica el gasto social y sobredimensiona el militar, el gasto de guerra, lo que va en detrimento de Colombia como nación y en prejuicio de los gastos en el bienestar de las mayorías. El Gasto militar en el 2008, en Colombia, se acercaba al 7% del PIB, porcentualmente uno de los más altos del globo. El de los Estados Unidos, el policía del mundo, incluyendo los requerimientos de las guerras de Irak y Afganistán, fue del 4.04%. Esto da cuenta, del grado de militarización, represión y guerrerismo de la oligarquía Colombiana. Un gasto escandaloso, si tenemos en cuenta que no hay guerra exterior y según Uribe, tampoco hay conflicto interno. Para el 2008, el 81% de los cargos públicos que se atendían con el presupuesto central, estuvieron destinados al personal asignado a las labores de defensa, seguridad y policía. El gasto en defensa, por estos años, ha sido igual a la suma de las transferencias de salud, educación y saneamiento ambiental. El 65% de la inversión total del gobierno nacional estuvo destinada a Equipo militar. Como si el presupuesto militar fuera poco, Uribe ha venido exigiendo el llamado impuesto de guerra, como una imposición extraordinaria al impuesto al patrimonio, pero que ahora pretenden imponerla como otro impuesto permanente y extensivo a toda la población. Por esta vía el presidente se ha apropiado de ingresos extras por más de 8,5 billones de pesos para la guerra. En dirección contraria Mientras en otros países del Continente, los gobiernos han tomado distancia del Terrorismo de Estado que se implantó en el Cono Sur, en Bolivia, Venezuela, Ecuador y el resto de países; hoy, así sea de manera tímida, empieza a develarse esa historia perversa de la represión. En Colombia, el terrorismo de Estado adquiere más fuerza, asume nuevas formas y el gobierno de Uribe se la juega a fondo para impedir la verdad, para ocultar la participación del establecimiento en el desmadre paramilitar, para garantizar la impunidad, para evitar la reconstrucción de la memoria histórica y la reparación de millones, óigase bien, de millones de víctimas. Ha caído en desuso la forma de paramilitarismo de los grandes ejércitos de mercenarios devastando las zonas rurales y aplicando la orden de “tierra arrasada”. Porque entre otras, ya cumplió con su cometido: aniquilar buena parte del tejido organizativo del movimiento popular, desbaratar mediante el terror la lucha popular, vaciar de población las zonas de incidencia guerrillera, neutralizar la lucha insurgente y las opciones no armadas de cambio. Hoy el paramilitarismo y el terrorismo de Estado se mantienen bajo otras formas. Hay un gran control regional en el que se combina la represión con el control político, el poder económico, la intimidación, las relaciones de colaboración y de empatía con Ejercito y policía, el control de los organismos del Estado, en especial de la Fiscalía, DAS, etc., los negocios que vinculan a partes importantes de la población. Ejemplos de ello, DMG y similares. El paramilitarismo como proyecto, como estrategia, como modelo contrainsurgente, tiene en la presidencia a uno de sus más destacados ideólogos y promotores. Recordemos la gestión de Álvaro Uribe en la gobernación de Antioquia, las Convivir, su ideología, su amistad y la defensa incondicional de personajes siniestros como el General Rito Alejo del Rio. Las mal llamadas bandas emergentes, nombre que el gobierno usa para decir que ya el paramilitarismo no existe, están en ascenso, tal como lo registra la gran prensa y distinto tipo de publicaciones. Son las mismas bandas narcoparamilitares y siguen siendo componentes contrainsurgentes y de terror frente al movimiento popular y la oposición de izquierda. La verdad La demencia contrainsurgente y represiva de estos gobiernos ha llevado a situaciones absurdas, inexplicables, difíciles de creer para la comunidad internacional y la opinión pública. Un ejemplo de esa descomposición se expresa en los asesinatos del Ejército, a campesinos, a gente de los barrios populares, a activistas sociales o de izquierda, para mostrarlos como guerrilleros dados de baja en combate. Con ello, los asesinos cobran una recompensa económica, más un tiempo de vacaciones y el Estado engorda las estadísticas de bajas para decir que va ganando la guerra. Esos crímenes de Estado, los han presentado como algo insignificantes y la manipulación mediática los bautizó “falsos positivos”. La valerosa lucha de grupos de víctimas, del MOVICE, de la izquierda, de las organizaciones sociales, de los defensores de los Derechos Humanos y de sectores solidarios de la comunidad internacional, ha logrado, avances en la lucha por la verdad y la reconstrucción de la memoría en torno al genocidio ejecutado por el paramilitarismo de los últimos 30 años. No obstante, sólo se ha logrado develar pedacitos de la verdad. Aún se mantiene oculto y en la total impunidad la participación del régimen mismo, del modelo económico y político actual, de la mayor parte de las Multinacionales, de los Estados Unidos, de los grandes empresarios y terratenientes, de las fuerzas militares, de las autoridades y la complacencia o complicidad de sectores de Iglesia y buena parte del establecimiento colombiano. El gobierno de la seguridad democrática, se la ha jugado de múltiples formas para evitar que se devele y difunda la verdad, que se repare, que se haga justicia y que por tanto se garantice la no-repetición. Ha montado una activa campaña internacional, buscando eximir al régimen de toda responsabilidad, negando toda relación o complacencia con el paramilitarismo. En el pacto con los paramilitares, conocido como los acuerdos de Santa Fe de Ralito, se les daba todas las ventajas, no importaba la verdad, se garantizaba la impunidad, la legalización de bienes y el perdón y olvido para los victimarios. Para eso se diseñó la ley de justicia y paz, aprobada por el Congreso. En todo este proceso se destaca la incompetencia y complicidad de la Fiscalía. Después vino la extradición por narcotráfico de los principales cabecillas del paramilitarismo, quedando así en el limbo lo que pudiesen o quisiesen contar. Se extradita a los autores materiales, para que no se conozca a los autores intelectuales. Por tanto, esta fue una jugada para esconder la verdad y mantener la impunidad. Tras bambalinas el gobierno maniobra en el Congreso, en la justicia y los medios de información, para sacar o atenuar las condenas y las investigaciones sobre muchos de sus parlamentarios procesados por paramilitarismo y para evitar que se sepa qué pasó y quiénes son los responsables. Para rematar, ha montado la persecución, la intimidación y una campaña de desprestigio sobre la Corte suprema de justicia, el único ente estatal no controlado totalmente por el gobierno, que se ha atrevido a adelantar varías investigaciones sobre la participación o relación de miembros del parlamento y las autoridades locales, con el paramilitarismo. Para ello, la Presidencia se ha reunido a escondidas con emisarios de los paramilitares encarcelados, ha levantado falsas acusaciones contra varios magistrados, ha montado una campaña mediática de desprestigio, ha colocado el DAS y otros servicios de inteligencia a espiar los movimientos, comunicaciones y vida de los magistrados. Las famosas “chuzadas” del DAS. El mismo Presidente, públicamente, ha acusado a la Corte de estar infiltrada por la guerrilla-el dice terrorismo- y de hacerle el juego a ésta. Hasta tal punto ha llegado el hostigamiento del gobierno, que la Corte le ha solicitado a las Naciones Unidas, investigar e intervenir en el Caso de la justicia Colombiana. El Israel de América Latina Para mostrar más la dimensión del problema y el guerrerismo de la clase dominante, Colombia tiene un ejército superior a Brasil, el mayor país latinoamericano que tiene una población 4 veces superior (192 millones de habitantes) y una superficie casi 8 veces más grande (8´547.404). El Ejército Colombiano tenía en el 2007 a 219.175 integrantes y el de Brasil 189.000. Si agregamos la fuerza aérea, la naval, la policía, los diversos servicios de inteligencia, más los ejércitos ilegales o paramilitares que ha montando la oligarquía colombiana con su componente narco; tenemos unas fuerzas armadas estatales que superan el medio millón de efectivos. Lo que sobrepasa de lejos el número de las fuerzas armadas de Brasil. El Pentágono ha convertido a Colombia en la principal potencia militar de América Latina, con el mayor gasto presupuestal, proporcionalmente al número de habitantes y al PIB y con el mayor pie de fuerza. Además tiene la mayor capacidad y experiencia operativa, gracias a los 45 años de confrontación permanente que ha tenido contra las guerrillas. Esta escalada militarista, primero tuvo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, pero esa producción cada día aumenta, siguen llegando los narcóticos a los países industrializados y sus ganancias de 750.000 millones de dólares se siguen lavando en la banca internacional. Luego fue la lucha contrainsurgente, pero Uribe se vanagloria de haber puesto a las guerrillas en desbandada, de haberle quitado su capacidad ofensiva y de haberlos arrinconado a los últimos escondrijos de la selva. Entonces, si el narcotráfico no es una preocupación del Imperio y si la insurgencia no representa un peligro para el Estado, es obligatoria la pregunta, ¿por qué se sigue incrementando el presupuesto para la guerra y el pie de fuerza en Colombia? La militarización del país obedece a la geopolítica del imperialismo. Se trata de tener una fuerza con la capacidad de intervenir en los países vecinos que adelantan gobiernos democrático-populares que no quieren obedecer. Colombia es el Israel latinoamericano. La invasión a Ecuador fue un primer tanteo, pero el interés es crear un conflicto bélico contra Venezuela, el país con las mayores reservas mundiales de hidrocarburos, que tanto necesita el voraz modelo depredador y consumista de los gringos. La invasión contra Venezuela comenzará con un conflicto colombo-venezolano y luego vendrá la intervención abierta de EE.UU y su OTAN. El Pueblo movilizado Esto dijo el armadillo Desde lo cotidiano y en la diversidad de sus espacios se movilizan jóvenes, mujeres, trabajadores, los indígenas y los afro descendientes, enmarcados todos dentro de una variedad compleja de sujetos sociales y políticos, quienes hacen de la marcha, de las huelgas, de los paros, de las manifestaciones culturales, de los foros, de la música y de los debates y análisis formas de movilización en pos de reivindicaciones y de proponer soluciones a problemas de la sociedad. Si el año pasado terminó con una tendencia positiva de la lucha social y política, este año no va pitando distinto. Para este año el registro no va a ser inferior, va a producirse un notable ascenso tanto de sectores como de números de población movilizada. Los camioneros marcaron una pauta con su paro nacional que quebró la lógica del gobierno furibista de dialogar sin movilización, es decir, llama constantemente a que los que exigen reivindicaciones cesen en sus protestas para poder escucharlos. Es la aplicación de la misma precondición que le quiere imponer a los insurgentes para un diálogo de paz dado que los caracteriza de igual manera, las protestas son parte de un complot del terrorismo. El agua un bien de la nación que debe ser de los colombianos La movilización popular en torno al referendo del agua para constituir el derecho a un mínimo vital gratuito como expresión de su carácter de bien público y social, de establecer su no privatización en favor de las grandes multinacionales quienes han desatado toda una ofensiva económica para seguirse apoderando de las fuentes de agua del país. Dicha sea de paso hay que decir que esta movilización de la población ha logrado en un primer momento reunir más de 2 millones de firmas para que se haga un referendo por el agua para establecerlo en la constitución como un bien público. Y esta voluntad popular hoy quiere ser burlada de manera arbitraria y anticonstitucional por el congreso que pretende aprobar la convocatoria al referendo del agua pero con todo un contenido neoliberal, privatizador, que desconoce el derecho de las comunidades y de la nación sobre este recurso de la vida y que pretende consagrar que los grandes terratenientes son dueños de los depósitos o yacimientos de aguas y pueden concesionarlos a las multinacionales. La burla y maniobra es: como no pueden los congresistas uribistas oponerse a este referendo porque quedaría sin piso el referendo reeleccionista, entonces cambiémosle el sentido al referendo del agua. Ya las organizaciones que están organizando esta lucha han manifestado que están preparando una asamblea nacional para adoptar toda una dinámica de lucha para enfrentar la maniobra del congreso a lo que debemos, desde el movimiento popular, sumarle todos los esfuerzos. Si se le va a consultar a la población si quiere una tercera reelección de Uribe, porque no se le consulta al pueblo si quiere agua gratis para vivir y que ella no sea un negocio; porque no se le consulta si está de acuerdo en que se le venda el agua a las compañías o el agua sea de los colombianos”, afirmó un líder del comité del referendo del agua Primero de mayo masivo y combativo Todos los organizadores de la movilización nacional del primero de mayo lo mismo que los grandes medios de opinión coinciden en afirmar que este año las convocatorias han sido las más masivas de toda esta década. Marcan pautas en este sentido la marcha de Bogotá, de nuevo aparece la masividad en el valle del Aburra, en la ciudad de Barranquilla, Cartagena, en Manizales, en Pereira y ciudades como Cali, para solo mencionar algunas. Miles de trabajadores, de jóvenes, de mujeres y de pobladores en todas estas caminatas lanzaron consignas en contra de la reelección uribista, a seguir resistiendo ante las políticas de desempleo de los capitalistas que quieren descargar, como ha sido siempre, todo el peso de la crisis sobre los pobres de la patria, la lucha por la soberanía ante la política de arrodillamiento oligarca que quiere ceder, esta vez, un pedazo de suelo patrio a los Estados Unidos para que enclave una base militar desde el cual mantener su política de agresión a los procesos democráticos y populares del continente y seguir haciendo Colombia el papel de Caín. Las exigencias de verdad ante los masivos crímenes de estado que asesinan a jóvenes, a indígenas, a líderes de oposición y toda la población subversiva (descontenta e inconforme) del país. Fueron movilizaciones que reflejan el debate, la reflexión y la intensa lucha política que se enfrenta entre el movimiento popular y de oposición con la oligarquía Uribista, entre la democracia y el militarismo, entre el camino de soberanía y democracia que alientan los pueblos de nuestra América y el terrorismo de estado de las oligarquías pegadas al imperio. Una oportunidad para crecer en un proyecto de emancipación Cuando la marcha de la diáspora africana no se puede contener, lo mejor es hacerla visible y mellarle su filo de identidad libertaria y emancipadora. Pero, para otros será y seguirá siendo percibida como una conquista ante la invisibilidad de sus derechos y aprovechada como una oportunidad de reafirmación en su futuro de dignidad en su lucha en su lucha milenaria. La semana de la afrocolombianidad, que se realiza la tercera semana de mayo, expresa la lucha de los afros descendientes por la abolición de la esclavitud y que hoy tiene continuidad al lado de los pobres por un nuevo mundo y una nueva nación colombiana, parte de todo ese torrente de lucha de los pueblos de América Latina. En todo el país se vivió una intensa movilización popular africana que abarco muchos aspectos de la vida social, histórico-cultural, de la cosmovisión afro que estampó la vida de Colombia durante una semana. En todos los rincones de la patria, en todos los territorios donde habitan las comunidades negras y populares, se hizo escuchar el sonido de una tambora, de una poesía o canción, una acción cultural, una reflexión desde la memoria y la identidad, se expresó la Kandanga; en cada pedazo del suelo del país se hizo sentir la perspectiva de libertad de los pueblos negros. El desafío es aportar al nacimiento de un país sin exclusiones y sin discriminación, sin destrucción al tejido social popular, pues según Fernando Urrea, de la Universidad del Valle, el censo de 2005 indica que 49% de los afro colombianos del Litoral Pacífico son víctimas del desplazamiento forzado. Esta magnitud impide controvertir el diagnóstico de la Comisión de Ética y Verdad que en marzo de 2008 visitó al país: los afro descendientes han sido objeto de genocidio y etnocidio. (Editorial Espectador mayo 19 del 2009). La mujer activa en la movilización Es destacable en toda esta movilización de la palabra, de la inconformidad, de la reivindicación social, de los anhelos y aspiraciones populares la presencia sustancial de la mujer que sigue alentando la lucha por una Colombia sin discriminación y en equidad. En los barrios, en las veredas, en los caseríos, en las universidades, en sus espacios de trabajo, en la semana de la africanidad, en la acción pública, en todos estos escenarios y espacios vienen jalando una mayor identidad de sujeto actuante en los destinos del país. Para ellas la paz es también una reivindicación en el camino de sembrar una vida de bienestar y justicia, por ello resaltamos su participación y movilización por la verdad, por el no despojo de los territorios, por la vida, la paz y un acuerdo humanitario. Las multicolores ondas sonoras de Radio Diversia, pionera de las emisoras colombianas dirigidas a la comunidad gay, cesaron tras amenazas de muerte a su director por parte de grupos homofóbicos y ahora, con éste en el exilio, intentan transmitir desde la clandestinidad. Los cinco locutores voluntarios y la coordinadora administrativa de 'Radio Diversia', apagaron equipos, desconectaron micrófonos, entregaron la oficina en arriendo y con una mezcla de rabia y frustración, mudaron la emisora hacia la clandestinidad. Las amenazas a la radio se suman a una serie de crímenes contra dirigentes de la comunidad homosexual, especialmente en la ciudad de Cali. Llegábamos diariamente a unos 3.800 oyentes no sólo en Colombia, también -a través de Internet- a habitantes de ciudades latinoamericanas y europeas. Nuestra programación, las 24 horas, incluyó la realización de programas y debates para promover los derechos a la libertad sexual", dijo Nikita Dupuis, líder del movimiento. (El Universal de Cartagena, jueves 21 de mayo).
Recuperar la Ciudad para la Vida Esto dijo el armadillo “ Viejo barrio, Se ha vuelto un lugar común escuchar a mucha gente en nuestras ciudades y sobre todo en los barrios populares decir que los tiempos de hoy ya no son como los de antes y se deja asomar un aire de nostalgia en esas palabras. Quizá sea cierto, los tiempos cambian y hay circunstancias de la vida misma que aceleran y deforman dichos cambios. Hace ya más de dos décadas por lo menos que a la pobreza, a la indiferencia del Estado con los pobladores más humildes, a la falta de servicios públicos o a los impagables costos de ellos, es decir, a las eternas necesidades de la gente, se sumo la incursión del proyecto contrainsurgente del Estado que cambio apacibles y alegres costumbres de los habitantes de nuestros barrios. Comenzaron asesinando a jóvenes con problemas de drogadicción y a partir de allí impusieron a sangre y fuego su proyecto de muerte que desarticuló en muchos casos las expresiones organizativas de las gentes que se reunían, peleaban y conquistaban sus reivindicaciones más sentidas. La calle, la cuadra por ejemplo, dejó de ser lugar de reunión alrededor del cual se construían imaginarios comunes, donde se convocaban los jóvenes a divertirse, a soñar sus futuros o simplemente a mamar gallo, pasó a ser, a partir de ciertas horas de la noche “zonas de orden público”. En muchas de ellas quedó sembrado el último suspiro de miles de jóvenes cuyo delito consistió quizá en eso, en ser joven, por ende “peligroso”. Los sancochos y las ollas comunitarias que alegraban y permitían la integración vecinal quedaron condenadas a ser remembranzas de días mejores y hasta el espíritu solidario que se manifestaba en las colectas para los entierros cuando alguien moría, se desvaneció y fue reemplazado por el “sálvese quien pueda” que se fue institucionalizando a través de los medios, de los miedos y del terror. Las expresiones organizativas, el tejido social y comunitario tuvo un tratamiento de delito público y se intentó su destrucción mediante el amedrentamiento o su cooptación, utilizando para ello programas de gobierno que paralizaron sus iniciativas, patrocinaron la división y neutralizaron con dádivas a muchos de sus dirigentes. De pelear por la consecución o ampliación de los servicios públicos, se pasó a mirar dirigentes comunales cobrando las facturas de los mismos, beneficiando con ello no a las comunidades, sino a las grandes empresas ahora privatizadas; algo así como jugar de delantero en un equipo de futbol pero haciendo solo autogoles en su propia cancha. Se institucionalizaron programas como la “cultura ciudadana” donde se le vendió a la gente la idea de que cada uno es un policía frente a su vecino, fomentando la subcultura del sapeo y se ignoró el impulso de una verdadera cultura popular que llama a la solidaridad, que impulsa la participación real en la búsqueda de soluciones a los problemas más sentidos y que construye iniciativas y destinos comunes. Lo importante es que la ciudad esté “bonita”, que nadie tire papeles a la calle, que nadie raye las paredes, no importa si su vecino se muere de hambre, si su hijo no tiene escuela donde ir, si el agua no llega o que la tarifa del transporte amaneció más cara. Reconquistar la calle Hoy se hace necesario recuperar los espacios vitales de la vida comunitaria, la calle debe volver a ser el lugar de reunión por excelencia y la alegre algarabía de los pobladores ha de retumbar nuevamente en medio de las luces, de las risas de los niños, de la charla amena de los viejos o del grito dinámico y fresco de la juventud. A la ciudad que vende espectáculo y feria los sentimientos, hay que confrontarla con un proyecto de ciudad incluyente y humana donde recobre su verdadera dimensión la vida y las luchas por hacerla mejor. La organización comunitaria debe volver sobre sus propias raíces, sobre sus pasos andados a lo largo de muchos años y a partir de una reflexión profunda, replantearse su razón de ser que está del lado de de la dignificación de la vida humana y no de la administración de las migajas que deja en el borde de la mesa el gran capital con su proyecto de ciudad excluyente y vacía de afectos, llena de injusticias mimetizadas detrás de luces multicolores y de grandes obras de cemento que benefician a los privilegiados de siempre, mientras detrás de la fanfarria y el derroche, millones de personas sufren hambre o sobreviven en peores condiciones que las mascotas de las casas de los ricos. Hoy es importante que puedan renacer y fortalecerse las Juntas de Acción Comunal que enamoran a la gente con sus propuestas de beneficio común, los grupos de jóvenes que abren la puerta a nuevos mundos donde se descubre que el otro nos interesa y que la cultura, el arte y el deporte por ejemplo, pueden significar mucho a la hora de compartir angustias y desvelos, pero también esperanzas y anhelos comunes a todos y que esperan ser conquistados a través de la organización y el planteamiento de salidas que recojan el sentir de todos o por lo menos de las mayorías. Que se escuche la voz de las mujeres, fuente de vida y tejedoras de la solidaridad, la lucha y la ternura, al frente de las exigencias, para que el Estado respete sus derechos, porque crímenes contra la humanidad como los mal llamados “falsos positivos” que no son más que asesinatos cobardes hechos por cobardes, no se repitan nunca más; porque en el nuevo país que ha de construirse, ellas han de jugar un papel preponderante desde ahora mismo. Los estudiantes universitarios y la universidad misma deben ponerse de cara a la ciudad y a la nación y al lado de los más necesitados, confrontar la injusticia y la ignominia de los gobiernos de turno, abrirse a participar y recuperar su papel protagónico en la construcción de un nuevo país. Nuestra patria es un mosaico que conjuga realidades nacionales y regionales y nuestras ciudades lo reflejan más claramente, por eso es hora que desde esa diversidad multicolor nos atrevamos a reconstruir un proyecto de ciudad, que haga alarde de paz pero no la de los cementerios, que se jacte de sus bellos parques pero sobre todo de sus hermosos niños, que se muestre orgullosa no de las estadísticas y de las ventas sino del bienestar de sus habitantes, que sea ejemplo de seguridad no porque asesina a quienes son reflejo de problemas sociales, sino porque resuelve precisamente esos problemas y que no llama a la participación engañosa y amarrada a la politiquería y al clientelismo tradicionales, sino que desata las energías creadoras del pueblo que las ha construido desde sus cimientos y que es actor vivo de una historia que aún está por terminarse de escribir. El poblador de a pie, el ama de casa, el desplazado, el que no tiene empleo, el joven del parche o de la gallada, el maestro que ve a sus alumnos desmayarse porque tiene hambre, el taxista, el lustrabotas, el estudiante, el profesional, el habitante del barrio, tienen hoy la palabra. Vayamos nuevamente donde están ellos, incitémoslos para que sean parte activa de la construcción de la nueva ciudad, seduzcámoslos para que vean en la organización comunitaria y en la lucha reivindicativa y en la lucha política, opciones para reinventar el futuro que los amos del país han pretendido arrebatarnos a través de las balas y el terror o de manera más sutil y silenciosa con las armas de la desinformación y la mentira.
Fábula La Luciérnaga y la Rana Esto dijo el armadillo Había una vez una familia de luciérnagas, que habitaba en la espesura de una montaña de Guayabones; de sus peñascos brotaban aguas frescas, que al descender iban encontrando pequeñas planicies, en las que formaban numerosos charcos, vivienda de una comunidad de ranas. La mayor de las luciérnagas de visita en donde su comadre la gran rana, le decía, ¡qué sería de nosotras sin luz para avanzar! El mayor problema no es ese, replicó la gran rana, ¿Qué sería de cada ser si estuviera obligado a avanzar sólo, montaña adentro? Con nuevos argumentos insistió la veterana luciérnaga, afirmando que a ciegas, en la oscuridad uno se extravía. Sin dejarse convencer la anciana rana complementó, sosteniendo que quien lucha sólo en la vida, el sobreesfuerzo termina por aplastarlo. Una cigarra, desde una blanca rama interrumpió el debate, para llevarles la contraria a ambas. - Mi canto es suficiente para hacer cambiar el clima y traer el sol del verano. Dicho y hecho, casi no terminó de intervenir cuando inició a chillar… tanto, tanto, hasta que se reventó y cayó patas arriba al suelo. Asombradas las dos comadres, no se dieron cuenta que a su lado había llegado el sapo, quien de inmediato y sin ser invitado entró en el debate. - Puedo crecer sin límite, sin ayuda de otros, con lo que inició a hincharse… tanto, tanto, hasta que estalló y voló en mil pedazos, que se desparramaron por los alrededores. Tiempos después los seres de aquella montaña aún contaban como el sapo, mientras se hinchaba decía: primero yo, segundo yo, tercero yo, cuarto yo, quinto yo, hasta que se estalló. Pasado el susto, ambas concluyeron que la pequeña luz de cada uno es un buen aporte para alumbrar el camino y que la unión permite compartir y complementarse para avanzar. Desde entonces, ambas enseñaron a las nuevas generaciones que el bien común exige del saber y esfuerzo de todos, que sumados, permiten el avance colectivo hacia la felicidad. Moraleja Ya lo enseñó el Libertador Simón Bolívar, cuando dijo: “Moral y luces son los dos polos de la República”… “Los hombres de luces y honrados son los que deberían fijar la opinión pública. El talento sin probidad es un azote”. Escuela San Ernesto contra el capital Esto dijo el armadillo
reafirmándose en su meta acabemos al capitalismo antes que acabe con el planeta. Declina el sistema capitalista, pero tampoco es que se encuentre en un callejón sin salida, lo que si brinda es una oportunidad para que miles de millones de gentes, que sufren su explotación y opresión, conviertan esta crisis en avance para la emancipación humana. Indudablemente el Socialismo es la alternativa que debe reemplazarlo, pero muchos dudan al examinar la historia y encontrar que los anhelos de cambio en el último siglo, han sufrido grandes tropiezos, que llevan a cuestionar la posibilidad de triunfo de quienes luchamos por la igualdad y emancipación. Por fortuna este momento es de rupturas profundas con la indignidad y la injusticia, lo que está permitiendo a Latinoamérica desarrollar valiosos caminos alternativos anti capitalistas. La miseria de la política Los partidos burgueses envilecieron la política al distanciarla al máximo del logro del bien común y desviarla hacia intereses privados y de grupos minoritarios. Por su parte a las organizaciones de izquierda también las afecta una degradación similar, cuando privilegian la disputa burocrática y dejan de impulsar la emancipación de sus integrantes y del pueblo en general. Conocidos fueron los casos ocurridos en los modelos de socialismo colapsados en la Unión Soviética y Europa oriental. Jodorkovski, pasó del Konsomol (Juventud comunista de la URSS), a apoderarse de Yukos la más grande petrolera rusa, a pagar ahora 8 años de cárcel en Siberia por estafa de bienes públicos. Sigue viva la ‘Maldición de Oligos', que permite a la oligarquía en todo el mundo, a diario captar izquierdistas en una operación de recomposición del régimen, que no se detiene. ¿Estamos, entonces, condenados a no poder realizar la emancipación humana? Otro sistema de incentivos Las luchas por democracia e igualdad abortan, cuando sus líderes no son capaces de trascender el dinero y el consumo como estímulos de actuación. Uno de los dirigentes de la revolución de Mayo del 68, Daniel Bensaid (1), así se refiere a este desafío: "El desarrollo espontáneo del movimiento obrero conduce a ‘subordinarle a la ideología burguesa'. La ideología dominante no es una manipulación de las conciencias, sino el efecto objetivo del fetichismo de la mercancía. No se puede escapar al círculo de hierro y a su servidumbre involuntaria más que por la crisis revolucionaria y por la lucha política de los partidos". El capitalismo somete todo a la ley del valor, convirtiendo las relaciones sociales en mercancía y lo que es peor, el neoliberalismo llevó al extremo tal tendencia, por lo que la lucha contra el fetichismo de la mercancía, hoy es más ardua. Hoy que el esfuerzo central está en convertir la crisis capitalista en crisis revolucionaria, también hay que animar el debate dentro de la izquierda, para ingeniar estímulos morales para la lucha diaria, tal como lo enseñó el Ché Guevara en su momento: “Persiguiendo la quimera de realizar el Socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual, etc.), se corre el peligro de acabar en un callejón sin salida” (…) “El hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía”. Momentos de ruptura Aimè Césaire (2), el gran intelectual haitiano, definió el salto de conciencia que significa para la humanidad, la reflexión surgida de las catástrofes producidas por la demencia capitalista: "No se le reprocha a Hitler el crimen contra el hombre, la humillación del hombre en sí, se le reprocha el crimen contra el hombre blanco, el haber aplicado a Europa los procedimientos colonialistas sólo permitidos contra los pueblos de color". Con esta misma lógica, hay que afirmar que el rechazo al saqueo capitalista de los pueblos del Norte, permite caer en cuenta que ese mismo saqueo lo soportan los pueblos del Sur desde hace muchos años. La actual proletarización de la pequeña burguesía, también ha permitido comprender la centenaria explotación capitalista, que soportan los más pobres de todos los países. América Latina, una esperanza El desarrollo de alternativas anti capitalistas es más vigoroso en Latinoamérica, gracias a que la unificación de esfuerzos entre sus pueblos, está permitiendo construir contrapesos al resto de potencias mundiales. Ha comenzado a hablarse de un Consenso del Sur que tome un camino de desarrollo distinto a la voracidad capitalista contra la gente y el planeta, que además defienda los recursos de los pueblos del Sur, del consumismo que anima a los países desarrollados. Como lo describe el brillante economista egipcio, Samir Amin (3): “La dimensión mayor de esta crisis sistémica concierne el acceso a los recursos naturales del planeta, que se han vuelto muchísimo más escasos que hace medio siglo. El conflicto Norte/Sur constituye, por lo tanto, el eje central de las luchas y conflictos por venir. En los pueblos del Sur están naciendo formas superiores de progreso y desarrollo, al tiempo que la izquierda sigue luchando por la igualdad y que los revolucionarios lideran la emancipación, que deja atrás el fetichismo del consumo y del dinero. De estos esfuerzos está surgiendo una democracia recreada, que sustenta nuevas construcciones de Socialismo. _______ Lingüística Alteridad Esto dijo el armadillo Por su parte el Diccionario de Filosofía Latinoamericana explica que es el descubrimiento que hace el yo, del otro y del nosotros, que se traduce en una redefinición del yo, en términos de negarse como totalidad, entenderse como ser finito y aceptar al otro. Es relación interpersonal e imágenes mutuas, que elaboran la significación de la persona y de la sociedad. En consecuencia lo recíproco constituye el ser de la persona y la praxis de la Alteridad se concreta en diálogo, comprensión y encuentro. El pensamiento latinoamericano redefine al hombre como sujeto determinado por la Alteridad, en controversia con la cultura clásica occidental, que lo define como conciencia en sí y de la libertad. Así, ese pensamiento se convierte en Filosofía de la Liberación, que supera la imitación del pensamiento de la totalidad. Este desarrollo del pensamiento propio de América Latina permite captar la voz proveniente desde la Exterioridad de la dominación, como lo afirma el filósofo argentino Enrique Dussel (*): “El otro para nosotros es América Latina con respecto a la totalidad europea; es el pueblo pobre y oprimido latinoamericano con respecto a las oligarquías dominadoras y sin embargo dependientes”. La categoría de Exterioridad permite, analógicamente, identificar los distintos niveles de la dominación y contribuir a superarlos como tareas centrales de la Filosofía de la Liberación. Según Dussel, las formas que adopta la Exterioridad en contraposición con la totalidad dominadora, son: “En los niveles geopolítico y geoeconómico (periferia-centro), económico (trabajo vivo-trabajo muerto), político (pueblo-oligarquía), religioso (posición infraestructural-posición superestructural), erótico (mujer oprimida-varón dominador) y pedagógico (cultural popular-cultura imperialista y de masas)”. ________________
Raíces Ernesto Guevara de la Serna Esto dijo el armadillo Señor Presidente, ... Cuba viene a fijar su posición sobre los puntos más importantes de controversia y lo hará con todo el sentido de la responsabilidad que entraña el hacer uso de esta tribuna, pero, al mismo tiempo, respondiendo al deber insoslayable de hablar con toda claridad y franqueza. Quisiéramos ver desperezarse a esta Asamblea y marchar hacia adelante, que las Comisiones comenzaran su trabajo y que éste no se detuviera en la primera confrontación. El imperialismo quiere convertir esta reunión en un vano torneo oratorio en vez de resolver los graves problemas del mundo; debemos impedírselo. Esta Asamblea no debiera recordarse en el futuro sólo por el número XIX que la identifica. A lograr ese fin van encaminados nuestros esfuerzos. Nos sentimos con el derecho y la obligación de hacerlo debido a que nuestro país es uno de los puntos constantes de fricción, uno de los lugares donde los principios que sustentan los derechos de los países pequeños a su soberanía están sometidos a prueba día a día, y minuto a minuto y, al mismo tiempo, una de las trincheras de la libertad del mundo situada a pocos pasos de imperialismo norteamericano para mostrar con su acción, con su ejemplo diario, que los pueblos sí pueden liberarse y sí pueden mantenerse libres en las actuales condiciones de la humanidad. ... Nosotros queremos construir el socialismo; nos hemos declarado partidarios de los que luchan por la paz; nos hemos declarado dentro del grupo de países no alineados, a pesar de ser marxistas leninistas, porque los no alineados, como nosotros, luchan contra el imperialismo. Queremos paz, queremos construir una vida mejor para nuestro pueblo y, por eso, eludimos al máximo caer en las provocaciones maquinadas por los yanquis, pero conocemos la mentalidad de sus gobernantes; quieren hacernos pagar muy caro el precio de esa paz. Nosotros contestamos que ese precio no puede llegar más allá de las fronteras de la dignidad. Y Cuba reafirma, una vez más, el derecho a tener en su territorio la armas que le conviniere y su negativa a reconocer el derecho de ninguna potencia de la tierra, por potente que sea, a violar nuestro suelo, aguas jurisdiccionales o espacio aéreo. Si en alguna asamblea Cuba adquiere obligaciones de carácter colectivo, las cumplirá fielmente; mientras esto no suceda, mantiene plenamente todos sus derechos, igual que cualquier otra nación. Ante las exigencias del imperialismo, nuestro Primer Ministro planteó los cinco puntos necesarios para que existiera una sólida paz en el Caribe. Estos son: «Primero: Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica que ejercen los Estados Unidos en todas partes del mundo contra nuestro país. Segundo: Cese de todas las actividades subversivas, lanzamiento y desembarco de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, filtración de espías y saboteadores, Tercero: Cese de los ataques piratas que se llevan a cabo desde bases existentes en los Estados Unidos y en Puerto Rico. Cuarto: Cese de todas las violaciones de nuestro espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos. Quinto: Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por los Estados Unidos.» No se ha cumplido ninguna de estas exigencias elementales, y desde la Base Naval de Guantánamo, continúa el hostigamiento de nuestras fuerzas. Dicha Base se ha convertido en guarida de malhechores y catapulta de introducción de éstos en nuestro territorio. Cansaríamos a esta Asamblea si hiciéramos un relato medianamente detallado de la multitud de provocaciones de todo tipo. Baste decir que el número de ellas, incluidos los primeros días de este mes de diciembre, alcanza la cifra de 1.323, solamente en 1964. 1.323 provocaciones en 340 días significan aproximadamente 4 diarias. Sólo un ejército perfectamente disciplinado y con la moral del nuestro puede resistir tal cúmulo de actos hostiles sin perder la ecuanimidad. 47 países reunidos en la Segunda Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno de países No Alineados, en El Cairo, acordaron, por unanimidad: «La Conferencia advirtiendo con preocupación que las bases militares extranjeras constituyen, en la práctica, un medio para ejercer presión sobre las naciones, y entorpecen su emancipación y su desarrollo, según sus concepciones ideológicas, políticas, económicas y culturales, declara que apoya sin reserva a los países que tratan de lograr la supresión de las bases extranjeras establecidas en su territorio y pide a todos los Estados la inmediata evacuación de las tropas y bases que tienen en otros países. La Conferencia considera que el mantenimiento por los Estados Unidos de América de una base militar en Guantánamo (Cuba), contra la voluntad del Gobierno y del pueblo de Cuba, y contra las disposiciones de la Declaración de la Conferencia de Belgrado, constituye una violación de la soberanía y de la integridad territorial de Cuba. La Conferencia, considerando que el Gobierno de Cuba se declara dispuesto a resolver su litigio con el Gobierno de los Estados Unidos de América acerca de la base de Guantánamo en condiciones de igualdad, pide encarecidamente al Gobierno de los Estados Unidos que entable negociaciones con el Gobierno de Cuba para evacuar esa base.» El gobierno de los Estados Unidos no ha respondido a esa instancia de la Conferencia de El Cairo y pretende mantener indefinidamente ocupado por la fuerza un pedazo de nuestro territorio, desde el cual lleva a cabo agresiones como las detalladas anteriormente. La Organización de Estados Americanos, también llamada por los pueblos Ministerio de las Colonias norteamericanas, nos condenó «enérgicamente», aun cuando ya antes nos había excluido de su seno, ordenando a los países miembros que rompieran relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba. La OEA autorizó la agresión a nuestro país, en cualquier momento, con cualquier pretexto, violando las más elementales leyes internacionales e ignorando por completo a la Organización de las Naciones Unidas. ... Comprendemos que hoy la Asamblea no está en condiciones de demandar explicaciones sobre hechos, pero debe quedar claramente sentado que el gobierno de los Estados Unidos no es gendarme de la libertad, sino perpetuador de la explotación y la opresión contra los pueblos del mundo y contra buena parte de su propio pueblo. Al lenguaje anfibológico con que algunos delegados han dibujado el caso de Cuba y la OEA nosotros contestamos con palabras contundentes y proclamamos que los pueblos de América cobrarán a los gobiernos entreguistas su traición. Cuba, señores delegados, libre y soberana, sin cadenas que la aten a nadie, sin inversiones extranjeras en su territorio, sin procónsules que orienten su política, puede hablar con la frente alta en esta Asamblea y demostrar la justeza de la frase con que la bautizaran: «Territorio Libre de América.» Nuestro ejemplo fructificará en el Continente como lo hace ya, en cierta medida en Guatemala, Colombia y Venezuela. No hay enemigo pequeño ni fuerza desdeñable, porque ya no hay pueblos aislados. Como establece la Segunda Declaración de La Habana: «Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de doscientos millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo. Esta epopeya que tenemos delante la van a escribir las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados; la van a escribir las masas progresistas, los intelectuales honestos y brillantes que tanto abundan en nuestras sufridas tierras de América Latina. Lucha en masas y de ideas, epopeya que llevarán adelante nuestros pueblos maltratados y despreciados por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos hasta hoy, que ya empiezan a quitarle el sueño. Nos consideraban rebaño impotente y sumiso y ya se empieza a asustar de ese rebaño, rebaño gigante de doscientos millones de latinoamericanos en los que advierte ya sus sepultureros el capital monopolista yanqui. La hora de su reivindicación, la hora que ella misma se ha elegido, la vienen señalando con precisión también de un extremo a otro del Continente. Ahora esta masa anónima, esta América de color, sombría, taciturna, que canta en todo el Continente con una misma tristeza y desengaño, ahora esta masa es la que empieza a entrar definitivamente en su propia historia, la empieza a escribir con su sangre, la empieza a sufrir y a morir, porque ahora los campos y las montañas de América, por las faldas de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas, entre la soledad o el tráfico de las ciudades, en las costas de los grandes océanos y ríos, se empieza a estremecer este mundo lleno de corazones con los puños calientes de deseos de morir por lo suyo, de conquistar sus derechos casi quinientos años burlados por unos y por otros. Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se los ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los «olimpos» gobernantes a recabar sus derechos. Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, en un lado y otro, cada día, ocupando las tierras, afincando sus garfios en las tierras que les pertenecen y defendiéndolas con sus vidas; se les ve, llevando sus cartelones, sus banderas, sus consignas; haciéndolas correr en el viento, por entre las montañas o a lo largo de los llanos. Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado, que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase. Porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron. Porque esta gran humanidad ha dicho «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera e irrenunciable independencia.» Todo eso, Señores Delegados, esta disposición nueva de un continente, de América, está plasmada y resumida en el grito que, día a día, nuestras masas proclaman como expresión irrefutable de su decisión de lucha, paralizando la mano armada del invasor. Proclama que cuenta con la comprensión y el apoyo de todos los pueblos del mundo y especialmente, del campo socialista, encabezado por la Unión Soviética. Esa proclama es: Patria o muerte. © El Cachicamo N°26
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