
LA UTOPÍA DEL CLASISMO
El movimiento obrero argentino en los años
`20
TESIS DE LICENCIATURA EN HISTORIA
Dirigida por el Profesor Osvaldo Bayer
Fernando G. López 01482/84 Abril de 1997
INDICE
INTRODUCCIÓN
I EL CLASISMO: Su Especificidad
II EL ESTUDIO DE UN CASO:
II 1. El problema de la "unidad"
II 2. La organización "económica"
II 3. La utopía clasista
II 4. La definición teórica: (a)- La dictadura
del proletariado y el concepto de libertad
(b)- Clase y conciencia de clase
(c)- La organización revolucionaria de los trabajadores
II 5. La Solidaridad (a)- Por los presos
(b)- Contra la Guerra
(c)- Por Sacco y Vanzetti
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
A fines de los años `60 y principios de los
`70, proliferó en el movimiento obrero argentino un buen número de agrupaciones
político-gremiales que reclamaron el término de "clasista" para identificarse
e identificar su accionar. Envueltas por el candor de aquel renacimiento obrero,
llegaron a liderar una parte substancial de esta clase trabajadora y tuvieron
una notable influencia en medios intelectuales, estudiantiles y sectores populares.
Dentro del movimiento obrero fueron la respuesta al modelo sindical forjado
en los años fundacionales del Estado Benefactor, paternalista, el Estado peronista
de mediados de los ´40 y ´50. Este, desarrollado a impulsos de la industrialización
"por substitución de importaciones", enfrentaba entonces una de sus crisis
más graves y, -a la postre se probó- terminales (1). Aquel modelo sindical,
dejando atrás la estructura burocrático-autoritaria que le imprimiera el peronismo
en los '50, comenzaba un desarrollo nuevo, autónomo y original en sus sectores
de vanguardia, sectores que coincidían con los ámbitos más concentrados y
dinámicos de la industria (2); y los que sufrirán también el golpe más pesado
de la crisis. Los años `60 y `70 habían dado a nuestro movimiento obrero conciencia
de su poder, no sólo como grupo de presión -instancia a la que le condenara
el Vandorismo- sino como verdadera alternativa democrática frente a la descomposición
que enfrentaban el régimen y las clases dominantes. Debe recordarse en ese
sentido la Convocatoria de la CGT de los Argentinos (3), y los hechos posteriores
que vivió el país, como el Cordobazo y otros muchos levantamientos sociales.
No es extraño que muchos se preguntaran entonces,
sobre el origen de estos movimientos, sobre su difusa ideología, sobre su
historia. Las respuestas fueron sin embargo incompletas. Los agitados años
del proceso militar, literalmente arrasaron con la posibilidad de que aquella
discusión progresara. Entonces, era parte de aquella candente realidad, hoy
parece referir más a una actividad arqueológica frente a la desdibujada imagen
que exhibe el movimiento obrero argentino en los `90.
Una historia no escrita de estos movimientos
hablaría de un origen heterodoxo, plural, fincado en el conjunto de las corrientes
conductoras del movimiento obrero en los años '20. El Sindicalismo socialista,
el llamado sindicalismo revolucionario de los escindidos de la UGT, el sindicalismo
anarquista y el anarcosindicalismo, ( que no suelen ser lo mismo a la postre)
serían las corrientes hegemónicas. De aquellas, el sindicalismo revolucionario
y el anarcosindicalismo resultarían las corrientes constructoras del clasismo.
A ellas se refiere por su afinidad Solomonoff (4). Sin embargo no ha sido
argumentada muy claramente esta relación y mucho menos su "paternidad" respecto
a los 'fogosos setenta'. Este es un tema que menciona Delich (5), si bien
no incursionó entonces en la comparación de uno y otro modelo, e incluso pospuso
para el futuro el análisis puntual del modelo de los años '70. Las investigaciones
más cercanas sobre movimiento obrero han abandonado en general el estudio
del clasismo y sus orígenes. Se han seguido, sin embargo, buenas pistas acerca
del desarrollo del sindicalismo a partir de la crisis en el Partido Socialista,
la escisión de la UGT la FORA del `15, e incluso su historia más cercana a
la extinción en el Partido Laborista de mediados de los años `40 (6), todas
estas investigaciones no incluyeron, sin embargo, a las corrientes anarcosindicalistas
mencionadas por Solomonoff y Delich.
Con el advenimiento del Peronismo en los años
`40 parecía morir el paradigma de la autonomía obrera, que diera base a las
ideas del anarcosindicalismo y sindicalismo del que parece ser deudor el clasismo
de los `70. Este último, - por su parte - sucumbió a la dictadura militar
del `76 en una larga agonía cuya historia aún se está escribiendo. Su misma
ideología ha sido cuestionada por confusa, e incluso inexistente. Aquí se
la enfatizará como categoría de análisis, pues se intenta establecer su pertinencia.
Existe, obviamente, un buen número de argumentos acerca de su existencia,
falta establecer su condición de posibilidad, el orden y conformación de su
discurso ideológico, todos temas vinculados a las preguntas que Delich y otros
se hacían en los '70, y otro tanto ocurre con el rastreo histórico de las
diversas corrientes. Al menos entre las no investigadas se incluye este trabajo,
a medias entre el racconto de su discurso y la crónica afiebrada de lo que
fue su "prensa". Busca dejar testimonio de esta otra "conciencia obrera" que
desarrollaran los anarcosindicalistas y confluyera en ese importante movimiento
que denominamos clasismo.
En los textos que tratan sobre el clasismo de
los años `60 y `70 - o al menos lo mencionan -, el mismo es observado en forma
tangencial. Quizás su análisis es sesgado porque había mayor interés en describir
la coyuntura política (7), o mostrar el fenómeno del movimiento obrero de
esos años a través de la descripción minuciosa de los acontecimientos incorporando
la visión de los protagonistas(8) . Pero
en cualquier caso, no era el "clasismo" específico, como ideología (aunque
sí como práctica social) el objeto de sus análisis. En general el asunto ha
sido poco tratado en la literatura específica sobre el movimiento obrero en
la Argentina.
Cuando el mismo Delich en un texto del año
94 vuelve sobre el tema del cordobazo (9), no retomará el tema del movimiento
obrero en particular, sino que lo absorberá el fenómeno popular del estallido
del cordobazo. Vuelve sobre el tema del salario de los trabajadores mecánicos
en la época "...los obreros mejor pagos del país..." pero cuando se refiere
al estallido popular del cordobazo hablará de una "...lucha por la ciudadanía...",
lo decisivo son los cambios producidos en la "sociedad urbana cordobesa":
"Aquella sublevación popular impelía hacia la superficie las ambigüedades
y contradicciones de una aldea en crecimiento (...) las pequeñas élites provincianas
estaban cediendo su lugar a futuros capitanes de industrias, los estudiantes
dejaron de ser una minoría ilustrada para conformar un grupo social cualitativamente
significativo. La sociedad mutaba arriba y abajo y esta conmoción en cierto
modo la unificaba en el estilo de la revuelta."(10) No hay en Delich, evidentemente,
un retorno al análisis sobre las características del movimiento obrero que
fuera protagonista fundamental de las jornadas cordobesas del ´69. En un texto
de Brennan y Gordillo (11) incluido en la misma revista (un número dedicado
íntegramente al cordobazo) se destacarán otros elementos como singulares de
la situación cordobesa: La independencia de las seccionales locales de los
gremios (funcional a los intereses de flexibilidad en la negociación demandada
por las multinacionales establecidas en el ámbito automotriz en particular),
la dependencia de las direcciones sindicales respecto a sus bases; la tradición
de participación democrática en asambleas, características que ya habían convertido
a estas seccionales en los sindicatos más combativos del país durante los
años ´60. "El cuerpo de delegados, las comisiones paritarias y las asambleas
abiertas, elevaron la participación de los trabajadores a niveles inusualmente
altos, como lo evidencia la gran asistencia de los trabajadores a las elecciones
sindicales (superior al 85% en el periodo 1962-66) y, especialmente, la concurrencia
masiva de los obreros a las manifestaciones sindicales de la década, de las
cuales el cordobazo fue su culminación"(11) a la vez el SMATA conducido por
Elpidio Torres se encontraba jaqueado por una militancia de izquierda combativa
en las bases obreras, que le obligaba a expresar la posición más progresiva
del peronismo obrerista. Los autores recuerdan que los congresos obreros de
La Falda en el ´57 y Huerta Grande en el ´62 habían sido concebidos en Córdoba
bajo el fuerte influjo de las delegaciones regionales presentes. Se atribuye
también un espacio no menor entre las causas del cordobazo a los "agravios
políticos" recibidos de la dictadura y fundamentalmente a la persecusión del
movimiento peronista, aunque la protesta se asienta en la experiencia obrera
combativa de Córdoba y en la reivindicación antidictatorial más que en la
demanda peronista del regreso de Perón. Los trabajadores reivindican el cordobazo
como una protesta política contra la dictadura, no por su condición de peronistas;
y se resalta la paradoja de que esas bases peronistas que protagonizaron desde
la clse obrera el cordobazo, fueran idealizadas como la muestra de que un
sindicalismo socialista, clasista y revolucionario emergía en país. La óptica
de Brennan y Gordillo parte de identificar al clasismo dentro de las corrientes
generales del marxismo y no como una corriente específica resultado de la
experiencia democrática y autonómica del movimiento obrero. Esto es, ellos
no observan que los procedimientos puestos en práctica por el proletariado
cordobés en esa coyuntura Asambleismo, democracia horizontal y antiburocrática,
autonomía, participación, etc. estén determinando la conformación de un discurso
original y distinto.
Otro texto valioso para el estudio de este tema
es el de Iris Roldán Sindicatos y Protesta Social en la Argentina. Un estudio
de caso: el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba (1969-1974) (12), en él se
hace hincapié en que la protesta del cordobazo y las que siguieron, estuvieron
siempre mediatizadas por los sindicatos locales y no por los partidos políticos.
Más sobre el caso de Luz y Fuerza se puede buscar en otro texto más biográfico
Agustín Tosco, conducta de un dirigente obrero (13)y también el tema encuentra
profundidad de análisis en otro texto de Mónica Gordillo(14) que es estimulante
por la riqueza de hipótesis que presenta, aunque mucho de lo expuesto se encuentra
ya sugerido en el texto en colaboración con Brennan que ya reseñaramos. También
éste autor vuelve sobre el tema de Córdoba en los años ´60 y ´70 en otro artículo
del año ´92 (15) . El trabajo destaca el papel de los gremios del automóvil
en la industria de las tres principales economías latinoamericanas: Brasil
México y Argentina. Se adentra luego en una descripción de los avatares de
esta industria en la Argentina, historia el establecimiento de la primera
armadora de FORD en Bs. As, en 1917 (la primera en latinoamérica), el establecimiento
posterior de General Motors y Chrysler con sus propias fábricas de montaje
en el ´25 y ´27, luego el desarrollo de las plantas integrales de fabricación
a partir de los años ´50 con el peronismo en el gobierno; la radicación -posterior
al golpe del ´55- de FIAT y RENAULT en Córdoba y las distintas alternativas
del conflicto entre sus personales y las normas de flexibilización y aumento
de la productividad puestas en práctica por las gerencias de ambas, desde
los años ´60. En el caso específico de FIAT, el embate empresario por la aplicación
de un taylorismo salvaje más que por la adecuación local a las alternativas
del fordismo en boga en las casas matrices de esas empresas. Destaca que la
mayoría de los conflictos en esta industria tienen más motivación en condiciones
de trabajo y categorización de tareas, que en la demanda salarial. En este
sentido el clasismo surge y se afianza en el combate por el control del lugar
de trabajo. Destaca -como ya lo hiciera en el texto antes reseñado escrito
en colaboración con M. Gordillo- la adscripción política peronista como mayoritaria
en el movimiento obrero cordobés (objeto fundamental de su análisis) y respecto
al clasismo "...o el sindicalismo de liberación como indistintamente se le
llama , definido estrictamente fue un movimiento limitado a aquellos sectores
de la clase trabajadora que a comienzos de los ´70 adoptaron una ideología
marxista de la lucha de clases y se identificaron con un programa revolucionario
que demandaba la abolición del capitalismo y el establecimiento del socialismo
en la Argentina". Por lo que es evidente que Brennan no adjudica al clasismo
el status de una corriente independiente y distinta del marxismo y es obvio
que su definición estricta no satisface nuestras necesidades. Aun cuando reconoce
que "el rol de liderazgo que el clasismo asignaba a los trabajadores en la
lucha revolucionaria obviamente sugiere influencia marxistas, pero la heterogeneidad
de las tendencias políticas de los activistas clasistas hace imposible asignarle
una única predisposición política e ideológica". Abunda aun más en la especificidad
de Córdoba como un caso atípico y distinto del resto del movimiento obrero
argentino y caracteriza el fenómeno en términos parecidos a los empleados
por Delich dos décadas atrás: "la industrialización tardía, la creación de
una clase obrera concentrada en tres sectores -automotor, metalúrgico y de
la energía eléctrica...", y la rivalidad con el vandorismo porteño atravesada
por un notorio localismo. Creo de todos modos que estudios más profundos y
generalizados sobre el movimiento obrero en todo el país en aquella época
podrían cuestionar esta hipótesis del "fenómeno único"; los casos, por ejemplo,
de la CGT clasista salteña conducida por Hugo Jaime, la experiencia de la
FOTIA tucumana dirigida por Santillán, los metalúrgicos de Villa Constitución
y otras ciudades del nordeste bonaerense (Campana, Zarate, excluyendo expresamente
el enclave burocrático de San Nicolás) dirigidas por Piccinini, la Federación
Gráfica Bonaerense conducida por Raimundo Ongaro, el movimiento de las coordinadoras
Norte, Oeste y Sur del Gran Buenos Aires, aún activas en los primeros meses
del ´78 con la dictadura en el poder, y dirigiendo incluso tomas de fábrica
como la de Alpargatas de Florencio Varela a fines del ´77. Estas y otras experiencias
hacen crecer la sospecha de que próximas investigaciones amplíen una perspectiva
tan acotada del fenómeno. Por lo que refiere al tema de esta tesis "el clasismo,
su especificidad, marco teórico, composición y orden de su discurso ideológico,
etc" el texto de Brennan no aporta una perspectiva a contrastar. En otro orden
de cosas el texto destaca que los delegados llamaban a Asamblea casi cotidiánamente
lo que contribuyó a crear una "cierta indisciplina" en las plantas. Como este
tópico de la indisciplina se remarca y se retoma varias veces en el texto,
me permito sugerir desde otra óptica que lo que Brennan llama indisciplina
es tal vez la gestación de una nueva disciplina obrera de control fabril basada
en la democracia y la participación. La persistencia de los cuerpos de delegados
y comisiones internas, como cultura específica del movimiento obrero en la
Argentina que permitió un acercamiento de las bases a la discusión sobre condiciones
de trabajo y perspectivas del conflicto de clases, es un tema tratado en otros
trabajos sobre el movimiento obrero argentino que estos recientes trabajos
tal vez debieron recuperar para la comprensión del surgimiento del clasismo
en los años ´70, como un movimiento con interrupciones e incluso momentáneas
desapariciones de la escena gremial, pero con antecedentes y cierta continuidad
a pesar de las rupturas. El artículo de Mónica Gordillo se propone estudiar
el proceso de "conformación de estrategias, de propuestas alternativas a las
esbozadas por la burocracia sindical nacional, que luego, en los setenta,
saldrían a la luz con tanta fuerza cristalizando en posiciones clasistas",
sin desconocer que no se lo puede analizar desgajándolo del contexto nacional
e internacional, pero sostiene que es en Córdoba donde el fenómeno de la movilización
obrera llega al clasismo primero y con mayor desarrollo, y eso se debe a condiciones
específicas de Córdoba. Una idea más matizada que la que sostuviera Brennan,
en donde el caso cordobés emerge como algo más aislado y singular respecto
a lo que ocurre -y ocurrirá- en el resto del país a fines de la década del
sesenta y a principios de la siguiente. Gordillo historia largamente esta
situación específica de Córdoba; hablará entonces del moderno desarrollo automotriz,
un proletariado nuevo sin tradición sindical , unificado por su identidad
política peronista, que va a asumir una "...nueva tradición sindical forjada
en el marco de la resistencia peronista, con lo que esto implica como nuevo
tipo de relación entre dirigentes y bases, donde se reforzaron las prácticas
de participación y conspiración desde el interior del sindicato al estar vedada
la actividad política para amplios sectores y de donde surgieron también nuevos
dirigentes". La política del Estado nacional de burocratización e integración
del movimiento obrero desde Frondizi no había encontrado asidero en Córdoba
por condiciones que impusieron las multinacionales allí, como ya se destacara
en el trabajo citado de Brennan, y favoreció una autonomía que se hizo distintiva
en la conformación de una vanguardia obrera "...que al luchar por la negociación
directa en el interior de los establecimientos se formulan formas más autónomas
de acción sindical... (...) ...en una situación de crisis, la reivindicación
económica puede alcanzar una dimensión política más amplia y transformar al
sindicato en una organización sumamente combativa con objetivos que trascienden
al campo político" . Esta cultura de resistencia descripta por Gordillo "...se
ve nutrida por diferentes prácticas e imaginarios colectivos, que recogió
las distintas vertientes del peronismo en la resistencia y las discusiones
internas de la izquierda". Pero esa visión más matizada respecto a la singularidad
cordobesa se evidencia cuando Gordillo reconoce -y no es un detalle menor-
que los sindicatos cordobeses están respondiendo al liderazgo nacional de
la CGT de los argentinos constituida en marzo del ´68 en Buenos Aires con
la participación fundamental de la Federación Gráfica Bonaerense y su secretario
Raimundo Ongaro. Cuando se refiere al Sindicato de Luz y Fuerza que cuenta
con la conducción combativa de Agustín Tosco, destaca un detalle que nos será
de utilidad más adelante: el sindicato cuenta con una Bolsa de Trabajo que
le permite controlar el mercado de trabajo. Por supuesto, para que esta tenga
alguna efectividad en sus objetivos, tal situación le ha sido impuesta a la
patronal del EPEC y forma parte de los convenios colectivos. En el final de
este artículo, Gordillo se pregunta acerca de la rápida declinación de estos
picos de radicalización -cuestión que no me consta hasta tanto se desate la
represión con carácter de guerra interna en el 76 y 77- y adscribe entonces
a la hipótesis de las limitaciones ideológicas del peronismo que constituía
la identidad mayoritaria del movimiento obrero cordobés. Aunque es procedente
preguntarse si aquél constituyó realmente una limitación, habida cuenta de
que tal identidad no era considerada en la elección de los dirigentes, ni
en el carácter de las luchas, como la misma Gordillo destaca para el caso
de Tosco y Salamanca, sino el compromiso con las bases, con el "pluralismo",
la democracia interna y la garantía de autonomía obrera; temas, todos ellos,
poco asimilables a la tradición política del peronismo, incluso de sus vertientes
sindicales. Anterior a estos últimos textos reseñados respecto al cordobazo
como lucha popular paradigmática que tanto interés sigue despertando en los
investigadores sociales como antecedente de las luchas de la siguiente década,
no debe olvidarse el libro de Jorge Bergstein ya citado. El mismo es una ajustada
crónica de los hechos referida por un privilegiado protagonista de los mismos.
Si bien la óptica trasunta la opinión de una fuerza política particular, posee
observaciones interesantes y testimonios valiosos. Desgraciadamente no aporta
respecto a la identidad ideológica de este complejo fenómeno que denominamos
clasismo. Su principal cometido, es el de demostrar la participación decisiva
de algunas fuerzas políticas y las direcciones sindicales combativas en la
preparación del cordobazo, desestimando así las interpretaciones espontaneístas
sobre el cordobazo; tesis que el autor adjudica a Francisco Delich. Como hemos
visto hasta aquí, el clasismo es enfatizado en los textos que conforman esta
historiografía, como una modalidad, y generalmente califica determinadas reivindicaciones
de los grupos políticos de izquierda y los movimientos afines en distintas
coyunturas históricas. Tal vez, el origen político diverso de estos agrupamientos
constituyó consenso acerca de que éste clasismo conformaba una serie de "reivindicaciones"
(a los que la clase daba su especificidad) comunes a esta diversidad de agrupaciones
políticas que iban desde el trotskismo. luxemburguismo, leninismo ortodoxo
y hasta el anarquismo. Es notable, sin embargo, que Delich reivindicara este
desarrollo político-estratégico, como de un origen más lejano, pero no hubo
entonces un esfuerzo dedicado a investigar esta "historia", en ahondar en
la especificidad ideológica de este clasismo. La explosión de mayo del `69
en Córdoba, trastornó de tal modo las formas de la política tradicional en
la Argentina, que los investigadores de aquellos años se verían urgidos a
dar respuestas a esa coyuntura global , más que a las particulares formas
que adoptaba el movimiento obrero. Es probable que los protagonistas de aquellas
jornadas desconocieran que repetían un itinerario ya recorrido medio siglo
atrás por otros militantes del movimiento obrero. En la segunda década del
siglo se debe ubicar la génesis del movimiento obrero industrial en la Argentina,
génesis que coincide -y no existe necesidad en esta coincidencia- con aquella
de la propia industria argentina, parida a impulsos de las carencias que nuestro
país sufriera durante la guerra europea. El mundo vive entonces, una época
de auge de la lucha revolucionaria iniciada con la explosión rusa del `17.
En la Argentina, tras la trágica semana de enero del `19, el movimiento obrero
sufre la represión posterior; pero se reconstruye, se radicaliza y se fortalece
al impulso del entusiasmo que la época contagia . El mismo movimiento obrero
se está transformando; la génesis de una " verdadera industria" es la que
lo transforma, incentivando esfuerzos intelectuales y prácticos por adaptarse
a esta industrialización acelerada. Y es a veces posible que estos esfuerzos
superaran en mucho la magnitud de esta industria reciente. Por ello se afirma
que no hay ninguna necesaria coincidencia entre industria y movimiento obrero
industrial en la Argentina, pues este movimiento obrero cuenta también con
una experiencia internacional que forma parte importante de su cultura. Conviven
en la coyuntura de los primeros años ´20 dos centrales sindicales (consolidadas)
y un numeroso conjunto de sindicatos autónomos que sin embargo logra cierta
coordinación a través de una prensa propia. La FORA del Vº congreso traduce
la particular concepción de la corriente más tradicional del anarquismo argentino
sobre su actividad sindical. Es el sector del movimiento cohesionado por la
posición ideológica del diario "La Protesta". El resultado es una central
obrera que tradicionalmente priorizó la unidad ideológica por encima de la
unidad de la clase trabajadora (reivindicación permanente, esta última, de
las centrales y grupos identificados con el clasismo), que desarrolla una
labor de propaganda revolucionaria, paralela a sus habituales obligaciones
sindicales. Cuenta en su haber como organizador colectivo con un diario, "Tribuna
Proletaria" . La FORA del IXº congreso , por su parte, conducida por sindicalistas
y anarcosindicalistas, es partidaria de la constitución de una organización
de clase única, y rechaza por divisionista cualquier definición ideológica
precisa de la central, aunque sí en lo que hace a la determinación de los
objetivos de clase: la abolición de la sociedad burguesa y la constitución
de un nuevo régimen conducido por la clase obrera desde su organización natural,
el sindicato. Su órgano de prensa es el tradicional quincenario "Organización
Obrera". Hay coincidencia en algunos aspectos -la clase obrera conduciendo
una nueva sociedad desde sus organizaciones naturales y la necesaria unidad
de esta clase en una sola central obrera- con el bloque de sindicatos que
se denominan autónomos, y que poseen en común un diario -"El Trabajo"- pero
que acusan a la FORA IXº de reformista y a la del Vº de sectaria. Es ésta
una corriente casi desconocida por la historiografía del movimiento obrero
argentino. Se reivindicarán Comunistas-anarquistas, pero discreparán absolutamente
con el anarquismo forista (del 5º) y con la institucionalidad anarquista del
diario La Protesta. Traducen -en algún sentido- la preocupación que la revolución
rusa instaló en los ámbitos anarquistas respecto a la necesidad de una estrategia
concreta para encarar el proyecto revolucionario. En este sentido, se inclinarán
por el establecimiento de una etapa de transición y la dictadura del proletariado,
aunque establecerán diferencias con el recientemente constituido Partido Comunista
. Poseedores de una amplia base social en el movimiento sindical, desarrollarán
una labor "unificadora" incansable que coronarán en marzo de 1922 en el congreso
de Unidad, del cual surgiría la Unión Sindical Argentina. A pesar de lo disgregante
que pueda parecer la existencia de varias corrientes y sus -por momentos-
violentas discrepancias, por el contrario son mucho mayores las coincidencias
que determinan la existencia de una conciencia de clase bastante homogénea,
fincada en las características económicas, políticas y sociales de ese proletariado,
que ameritan la constitución de un sujeto histórico. Se hace necesario explicitar
este concepto que tomo de Laclau, el que a su vez lo utiliza citando a Althusser
(quien a su vez lo extrae libremente de Lacan). "Los individuos, que son simples
soportes de las estructuras, son transformados por la ideología en sujetos,
es decir, viven la relación con sus condiciones reales de existencia como
si ellos constituyeran el principio autónomo de determinación de dicha relación.
El mecanismo de esta inversión característica es la interpelación." La interpelación
resultante es mas o menos del tipo: ¡Eh, tú!, que has caído aquí desde los
más remotos lugares del mundo. Que eres gallego, tano, ruso, polaco y hasta
criollo. ¿Qué te identifica, qué puede darte tu identidad?. Tu situación de
obrero explotado en esta pampa bárbara y oligárquica. Es el suyo naturalmente,
un discurso de clase. Clásico en su pureza, pues no se encuentra contaminado
por afinidades étnicas. Se ha constituido aluvional y recientemente sobre
la base de un sinnumero de ríos y arroyos más pequeños, italianos, españoles,
balcánicos, del este de Europa, franceses, irlandeses británicos y alemanes
y de distintas regiones de un interior argentino no demasiado integrado aun
entre sí ni con la "Nación". Imagine el lector lo laberíntico del proceso
de coagulación en discursos ideológicos unitarios de todas estas experiencias
culturales políticas y sociales tan dispares. Es una clase que no tiene derechos
políticos por su propio internacionalismo. A la cual la sociedad bien pensante
del Buenos Aires de principios de siglo, no le asigna más espacio que el que
corresponde a sus sirvientes. Pero que ya elabora un proyecto para su emancipación
y comienza a ponerlo en práctica. Esta clase obrera joven, pujante en su virginidad,
no sintió entonces la necesidad de ser representada por nadie. Bastante poco
se ocuparon "la intelectualidad de entonces" por su desarrollo, con puntuales
excepciones. No existieron en su génesis los movimientos populares tradicionales
en los países europeos. Por lo que es lógico que asumiera entonces su singularidad
en movimientos que enfatizaban en general la autonomía obrera y que encontrara
su síntesis y consenso alrededor de una corriente que denominaremos por comodidad
clasismo, para distinguirla de otras corrientes que aún incluyendo reivindicaciones
de carácter clasista no asumen la exclusividad de este discurso. Es objeto
de este trabajo establecer la especificidad del discurso ideológico clasista,
como ideología particular del movimiento obrero industrial. Y exponer su "coherencia"
a través de un cierto número de materiales teóricos pertenecientes a esta
corriente anarcosindicalista , que se reivindica clasista y establece claramente
sus diferencias con las otras corrientes ideológicas actuantes en el panorama
sindical de los años `20.
El término clasismo, es usado con frecuencia
en forma ambigua, designa determinadas reivindicaciones incorporadas a las
plataformas de los partidos de izquierda, a veces a estos mismos partidos
de izquierda y hasta han sido vulgares (o al menos lo fueron) los casos de
partidos autodenominados clasistas que no contaban con un solo obrero en sus
filas, en estos casos el término hace referencia evidente al tenor de algunas
"reivindicaciones" que portan estos partidos; incluso puede ser adjudicado
a otras clases sociales y no sólo al proletariado. También se denomina "clasistas"
a determinadas posturas de agrupaciones patronales, y en este sentido se hace
referencia a "reivindicaciones" corporativas. Ocurre con este término otro
tanto que con el "populismo", un término del que se ha abusado al punto de
denominar con el mismo actitudes, propuestas políticas y movimientos disímiles
y hasta contradictorios. Fue el investigador argentino Ernesto Laclau quien
se ocupó seriamente de la pertinencia de este último término en su aplicación
a una serie de "casos" concretos en la historia política de Occidente . Hablará
entonces de un término que oscila entre dos ejes -populismo burgués y populismo
obrero- y que tendrá su máxima autonomía frente a las clases fundamentales
en la experiencia jacobina de la Revolución Francesa. Citará como casos de
populismo burgués al nazismo o al peronismo, e incorporará al maoísmo y al
Titoísmo yugoslavo como casos de populismo obrero. Pero si algo caracteriza
experiencias tan dispares es su heterogeneidad, y la articulación en sus discursos
de una serie de reivindicaciones que no tienen ninguna necesaria "connotación
de clase" y que él denomina "popular-democráticas". El argumento busca desacreditar
los análisis de clase del fascismo y a la vez asentar una categoría de interpretación
de distintos procesos históricos en los que grupos desconectados de la producción
son centrales en la constitución de un discurso político en que el sujeto
interpelado que da unidad a todas las reivindicaciones que constituyen el
discurso no es un sujeto de clase, no se constituyen en interpelaciones de
clase y que aquella interpelación popular democrática se halla presente en
la mayoría de los movimientos políticos del siglo .El clasismo al que nos
referimos se caracteriza más bien por lo contrario. Lo peculiar de este clasismo
es la articulación ideológica de un grupo de reivindicaciones, con necesaria
connotación y pertenencia de clase. Sería la clase en estado puro presentándose
a la sociedad con sus reivindicaciones "propias"; no que se despreocupe de
la suerte de los otros seres humanos, justamente, iniciará su discurso planteando
que de la realización de su "programa" depende la felicidad de la humanidad
toda. Pero si bien esta definición ampara una versión bipolar (incluiría teóricamente
al clasismo burgués) , hacemos de este término una propiedad casi exclusiva
del proletariado. Que por su propia situación subordinada requiere constituirse
como clase en lo político y en lo ideológico desde el reconocimiento de sus
intereses de clase y su unidad, para poder en un proceso posterior dirigirse
al conjunto de los sectores oprimidos y explotados de la sociedad desde un
discurso que enfatiza su hegemonía. El clasismo se conformaría así como el
discurso natural del proletariado industrial en un determinado estadio del
desarrollo de su conciencia social. Si bien estos párrafos lo definen, no
son suficientes para caracterizarlo, es necesario aún describir cuáles son
sus modalidades específicas, de qué modo, a través de qué formas organizativas
el clasismo establece su discurso y funda su accionar político. Para llevar
adelante su programa de reivindicaciones "de necesaria connotación y pertenencia
de clase", el clasismo sólo puede confiar en su organización de clase. Es
más, es la "organización de la clase" la que naturalmente ha conducido los
movimientos clasistas. Centrales obreras, como la FORA del IXº del `15 al
`18 o agrupamiento de sindicatos autónomos, en los años `20; el Movimiento
Sindical de Bases, Movimiento Sindical Combativo, CGT Clasista de Salta o
el movimiento de las "coordinadoras" gremiales en los años `70. Si básicamente
la definición de "clase" es económico-social, es lógico que el movimiento
clasista reivindique a la organización "económica" -el sindicato- como la
única habilitada para conducir el proceso revolucionario de la clase obrera.
Es a su imagen y semejanza que la clase obrera construye el futuro: una sociedad
de productores. El clasismo entonces, se define como un proyecto político
conducido por una organización sindical. Será -como ya dijimos- antipolítico,
más que apolítico, y aún cuando no discrimine a los grupos políticos organizados
en su seno, cuestiones de necesaria unidad, amparan esta exclusividad del
sindicato como organización conductora del proceso revolucionario. Respecto
a la coyuntura en que se enmarca el clasismo en los años `70. Tanto Delich
como Balvé coinciden en marcar la asimetría entre burguesía industrial y clase
obrera para aquellos años en Córdoba, epicentro de sus análisis. "La burguesía
industrial, por distintas y desarticulables razones (...) era relativamente
raquítica en términos de capital y poder. La clase obrera crecía fuerte, numerosa
y (después se mostró) también combativa. Clases simétricas en las relaciones
de producción, antagónicas por definición, con igual origen histórico, tendieron
ambas a desarrollar la misma estrategia de fortalecimiento social por el camino
de la reivindicación corporativa que permitiese legitimidad política suficiente
para disputar posiciones monopólicas u oligopólicas en el mercado, o mejor,
en los mercados." También buscaba señalar las peculiaridades del caso cordobés
cuando desarrollaba estos análisis allá en los `70: "... 1) El clasismo no
reaparece en Buenos Aires (...) sino en una región (Córdoba) de reciente industrialización,
en proceso de rápida urbanización. 2) El clasismo que propugnan SITRAC SITRAM
, se ve facilitado por un hecho que merece alguna atención: se trata de dos
sindicatos de fábrica, situación infrecuente en la organización de sindicatos
manufactureros argentinos. 3) Finalmente, ambos sindicatos se encuentran en
una posición estratégica decisiva: pertenecen a una industria dinámica, en
una región monoindustrial. Esto les otorga un poder sindical (externo e interno)
muy apreciable." La cita muestra hasta que punto este análisis se encuentra
condicionado por la coyuntura en que fue escrito. La vigorosa extensión del
clasismo a los principales centros industriales del país con posterioridad
a 1973, contradice las especulaciones acerca de las peculiaridades de la clase
obrera cordobesa, y tienden a demostrar que hay condiciones estructurales
nacionales para este desarrollo. En ese sentido es más correcta la definición
de Balvé y otros.: "Lo peculiar, lo original, es la forma que comienzan a
asumir los conflictos sociales. Debido a la liquidación de las intermediaciones
políticas tradicionales por parte del gobierno de la "revolución argentina",
y de la consiguiente centralización del poder, distintos sectores sociales
ubican un enemigo: EL ESTADO y un método: LA ACCION DIRECTA." Delich enfatiza
el hecho de que son bases movilizadas, pero no necesariamente tras un proyecto
político específico, es esta misma movilización la que fuerza la transformación
de la conciencia obrera. Cuando intenta aclarar las razones del liderazgo,
las encuentra "fundadas" en razones extra-políticas, fundamentalmente la "honestidad"
en la defensa de los intereses de sus compañeros. Y aún cuando los protagonistas
reivindiquen para sí el término clasista "...el 80% de los entrevistados definió
las tareas del sindicato como de lucha contra los patrones y obtener mejoras
económicas y sociales..." . Nada más cercano al programa tradicional del sindicalismo
reformista. Parece no encontrarse en las reivindicaciones cotidianas lo peculiar
del clasismo. No parece haber contradicción entre reivindicaciones económicas
inmediatas y la reivindicación esencial de clase. En el clasismo es el sindicato
el agente de cambio social, esto parece quedar claro incluso en los trabajos
que analizamos que vincularán permanentemente clasismo y organización sindical,
hay entonces una continuidad entre las tareas que aquel asume en distintas
coyunturas de la lucha de clases. Los reportajes que se insertan en el texto
de Balvé refieren la misma relación entre clasismo y organización sindical,
y entre clasismo y "basismo" o democracia de bases. Se pregunta por el clasismo:
R: "Bueno, yo interpreto que clasista es el elegido por las bases y opino
que clasista quiere decir que estamos por el socialismo. Un sindicato clasista
(...) que queremos una clase solamente para obreros..." -En otro reportaje:
"P: ¿Usted cree que este es un fenómeno nada más de la planta FIAT?, ¿O tiene
que ver además con algún otro proceso social u otro tipo de lucha o fenómeno?.
R: No, es una lucha netamente obrera. Este...no tenemos ninguna participación
política , ni nada por el estilo. Ni tampoco hemos sido...somos mandados de
afuera. Es una política netamente obrera, sindicalmente obrera, que estamos
trabajando con todo el conocimiento de las bases y al servicio de las bases."
Es evidente que quien responde teme a la confusión maccarthista y se defiende.
Pero expresa a la vez, modalidades atemporales del clasismo, su rechazo a
la burocracia, su antipoliticismo más que apoliticismo. La conversión del
sindicato tradicional en "sindicato clasista", implica una transformación
total. Según Delich "...supone pasar de un sindicato erigido y orientado como
grupo de presión, a un sindicato que se reorienta en una política de poder,
o lo que es igual, como grupo de poder político. La ideología entonces es
coherente como una praxis que reivindica la democracia obrera plena (...)
además la meta natural de este razonamiento y esta praxis no pueden ser sino
la demanda de consejos obreros, como forma de poder político. (...) Puede
muy bien considerarse que el elemento unificador de ideología y praxis lo
constituya la autonomía obrera, que se plantea en ambos niveles" . A los elementos
del clasismo destacados más arriba, debemos entonces agregar la aspiración
a la autonomía obrera, a la democracia plena y directa como forma de organización:
de tránsito y de futuro. No es extraño que esta demanda de consejos obreros
para la conducción de la sociedad futura pueda ser identificada en cualquier
programa verdaderamente clasista. O la reivindicación de la organización obrera
como conductora de la sociedad:: "A los que afirman que los trabajadores deben
permanecer indiferentes al destino del país y pretenden que nos ocupemos solamente
de problemas sindicales, les respondemos con las palabras de un inolvidable
compañero, Amado Olmos, quién días antes de morir desentrañó para siempre
esa farsa: "el obrero no quiere la solución por arriba, porque hace doce años
que la sufre y no sirve. El trabajador quiere el sindicalismo integral, que
se proyecta hacia el control del poder, que asegura en función de tal el bienestar
del pueblo todo. Lo otro es el sindicalismo amarillo, imperialista, que quiere
solamente que nos ocupemos de los convenios y las colonias de vacaciones".
El clasismo es praxis e ideología. Ambas están
íntimamente ligadas desde que esta ideología es la conceptualización teórica
de una práctica natural del movimiento obrero desde su desarrollo industrial.
No existe modo de explicitar el clasismo sin mostrar junto a sus postulados
teóricos sus modalidades concretas. Si hemos de definirlo por su praxis política
ha de observarse esta práctica en una coyuntura concreta. Hemos elegido el
movimiento sindical desarrollado por una corriente clasista a principios de
los años `20 en la Argentina. Algo hemos dicho ya de ella. Como era práctica
en la época, ésta se nucleaba alrededor de un periódico. Para el caso el diario
El Trabajo, importante medio de prensa que comenzó a publicarse en setiembre
de 1921, con el apoyo económico de un grupo de sindicatos y federaciones gremiales
que fueron acrecentándose como cotizantes en números posteriores. Apenas mencionada
solitariamente en los escritos de Solomonoff surge con fuerza esta corriente
anarcosindicalista durante los años `20, notablemente diferenciada del anarquismo
tradicional , con importante influencia en el campo gremial y que curiosamente
se transforma en el antecedente más lejano de aquel "clasismo combativo" que
floreció en los años `70. Los textos de aquella corriente que citaremos más
adelante confirman y legitiman la atribución de "clasismo" y habilitan su
presentación como "caso" para mejor explicitar el concepto de clasismo que
se quiere establecer. Con frecuencia, la historia de los partidos de clase,
es también la historia de aparatos que intentando representarla, acabaron
substituyéndola. No es el caso de organizaciones gremiales que intentaron
constituirse en partido de clase y a la vez -por el control que efectivamente
desarrollaron sobre la fuerza de trabajo- en organización económica y política
superadora del régimen capitalista. Esta es en forma sintética la idea del
anarcosindicalismo, emparentada con el sindicalismo clásico de Cornelissen
o Besnard, deudora de Rocker y Malatesta . "...los "anarcosindicalistas" o
sindicalistas a secas que centraban en los órganos sindicales la estructura
económica revolucionaria, y que pretendían organizar las federaciones de industria
a fin de adecuar el funcionamiento sindical al crecimiento de la economía
capitalista (...) el anarcosindicalismo representó la adaptación del anarquismo
a la sociedad industrial y prescindió del comunismo agrarista como modelo
social ". Así los define Paniagua refiriéndose al movimiento español. Esta
idea, surge de la necesidad de la clase obrera de prescindir de los elementos
de otras clases en la conducción del proceso revolucionario. Decidir "por
sí" y "para sí" el diseño de la utopía revolucionaria. No cabe duda que forma
parte esencial del discurso del sindicalismo clásico y del clasismo de los
años `70, aunque -como es lógico- su diseño y estructura responderán a una
distinta coyuntura histórica. El diario mencionado dejó de publicarse a fines
de 1921 y pasó a denominarse Unión Sindical, anticipando el nombre de la central
que esperaban constituir con su accionar y que efectivamente se constituyó
con ese nombre Unión Sindical Argentina- en marzo de 1922. Posteriormente
a su constitución el diario volvió a cambiar su nombre y transformándose en
semanario se llamó Bandera Proletaria.
II. 1 El Problema de la "Unidad"
Con este objetivo central se dio fundación al
diario , y este aspecto ocupa buena parte de los editoriales y notas de todos
los ejemplares. Citamos en adelante extractos referidos a este tema. "La Unificación"
(martes 13 de setiembre de 1921, pág. 6) Debe realizarse sobre bases antipolíticas,
antiestatales y Revolucionarias: (...) Hoy parten de todas las bocas y aúllan
en todos los cerebros estos interrogantes: ¿Sobre qué bases se hará la unidad?.
¿Serán revolucionarios, serán políticos? El proletariado en la República Argentina
ha tirado muy lejos el tutelaje político, apenas hay algún que otro sindicato
que aún los soporta, pero la disconformidad ya empieza a hacerse sentir. La
actuación bochornosa de los políticos por una parte y el ya arraigado concepto
antipolítico por otra, imponen a las agrupaciones "electorales" su retirada
de los organismos obreros. Y es que la clase proletaria en el país, vase dando
cuenta que los sindicatos obreros deben ser ajenos a toda manifestación parlamentaria,
ya que la actuación política impone la colaboración de clase ni aún aquellas
fracciones electorales que alardean de revolucionarias y sovietistas pueden
tener arraigo en las organizaciones obreras porque su revolucionarismo se
esfuma ante la actuación parlamentaria que se han trazado. Tampoco tienen
ya nada que hacer en los sindicatos obreros revolucionariamente organizados
los "reformistas sindicales" -aquellos que Leone llama "lacayos de la clase
rica", el cooperativismo es cosa demasiado vieja y demasiado burguesa para
llamar la atención a los trabajadores que están atravesando una época de contundencia
revolucionaria. Los obreros luchan por una sociedad donde todos trabajen,
y no pueden ellos mismos crear una "burocracia sindical" que en Inglaterra
hoy, es el dique que se opone a la práctica de la acción directa. (...) Volvamos
al asunto, ¿Cuáles serán pues las bases de la unificación?. Por lo antes dicho
queda afirmado nuestro repudio al parlamentarismo, a todos los partidos políticos
sin excepción, y al "amarillismo sindical" consistente en el corporativismo,
la burocracia obrera, la colaboración de clases y el más franco repudio a
todo método que implique el "amorfismo sindical" y la adopción de la más severa
acción directa. Concretamos: Qué al sindicato no se le pueden robar sus valores
éticos, que el sindicato existe para la defensa de los proletarios por medios
propios y revolucionarios, que el sindicato al par que va conquistando pequeñas
mejoras para los trabajadores va gestando en ellos mismos la firme convicción
revolucionaria, que es por tanto el sindicato un vehículo de revolución, y
que por último, él será el organismo funcional en la pos revolución. Todo
el poder a los sindicatos pues con lo dicho queda ya demostrado que nosotros
anhelamos la unificación sobre las inconmovibles bases antipolíticas, antiestatales
y revolucionarias. No podemos hacer nosotros las bases especificadas, detalladas,
articuladas; ese trabajo corresponde al comité pro-unidad y a los sindicatos
que deben discutirlos y por último al mismo congreso de unificación. Nuestro
propósito es defender la unidad. Pero este propósito lo motiva esta creencia:
Qué es imprescindible la conjunción de las fuerzas obreras para la revolución.
QUE CONSTE. Esta frase "...que el sindicato al par que va conquistando pequeñas
mejoras para los trabajadores va gestando en ellos mismos la firme convicción
revolucionaria, que es por tanto el sindicato un vehículo de revolución, y
que por último, él será el organismo funcional en la pos revolución..." resume
esta idea de continuidad entre tareas inmediatas y aquellas de la construcción
revolucionaria que son características del sindicato clasista. No hay -como
decíamos antes- contradicción entre reivindicaciones económicas inmediatas
y la reivindicación esencial de clase. Es el sindicato el agente del cambio
social, el conductor de la sociedad futura y a la vez el habilitado para la
defensa de las reivindicaciones inmediatas de la clase trabajadora. Jueves
15 de septiembre de 1921 (pág. 5) LA UNIDAD OBRERA ES UNA NECESIDAD HISTÓRICA
PARA EL PRONTO ADVENIMIENTO DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA. EL COMUNISMO ANÁRQUICO
SELLARA ESE ANHELO. No hay en efecto disparidad de criterios en los núcleos
de trabajadores seriamente organizados en sindicatos estables. Concuerdan
todos en la imperiosa necesidad que el momento histórico reclama de trabajar
con verdadera lealtad para unir en un solo haz todas las fuerzas organizadas
del proletariado regional. Porque comprenden aleccionados por los hechos,
que únicamente en la unidad está el secreto de su poderío y grandeza, y porque
solamente así logrará imponer sus altísimos postulados que emergen de sus
convicciones eminentemente comunistas y revolucionarias. Los impugnadores
de la idea unificadora de uno u otro lado no tienen ninguna razón para oponerse
a ella, (...) "Mas por encima de todos estos intereses en juego, hay un interés
más grande, más serio, más fundamental. El del interés colectivo de la clase
trabajadora. La clase trabajadora está amenazada por todos lados, su acción
simplemente organizadora se ve restringida, coartada, perseguida. Se la está
acorralando, cercando dentro de un círculo de hierro que se aprieta cada vez
más alrededor de sus organismos de lucha y de defensa, impidiéndole todo movimiento,
aún de carácter simplemente mejorista. Por ese sólo hecho habían de proponerse
relegarse al olvido todos los enconos de carácter personal, que es el principal
factor del cisma en las filas obreras, porque en las condiciones actuales
en que se encuentran las organizaciones obreras, es posible oponer eficientemente
una resistencia medianamente efectiva al ataque del capitalismo organizado,
disciplinado y compacto en las ofensivas que le lleva, como ha podido constatarse
en los últimos golpes reaccionarios. No, de ninguna manera. Luego, entonces,
tenemos toda la razón para ansiar y trabajar por esa anhelada unidad de todos
los que sufren, de todos los que trabajan. Oponerse es no comprender, no interpretar
la realidad. Es vivir en el nirvana, como los faquires y santones a las orillas
del Ganges, rascándose el ombligo y contemplando las fantásticas visiones
de los espejismos orientales. Es más, es conspirar contra la revolución misma,
es hacerle el juego a la burguesía. Los trabajadores, los que realmente viven
del esfuerzo de sus músculos, desgastando su salud y sus energías en los campos,
talleres y fábricas, y que en realidad son los únicos interesados en solucionar
este pleito, ellos están de acuerdo con unirse con todos sus hermanos de dolor
y de miseria, que sufren el latigazo infamante de la soberbia y la voracidad
capitalista, y la injusticia y los crímenes horrendos de los sicarios del
Estado. Por otra parte, no puede temerse de ninguna manera el menoscabo de
nuestros ideales comunistas anarquistas, por efectuarse la unidad. Al contrario,
ese ideal, que es el ideal de toda nuestra vida, al que entregamos nuestra
juventud y pusimos a su servicio todas nuestras energías, habrá conquistado
más soldados para su gran causa. Tampoco puede temerse a la absorción, porque:
¿qué escuela filosófica ha echado entre el pueblo más extensas raigambres?
vamos a la unidad a pura ganancia, a la unidad para la revolución, a la revolución
para el comunismo anárquico. H. Rosales." No están contestándole a Tribuna
Proletaria, porque este diario forista dejó de salir el 20 de febrero de 1920.
Tal vez a La Protesta que representaba la opinión del anarquismo "oficial"
en la Argentina. Muy probablemente a Rodolfo González Pacheco, que fuera redactor
de Tribuna y de la Protesta y que tocara ampliamente estos temas en el pasado
y seguramente en esta época, además desde 1915 La FORA (comunista) fue una
ferviente opositora a toda propuesta unitaria, y aún cuando concurriera obligada
por las circunstancias a varios congresos de unificación, jamás hizo la menor
concesión en tributo a la unidad. (del domingo 18 de setiembre pág. 5) "EL
PROBLEMA MAS INMEDIATO, LA UNIDAD. El problema más urgente, el de más inmediata
necesidad, aún que los crean los nuevos metafísicos, es el de la unidad proletaria.
No le parece a los compañeros que ya basta de crítica y de luchas personalistas.
Somos anarquistas comunistas, alguien ha dicho, y bien, yo también soy anarquista,
si ustedes me dan permiso. Pero al burgués que a mi me explota le importa
un bledo que yo y los míos seamos ultracomunistas. Le basta que seamos burros
dóciles y que permanezcamos divididos, pues él sabe muy bien que de esa forma
nosotros seremos siempre inútiles para la acción y él será invulnerable. No
hay sindicatos anarquistas o socialistas, ni aquí ni en ninguna parte. Hay
obreros más o menos conscientes que se ponen a la vanguardia revolucionaria.
Y digo que no hay sindicatos anarquistas, porque hay quienes creen que por
el hecho de que un sindicato [está] adherido a la FORA Comunista, es el conjunto
"comunista" y el de más allá socialista y el otro de más acá sindicalista;
nada más erróneo. Lo que hay es una masa ávida, hambrienta, deseosa de pan
y de justicia. Hay sindicatos que son mangoneados por políticos "logreros",
pero éstos serán desalojados el día que el obrero consciente tome parte activa
en la organización..." Como buenos "clasistas" eran basistas a ultranza. En
el respeto a la voluntad de las bases confiaban para imponer su programa.
La nota es de un colaborador independiente, por ello veremos que rehusa opinar
sobre posturas que son sostenidas por la corriente que conduce este Diario.
Por ejemplo en el tema de la dictadura proletaria, tema que trataremos más
adelante. Se debe destacar este aspecto del "basismo" (algunos grupos políticos
de los años `70 criticaban al clasismo calificando de "democratismo") porque
es uno de los que da identidad al Clasismo. (cont.) "... Se han dado infinidad
de casos en que un sindicato servía inconscientemente a los sicofántes de
la política, y bastó que un compañero tomara parte en dicho sindicato para
que los charlatanes se batieran en retirada. Aquí en Bahía Blanca donde yo
tengo 22 años de residencia y doce de militante en la organización obrera,
nunca los políticos habían tenido injerencia en los gremios hasta que la cizaña
hizo estragos en la familia anarquista. Mientras en nuestro campo algunos
compañeros, se erigieron en pontífices, excomulgando a los que no se adaptan
a la idiosincrasia. Los burgueses nos rompen la cabeza y los políticos se
nos meten en casa por la puerta falsa. Es necesario e imprescindible la reconciliación
anarquista y con ella la conjunción obrera . El Consejo de la FORA Comunista
parece sordo, y no hay peor sordo que el que no quiere oír a los gritos de
todos los obreros de la Región Argentina. Dice Agustín Alvarez en "La Educación
Moral" "Todos los hombres son enemigos de los tiranos pero aprecian mucho
su propia tiranía", y aquí tenemos un Consejo Federal que es enemigo de la
"Dictadura Proletaria" pero que ejerce la más odiosa de las tiranías. ¿Por
qué esa oposición sistemática en contra de la unificación obrera?. Yo creo
compañeros que el que así procede no sufre en carne propia el latigazo y el
insulto del capataz, que nosotros los trabajadores auténticos tenemos que
sufrir si queremos llevar a la boca el pan nuestro de cada día. Es muy distinto
oficiar de pontífice desde la redacción de un periódico, a ir diariamente
a los muelles y barracas buscando quien alquile nuestros brazos. Quiero significar
la necesidad, la imperiosa necesidad, de poner término a esta lucha fratricida
que nos mata. Por ahí han dicho, "el que esté con nosotros que se venga, aquí
lo esperamos". Que es igual que decir "el que quiera la revolución, que se
la haga". Y yo pregunto: ¿Con qué elemento haremos la revolución?. Los anarquistas,
dicho sea en honor a la verdad, representamos dentro y fuera de la organización
obrera la fuerza moral y dinámica de la revolución, pero nos falta otra cualidad
indispensable para toda obra de demolición, la audacia. Nuestros intelectuales
se lo pasan con el vecino, mientras tanto el enemigo común nos diezma y se
fortifica. Hay que convenir en que a pesar nuestro, caemos en el sectarismo,
y no hay que olvidar que el momento es de vida o de muerte para el proletariado,
y que de nuestra fuerza y audacia depende la más pronta sepultación de la
mil veces maldita dictadura burguesa. Es necesario para que los trabajadores
puedan exigir respeto, que la unidad se haga, que el Congreso de Unificación
se realice, para formar el Frente Único Revolucionario. Repito una vez más
que no queremos la unificación con los políticos, y sí la unificación con
los obreros, que son, lo repetiré siempre, sencillamente obreros. Lirio Del
Prado. Bahía Blanca" Lunes 19 de setiembre "LA UNIDAD OBRERA Este problema
que es sencillísimo en su forma y en su fondo y que sería de fácil solución
si las cosas se encararan con un criterio obrero y de clase, aparece escabroso
y complicado, porque muchos de los que a pesar de su condición de obreros,
opinan sobre el asunto, lo hacen sosteniendo en su apéndice nasal los lentes
partidistas o doctrinarios que les hacen ver las cosas del color del cristal
a través del cual miran. Y no hablemos de cuando opinan hombres cuyas actividades
se desenvuelven al margen de la organización sindical porque entonces es Troya.
(...) No precisa ser un erudito, ni haber pasado por las aulas universitarias,
para poder conceptuar la necesidad de que la unidad de los obreros se realice
de una vez y para ver también la puerilidad de los argumentos que se oponen
a la misma. Argumentos que únicamente pueden ser recogidos por los que no
tienen ninguna confianza en la organización de su clase, en su propia capacidad
y necesidad de tutores que les orienten en la vida y les conduzcan como rebaños.
Almas de lacayos, sirvientes por naturaleza aunque se escuden en postulados
revolucionarios y se digan rebeldes, son los que haciendo coro a los que pontifican
desde sus puestos de diputados, literatos, o rentistas, repiten el estribillo
de que es imposible la unidad obrera por la diversidad de opiniones que puede
haber entre los mismos con respecto a los distintos problemas que preocupan
a la humanidad. Y únicamente se puede ser enemigo de la unidad por la influencia
de las teorías burguesas y porque tienen sus espíritus saturados de cristianismo
y democratismo y toman como base la existencia de las distintas corporaciones
que en distinto orden existen; sin darse cuenta que la organización económica
de los trabajadores es distinta y opuesta a todas ellas [la cursiva es nuestra],
porque parte de una base completamente diferente. Seguramente que en el partido,
en las religiones o en los centros recreativos, los hombres se tienen por
un programa para adorar a un dios, o para compartir determinadas diversiones
sin tener en cuenta la situación económica de los componentes; y la organización
sindical que tiene una misión completamente distinta, y que es el órgano específico
de lucha obrera, por el cual se está gestando la revolución social, tiene
que vincular a los hombres por su situación económica, sin tener en cuenta
lo heterogéneo que resulten las opiniones de los mismos, en cuanto a la religión,
a la política, etc. Y si refiriéndose a los obreros organizados se habla de
heterogeneidad, porque los hay mahometanos, budistas, cristianos, católicos,
protestantes, etc. en el orden religioso; conservadores, demócratas, radicales
y socialistas en el orden político, olvidando que los primeros y los segundos
se unen por un vínculo ético y de afinidad en esa materia, y que de cada uno
de esos grupos forma parte el obrero, el empleado, el policía, el comerciante,
el médico, el parásito y otros bichos que en el terreno económico tienen intereses
completamente encontrados y en el cual no pueden marchar de acuerdo a pesar
de la religión o el partido. Y si esas entidades llenan fácilmente su cometido,
a pesar de lo heterogéneo que son los intereses, es cuerdo entender que los
obreros pueden vincularse en un propósito común, de mejorar su condición y
emanciparse por encima de las distintas banderías o creencias que cada uno
tenga. Los grupos de afinidad para los doctrinarios, los partidos para los
políticos y el sindicato para los obreros. Son tres cosas completamente distintas
y es un absurdo pretender que los obreros para organizarse, lo hagan, no uniéndose
con todos los obreros sino con aquellos que compartan un credo determinado.
Y veamos, los capitalistas tienen a mano varios credos que forman la dirección
de todos los partidos políticos que fomentan el odio de raza y nacionalidad
y mantienen perfectamente sus instituciones de defensa frente a los trabajadores
y cuando se ha tratado de afrontar un conflicto, o contener un avance de los
obreros, de hacer fracasar un movimiento de conquista o de reivindicación,
a ninguno de ellos se le ha ocurrido plantear un asunto ajeno a la cuestión
que les une y tienen un sólo punto de vista para solventar la cuestión que
está sobre el tapete.(...) Ningún núcleo burgués ha pretendido la oficialización
de sus puntos de vista, y todas las cuestiones son secundarias frente a la
lucha que produce la clase obrera. En nuestro campo debe suceder lo propio,
antes que nada somos obreros y debemos tratar de ir reduciendo la autoridad
del patronato e ir cimentando la personalidad de los órganos de la revolución,
porque resulta ridículo que en los momentos que se necesita de todas las fuerzas
y energías obreras para vencer al enemigo común, se plantean cuestiones que
hacen perder la cohesión y la unidad, que por lo mismo determinan la derrota.
Y la lucha en contra del capitalismo es perenne, permanente, hasta que no
sea ya desalojado de la cumbre social. Como es posible que en un taller donde
trabajan diez obreros por ejemplo, y todos sienten la necesidad de acortar
la jornada de trabajo, obtener un aumento de salario o imponer condiciones
de higiene, esperen a ponerse de acuerdo en sus opiniones políticas o religiosas
para iniciar una acción que las imponga al capitalismo. Lo que hacen estos
obreros es conocer que todos tienen o sienten las mismas necesidades y proceder
para satisfacerlas, dejando todas las cuestiones que pudieran distanciarlos.
Y este ejemplo sencillísimo y claro, se transporta a una industria, a una
región, a un país y se constata que a nadie más que a los capitalistas puede
beneficiar la división. Y que quien sin ser capitalista la sostiene es un
extraviado o un instrumento del capitalismo". La cita de Malatesta que el
diario transcribe en su edición del 21 de setiembre en su página 5, nos recuerda
que esta corriente es deudora de las ideas de aquél y de Rudolf Rocker (el
anarcosindicalista alemán) . Jueves 21 de septiembre (pág.5) (de una nota
de Malatesta extractada por el diario "El Trabajo") "FRENTE ÚNICO PROLETARIO
Es doloroso que todavía hoy, en víspera de armas, cuando el viejo mundo vacila
y no hace falta más que un empuje resuelto para batirlo definitivamente, haya
aún trabajadores que combatan y que casi odien a otros trabajadores por el
sólo hecho de pertenecer a partidos y organizaciones distintos y rivales.
Hoy no existe otra esperanza de salvación para la burguesía y el gobierno
que la división de los trabajadores. Y traiciona la causa de la emancipación
humana cualquiera que avive el fuego de la discordia y no busque de unir en
un solo haz las fuerzas de la revolución. Nosotros somos anarquistas y combatimos
exclusivamente por el triunfo de nuestro ideal, pero el primer paso que debe
conducirnos en nuestro radiante ideal es el derribamiento de las actuales
instituciones, por lo tanto son nuestros cooperadores todos los que contra
esas instituciones combaten. Si otros, por espíritu de rivalidad y deseo de
predominio, tratan de pintarnos como sectarios, nosotros igualmente tendemos
la mano a todos los hombres sinceros, y sólo combatimos aquellos métodos que
nos parecen contrarios a la revolución, y aquellos hombres que evidentemente
traicionan la causa que dicen servir. Hay en Italia dos instituciones máximas
proletarias que tienden ostensiblemente a la destrucción del sistema capitalista:
la Confederación General del Trabajo y la Unión Sindical Italiana. Nuestras
mayores simpatías están ciertamente con la Unión Sindical, puesto que entre
sus dirigentes hay gran número de compañeros nuestros y sus métodos de acción
directa responden mejor a nuestra táctica, pero en la Confederación del Trabajo
también hay muchos compañeros nuestros, y las masas afiliadas a la Confederación
-y esto es lo que más importa- son trabajadores auténticos, animados por el
mismo espíritu que anima a las masas afiliadas a la U.S. Se necesita todo,
que estas masas de una y otra organización se hermanen y luchen juntas. Si
los reglamentos de la Confederación son tales que impiden la sincera voluntad
de los asociados, se combate esos reglamentos y se busca de cambiarlos. Si
muchos de los dirigentes de la Confederación son como a nosotros nos parece,
colaboracionistas que se esfuerzan por extinguir todo deseo de revuelta, y
por sofocar todo movimiento, se combate contra esos dirigentes, y se hacen
todos los esfuerzos necesarios para que las masas no se dejen conducir como
ovejas por los malos pastores. Pero es menester que las masas permanezcan
unidas y sería error fatal querer disgregar una organización para reforzar
otra. Es necesario impeler a las organizaciones penetrando en ellas y llevando
hasta ellas nuestro espíritu. Que lo recuerden los trabajadores, cuando los
patronos los explotan no hacen cuestión de partidos, son todos iguales para
hacerles pasar hambre. Cuando los carabineros les abren el pecho con el plomo
no les preguntan antes a cuál partido pertenecen, que sirva esto por lo menos
de lección. Enrique Malatesta N de la R: Las palabras de Malatesta las hacemos
enteramente nuestras. Aquí ocurre con la FORA comunista y la FORA del décimo,
lo que allí con la Unione y la Confederazione. Léase bien lo que dice Malatesta
y ojéense todos los números de "El Trabajo" y la identidad en el propósito
se notará de inmediato". No resulta extraño en lo absoluto, que haya sido
Unión Sindical Argentina el nombre elegido para la organización a crear con
posterioridad al congreso de unificación. Expresa la admiración que estos
hombres sentían por su homóloga italiana.
II. 2 La Organización Económica. Base de la
Sociedad Futura:
Al respecto vale la cita de R.Rocker que se
constituye en una definición completa del parecer de los clasistas respecto
a la organización económica: El sindicato. "Los sindicalistas sostienen la
convicción que la organización de un orden económico socialista no puede ser
regulada por resoluciones y decretos gubernamentales, sino sólo por la agrupación
de todos los obreros manuales e intelectuales en cada rama especial de la
producción; por la toma de la administración de los establecimientos por los
productores mismos, de forma que los grupos particulares, las fábricas y las
ramas de producción sean miembros independientes del organismo económico general
que organizan sistemáticamente la producción total y el reparto general en
interés de todos sobre la base de los libres y recíprocos acuerdos. Los sindicalistas
son de opinión que los partidos políticos, a cualquier ideología que pertenezcan,
no pueden nunca llevar a cabo la edificación socialista ; para ese trabajo
no son capaces más que las organizaciones económicas de lucha de los trabajadores.
Por esta razón no vemos en el sindicato un producto pasajero de la sociedad
capitalista, sino el germen de la futura organización económica socialista.
En este sentido los sindicalistas aspiran ya hoy a una forma de organización
que los capacite para su gran misión histórica y al mismo tiempo que tenga
en cuenta la lucha en pro de los mejoramientos cotidianos del salario y de
las condiciones de trabajo. Ya mencionada tangencialmente en los artículos
citados más arriba, aparece aquí claramente explicitado el carácter de la
organización posrevolucionaria creada en el "cascarón" de la vieja sociedad
capitalista. "LA DESOCUPACIÓN MUNDIAL" "Los gobiernos por más democráticos
que sean, son incapaces para resolver problema tan arduo (...) sólo el proletariado
asumiendo la dirección de la producción, puede resolverlo.(...) La desocupación
se extiende por el mundo. Las cifras que las últimas estadísticas arrojan,
son pavorosas.. Las consecuencias terribles de la guerra empiezan a sentirse
cada vez más agudamente. A la desocupación la acompaña el hambre y a ésta,
la justificada e inevitable rebelión.(...) el proletariado organizado puede
resolver el problema ¿cómo? Teniendo la producción en sus manos. Haciendo
de sus sindicatos, órganos controladores, regulatríces y técnicos de la misma
[la cursiva es nuestra]. Porque si el capitalismo y los Estados son incapaces
de una buena solución es sencillamente, a causa de la competencia en la bolsa,
en el comercio, en la industria, etc. y cuando la competencia va muy lejos
y las diferentes burguesías se disputan el mercado -como pasa en la actualidad-
paralizan las más imprescindibles actividades humanas, pariendo ese terrible
monstruo que va minando la tranquilidad señorial y que se llama: desocupación.
Y ella continuará ínterin las industrias no pase a manos de quienes trabajan".
Un instrumento esencial del sindicato en su tarea pre y posrevolucionaria
era la Bolsa de Trabajo. Ella le permitía regular el mercado de mano de obra
en la sociedad capitalista (de modo de moderar las ansias patronales de contar
con un numeroso y desorganizado "ejército de reserva" que presionase a la
baja las remuneraciones) y controlar desde su "Departamento de Estadísticas"
la organización de la fuerza de trabajo con vistas a la dirección técnica
de la producción en el futuro. Martes 6/3/21 "Las Bolsas de Trabajo" "Entre
las conquistas que realiza el proletariado organizado, en la titánica lucha
que sostiene contra la clase capitalista, pocas hay que igualen a la bolsa
de trabajo. Bien es cierto que para que tal conquista rinda resultados satisfactorios,
es menester que los trabajadores posean una relativa capacidad; que les permita
valorar ampliamente lo que ella significa, cosa que en la actualidad están
muy lejos de poseer (...) mediante la bolsa de trabajo, se refuerza el control
sindical en los lugares de producción, se evitan o atenúan los efectos de
la competencia que se hacen los mismos trabajadores (...) el hecho de que
un patrono se vea obligado a solicitar el personal que necesita a la bolsa
de trabajo del sindicato es una garantía para evitar la violación de las condiciones
establecidas por ambas partes. Además el radio de acción del sindicato se
amplía, dándole cada vez más personería y autoridad a la organización, porque
es ella que toma a su cargo, lo que estaba librado a la voluntad de cada uno
de sus miembros componentes. "Es de incumbencia de la bolsa de trabajo, efectuar
periódicamente una estadística acerca de todos aquellos asuntos relacionados
con la misma producción, condiciones de trabajo, porcentaje de obreros ocupados
y desocupados, etc. Aunque es difícil precisar claramente la función que desempeñará
este órgano del sindicato en la sociedad futura (...) parece ser que las bolsas
de trabajo están destinadas a suplantar el complicado sistema comercial actual,
efectuándose por su intermedio el intercambio de los productos. "Indudablemente
que este concepto...sólo puede tener aplicación, si los sindicatos obreros
después de la revolución, Toman a su cargo la dirección económica y política
del nuevo régimen (...) todo depende de la capacidad con que cuenten los trabajadores
para dirigirse por sí mismos, sin tutelarismos de ninguna especie." 11/9/21
"La Comisión del Sindicato Obrero de la Industria del Calzado dirige al gremio
el siguiente manifiesto. "Compañeros: La comisión administrativa en cumplimiento
a una resolución de la asamblea general efectuada en el mes de agosto último,
relacionada con la mejor forma de organización de las distintas ramas en que
se compone la industria del calzado, ha resuelto lanzar el presente manifiesto
a objeto de explicar a los compañeros del gremio el alcance y los beneficios
que puede reportar a la organización si se llegase a poner en práctica. "No
escapará al sereno criterio de los camaradas la forma caótica y anormal como
se ha trabajado en los lugares de producción; los salarios que percibían los
obreros asociados en concepto de su labor realizada no tenía similitud alguna
en cuanto a un método uniforme, en una casa se ganaban jornales que no condecían
con el resto de los demás. Existía en realidad un desquicio absoluto por la
manera como los personales encaraban a sus respectivos fabricantes los pliegos
de condiciones. Indefectiblemente las consecuencias de ese estado tenían que
dar sus frutos tarde o temprano. La jornada de trabajo si bien es uniforme,
no obstante se ha constatado que en varias casas esos personales han adoptado
una conducta distinta al deseo de la organización en cuanto al punto de vista
interno. En cuanto a las secciones o ramas de que se compone la industria
era indispensable tener en poder de la comisión todos aquellos elementos de
juicio necesarios a los efectos de conocer los variados y diferentes modos
de la manufactura del botín de acuerdo con los adelantos técnicos industriales
de estos últimos tiempos. "La tarea máxima, por ejemplo, va a dar lugar a
un estudio muy profundo; se trata de establecer en cada fábrica y taller el
MÁXIMUM de producción ya que las formas establecidas en la actualidad han
sido de resultados desastrosos ,no solamente en lo que tenga relación con
la estabilidad del salario, sino por lo que respecta a la intervención del
sindicato en continuas luchas y que nada se ha aprovechado de ellas. La entrada
de nuevos contingentes de camaradas en las filas de nuestra organización,
como ser: Taqueros, Bragueros, Alpargateros, etc., viene a hacer más compleja
la labor que la comisión administrativa puede desarrollar en bien de los intereses
colectivos . Se impone pues la imperiosa necesidad de dotar a nuestra institución
de una comisión de estadística permanente, compuesta por los elementos capaces
y conocedores de cuanto sea necesario a los fines de dar satisfacción a las
exigencias que reclama el sistema moderno industrial. "(...)que para los efectos
de elaborar las bases en que han de descansar los cimientos de la organización
por lo que concierne a la tarea máxima, fijación de salarios, disminución
de horas de trabajo, en aquellas casas que aún se excedan de las impuestas
por el sindicato. Se hace indispensable por todos estos hechos la designación
de subcomisiones de estudios por cada sección, o rama de la industria, debiéndose
al mismo tiempo formar de ellas el Comité de Estadística, permanente. "Creyendo
prudente dar desde ahora comienzo a esos trabajos, quedan invitados los compañeros
de las secciones corte y aparado de todas las fábricas y talleres a la reunión
que se efectuará el lunes 12 del corriente a las 18 hs. en el local de Estados
Unidos 3545, para ese día y a objeto de no sufrir inconveniente alguno, se
destinará esa fecha para los compañeros cortadores, quedando para reunirse
los compañeros aparadores el día martes 13 a la misma hora y en el mismo local.
LA COMISIÓN". Es ésta una mirada distinta de la habitual en el movimiento
obrero de inspiración anarquista, que observa con atención a su enemigo de
clase y se dispone a darle batalla presentándose al resto de la sociedad con
una propuesta hegemónica. Que además esta atento a los triunfos parciales
que puedan darse en esa larga batalla. Que no repudia en bloque al modo de
producción capitalista, porque no desdeña sus adelantos técnicos, ni el éxito
que tuvo su organización industrial de la producción, comoquiera que esta
clase se reconoce hija de aquel proceso. Que no anhela un retorno a la comunidad
original, sino que envía al cuerpo social una propuesta superadora que parte
de la propia realidad de la sociedad industrial, de la que la clase obrera
forma parte indisoluble. Controlar la propia fuerza de trabajo. Disputar el
control del producto de esta fuerza de trabajo. Ambas actividades están íntimamente
ligadas en el sindicato clasista.
II. 3 La utopía clasista:
A lo largo de cuatro números, la redacción
del diario publica un largo documento elaborado para los Industrial Workers
of the World, central sindical clasista norteamericana que enfrentaba al reformismo
"elitista" de la American Federation of Labour. En el mismo se desarrollan
las bases de constitución de la IWW, sus objetivos y su estrategia. Sábado
10/9/21 ¿Cómo podemos llegar al Comunismo Industrial? (Tomado de "Solidaridad"
de Chicago) "Viejas ideas y métodos de lucha han sido sometidos por los trabajadores
a una crítica formal, y el criterio de la lucha de clase se ha amplificado
y esclarecido . "El análisis ha sido aplicado sólo sobre las partes constructivas
del problema obrero como está presentado en la Organización Industrial, desdeñando
las bien argumentadas pequeñas distinciones y ridículas fórmulas de los sectarios
dogmáticos, por las futilezas que encierran. El cobarde e hipócrita "idealismo
burgués" en donde "las frases traspasan la substancia", ha cedido paso al
idealismo práctico del hombre de blusa." Aquí está la base concreta del conocimiento
y su consecuente teoría revolucionaria. Es la clase la que "vive" la explotación
concreta y la situación de polo de la contradicción fundamental de la sociedad
capitalista que es su fundamento. "Nadie" más habilitado que ella misma, para
definir su "futuro" y las modalidades necesarias para alcanzarlo. "Y es porque
las mismas condiciones de la vida colocan a éste en el terreno de lo material,
y ante el sufrimiento de privaciones y miserias medita y al fin descubre la
causa real de sus males; por esta evidencia rechaza las representaciones políticas
y se lanza a la lucha personalmente, ..." El mensaje no es APOLÍTICO sino
ANTI-POLÍTICO. Su rechazo a toda organización que no sea la de la clase misma,
su "organización económica". He aquí una de las distinciones fundamentales
del clasismo con otras teorías revolucionarias. Su concepción de "partido
de la Clase", su desdeño por los partidos obreros de minorías esclarecidas
y generalmente pequeño burguesas. Lo curioso es que en numerosas oportunidades
la historia mostró a esta "corriente" en la situación de minoría, pero es
que su seguridad interior de defender el interés objetivo de la clase como
tal, de la clase para sí, los afirmaba con una irrenunciable vocación hegemónica
aun en las épocas más amargas que esta corriente atravesó en su devenir histórico.
"... firme y audaz aún cuando vea que la cárcel, y en ella, le esperan mil
vejaciones., le acecha con sus puertas abiertas y penalidades, lucha con intrepidez
porque lleva como sostén el conocimiento de un principio positivo. Y en la
cuestión obrera, como guía, la certidumbre de que la diaria conquista del
pan, es lo primero". Hay una tensión dialéctica ya remarcada por Delich entre
proyecto revolucionario y acuciantes necesidades de carácter reformista. Como
se soluciona esta contradicción, es tema de todo proyecto clasista, desde
que es el mismo sindicato -institución producto de la explotación capitalista
y funcional a este capitalismo- la organización revolucionaria que promueve
la revolución y organiza YA la sociedad futura. Por otra parte, es falsa la
dicotomía "reforma" - "revolución" en el hacer de la clase obrera: "...Cuando
los obreros desencadenaban huelgas salvajes para obtener una pausa-café de
un cuarto de hora, sindicalistas y marxistas tendían a considerar esta reivindicación
como trivial o que reflejaba el atraso de los obreros. (...) Mediante esa
reivindicación, los obreros atacaban el fundamento de la organización capitalista
de la empresa y de la sociedad: que el hombre existe para la producción en
torno a las necesidades y a la vida del hombre producto. (...) Para la concepción
tradicional, el conjunto de estas manifestaciones sólo puede considerarse
como "reformista", puesto que no ataca explícitamente el poder instituido
en la sociedad, y éste pude acomodarse mal que bien a ello. Pero éste sólo
es un criterio formal, y al final vacío. Para nosotros está claro que estas
manifestaciones reflejan una actividad tan radical como pueda serlo cualquier
otra; no atacan a la exterioridad del poder establecido, pero minan su fundamento
que es la definición capitalista de la realidad (...) No podemos pues reducir
el hacer social-histórico del proletariado a los conceptos abstractos de "reforma"
y de "revolución" que a la fuerza le impone un pensamiento estratégico (luego
burocrático), que, en lugar de dejarse educar por él, a cualquier precio quiere
medirlo con las unidades de medida de sus propios esquemas seudoteóricos y
no puede ver en él más que lo que corresponde a su obseción del poder..."
No puede haber contradicción entre reivindicaciones económicas y políticas
"...mediante esta actividad, los obreros no sólo se afirman como clase en
la sociedad capitalista, sino contra esa sociedad (...) en y por la actividad
de la clase obrera nace un proyecto social-histórico revolucionario. A partir
de ese momento, y durante mucho tiempo, estos diferentes aspectos -lucha cotidiana
implícita en la producción, luchas explícitas económicas o políticas, proyecto
revolucionario- ya no pueden ser separados, ni "objetiva", ni "subjetivamente",
a no ser en un sentido derivado y secundario; lo cual también impide trazr
una línea de demarcación absoluta entre lo "inmediato" y lo "histórico"..."
"... Además, tiene la conciencia de que tratando esta cuestión así, podrá
hallársele solución posible. Con la aparición de la Unión Industrial [* se
refiere a los IWW] y sus tácticas, vemos simultáneamente al viejo movimiento
socialista político perder el compás bajo el tutelaje de la clase media, formado
por "intelectuales" de profesión, la mayor parte de ellos sin conocimientos
de la lucha de clases. El movimiento político ha venido siendo más y más "oportunista",
cifrando sus esperanzas en las reformas tales como "la legislación obrera",
"gobierno patronal", "cooperativas", "Reformas en las constituciones", y aún
en otras innovaciones todavía más ineficaces; para atacar al capitalismo "por
la espalda". Al mismo tiempo colgándose más al cuello de la reaccionaria AFL
y adaptándose a los mandamientos de las uniones de gremios, ha perdido completamente
el carácter de revolucionario. "Es cierto que siguiendo ese proceso de afeminación,
es como se han originado las revueltas del elemento proletario dentro del
movimiento político. Pero estas revueltas estarán condenadas siempre al fracaso,
mientras no descansen en una base sólida, para que el movimiento revolucionario
político sea: La Organización de clase en el campo industrial. Ahora bien:
El deber en la actualidad es, para todos los revolucionarios, ayudar a formar
esta organización económica. La Unión Industrial cabe a la vez para la solución
del problema obrero, así como [para] la cuestión social. "En lugar de los
directores de las uniones de gremios, con sus autocráticos poderes y su desprecio
hacia los que los siguen ciegamente; o de la "plataforma intelectual" con
su nube de héroes y adoradores, la Unión Industrial requiere de sus representantes,
tan sólo hombres con habilidades administrativas." Lo que intenta enfatizar
es la innecesariedad de los "directores", de las conducciones "personalizadas",
en fin de la "autoridad", su única "autoridad" es la gente que lo delegó.
También en la Argentina las conducciones de los sindicatos anarquistas y "anarcosindicalistas"
se denominaban COMISIONES ADMINISTRATIVAS. Y sobre todo el sindicalismo de
los años `70, también enfatizó su carácter "basista", de democracia horizontal,
directa, asambleísta, por rechazo a las "burocracias" que padecían. "... Es
decir requiere a la cabeza de la organización económica, sujetos que hayan
estado viviendo la vida de la clase trabajadora, para que personifiquen la
tendencia del movimiento y respeten su constitución, además que sean susceptibles
a la disciplina de la organización, cuyos negocios deberán manejar, con habilidad
y conforme a los propósitos de ella." El párrafo es indicativo de la natural
desconfianza del clasismo hacia los intelectuales provenientes de otra clase,
aunque asumieran (con una visión heterodoxa y crítica) las teorías de los
principales intelectuales del socialismo -en todas sus escuelas- Marx, Bakunin,
Rudolf Rocker, Engels, Malatesta y Cornelissen y los Sindicalistas. También
destaca (por supuesto) la creencia casi ciega en la eficiencia de la organización.
"... Esta concepción de la personalidad de los directores, junto con la forma
estructural de la organización económica, da una imagen de la Democracia Industrial
de la sociedad futura. Sociedad en la cual el individuo encontrará su "libertad
de trabajo" para servir, con la extensión de que sea capaz, en los intereses
de la colectividad. A fin de estimular a una investigación en el campo que
trazan las líneas anteriores, ha sido escrita y publicada esta obrita." "¿COMO
PODREMOS LLEGAR A LA COMUNA COOPERATIVA? "En el preámbulo de la constitución
de los IWW se declara que es "La histórica misión de la clase trabajadora
hacer desaparecer el sistema capitalista" Que hacia este fin "debe ser organizado
el ejército de la producción, no sólo para la lucha diaria, sino también para
seguir la producción cuando el capitalismo haya sido derribado y haya sido
implantado el nuevo estado de cosas. Organizándonos industrialmente, formamos
la estructura de la nueva sociedad dentro del cascarón de la vieja" (...)
(Sigue 12/9/21) (...) La lucha de clases tuvo el primer choque en los talleres
y en el campo industrial. Luego la clase capitalista en obediencia a sus intereses,
se apresuró a controlar el poder productor de la clase trabajadora; pero esta
clase a su vez disputa el control de dicho poder a la clase capitalista. "Es
en el campo industrial en donde la unidad de clase toma su primera forma,
y es bien conocido históricamente el hecho de que los llamados movimientos
políticos del capital no son sino el resultado del movimiento económico de
las clases. La posesión del poder económico es un requisito primordial para
la posesión del poder político; el poder político como está definido por Marx
"que no es sino el poder organizado de una clase para oprimir a la otra clase".
"La clase capitalista tiene el control de los departamentos legislativo, judicial
y ejecutivo del gobierno nacional porque tiene el control del poder social
productor en la industria con el manejo de la clase trabajadora. Permítase
a los trabajadores organizarse como clase en el campo industrial, y el poder
político y el económico de la clase capitalista desaparecerá. Sin que esto
pueda efectuarse antes ni de otro modo. "Ahora bien, el preámbulo de los IWW
dice: "Es la histórica misión de la clase trabajadora hacer desaparecer el
capitalismo". (...) En claro e inequívoco lenguaje el preámbulo de los IWW
enuncia el proceso lógico y necesario que los trabajadores tienen que seguir
hasta llegar a la meta: LA COMUNA INDUSTRIAL. "EL PROCESO DE TRANSFORMACIÓN:
"El ejército de la producción debe ser organizado", ¿qué es el ejército de
la producción?, ¿Acaso consiste en los trabajadores en un territorio dado,
tal como el Estado de Illinois, el condado de Cook o la Municipalidad de Chicago?
"El ejército de la producción consiste en toda la clase trabajadora, agrupada
en concordancia con las formas y condiciones de la industria capitalista;
abarca por ejemplo a los mineros, no como entidad independiente, sino como
parte integrante de toda la clase trabajadora. Porque la minería no puede
desarrollarse por sí sola; requiere maquinaria y madera. De este modo los
mineros son dependientes y están relacionados con la industria del acero de
la maquinaria y con los trabajadores de la madera. Los mineros deben ser alimentados,
no pueden vivir de rezaga, metal o carbón. Dependen por la alimentación de
los productores de comestibles en la agricultura y manufactura. Los mineros
tienen que vestir y esta necesidad los relaciona con la industria de textiles.
Los mineros deben ser albergados y entonces los trabajadores en la construcción
de edificios llenan esta necesidad. Los productos de las minas tienen que
ser transportados; en este punto entran en juego los trabajadores del transporte
marítimo y terrestre (continúa 13/9 pág. 2) "Este sistema en la producción
de la riqueza es un proceso social, e internacional y mundial en su forma.
El ejército de la producción debe ser organizado no como una división independiente
de mineros, madereros, constructores, etc., sino como un solo cuerpo con todas
sus partes relacionadas entre sí, deben estar organizados para la lucha diaria
contra los capitalistas, esto es para adquirir poder en la contienda por salarios,
horas de trabajo y condiciones favorables de taller. La actividad en la resistencia
y agresión desarrolla poder y así la lucha diaria en los talleres y demás
campos de trabajo es esencial para la unificación y enseñanza de la clase
trabajadora. El ejército de la producción debe ser organizado para derrocar
al capitalismo, no "comprando" a los capitalistas, no por medio del "impuesto
fiscal" irredimible, no por la acción del voto, no destruyendo su existencia
"fusilándolos", sino por el reemplazamiento del sistema capitalista de la
clase propietaria y dominadora de la industria en la estructura orgánica de
la democracia industrial. Esto es, por un sistema de sociedad en el cual la
industria será de propiedad social y socialmente dirigida. Tal transformación
no puede ser hecha por los políticos, sean socialistas o de cualquier otra
clase, que puedan ser colocados en el control de la maquinaria gubernamental
del estado político capitalista. La transformación del capitalismo a la comuna
industrial solo se puede efectuar formando la estructura de la nueva sociedad
dentro del cascarón de la vieja. Esto es, trazando y organizando la forma
de la comuna industrial en el armazón de la sociedad capitalista. No hay otro
camino y los que se imaginen que la clase capitalista consienta pacíficamente
en entregar las industrias a la clase trabajadora desorganizada van a llevar
un formidable chasco. Por otra parte que la clase capitalista se niegue a
rendirse a la clase trabajadora organizada es inconcebible, con que al mismo
tiempo la clase trabajadora este o no en posesión de la maquinaria gubernamental
del estado capitalista. Conclusión: En los principios arriba enumerados gira
la vital diferencia entre el llamado socialismo práctico de los "mangoneadores"
políticos y las genuinas tácticas revolucionarias de los trabajadores industriales.
La unión industrial revolucionaria puede ser impracticable a los ojos de los
profesores u otros intelectuales, entre los socialistas que están a una respetable
distancia de la arena de los talleres donde se verifica la lucha de clases.
Tal vez sea impracticable a sus ojos porque se niega a ser un instrumento
para los bastardos fines de los oportunistas políticos, lo único que pueden
hacer será lanzar a ellos y a su clase en el pantano de la reacción. No obstante
los revolucionarios unionistas industriales ven claro que sus tácticas son
históricamente eficientes y prácticas para llegar al final de la jornada,
no importa que difícil sea el trabajo fundamental, y no se hacen ilusiones
por las dificultades que encuentren en el camino para edificar la unión industrial.
Saben que a menudo con sus actividades se concitan la inscripción en la lista
negra, lo cual trae consigo las peregrinaciones amargas y penosas en busca
de trabajo, que quiere decir miseria, negación de si mismo, la prisión, la
"macana" del policía, las balas de los soldados para muchos de su clase, pero
otra vez dejadme repetir: No hay otra manera, no importa lo penoso que el
proceso tenga que ser, no es sino una continuación de lo que ha sido a través
de las edades y sólo puede acabar con el triunfo de la clase trabajadora organizada,
para llevar la producción adelante cuando el capitalismo haya sido derrotado."
B.H.Williams.
II. 4 La definición teórica:
a) La dictadura del proletariado y el concepto
de libertad:
Influenciados por la reciente revolución en
Rusia, que mostraba una eficiencia no conseguida por intentos revolucionarios
anteriores, estos anarquistas reivindicarán tal concepto; aunque diferenciándolo
netamente del concepto leninista, al que calificaban de dictadura de partido
que suplantaba y sometía a la clase. A pesar de esta precisión teórica, fueron
tachados de "anarco-bolcheviques" por sus camaradas del anarquismo forista.
Uno de los intelectuales más distinguidos de esta corriente fue Enrique García
Thomas. Fundador del diario "Bandera Roja" en 1919, fue preso y su publicación
confiscada y prohibida con la represión desatada tras el estallido de la "semana
trágica". Aún en prisión a fines de 1919, sostuvo una interesante polémica
con el diario Tribuna Proletaria, publicación que ocupó el espacio vacío que
la prohibición del diario La Protesta había dejado. Con la FORA (comunista)
proscrita, sus principales dirigentes presos en la Isla Martín García y la
persecución a cientos de militantes del movimiento y sus organizaciones, la
polémica abierta por la revolución rusa continuó inexorable. En esta polémica
García Thomas defendió la legitimidad de la revolución rusa, argumentando
el carácter de "emergencia" de la misma por el ínfimo desarrollo del movimiento
obrero en ese país. Desde entonces acuñó un concepto de dictadura del proletariado
disímil del concepto leninista. El 14 de setiembre de 1921, en primera página,
el diario El Trabajo consigna: "SE ANUNCIA QUE EL COMPAÑERO GARCÍA THOMAS
HA SIDO LIBERADO POR LAS FUERZAS DE REPRESIÓN DESPUÉS DE MESES DE ESTAR DETENIDO
Y SE HA INCORPORADO A LA DIRECCIÓN DEL DIARIO" El viernes 16 de setiembre,
en página 5 y sin firma -aunque ya se puede suponer la autoría de García Thomas-
se inserta este texto que contesta desde la redacción a unas preguntas formuladas
a la misma por un lector. "CONTESTANDO A UNAS PREGUNTAS "¿Cómo entendemos
la dictadura del proletariado? Los comunistas políticos de todos los países,
interesadamente propagan la dictadura del proletariado en su sentido convenientemente
para sus miras partidistas. Si bien es cierto que en Rusia se denomina "dictadura
del proletariado" al poder que ejerce el partido comunista, por nuestra parte
entendemos que en un Estado proletario, si es necesario un Estado de fuerza,
él debe ser ejercido por los mismos trabajadores mediante las organizaciones
obreras." En esta definición del proyecto político-ideológico-estratégico
del clasismo a principios de la década del `20, se ve claramente que son las
organizaciones específicas del proletariado 'su organización económica, el
sindicato- quienes tienen a su cargo la organización de un Estado proletario.
Y afirma su oposición a que partidos desprendidos de la organización de la
clase se adueñen del Estado y ejerzan esta dictadura. "Si el partido comunista
en Rusia ejerce lo que se denomina "dictadura del proletariado", ello se debe
a que las organizaciones obreras bajo el régimen zarista no habían adquirido
el desarrollo necesario para poder asumir la gestión económica y política
del nuevo régimen." El párrafo citado equivale a una disculpa para el accionar
de la dirigencia leninista y sugiere que la dirección del diario no deseaba
enemistarse con la Rusia socialista, probablemente habían considerado la importancia
numérica de los revolucionarios rusos actuantes en el movimiento obrero argentino
que no podían menos que mirar con infinita simpatía el experimento de la lejana
"madrecita rusa". Al margen de que se les pudiera exigir una mirada más crítica
de la sociedad en la que se hallaban insertos y sus realidades políticas,
en la medida en que la miseria que los había arrojado a nuestras playas como
náufragos y perseguidos les impediría volver a discutir sus diferencias políticas
anarco-comunistas con sus paisanos del PCUS. Por eso se limitarán aquí, a
criticar al recientemente constituido Partido Comunista. "Pero si el poder
del partido comunista en Rusia puede justificarse en parte, no ocurre lo propio
en todos aquellos países en que los organismos sindicales han adquirido un
regular desarrollo, encontrándose por ende, habilitados para tomar las riendas
del poder. Ninguna de las tantas fracciones que se disputan el predominio
en la dirección del proletariado organizado, puede ejercer un estado de fuerza
en su nombre". Pero ellos también son una "fracción", y es claro que como
tal querían dirigir al conjunto del "proletariado regional", entonces, ¿cómo
planean ejercer esta hegemonía?. He aquí la distinción de la ideología clasista
. Si es el proletariado en su conjunto y democracia cuasi-directa (aunque
sólidamente organizada) mediante, el único habilitado para "conducir sus destinos"
esta hegemonía sólo podía ejercerse mediante la influencia de los cuadros
de esta "vaporosa" corriente (que aparecía diluida en la organización gremial,
pero que claramente constituía una organización férrea que contaba con una
sólida economía que le permitía mantener - en base a una extensa militancia-
un diario en la calle, lo que significa como "actividad de propaganda" central
mantener 6 a 8 páginas tamaño "la Nación" todos los días en todas las calles
de Buenos Aires, alrededores y probablemente muchos pueblos y ciudades del
interior, si damos credibilidad a las cartas que este diario recibe y publica)
en las organizaciones específicas del movimiento obrero que tienen por cometido
la dirección del proceso revolucionario. Y esta influencia sólo podía alcanzarse
"democráticamente" merced al poder que otorga, hacer coincidir la propuesta
política propia, con las profundas aspiraciones de una clase. Por cuanto interpreta
sus modalidades y su historia, para construir proyecto. Por ello podemos hablar
en este "caso" de un proyecto político sumamente elaborado, adaptado a la
particular coyuntura que vivió nuestro país a fines de la primera y principios
de la segunda década de este siglo. "... por la misma diversidad de tendencias
que se agitan en el seno de la clase obrera, que les impide contar con el
asentimiento unánime de los explotados en el desempeño de su misión. La organización
obrera cobija en su seno a todos los explotados sin distinción de ideas, lo
cual la habilita para ejercer un estado de fuerza en nombre del proletariado
por ser su más genuina representación. Los partidos políticos, aún los más
avanzados, tratan de ajustar los intereses de la clase productora a sus respectivos
principios, lo cual genera innumerables rivalidades y enconos por la oposición
que necesariamente deben hacer los que sustentan ideas contrarias. La organización
obrera, por el contrario, ajusta los distintos principios a los intereses
de la clase productora consultando tan sólo la capacidad y fuerza con que
cuentan los trabajadores para materializar sus propósitos de emancipación
y al mismo tiempo por sí mismos. Finalmente, decimos que al defender la dictadura
del proletariado no defendemos la dictadura del partido, que es la que preconizan
los comunistas políticos, y la aceptamos sólo en el caso en que sea necesario
un estado de fuerza para mantener las conquistas de la revolución". Otra vez,
la definición de político hecha aquí debe antagonizarse con anti-político,
no con apolítico, destacando la oposición anarquista que compartía con los
clasistas-anarquistas en el desprecio a las migajas de participación que ofrecía
el régimen oligárquico en 1920. "CONTINUACIÓN DE "CONTESTANDO A UNAS PREGUNTAS"
Domingo 18 de Septiembre de 1921 "De ser cierto que el partido comunista trata
de encauzar la revolución hacia un comunismo de Estado: ¿estaréis en contra?
He aquí otra de las preguntas formulada por el compañero que ansía conocer
nuestros puntos de vista acerca de la revolución rusa. Aunque por las consideraciones
que hemos emitido en números anteriores se entrevé cuál es la opinión que
tenemos formada del partido comunista procuraremos ser más explícitos en lo
que se refiere a su actuación en el seno de la clase obrera. El Partido Comunista
al igual que las distintas fracciones partidistas que se disputan el predominio
de dirigir a los trabajadores sindicalmente organizados tiene su finalidad
claramente determinada. Así como el anarquismo trata de orientar la revolución
hacia el comunismo libertario, el Partido Comunista procura encauzarla hacia
el comunismo de Estado. Siendo por esto mismo dos concepciones completamente
distintas. Por tal causa muchos que incurren en una lamentable confusión de
los valores anticapitalistas, creen que al defender la revolución rusa defendemos
al Partido Comunista. La revolución rusa no ha sido realizada por el Partido
Comunista sino por el proletariado ruso, habiendo participado en ella también
elementos que a pesar de no ser obreros simpatizaban con la causa de la emancipación
proletaria. Por nuestra parte entendemos que para que los trabajadores puedan
emanciparse completamente de la clase dominante deben concretar su acción
en el terreno de la lucha de clases practicada por medio de las organizaciones
obreras. Son los sindicatos obreros y no los partidos políticos, llámense
como se quieran, quienes deben también efectuar la reconstrucción de la sociedad
sobre bases más equitativas y justas, asumiendo la dirección del nuevo régimen
tanto en el orden económico como político." Hay una coincidencia casi total
en este punto con los "sindicalistas" a los que no puede dejar de integrarse
dentro del Clasismo. Si abarcamos ambas tendencias veremos que el CLASISMO
domina la mayoría del movimiento obrero en el año `20. "Este concepto, nos
induce a defender la independencia de la organización sindical, para que pueda
desenvolver libremente sus actividades sin los entorpecimientos que derivan
de la sujeción a entidades ajenas a la clase obrera, que so pretexto de orientarla
no hacen sino confundirla. Así como defendemos la revolución rusa de los ataques
de que la hacen objeto los reaccionarios de toda calaña. Defendemos la organización
obrera del tutelaje que pretenden ejercer sobre ella los partidos políticos.
El comunismo libertario sólo puede ser factible si las organizaciones obreras
conservan su libertad de acción, lo cual permitirá a los trabajadores desarrollar
las aptitudes necesarias para dirigirse por sí mismos sin necesidad de ser
constantemente tutelados. Empero, el hecho de que sustentemos este concepto
no quiere decir en manera alguna que el nuevo régimen se ha de fundamentar
absolutamente sobre los principios que hemos enunciado. Es imposible anticipar
que forma de convivencia social sucederá a la revolución, pues esto escapa
a nuestra facultad de percepción y no depende de nuestro poder. Siendo necesaria
la participación de todos los trabajadores para efectuar la reconstrucción
de la sociedad, ésta se realizará según sea la capacidad o aptitud con que
cuenten para materializar sus aspiraciones de mejor vida. De la revolución
puede surgir tanto un comunismo perfecto como un régimen más o menos liberal,
pero nuestra misión es propender en todo momento a que los trabajadores sean
los únicos artífices de su propia emancipación. Al defender la revolución
rusa, reconocemos la virtualidad innovadora que ella encarna y al combatir
al Partido Comunista cuando pretende erigirse en director y orientador de
los trabajadores sindicalmente organizados, no hacemos sino defender los atributos
principales que constituyen los fundamentos básicos de las organizaciones
obreras". Consecuentes en su actitud democrática, no pueden elaborar acabadamente
lo que será la organización post-revolucionaria que compete al proletariado
en su conjunto. Por otra parte, si la teoría procede de la praxis, será esta
la que determinará el diseño final, sólo se autoasignan la tarea de asegurar
la independencia obrera de cualquier partido hegemonista. Aunque esencialmente
clasista, el diario adhiere -por su procedencia- al comunismo libertario,
doctrina que hace expresa en muchas notas. Su confianza en las virtudes de
la organización, su fe en la capacidad revolucionaria de la organización proletaria
y sus necesidades de unidad por encima de las diferencias políticas, llevan
a esta corriente a apoyar las tendencias que sugieren la necesidad de constitución
de una organización específica del anarquismo, -al margen de la organización
obrera pero consustanciada con ella- que pueda mantener una línea política
unitaria para un movimiento tan vasto. Al mismo tiempo que se planteaban la
construcción de la organización revolucionaria de los trabajadores se planteaban
la necesaria y acorde organización de la corriente interna a ese movimiento
revolucionario; necesaria para coordinar la vertebración de una política hacia
la "organización económica" en particular y hacia la sociedad en general.
Por ello tendrán también cabida en el diario convocatorias como la que se
incluye. Que a pesar de referir a los anarquistas del Uruguay, surge como
referente de una discusión que aúna a los camaradas de ambas orillas. "DECLARACIÓN
DE PRINCIPIOS, PROPÓSITOS Y ORGANIZACIÓN INTERNA DEL COMITÉ DE RELACIONES
DE LAS AGRUPACIONES ANARQUISTAS DEL URUGUAY. "Finalidad: En el orden económico
marchamos hacia el comunismo bajo el lema de consumir de acuerdo a las necesidades
y producir de acuerdo a las fuerzas de cada uno. En el orden político aspiramos
al mayor grado de autonomía, de descentralización hasta llegar al autogobierno,
a la anarquía. "Medios: Período de transición. La dictadura del proletariado
como garantía del triunfo. Producida la revolución social, batida la clase
privilegiada aunque no vencida del todo, se impone como medida de inevitable
seguridad, como garantía del triunfo de la revolución, que continúe el proletariado
con el arma al brazo, imponiendo a la ex-clase privilegiada la obligación
de aceptar los nuevos postulados sociales sintetizados en la obligación de
trabajar si se quiere tener derecho a comer. En una palabra, la dictadura
del proletariado ínterin persistan síntomas de contrarrevolución reaccionarias
que nos amenacen volver al pasado de miseria y de esclavitud. "NOTA: La dictadura
que perseguimos no es igual a aquella que puede ejercer un partido político
aunque se llame comunista o una minoría en representación de cualquier sistema
filosófico, sino aquella dictadura colectiva ejercida por el proletariado
organizado en sus respectivos sindicatos. "Propósitos: 1º- estrechar relaciones
con todas las entidades existentes de la capital, interior y exterior que
acepten en principio el programa del comité de relaciones de las agrupaciones
anarquistas del Uruguay. 2º-Propender a la organización de entidades afines
en todos los barrios de la Capital, en los pueblos del interior y en el seno
de todos los organismos gremiales. Organización interna: La organización interna
del comité de relaciones de agrupaciones anarquistas estará basada en el mayor
grado de descentralización para que la autonomía de los grupos y las iniciativas
privadas tengan el mayor grado de garantía, sin que esto sea un entorpecimiento
a la mayor cohesión posible del conjunto de entidades adheridas. Para aproximarse
en lo posible al objeto que se persigue la organización interna se regirá
en la siguiente forma: 1º- El comité de relaciones de agrupaciones anarquistas
se compondrá de uno o dos delegados de cada entidad adherida, tanto de la
capital como del interior. Dicho comité se renovará por mitades cada dos meses.
De su seno se nombrarán dos secretarios, un tesorero, una comisión de propaganda
y otro para arbitrar recursos económicos; 2º Debiendo cada entidad tener un
miembro en el seno del comité de relaciones y no pudiendo así hacerlo las
agrupaciones del interior con delegados directos, éstas deben nombrar, renovándolo
lo más a menudo posible un delegado que habite en la localidad en que sirva
de sede el comité de relaciones. 3º Los delegados que componen el comité de
relaciones no podrán tratar, resolver y ejecutar sino asuntos de secundaria
importancia, debiendo en cuanto a los tópicos fundamentales consultar primeramente
a sus respectivas entidades, del mismo modo tendrán que tener al tanto a sus
agrupaciones de todos los trabajos que realice el comité de relaciones. 4º
Podrán adherirse al comité de relaciones de agrupaciones anarquistas del Uruguay
todos aquellos centros, bibliotecas, cuadros filodramáticos, grupos libertarios
que acepten la declaración de principios. 5º Ninguna entidad adherida está
obligada a aceptar resoluciones del conjunto si no está de acuerdo con ellas;
6º Comprendiendo que toda clase de organizaciones lleva en mayor o menor grado
al centralismo, se recomienda a las entidades adheridas no esperar a que todo
parta del comité de relaciones y que en cambio cada cual ejecute o envíe iniciativas
para ser tratadas en conjunto. 7º Todos los compañeros de la capital y del
interior que estuvieran de acuerdo con la declaración de principios del comité
de relaciones de agrupaciones anarquistas están obligados moralmente a constituir
agrupaciones y a integrar las existentes. 8º Las agrupaciones adheridas contribuirán
a los gastos generales del comité de relaciones con cuotas voluntarias de
acuerdo con su capacidad económica. 9º Estas bases son reformables a iniciativa
de cualquiera de las entidades adheridas y siempre que el conjunto lo crea
conveniente". Puede notarse que hay una casi completa identidad ideológica
entre la dirección del Diario y este manifiesto, que no coincide evidentemente
con los criterios sostenidos por la mayoría del movimiento anarquista en la
Argentina. Esta posición atípica del anarquismo uruguayo, más proclive a la
discusión política con otras corrientes del campo socialista, a la innovación
ideológica e incluso a la participación en frentes políticos de carácter amplio
y democrático, tuvo una larga historia por cuanto derivó muchos años después
en la división de la FAU (Federación Anarquista del Uruguay), el surgimiento
de la ROE (Resistencia Obrera Estudiantil) y la fundación de una organización
específica derivada, el OPR 33 (Organización Popular y Revolucionaria 33 orientales)
que mutara a PVP (Partido por la Victoria del Pueblo) en el exilio tras el
Golpe de Estado de junio del ´73 y finalmente como IDI (Izquierda Democrática
Independiente) tras su ingreso al Frente Amplio en los ´80. EDITORIAL del
20 de setiembre de 1921 (en tapa) "LA LIBERTAD "En el mundo moderno un himno
a la libertad se alza de todos los sectores y de todas las clases sociales.
Desde el burgués más empedernido hasta el anarquista más resuelto, todos coinciden
en admitir que la humanidad que no es libre no es humanidad. Sin embargo,
capitalistas y trabajadores se encuentran empeñados en una lucha sangrienta
e implacable empuñando unos y otros el símbolo del hombre libre como enseña
de avance en el camino del progreso. Bien se comprende que la palabra no puede
tener el mismo significado en los labios de la burguesía que en los nuestros,
y a fin de que podamos distinguirnos de quienes no especifican ni concretan
lo que comprenden por libertad, es necesario que nosotros prescindamos de
una buena vez de hablar en términos generales de la libertad para definir
perfectamente lo que por ella entendemos si así no lo hacemos, permaneciendo
en el terreno abstracto de la declamación y de la retórica, contribuiremos
sin quererlo a la obra de confusión conceptual en que esta empeñada la burguesía".
El artículo es una elaborada crítica clasista al concepto de "lucha social"
que el anarquismo tradicional empleaba para diferenciarse del concepto marxista
de lucha de clases. Aquél pretendía historiar la humanidad como una permanente
lucha por la libertad, de la cual el capitalismo era un nuevo capítulo. El
concepto parte del desconocimiento de la existencia de las clases asumiendo
que son las "ideas" y no aquellas clases y su lucha, las determinantes del
desarrollo histórico. Es curioso, que el movimiento sostuviera esta afirmación
cuando el mismo Bakunin aceptaba que era el ser social el que determinaba
la conciencia y no al revés. "(...) La idea de libertad a ido adquiriendo
un valor más real a medida que el progreso de las sociedades humanas avanza,
ya hoy se ha perdido toda la fe en la libertades políticas por muy codificadas
que ellas estén, porque la experiencia y la ciencia han puesto de manifiesto
que la libertad no tiene ningún significado cuando ella no está sustentada
sobre una sólida igualdad económica. En cambio, se ha llegado a la conclusión
de que realizada esa igualdad económica, la libertad política es su consecuencia
lógica y necesaria. De ahí que, tomadas las cosas en su contenido esencial,
podamos afirmar nosotros sin que en nuestro lenguaje exista una contradicción,
que luchamos por la libertad por medio de la imposición. La imposición se
refiere a la igualdad económica. La libertad surgirá espontáneamente de esa
igualdad económica, y de ahí la contradicción en que se embrollan y caen quienes
pretenden imponer violentamente la libertad. Lógicamente la libertad impuesta
no es libertad. Al romper las ligaduras económicas en que se revuelve impotente
el proletariado, hemos realizado de hecho su liberación. Y la liberación ya
no es en este caso una palabra abstracta sino una realidad. Las ligaduras
económicas son una cosa material, son una fuerza contra la cual no puede luchar
con éxito más que otra fuerza material y superior. La dictadura organizada
del proletariado es esa fuerza material, que sirve de medio para realizar
el comunismo económico, preámbulo necesario de la libertad política. Con la
dictadura del proletariado no se ataca pues la libertad, que no existe, sino
la arbitrariedad y el predominio económicos, sustentáculo de la esclavitud
del hombre. Si no entendiéramos así la lucha, los anarquistas seríamos los
hombres más ilógicos e inconsecuentes de la tierra. Porque si bien hay anarquistas
que odian la dictadura del proletariado, palabra que no significa otra cosa
que la imposición del nuevo orden económico a la clase que defiende las viejas
desigualdades, todos los anarquistas están de acuerdo en el uso de la fuerza
para llegar a la implantación de sus ideales, y la fuerza, tome los disfraces
que tome, es siempre una dictadura. De ahí que nosotros, mirando el fondo
de la realidad social, consideremos que la democracia burguesa es una dictadura
implantada para la defensa de esa clase contra el proletariado, y nos sonriamos
ante el disfraz democrático con el cual se pretende ocultarla. Hay que definir
así, con toda claridad, las ideas, porque se está haciendo mucho daño a la
revolución conjugando palabras cuyo significado no se precisa. Si observamos
la forma en que el capitalismo defiende sus posiciones, descubriremos la tendencia
a emplear las palabras justicia, derecho, libertad e igualdad de la misma
manera altisonante y hueca en que la emplean algunos anarquistas verbalistas,
y uno de los primordiales deberes de todo buen libertario es contribuir a
que desaparezca de nuestro campo esa mala planta llamada verbalismo.(...)
"No existe entonces diferencia fundamental entre los libertarios que admiten
la dictadura y los que la niegan, ambos tratan de imponer por la violencia
las condiciones materiales que requiere el nacimiento de la libertad. La diferencia
está en la forma, unos quieren aplicar la violencia de una manera orgánica
mediante la aplicación de todas la fuerzas bien preparadas del proletariado.
Los otros no quieren esa organización de fuerzas, sino que dándole a estas
fuerzas una especie de conciencia en sí, creen que sin necesidad de la intervención
reflexiva de los hombres, ellas solas se dirigirán a la implantación de la
anarquía. Pero, si hubiera ataque a la libertad, tanto la habría en un caso
como en otro, la verdad es que la libertad no es una palabra vacía de sentido,
ella es una consecuencia fatal de la igualdad económica, y nosotros atacamos
la desigualdad para conseguir eso precisamente, que la libertad reine sobre
la tierra".
b) Clase y conciencia de clase:
Martes 20 de setiembre de 1921 (pág. 2) "LA
REVOLUCIÓN PROLETARIA SE AGITA AL MARGEN DE LAS ESPECULACIONES METAFÍSICAS
"Quien observe el proceso histórico de la revolución social encausada en su
sentido clasista, ha de observar como el movimiento, la acción, la fuerza
obrera, se orienta define y caracteriza por obra de su propio impulso, con
sus propios elementos, con los materiales que ella misma crea, instituciones
o principios, independientemente de todo preconcepto, o de toda interpretación
filosófico-intelectualista surgidas antes o fuera de sus elementos esenciales,
el trabajo y el trabajador, obrero o asalariado. No concebimos ni comprendemos
al proletariado como clase organizada y poseedora de instituciones y principios
propios, asimilando y practicando conceptos de literatos o de filósofos considerados
revolucionarios. Aunque sí concebimos racional el estudio del proceso revolucionario
de la clase obrera para enseñanzas y deducciones de filósofos o literatos,
los hechos, creando teoría o dando motivos básicos, materia prima para ulteriores
principios y elaboraciones intelectuales alimentadas por las creaciones típicas
que la clase trabajadora ha generado en su largo andar de lucha y dolores.
Por que hemos de mutilar o torcer la orientación creadora que posee desde
su génesis, afecto de su propia potencialidad el proletariado, para hacerle
obedecer a cánones preconcebidos aunque considerados revolucionarios, y que
un minucioso análisis crítico no tardaría en hallarle los defectos que son
característicos de toda elaboración mental especulativa, que tanto ha preocupado
a los pensadores de las viejas civilizaciones. Porque hemos de fabricar el
futuro, de acuerdo al ideal elaborado por pensadores de antiguo cuño, educados
en ambientes de vicio, o en filósofos que pasaron su momento histórico, cuando
tenemos la sensación percibida a raíz de las infinitas creaciones que emanan
de la lucha de clases, que necesariamente han de ser más nuevas, más genuinamente
originales, más de nueva civilidad, más revolucionarias y futuristas, en fin,
las que surjan de la revolución obrera y que mantenga las instituciones creadas
por las necesidades sentidas por el proletariado triunfante." La teoría revolucionaria
la construye el proletariado con su lucha. De ella emanan los principios del
proceso revolucionario . Los intelectuales sólo pueden especular en base a
este material concreto, y no en abstracto. El criterio teórico ya asomaba
en la cita que el diario hacía del periódico "Solidaridad" de Chicago de los
IWW (* ver página 21 en este mismo trabajo) Manifiesta, además, la natural
desconfianza del clasismo hacia los intelectuales. El optimismo y espontaneísmo
que trasunta este texto, es más bien una muestra de su confianza ciega en
la virtualidad de la acción de la clase. "Instituciones que concebimos desde
ya funcionales y organizadas por los sindicatos verdadera dictadura de clase
y no de partido. Notamos en muchos pensadores y periodistas que militan en
las filas de vanguardia, que conciben el futuro la revolución social en su
contenido integralista sin independizarse definitivamente del pensamiento
o la ideología heredados de los viejos pensadores. Ideología que aunque aparentemente
en su forma es revolucionaria, substancialmente no llega a ser una franca
y brutal negación de cuanto se ha elaborado mentalmente hasta nuestros días.
Somos anarquistas y como tales nuestro espíritu crítico se agudiza, y nuestro
espíritu futurista exige una civilización que tenga de nuevo, de revolucionario,
no ya su aspecto aparente, sino su más honda intimidad." Luis De Filippo Como
vemos, la discusión es ideológica, no sólo política. Se intenta fundar una
nueva ideología y tal intento es expreso. Jueves 22 de septiembre de 1921
"LA LUCHA DE CLASES Y LA REVOLUCIÓN. "Actuando al margen de la organización
obrera, resulta harto dificultoso formarse un criterio más o menos claro de
lo que significa la lucha de clases. En los grupos o círculos donde se debaten
exclusivamente principios sobre la cuestión social podrá adquirirse cierta
preparación académica que facilite la comprensión de la lucha de clases, pero
ello sólo será posible si se participa activamente en la lucha". El artículo
nos introduce en el tema de la "proletarización". Una actitud asumida por
la militancia de izquierda con origen en los sectores medios, actitud ética
exigida por el clasismo obrero en los años `70. No es sólo un elemento estratégico
atribuible a los partidos de izquierda. Sino una exigencia de la propia ideología
clasista. Si la ideología es compendio de una praxis. No puede aceptarse en
esta óptica una comunidad ideológica, sin esta comunidad práctica. "Esta lucha
sólo pueden realizarla los trabajadores en virtud de que es únicamente la
fuerza de trabajo la que sostiene el régimen capitalista, siendo de este factor
del cual depende la conservación o desaparición del privilegio. Los organismos
específicos que practican la lucha de clases son los sindicatos obreros, por
estar constituidos exclusivamente por trabajadores, definiendo claramente
la situación de la clase explotada frente a la clase explotadora. Otro género
de instituciones, aunque se denominen "de clase", están inhabilitadas para
practicar la lucha de clase porque su poder reside exclusivamente en principios
que por muy razonables y justicieros que sean no lesionan en lo más mínimo
los intereses de la clase dominante. El capitalismo ha conseguido sus privilegios
por la fuerza y lo impone y mantiene por la fuerza. Si se atuviera a principio
de equidad y justicia no podría subsistir. La lucha de clases es la resultante
de la rivalidad de intereses existente entre la clase obrera y la clase capitalista.
El Estado en su fase actual, y todas las instituciones creadas para facilitar
el desenvolvimiento de la estabilidad del actual orden de cosas, son organismos
de clase que coadyuvan al sostenimiento y la defensa del privilegio, la ley,
el clero, la escuela, las fuerzas armadas, el parlamento, etc., desarrollan
en el régimen capitalista una función favorable al privilegio aunque disimulan
esto bajo el disfraz del bienestar público. Todas estas fuerzas confabuladas
tienden directa o indirectamente a perpetuar el estado de dependencia de los
productores, quienes no cuentan con otro recurso para defenderse, que el poder
resultante de la unión de sus esfuerzos. El poder ofensivo y de conquista
depende del modo en que se practique esa unidad. La cohesión orgánica de las
fuerzas obreras y la uniformidad en la acción determinan la potencialidad
combativa de los organismos obreros y la eficacia de este poder depende de
la manera en que se utilice. El objetivo inmediato que se persigue con el
uso de la fuerza sindical debe estar siempre en relación con esta misma fuerza,
ya que es éste el factor que debe decidir el triunfo o el fracaso. Es menester
no olvidar que la lucha que sostiene el proletariado organizado con la burguesía
es un conflicto de poderes donde la fuerza juega el rol principal.(...) [pero]
Creer que la revolución social se reduce exclusivamente al hecho violento
de empuñar las armas para derrocar al privilegio, significa desconocer en
cierto modo el significado amplio que encierra el proceso revolucionario que
se está operando en el mismo seno de la sociedad capitalista, es confundir
un accidente de la revolución con la revolución misma. La revolución social
abarca desde el proceso de preparación previa que se está efectuando entre
los trabajadores actualmente, hasta la reconstrucción de la sociedad sobre
nuevas bases y convengamos en que esto último depende más que de las armas,
de la capacidad con que cuenten los trabajadores para reconstruir, administrar
y dirigir el nuevo mundo por sí mismos. Si el objetivo que persiguen los trabajadores
organizados pudiera lograrse exclusivamente por medio de las armas, la cuestión
podría arreglarse procediendo de la misma manera que los políticos que ambicionan
el poder y no contando con probabilidades de triunfo por los recursos electorales
que organizan y arman hombres, para conseguirlo por los medios violentos.
La revolución no está por venir. Ella empezó desde el primer momento en que
los trabajadores iniciaron la lucha contra el patronato, continúa hoy en forma
más orgánica e inteligente y terminará cuando el capitalismo haya sido totalmente
desplazado de la dirección económica de la sociedad. La impaciencia nos lleva
muchas veces a interpretar erróneamente el significado de la acción revolucionaria
que desarrollan los trabajadores desde sus instituciones de clase; y ello
se justifica por cuanto el pensamiento se anticipa de tal manera a los hechos
que nos hace perder completamente la noción de la realidad". Martes 13 de
setiembre (página 2) "UNIDAD Y REVOLUCIÓN HE AQUÍ LA VICTORIA. LA GRAN REALIDAD
DEL SIGLO": El proletariado como clase (subtítulo) "Uno de los principios
más característicamente definidos y del que el proletariado tiene necesidad
de partir para su inmediato triunfo revolucionario es el que lo clasifica
como clase. En medio de las sociedades actuales no es otra cosa, y así como
es como clase que tiene una existencia común, que sufre y que vive humillado
de mil maneras, ha de luchar cohesionado para imponerse. El término clase
sugiere toda la dolorosa realidad de la vida humana, en las democracias tenidas
como más avanzadas, y constituidas en la letra sobre postuladas de un generoso
alcance liberatriz, ha querido borrarse el espíritu clasista con sólo pretender
hacer a todos los hombres iguales ante la ley, pero ha sido tan absurdo como
imposible.(...) Las sociedades son compuestos de hombres es cierto, pero en
sus relaciones económicas y jurídicas son las clases las que intervienen,
no hay que engañarse, el orden de las clases ya fue previsto en toda su intensidad
por algunos revolucionarios, pero otros no menos revolucionarios colocados
en distintos planos ideológicos trataron de desmentirlo. Y decimos orden de
las clases para significar mejor la lucha despiadada que existe entre ellas.
El capitalismo lucha como clase y como clase trabaja, pues de lo contrario,
a tiempo que su poder de dirección de imposición y de gobierno hubiera sido
destruido. La clase que no ha sabido luchar como clase es la proletaria, su
ignorancia de las cosas y de la vida se lo ha impedido, y hasta que no comprenda
y se decida a luchar como tal, su triunfo revolucionario será dudoso, y la
servidumbre en que yace constituirá un estado psicológico de profundas raíces.
Aquellos revolucionarios que revelaron al proletariado el orden clasista sentaron
un axioma sociológico, sus nombres, Marx o Bakunin no vienen al caso, sea
dicho así no sin cierto dolor. Y es que nombrar a Marx por ejemplo, parece
que fuera quedarse muy atrás de los avances revolucionarios. Sin embargo el
axioma sociológico de clases es inherente a las sociedades conocidas, axioma
que no será desvirtuado o destruido hasta que a su vez, no lo sean dichas
sociedades. Hoy más que nunca, el proletario debe convencerse de ello. Su
actuación eficaz es de clase, y como clase deberá construir su arquitectura
revolucionaria. Las demás clases de la sociedad le plantean el siguiente dilema
"o triunfa en detrimento de ellas o ellas seguirán triunfando en detrimento
suyo". Es exacto, mientras la lucha social esté planteada en los términos
que se conocen, las ideas revolucionarias han de tener una contextura de sabiduría
rígida e inflexible. Los medios para un convencimiento humano pasivo y concordante
con la ética y con la justicia no los hay. En la lucha por la vida, dígase
lo que se quiera, no intervienen más que fuerzas, con más o menos capacidad
de acción. Ayer y hoy esas fuerzas son de los hombres en contra de los hombres,
de los pueblos en contra de los pueblos, de las naciones en contra de las
naciones; mañana acaso suceda de otro modo, unidos los hombres entre sí por
conveniencia vital, mañana tal vez luchen en contra de la naturaleza de sus
leyes, pero por lo pronto no es posible pensar en otra lucha que la que nos
ha deparado la historia y ha determinado la naturaleza de las generaciones
pretéritas, y esta lucha, ya lo hemos dicho, es de clases, de grupos, de hombres
contra hombres. Pues bien, el triunfo revolucionario del proletariado depende
de la forma en que adopte, entienda o interprete la lucha. Si el término de
la clase lo califica o lo clasifica, no lo eleva a la categoría de principio
bien poco puede hacer en el terreno revolucionario. No desconocemos la teoría
que atribuye el triunfo de las revoluciones a las minorías capacitadas y audaces
es un hecho que hemos estudiado cuya experiencia la tenemos presente. En efecto
las minorías capacitadas y audaces, son las que les han dado rumbo y han decidido
el triunfo de las revoluciones, pero no se olvida que esas minorías han representado
a clases o a castas y a ellas les han entregado después la posesión de las
conquistas. Además cuando se emancipó la burguesía de la nobleza, las muchedumbres
humanas eran esclavas y no tenían formada una personalidad social o colectiva.
La burguesía empero, triunfó como clase y como clase empezó a dominar, dominio
que aún conserva. Ahora se trata del proletariado que aspira a su emancipación
de la burguesía, tratase de su emancipación social y económica para luego
poderla traducir en una total emancipación humana. Pero lo primero a tratar
es su realidad como clase. Una minoría de hombres aunque perteneciera al propio
proletariado, intentara hacer la revolución sin tener en cuenta su clase y
las demás y sin que el proletariado le prestara su apoyo definido, esa revolución
fracasaría o degeneraría en una revolución política cualquiera. La revolución
del proletariado es la más compleja de todas y tiene que ser hecha por el
proletariado mismo. Queremos significar lo más sencilla y claramente posible,
que los sistemas capitalistas no pueden ser desmontados, sino con el concurso
y el esfuerzo del mayor número de obreros como energía de una clase social.
Tal es, o debe ser, uno de los principios decisivos de su lucha. Pensar que
la revolución del proletariado puede realizarse de otra suerte, es situarse
en los puntos de vista de las ideas humanistas, y creer que en las sociedades
no hay otra cosa que hombres dotados de análogas cualidades para el bien y
el mal.(...) José Torralvo" Miércoles 14 de setiembre "LA GRAN REALIDAD DEL
SIGLO. Unidad y revolución, he aquí la victoria (2º parte y conclusión) "No
somos de aquellos que a toda costa, y sin más examen ni crítica quieren la
unión del proletariado. Esta fórmula no nos satisface. La unión que nosotros
proponemos la fundamos en razones poderosas de grupo social definido o de
clase, amen de otras de carácter circunstancial. La unión no es deseable,
y por otra parte sería atentatoria si se hiciera sobre el sacrificio de las
ideas, de las convicciones y de la personalidad, pero no se trata de esto
y tampoco están en discusión la ideas tales o cuales, sino la emancipación
del proletariado de la burguesía y el vasto problema que comporta. Sobre las
ideas no seríamos capaces de ponernos de acuerdo, pero sí lo somos de entendernos
sobre los hechos. Y lo que está en examen y discutimos es el hecho de la revolución.
(...) De aquí que afecte, conmueva e interese a todos los hombres y a todos
los pueblos y que unos y otros se encuentran en revolución. El monstruoso
desarrollo que tuvo la guerra ha precipitado el desarrollo de los acontecimientos
que vivimos, no podríamos precisar en cuantos años. Y al decir que ha precipitado
los acontecimientos revolucionarios queremos significar que ha puesto a los
hombres en condiciones para que pongan en actividad todas sus aptitudes revolucionarias.(...)
Pero rotos los sistemas de la producción, agotada la riqueza, diezmados los
pueblos, dolorida la humanidad por las iniquidades del capitalismo, aquel
resultado vital ha podido lograrse gestado por las leyes del fenómeno criminoso.
Y la revolución por consiguiente no es necesario intentarla, sino que surge
a nuestro alrededor tempestuosamente, y del uno al otro confín del mundo.
Falta ahora, claro es, encauzarla y hacerla culminar en un nuevo estado de
cosas, en una sociedad nueva, en una nueva civilización. Al proletariado por
tanto, le está reservado un gigantesco papel, pero para desempeñarlo con éxito
tiene que unirse. Unirse para que el capitalismo no pueda salir de la encrucijada
en que lo han metido sus egoísmos, sus torpezas y mucho menos pueda restaurar
y poner nuevamente en equilibrio sus sistemas descompuestos. Tales son las
causas que exigen la unión del proletariado, en cuanto a la idea que de ello
se deriva, los socialistas, los sindicalistas, los anarquistas, saben que
no puede ser otra cosa que la de tomar posesión de los campos, de las fábricas
y de los talleres, de los instrumentos del trabajo, en fin, con el propósito
imperativo además, de hacer de cada hombre un productor. De lo contrario la
revolución, en vez de ser proletaria, será política. Con esa idea -postulado
inequívoco y primordial del trabajo- el proletariado puede iniciar hacia el
porvenir una nueva era. La unión, por consiguiente, se hace indiscutible,
escudada como queda sobreentendido en una suprema necesidad revolucionaria.
Ir contra ella por torpeza, por escrúpulo o por fanatismo ideológico es favorecer
los sistemas actuales y ofrecerle en consecuencia un punto de apoyo al capitalismo
tambaleante. Interpretado de tal suerte el hecho revolucionario, fácilmente
se deduce que la emancipación del trabajo que supone no puede ser ni socialista
ni anarquista en el sentido preciso que establecen ambas escuelas sino obrera
de la clase obrera, como fuerza específica explotada y empobrecida. Es por
esto pues, que ninguna de las dos tendencias sociológicas señaladas puede
en rigor atribuirse la paternidad del desarrollo revolucionario, puesto que
su origen inmediato lo tiene en la desarticulación y en la crisis que padecen
los regímenes del capitalismo. El proletariado, a poco que medite la cuestión,
ha de advertir que se encuentra en una circunstancia que lo obliga a unir
sus fuerzas si quiere abrirse paso, libertarse y libertar a la humanidad.
Hállase en el mismo caso en el que se encontrarían varios hombres amenazados
de muerte por un peligro común. O al peligro tendrían que hacerlo desaparecer
sumando sus fuerzas, o de lo contrario prepararse estoicamente a sucumbir.
La revolución requiere el concurso del mayor número de fuerzas proletarias
para poder decidir la victoria del trabajo, sin otra condición para ello que
la de posesionarse de los instrumentos que lo promueven. Y/o el proletariado
le presta su concurso sin traer a cuento las finalidades que fijan sobre el
porvenir conceptos preconcebidos y fundados a priori o la revolución, en vez
de liquidar con el capitalismo, nuevamente le permitirá que siga dictaminando
los destinos de los pueblos y de las sociedades. De lo que el proletariado
haga en este instante, de su esfuerzo conjuncionado o disperso, dependen su
victoria o su derrota, su liberación o su sometimiento. José Torralvo"
c) La organización revolucionaria de los trabajadores:
Como ya destacamos, la organización que el clasismo
postula como única habilitada para conducir a la clase obrera a la revolución
y como organización de la sociedad posrevolucionaria es el sindicato. En el
artículo que transcribimos a continuación esta aseveración es expuesta con
claridad. Domingo 25 de septiembre de 1921 "EDITORIAL: EL SINDICATO. "La fuerza
revolucionaria casi única, que mueve las sociedades modernas hacia la transformación
comunista reside en el sindicato. Esta afirmación ha de parecer una herejía
a quienes piensan que las ideas son las que modifican la realidad, dándole
a ésta la forma que determina una individualidad o un grupo de individualidades
fuertes. Sin embargo puede afirmarse que el espíritu de rebeldía contra las
instituciones de la clase dominante ha llegado a organizarse en sistemas nuevos
de convivencia social, tomando como punto de partida, no la combinación puramente
personal de ideas cuyo origen esté en la energía simplemente asociativa del
pensamiento, sino en la repercusión que en este pensamiento van teniendo las
necesidades y las aspiraciones de felicidad manifestadas en cada momento por
las muchedumbres explotadas. La organización sindical representa y sintetiza
todas esas aspiraciones a veces inconscientes de esos afanes de transformación
económica en el sentido de la mayor felicidad colectiva y de una más real
y concreta justicia social. A impulsos de esas aspiraciones el sindicato ha
ido tomando una mayor capacidad revolucionaria y ya hoy la organización sindical
no se limita a ser un instrumento de defensa contra las agresiones del capitalismo
y un medio de arrancar a éste ciertas reformas, sino que se capacita para
realizar la transformación revolucionaria consistente en sustituir a la burguesía
en las funciones directivas de la producción y distribución de la riqueza
social. Si el sindicato no hubiere llegado a concebir esta misión transformativa
que le ha designado la historia, se convertiría en factor antirrevolucionario,
elemento atrasado en la evolución económica, y sus ideas y orientaciones políticas
y sociales estarían de acuerdo con ésta, su inferior etapa evolutiva. (...)
De cualquier manera, lo evidente es que la organización sindical es hoy genuinamente
revolucionaria, lucha contra el capitalismo y se prepara para tomar en sus
manos la dirección de la vida económica de todos los países, dando así una
base material a las nuevas ideas de libertad y de justicia. Para nosotros
que concebimos el progreso social impulsado por factores de hecho, y que damos
a los individuos el valor de propulsores de este progreso, nada pueden representar
sino como desviaciones momentáneas las líricas divagaciones de ciertos cultores
de la idea en sí que viene a ser algo muy parecido a la conocida expresión
metafísica de la cosa en sí. El sindicato es la corporación revolucionaria
de la clase obrera, sus luchas diarias, su moral divergente de la moral burguesa
que va creando en estas luchas, su unión basada en los intereses económicos
que representa le dan un carácter de seguridad y de firmeza que convierten
el sindicato en el arma más poderosa de la revolución. Por eso nosotros auspiciamos
la unión sindical en la convicción de que la clase obrera puede con eso solo
imponer al capitalismo muchas condiciones, y porque sabemos cuál es la misión
revolucionaria que ha de cumplir en un porvenir muy próximo. Ejerce además
el sindicato, una influencia beneficiosa sobre el espíritu de los trabajadores,
anula las ideas vagas del reformismo político que hubieran podido absorber
en medios extraños, llama a la realidad a los líricos del ideal libertario,
demostrándoles prácticamente qué son, que no es con frases humanitarias o
increpaciones sonoras como han de derribarse las murallas del capitalismo.
El sindicato es una escuela para la acción y por eso lo temen todos los que
en cualquier forma están de acuerdo con el presente estado social."
II 5 - LA SOLIDARIDAD
Este texto hablará del concepto clasista de
solidaridad, "solidaridad de clase", solidaridad de combatiente. Esto es seguramente
un concepto restringido de solidaridad. Pero, ¿cuándo no lo es? Siempre hay
una comunidad en la que tal solidaridad se ejerce. Y, en general, se hace
expresa mención a esta comunidad cuando se quiere destacar a quienes no serán
objeto de nuestra solidaridad. Hablamos de solidaridad de combatiente, porque
para el clasismo de aquellos años -como por lo demás para la mayoría de las
corrientes socialistas y revolucionarias de todas las épocas- la lucha social
es una "guerra de clases" y en esos términos está planteada entonces la solidaridad.
No hay solidaridad para con nuestros enemigos. Pero nosotros dijimos solidaridad
de clase y solidaridad de combatiente. Si bien ambas opciones pudieron haber
sido idénticas durante buena parte de los ´20 y ´30, pueden diferir en otras
situaciones históricas, ya que el elemento que une ambos conceptos, el hilo
conductor en fin de la solidaridad clasista será la solidaridad en la resistencia.
Este concepto de resistente excede el marco de clase aunque incluya a la clase
en forma primordial, porque toda la actividad del movimiento obrero, hasta
el momento del enfrentamiento total y definitivo (momento que no tiene una
definición precisa en el tiempo, por más que se encuentre implícito siempre
en el discurso) con la clase dominante es un acto de resistencia. El enfrentamiento
de clases se convierte en una guerra prolongada donde cada pequeño enfrentamiento
y la más mínima actitud de un obrero ha de ser un acto de resistencia, es
un pequeño hito en la larga lucha, una larga lucha "sin prisa, ni pausa".
El concepto de resistencia involucra la afirmación del ser de la clase obrera
en tanto exista la sociedad capitalista. La clase obrera es en esta circunstancia
en tanto que resistente. Es esta una afirmación de clase para sí que acerca
el concepto al marxista lukacsiano de conciencia de clase. Sería ocioso hacer
estas aclaraciones sino fuera porque la explosión de la temática de derechos
humanos a fin de nuestro siglo generó sin duda prácticas de solidaridad mucho
más amplias y universales. Y es entonces que se hace necesario ver que significaba
solidaridad y DDHH en la óptica de estas organizaciones obreras de los años
`20. Pero que la problemática de los DDHH, no se encuentre tratada específicamente
en los textos de esta corriente, no quiere decir que el temario fundamental
de los derechos humanos este ausente de las preocupaciones del movimiento
obrero revolucionario. Muy por el contrario, si enumeramos los principales
temas: los presos políticos y sociales, el terrorismo de Estado, el autoritarismo
y las distintas políticas represivas, la solidaridad, la libertad de prensa
y opinión, el derecho a una vivienda digna, etc.; encontramos que todos ellos
ocupan un espacio privilegiado en la prensa obrera. Sólo que tales reivindicaciones
no se encuentran enmarcadas tras aquel título. ¿Por qué?. No se puede dar
una respuesta concluyente a esto. Pero ensayaremos una respuesta provisoria.
Los DDHH, como problemática y preocupación pública, han tenido en la Argentina
de los últimos años un desarrollo impactante. Desde luego tal impacto es equivalente
a la magnitud de las violaciones que el Estado argentino cometió en los años
´70. El arduo trabajo de denuncia desarrollado por cientos de abnegados y
horrorizados ciudadanos, aquí y en el exterior durante muchos años, sumado
a la amplia cobertura que los medios de prensa dieron a estas denuncias al
finalizar en el año ´83 el llamado "proceso de reorganización nacional", gestaron
en la ciudadanía una importante conciencia crítica; conciencia que en muchos
casos -sobre todo en el de la misma prensa- se emparentaba con la culpa por
el largo silencio. Pero... ¿es tan cierto, que la magnitud del terrorismo
estatal gestara esta conciencia?. ¿por qué entonces, no se gestó tal cosa
a mediados de los años ´20, cuando la ciudadanía tuvo cabal conocimiento del
genocidio cometido por las FFAA -durante un gobierno "democrático"- en Santa
Cruz?. ¿por qué no ingresó de tal modo en la conciencia pública, las matanzas
realizadas en la Patagonia? Acaso se indignó la sociedad argentina de los
años `20 porque miles de trabajadores fueron asesinados por el ejército con
el aplauso unánime de los sectores patronales. Francamente aterra observar
la pasividad de la prensa de la época y la soledad con que el movimiento obrero
enfrentó el horror del holocausto. Hablábamos de comunidad y de solidaridad.
¿Cuál es la comunidad de referencia de nuestros trabajadores en los años `20?
En principio aquellas matanzas de los años `20 impactaron y despertaron solidaridad
(sólo) en el movimiento obrero. Un movimiento que como ya destacamos en la
introducción no se encontraba plenamente incorporado a una "comunidad nacional"
(si es que tal "comunidad" existía) y que tal vez por ello generaba aquel
discurso de proletariado militante tan "clásico", tan universalmente proletario,
tan desprendido de cualquier connotación "nacional". Lo mismo ocurrió con
los progroms antiobreros durante la semana trágica de 1919, elaborados por
los "niños bien" de entonces. En estas, como en centenares de luchas de aquellos
años (y mencionaremos las campañas por la libertad de los presos de Bragado,
o incluso por Sacco y Vanzetti) el movimiento obrero estuvo solo, animado
exclusivamente por su solidaridad de clase. Tal vez, no era posible que se
generara en una sociedad como aquella un sólido movimiento de DDHH como el
que existe hoy en el país. Es otra la sociedad torturada y masacrada de los
`70. Una sociedad en la que el movimiento obrero está plenamente integrado,
y por lo mismo el enemigo a reprimir por el ejército, es mucho más universal.
Cifras brindadas por organismos de derechos humanos hacen ascender al 60%
el porcentaje de obreros o militantes gremiales desaparecidos. Es altísimo,
pero el dato oculta que el 40% de estos desaparecidos no pertenecen ni tienen
vinculación con la clase obrera. Es coherente entonces que la problemática
de derechos humanos tenga hoy ese carácter tan universal y transclasista.
Más allá de su actualidad, los DDHH, en perspectiva, "los derechos del hombre
y el ciudadano", son un legado de las revoluciones liberales de fines del
siglo XVIII y principios del XIX. Y no existe reivindicación de tal carácter
de ciudadano en el movimiento obrero de los años ´20. Veremos que cuando esta
corriente clasista demanda la libertad de los compañeros presos, lo hace con
plena conciencia de que su prisión a manos del Estado, lo es, a manos de su
enemigo de clase. Y que en general todos esos derechos que incluimos en el
marco de DDHH, no podían desarrollarse - en la concepción del clasismo - hasta
que la "dictadura burguesa" fuera derrotada por la revolución proletaria;
aquella que al liberar al último eslabón de la larga cadena de esclavitudes,
liberaría a la humanidad toda. El proletariado de aquellos años no se reconocía
siquiera como perteneciente a una comunidad a la cual endilgarle tal derecho
de ciudadanía, su comunidad era la clase obrera, y por cierto, no se restringía
al país en que el movimiento actuaba. La comunidad que ampara la necesidad
de derechos humanos y la comunidad de los productores sociales a la que este
movimiento obrero pertenecía, son dos universalidades de distinto carácter.
Los intereses permanentes del género humano que el movimiento obrero deseaba
servir, sólo se lograrían, en su óptica, tras la revolución social que derrocara
el régimen de la burguesía, y con él, las clases sociales que le son propias.
Sólo entonces se arribaría al reino de la libertad, y el ser humano podría
realizar completamente su humanidad Por otra parte, demandarle al Estado el
respeto de los derechos humanos (que no coarte mi libertad de expresión, que
no me torture, no me humille, no me reprima, etc.) era entonces, demandar
que el Estado no cumpliera con la función para la que fuera concebido. Era
otra sociedad, otra ciudadanía, ...seguramente. Pero, además, esta problemática
de DDHH impacta en una sociedad que ve al movimiento obrero y popular derrotado.
Es evidente, que no era ésta la situación del movimiento obrero revolucionario
en los años ´20, cuando aún consideraba que la gestión y conquista de estos
derechos lo implicaban exclusivamente, por cuanto dependían de su triunfo.
Que no lo era incluso en los años `70 cuando el movimiento revolucionario
asume un carácter popular, pero sigue siendo el movimiento obrero una guía
imprescindible para su accionar. No es en lo absoluto casual que tal demanda
al Estado surja precisamente en ausencia de ese sujeto histórico, el proletariado
revolucionario. Es a partir de la derrota sufrida por esta visión del movimiento
obrero en los últimos 20 años, que surge con fuerza una visión más global
y transclasista de los derechos humanos. O al menos, lo cierto es que, es
en este marco posible que tal discurso transclasista genere mayor consenso.
Pero no se ha mencionado una razón de peso que justifique la explosión de
la problemática de derechos humanos - que es universal y no sólo autóctona
-, y ésta refiere al surgimiento de sectores marginalizados por el desarrollo
económico de una sociedad global crecientemente dual. La sociedad de clases,
elemento fundante del discurso clasista, que identifica clases e intereses,
clases y proyecto político, etc., cede el paso a esta agrupación confusa de
sectores que no pueden reclamar una identidad específica socio-profesional
(como era normal en la sociedad industrial) que delimite claramente intereses
y objetivos políticos, que reclame ese espejo del pasado que fue la construcción
de un sujeto histórico, y que sólo pueden verse contenidos en el reclamo humanista
y universalizador de los DDHH.
(a) Por los Presos:
Como mencionamos en páginas anteriores, el diario
El Trabajo pasó a denominarse "Unión Sindical" en 1922 junto al impulso de
constituir la Unión Sindical Argentina en ese año. Pero posteriormente volvería
a cambiar de nombre y como semanario denominarse "Bandera Proletaria". De
algunos ejemplares de este periódico del año `26 han sido extraídos los textos
que se analizan BANDERA PROLETARIA (órgano de la U.S.A.) Semanario - aparece
los sábados 5/6/26 Editorial: LOS PRESOS Entre las cuestiones fundamentales
que reclaman la atención constante del proletariado organizado figura la labor
a desarrollar en favor de los presos por cuestiones sociales. El detenido
o procesado por una cuestión social no puede ser confundido con un delincuente
por delitos "comunes". El primero es la personificación del sacrificio; el
segundo se encargan de definirlo los códigos , aunque bien es verdad que estos
están para servir a la burguesía. ¡Preso social!, ¡Cómo despierta nuestro
sentimiento de amor el pronunciar la palabra preso y agregar el carácter de
éste!. Presos sociales fueron muchas veces en su vida los Kropotkin, Bakunin,
Marx, Engels, Malatesta; y tantos otros precursores de las ideas de renovación
que hoy agitan al proletariado revolucionario del mundo. Pero además decir
"preso social" en nuestros días, equivale a preso común cuyo delito está motivado
por carencias sociales. Veo la marcada definición de "preso social" como modo
de diferenciarse de "preso político" utilizado por otras corrientes del movimiento
obrero, y que connotaba en la cosmovisión de esta gente su adscripción a la
política burguesa. En general -y esto es claro en interpretaciones ya sugeridas
(ver página 33)- la definición político hace referencia a una cierta participación
en la política burguesa. Por lo general esta corriente no caracteriza el accionar
de la clase obrera como un accionar político. Herencia de la tradición anarquista,
el accionar obrero puede ser revolucionario o político, en este último caso
alude a un accionar reformista. Desde el `17/`19 en adelante hay una implícita
intención de diferenciarse en el lenguaje, de la militancia marxista revolucionaria.
Por ello, "lucha de clases", será transformada en "lucha social", y no porque
el anarquismo desconociera la existencia de clases. Especifico militancia
marxista revolucionaria, porque el anarquismo lidiaba tradicionalmente en
el seno del movimiento obrero con una militancia marxista -la del P. S.- reformista,
que propugnaba la participación política en el régimen, la emergencia del
marxismo revolucionario en la Argentina despunta con la revolución rusa y
trastorna la visión que del marxismo tenía la militancia anarquista de la
época. La corriente que estudiamos, se acerca al marxismo revolucionario tras
la exitosa experiencia de la revolución rusa, -percibe claramente las diferencias
en el seno del marxismo entre reformistas y revolucionarios- pero mantiene,
sin embargo, las definiciones tradicionales del anarquismo respecto al accionar
del movimiento obrero. Existían por tanto, presos comunes, presos políticos
y presos sociales, este último concepto -de carácter más amplio- buscaba agrupar
a presos gremiales y militantes revolucionarios en general, cualquiera fuese
su actividad: propaganda ideológica, actividad cultural e incluso la tradicional
"propaganda por el hecho", que incluía la actividad clandestina, el sabotaje
o el atentado, etc. Es importante destacar que para el socialismo "oficial"
-el P. S.- está descartado el accionar ilegal como accionar legítimo del movimiento
obrero, los revolucionarios que reivindican este accionar, necesariamente
deben establecer una definición que incorpore a los militantes detenidos en
el cometido de una actividad ilegal, y que de otro modo se verían separados
como presos comunes, de la actividad de solidaridad que realizan las organizaciones
obreras. "Todos los espíritus inquietos, que se rebelan contra las bofetadas
que diariamente, constantemente, nos da la clase privilegiada, detentadora
de toda la riqueza social, usufructuaria del esfuerzo "ageno"; todos espíritus
que se agitan en torno a un ideal de amor, de justicia, de igualdad, de libertad
absoluta, están, fatalmente destinados a ser presos sociales. Un día u otro,
ayer, hoy o mañana, en cualquier momento no importa la hora, sumarán en la
lista, tan larga como las cadenas que oprimen al género humano, de los "presos
sociales", de los rebeldes, de los incansables luchadores del bien, de los
titanes del pensamiento y la acción. ...Hemos dicho que el preso social es
la personificación del sacrificio y queremos demostrarlo. Allí donde se suscita
una huelga, ya sea provocada intencionalmente por el patrón rebajando los
salarios, aumentando el horario de trabajo, atropellando de un modo ruin la
dignidad de los trabajadores, hay siempre uno, dos o tres obreros, que se
significan más que los otros en el sentido de apurar todos los medios de acción
que están al alcance de los huelguistas, con el propósito claro de terminar
cuanto antes la huelga, pues, generalmente siendo los salarios de ordinario
reducidísimos, los obreros no están en condiciones de resistir la huelga por
tiempo indeterminado. Esos dos o tres obreros procuran de mantener latente
en el ánimo de sus compañeros el espíritu de lucha que es indispensable para
vencer la prepotencia del capitalista. Y como nunca faltan elementos inconscientes
que se colocan de parte del patrón, y dada la decisión de los trabajadores
en su huelga, se suscita entre éstos y los inconscientes un encuentro, a veces
de fatales consecuencias para ambos bandos. Entonces viene lo inevitable,
lo que ya es común en las policías de todo el mundo. Aquellos obreros que
animaban a sus compañeros en la lucha son inmediatamente procesados por delito
social . Y ahí tenemos dos o más presos. Por otro lado nos encontramos con
el gerente de una casa que ha confundido a sus obreros con entes sin personalidad,
sin voluntad, sin carácter y que se cree dueño y señor absoluto y castiga,
ya de palabra, ya de hecho a los trabajadores más débiles. Pero a fuerza de
persistir en el castigo a los obreros, un buen día se tropieza con uno que
no tolera ser atropellado, que tiene conciencia de su valer, como elemento
de producción, que ha llegado a razonar en el sentido de que ya se es víctima
por partida doble en el hecho de ser impotentes para ser dueños de todo lo
que producen. Y este obrero responde al castigo con el castigo, dando una
lección de hombría y de moral al caprichoso y mal intencionado gerente. Luego,
un comisario de campaña, analfabeto por naturaleza del puesto que ocupa, pues
para ser comisario es imprescindible ser matón, sirviendo los intereses de
los capitalistas del pueblo, no tolera que los trabajadores se organicen para
defender sus intereses. Persigue al sindicato y a sus hombres; descarga todo
su odio contra los que el considera más infelices... pero un buen día constata
que no es posible jugar permanentemente con la conciencia de los obreros y
halla la horma de su zapato. Y ya tenemos a otro obrero encarcelado. Un tirano
-Ramón Falcón por ejemplo- que sacia todos sus apetitos de hiena castigando
a los trabajadores, atropellando su dignidad, atentando constantemente contra
su vida, no permitiendo que se exteriorice la rebeldía y la santa protesta
de los explotados; que odia profundamente toda manifestación de descontento
contra el régimen presente que si por algo se caracteriza es por lo brutal
de su convivencia, es un día ejecutado por la justicia popular, proletaria,
la santa justicia del pueblo que defiende sus intereses, sus anhelos de reivindicación
social. Y esa justicia se personifica en un Simón Radowitzky -por ejemplo,
también- y ahí tenemos otro preso de carácter social. Todos esos presos que
pasan a ser pasto del odio de clase de los jueces que la burguesía tiene para
sus servicios, se suman a otros que por distintas causas, pero todas generadas
por el mismo motivo: la explotación del hombre por el hombre, son presos sociales.
Hijos del pueblo, del dolor y del trabajo, no han buscado en los hechos cometidos
otras satisfacciones que las de servir desinteresadamente, lealmente, cariñosamente,
los intereses económicos y morales de sus hermanos. Por eso el proletariado
organizado, ese proletariado que tiene conciencia de la misión que le está
encomendada, no puede abandonar a los presos a su sola suerte. El lugar más
incómodo en la cárcel, los carceleros más brutales e inconscientes, son siempre
destinados para los presos de carácter social. Y es porque la burguesía se
venga de ese modo de las organizaciones proletarias que le arrebatan el sueño
y la tranquilidad de amos. Nada pues más noble pueden hacer las organizaciones
revolucionarias que trabajar tesoneramente por la libertad y la vida de los
presos proletarios. Así lo comprendió el 2° congreso de la U.S.A. al encomendar
al C.C. especial actividad en el asunto de los presos. Pero esa actividad
tiene que ser secundada por todos los trabajadores adheridos, pues el esfuerzo
de todos simplificará el trabajo y hará más eficaz el esfuerzo. Sobre esto
hemos de insistir. Sábado 12/6/26 LOS PRESOS II (editorial) Insistimos sobre
el mismo tema. hemos dicho en nuestro número anterior que los presos por cuestiones
sociales son merecedores de toda la atención posible del proletariado organizado
porque las causas que motivan el encierro no son sino que la resultancia de
las luchas por las reivindicaciones de los trabajadores, cuyas luchas las
determinan la inicua desigualdad existente en todos los órdenes de la vida.
Pero si el preso es digno de tenerse en cuenta en base a que ha perdido su
libertad, la sagrada libertad que todos los seres humanos, exponiendo en general
su vida por los intereses de sus hermanos, los explotados de toda condición
y los que anhelan una convivencia de derecho, de justicia y de igualdad absoluta,
no son menos dignos de nuestra atención aquellos seres que han quedado poco
menos que en la orfandad como consecuencia de haberles arrebatado de su lado
al padre, al hermano, al hijo o al compañero que, con sólo su esfuerzo y trabajo,
subvenía a las necesidades inherentes a la vida misma. Ellos, esos pequeñuelos,
que no son responsables de la maldad de los hombres que crean leyes de injusticia
y que imponen a otros hombres normas de esclavitud que repugnan a la conciencia
del individuo consciente y altivo. esos hombres que dejándose llevar por la
ignorancia y la avaricia, explotan de la manera más infame al obrero que puebla
los talleres, las fábricas o los campos. y que como consecuencia de esa explotación
el trabajador se ve impulsado a la lucha por su bienestar y el respeto a que
es acreedor como elemento de producción y de progreso, esos pequeñuelos -decimos-
deben estar siempre presentes en nuestro pensamiento y en nuestro corazón,
y su suerte no puede desligarse de las obligaciones que tenemos como obreros
organizados. Dos medios inmediatos tiene en sus manos el movimiento obrero
organizado para velar por esos pequeñuelos; a esos hombres del mañana, a esos
propulsores del porvenir que han de alegrar la vida consiguiendo mediante
su esfuerzo y su acción, que esa vida sea más dulce y menos dolorosa que en
la actualidad. ¿cuáles serían esos medios? El primero consiste en asegurar
, mediante el concurso de todos los obreros organizados, la alimentación indispensable
que ellos necesitan, la ropa que sus cuerpos piden y que los fríos imponen
y la educación que sus cerebros exigen. El otro medio es conseguir la libertad
de sus seres queridos, restituirlos al hogar mediante la acción inteligente
del proletariado para que ellos sean los encargados de velar por el porvenir
y el bienestar de esos niños. Lo primero lo reconocemos muy humano, digno
del aplauso entusiasta de todos los hombres. Pero el segundo es más humano
aún, y más lógico también a la vez que más completo. Conseguir la libertad
del padre, del compañero, del hijo, que se encuentra ausente del hogar, y
que como consecuencia de ello la familia sufre infinidad de privaciones, debe
ser nuestra preocupación. No hay duda compañeros: conseguido eso, todo lo
demás esta ampliamente alcanzado. No sólo el liberado velará por su familia,
se esforzará por conseguir el pan y el abrigo indispensable para la misma,
sino que le proporcionará lo que nosotros no podemos, por más voluntad y deseos
que tengamos de ello, esto es: el cariño, el amor, el calor que proporciona
un ser que tiene más afectos, que posee instintos que lo acercan más a las
personas con las que se ha criado o con las que él ha dado a la vida y que
les desea ardientemente un mejor bienestar que el que a él le ha tocado en
suerte. Por una circunstancia o por otra, pocas veces los sindicatos están
en condiciones de proporcionar a las familias de los presos la ayuda material
indispensable para que la falta del detenido no haga más intensa aún la necesidad
económica que existe en todos los hogares proletarios, sometidos al régimen
de privaciones que son comunes en esta sociedad de amos y esclavos. Desgraciadamente
no está la organización en condiciones de imponer esa libertad tan anhelada
por los prisioneros y por los que estamos fuera de las prisiones actualmente.
Pero esto no puede constituir un motivo de desaliento. Está en nuestras manos
el hacer que nuestra organización se robustezca, para que por sus solos medios
pueda conseguir lo que hoy se presenta un tanto difícil. Esta situación no
escapó al criterio de los compañeros congresales cuando determinaron que el
Comité Central recurriera a medios que, si bien chocan un tanto con el temperamento
de ciertos compañeros, no constituyen de ningún modo una claudicación de principios
desde el momento que es natural gestionar con quien corresponde la libertad
de quienes están encerrados por órdenes expresas de las instituciones estatales.
No nos detengamos, pues, a discutir si corresponde o no corresponde hacer
las gestiones que se están llevando a cabo. Es una resolución expresa y terminante
del Congreso, a la cual dará cumplimiento el Comité Central Sin ingresar en
el debate, el autor de la nota destaca la discusión planteada con el movimiento
anarquista, que rechaza cualquier accionar que signifique -o pueda significar-
darle legitimidad a la institucionalidad burguesa. Desde esta última óptica,
los jueces, leyes, etc. que conforman la justicia legal no debieran de ser
tenidos en cuenta por los revolucionarios que rechazan el accionar del Estado
en su conjunto. El autor de la nota comprende aparentemente que la discusión
es ociosa cuando de lo que se trata es de liberar de cualquier modo a aquel
que fue apresado por esta justicia estatal. Pero por otra parte la FORA del
5° que criticaba este accionar, lo había practicado con éxito en el pasado.
Destacamos ya que el antiguo Comité Pro-presos, no descartaba ninguna forma
de acción en solidaridad con sus presos. Y si por un lado alimentaba a las
familias de los militantes encarcelados, y organizaba minuciosamente fugas
como las de Usuahia (varias) o la del penal de Punta Carretas en Montevideo
en Marzo del `31 , no descuidaba la atención "legal" a través de abogados
"Estamos en el invierno... "y los penados de Usuahia, hermanos nuestros, procesados
y condenados por delitos que nos son comunes a todos los disconformes con
la actual convivencia social, necesitan ropa con que abrigar sus carnes; para
que el frío, el enorme y riguroso frío de la Tierra del Fuego, no los haga
presa de sus garras. A ellos debe atenderlos el Comité Pro-presos Nacional
de la U.S.A. y para poder hacerlo, para no fracasar en los deseos de todos
sus componentes, ese Comité necesita el apoyo de todos los trabajadores organizados
y no organizados. ¿Cómo hacerlo?. Por ahora, interesándose, comprando y colocando
números de la Rifa Nacional, cuyo sorteo se efectuará el 8 de julio por la
Lotería Nacional. No deje Ud. de contribuir con su granito de arena. Si no
tiene números, pídalos en el Sindicato de que Ud.. forma parte o solicítelos
a esta administración. 17/7/26 Carlos Casares. De la última asamblea una de
las medidas adoptadas consiste en aumentar las cotizaciones por tres meses
a contar desde el mes de julio, a razón de 0,50 más, a beneficio del comité
Pro-presos nacional. Igualmente se confirmó lo resuelto por el Congreso en
el sentido de cotizar 10 centavos por asociado durante seis meses. CHACABUCO
- Obreros Sastres y Anexos. considerada por este sindicato la circular número
2 (D) del C.C. resolvió lo siguiente: dirigirse al Ministerio de Justicia
e Instrucción Pública, consiste en solicitar la libertad de todos los presos
por cuestiones sociales y a la vez su protesta por los malos tratos aplicados
a los mismos. También en su oportunidad editar un manifiesto sobre los presos
y hacer un llamado a los trabajadores para ligarse en torno a la organización
gremial.
(b) Contra la guerra:
5/6/26 "LA NACIÓN" armamentista. Justificando
la inversión de 32.000.000 de pesos en hierro viejo. El gobierno nacional
ha resuelto invertir en armamento de guerra las enorme y fabulosa cantidad
de treinta y dos millones de pesos oro. La tal resolución ha dado margen a
los más variados comentarios de la prensa burguesa, ya en el sentido de ataque
al gobierno, ya apoyando esa decisión armamentista. Entre los diarios que
apoyan francamente la resolución gubernamental, figura "LA NACIÓN", órgano
en el cual escribe y gobierna el pagable Leopoldo Lugones, que en estos últimos
tiempos se ha dado al oficio de patriota, dictador y rematador de sables.
La Nación pone una mano en el corazón de los verdaderos patriotas para convencerlos
de que la resolución del gobierno tiene razón de ser desde el momento que
ella tiende a renovar el material de guerra que está envejecido y mohoso,
casi inadmisible en una nación como la Argentina donde todo el mundo procura
salir a la calle con los botines lustrados. No hemos seguido muy atentamente
la historia del "vate de la burguesía" pero es curioso que cuatro años antes
del golpe de Uriburu -"la hora de la espada"- ya el insigne prócer abogara
por la suerte de los sables y distintos enseres metálicos de uso militar.
Para aquellos que ciertos entretelones del "patriotismo" pasan desapercibidos,
es posible que no vean en la Nación otro propósito que un deseo de hacer el
bien a la patria y presentarla ante las otras naciones como progresista en
todos los órdenes. Pero para nosotros que no vemos burros volando, la actitud
de la sirena de la calle San Martín se justifica bajo otro punto de vista.
Los gobiernos no son los que gobiernan. Esto parece una paradoja, pero no
lo es. Los gobiernos hacen ni más ni menos que aquello que los industriales
en gran escala les ordenan. Y como la industria que más órdenes da en este
siglo es la armamentista, no dudamos ni un instante que los "patriotas" fabricantes
de armamentos andaban en antesalas ministeriales cuando el gobierno resolvía
adquirir armamentos por valor de 32 millones de pesos oro. Pero como no basta
convencer a los gobernantes de la necesidad de adquirir armamentos para defender
a la patria, se invierte una buena cantidad de las ganancias -para todo da
la viña del señor- en comprar el apoyo de la prensa grande, de modo que ésta
no haga campaña abriendo los ojos a los sanos y nobles patriotas (que en general
resultan ser los trabajadores). ¿La NACION armamentista? ¿Lugones armamentista?
No nos toma de sorpresa. Archisabido tenemos que los armamentos son para que
alguien "se arme". Hay varios motivos que ameritan citar aquí esta nota. Uno
de ellos refiere a la actitud de esta corriente respecto a la guerra y la
"utilidad de los cuerpos militares del Estado. También destacar hasta que
punto la corrupción en el gasto del Estado es "comprendida" por esta prensa
obrera. Y en el mismo sentido, destacar la capacidad del hacer política en
una corriente que execra toda labor de ese tipo. Por lo general, las corrientes
libertarias en su censura totalizante al accionar del Estado, no recuperan
la crítica específica a aspectos de este accionar, mucho menos para destacar
la corrupción en el manejo del gasto público, ni en la contradicción con la
defensa del bien común. Pero es que además hay aquí una definición nueva respecto
al carácter de "patriota". No se rechaza el término por sus connotaciones
burguesas sino que se le da un sentido y se lo recupera en términos populares.
De donde "patriota" no viene a ser ya un término adjudicable a aquel que defiende
su patria de una agresión extranjera. Sino aquel preocupado por el bien común
de sus conciudadanos. Hay un reconocimiento de la existencia de un lugar propio
y común habitado por una mancomunidad de intereses que trasciende las clases,
aún cuando deja claro que los mejores representantes de esta conciencia del
bien común son los propios trabajadores. Y al mismo tiempo se encuentra una
reivindicación del papel social que cumple la prensa independiente, generando
conciencia en la ciudadanía respecto a los manejos de sus "representantes".
10/7/26 SOBRE LA GUERRA: Si se pudiese desligar el problema de la guerra del
problema social en conjunto, no vacilaríamos en decir que constituiría imperioso
deber de los hombres preocupados por la existencia de la raza humana, el concentrar
en él toda nuestra atención. Entraña un peligro tan enorme que nada se le
puede oponer, en inmediata importancia y consecuencia de porvenir. Digamos
otra vez las cifras, que el incansable martillar grabe poco a poco en caracteres
de fuego los números espantosos. La guerra de 1914-1918 ha costado a la humanidad
unos treinta millones de muertos y heridos. Sus consecuencias: las reacciones
militaristas, los impuestos desmedidos, la desocupación intensa hija de la
incapacidad de compra de las naciones arruinadas, la división arbitraria de
las naciones y los conflictos que originan los nuevos pueblos irredentos,
la honda perturbación moral de los pueblos en sentido retrógrado, la miseria
y el hambre por todas partes nos agobiarán todavía por largo tiempo Y cuando
la tormenta de miles de hijos de la guerra nos hiere todavía, cuando los tizones
candentes queman y laceran aún, amenazándonos para lustros y lustros, el espectro
de una nueva guerra aparece ante los ojos que observan el presente y sondean
el porvenir. Encierra esta cuestión demasiada tragedia para que sea permitido
ignorarla o hacerse ilusiones sobre ella. El mismo agotamiento de las naciones
provocado por la contienda reciente, las empuja a buscar en las otras, las
fuerzas que les falta. Se habla de guerra, se prepara la guerra. La noticia
de nuevos descubrimientos de medios de exterminio es transmitida a diario
por las agencias. Se perfeccionan los nuevos guerreros con una tenacidad a
toda prueba; se aumenta el poder de destrucción y el alcance de las artillerías;
los medios aéreos de combate se multiplican en poder de combate y número de
escuadrillas. La química prepara en sus laboratorios nuevos gases, nuevos
venenos y nuevos explosivos, y la bacteriología acumula para las poblaciones
predestinadas al sacrificio, gérmenes de peste, cólera, tifus, que asolarán
mañana países enteros. Tal es el cuadro pavoroso de la realidad actual. Los
que tanto cantan y decantan la excelsitud de las realidades parecen no ver
ésta, la más espantosa, la más trágica, la más terrible y amenazadora de todas.
Se han celebrado, se celebran a cada momento, conferencias internacionales
donde los gobernantes del capitalismo hacen solemnes declaraciones y toman
compromisos aparentemente pacíficos. No quieren más guerras... por el momento.
Extenuadas por la guerra pasada, arruinadas, paralizadas en su comercio y
en su producción, esas naciones se parecen a una bandada de lobos que celebrasen
un tratado de paz por no tener más fuerzas para hacer la guerra. Ver otra
cosa en el tratado de Locarno es un error descomunal y ya la opinión oficial
italiana ha expresado con harta claridad la nulidad de la firma suya puesta
al lado de las demás potencias signatarias. El lobo europeo quiere la paz
porque está demasiado agotado para hacer la guerra. Pero, mientras tanto,
la Sociedad de las naciones sirve para satisfacer una pequeña parte de los
apetitos imperialistas. Porque, ¿qué es sino, una liga de bandoleros que se
han puesto de acuerdo para despojar sin riñas intestinas y repartirse lo que
quedaba por despojar y repartir de los pueblos de color? El reciente incidente
que provocó la retirada del Brasil ha probado que más que intenciones de buen
acuerdo, guían a los gobiernos allí representados ambiciones de dominio. Positivamente
la Liga de las naciones sirve para que el pueblo, engañado por la verbórrea
pacifista de los estadistas, no se de cuenta de como se le está preparando
una nueva guerra. Hacer vaticinios sobre lo que traería de ruinas y aniquilamiento
es imposible. La que tuvo lugar no habrá sido más que una escuela de aprendizaje.
La otra haría contar las víctimas por centenares de millones, y detendría
el curso del progreso para siglos y siglos. Por doquier brotan iniciativas
contra la guerra. Pero estas iniciativas son en su gran mayoría inmensamente
tímidas, insuficientes en su arrojo y resolución. El dragón armado de la guerra
no retrocederá ante órdenes del día lacrimosas, ni ante manifestaciones pacíficas.
El llamamiento a los buenos sentimientos del militarismo no ablandarán su
armamento de acero. La guerra, para terminar, requiere una acción subversiva,
violenta, revolucionaria de los pueblos preparados para ello. ¡Contra la guerra,
la revolución! No hay otra solución, no hay más disyuntiva. O vencer como
revolucionarios o morir como rebaños. Tal es la perspectiva, el dilema de
hierro ante el cual la realidad cruenta de nuestros días coloca a la humanidad.
Mientras haya oposición, antagonismo de intereses, competencias industriales
y comerciales, habrá causas de guerra inevitables. Mientras exista una organización
autoritaria que permita a ciertos hombres dominar a otros y por lo tanto disponer
de su libertad y su vida, su cuerpo y sus acciones, habrá material humano
para hacer la guerra. Sólo la oposición sistemática al militarismo, su denuncia
tesonera, la preparación constante de los revolucionarios para resistirla,
la unión de las masas obreras,, el señalar incesante del peligro de la guerra,
la internacional de los pueblos para hacerla imposible son factores verdaderos
y eficaces de paz. Y con ello la revolución social que arrase con todo lo
que es causa e instrumento de guerra. Los que no laboran a realizar esta obra,
se hacen, en estos momentos, reos del crimen de lesa humanidad. O renovarse,
o perecer, o vencer como revolucionarios o morir como rebaños: es el dilema
de hierro ante el cual hay que pronunciarse y obrar abiertamente.
(c) Por Sacco y Vanzetti:
24/12/1915 En el pueblo de Bridgewater, un poderoso
automóvil conducía más de 30.000 dólares de L. Q. White Shoe Co., en Hale
street desconocidos balearon el autotransporte, sin herir a sus tripulantes.
Seis meses después del atentado Bartolomeo Vanzetti, fue detenido como presunto
responsable del robo. El 15 de abril de 1920 en Baintree en la calle de Pearl,
en instantes en que un coche de la Slater & Moril Shoe Co. conducía una caja
de metal con 15.776 dólares destinados al pago de los sueldos del personal.
Dos jóvenes atracan el coche y hieren de muerte a uno de los custodios. De
este atraco son acusados Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti. Ambos son sindicalistas
reconocidos en los medios libertarios y en un proceso confuso y poco transparente
que convertirá en tristemente famosa a la justicia del Estado de Massachusets
(el proceso es un símil del escandaloso proceso a los mártires de Chicago)
son condenados a la horca. Desde entonces una ola de indignación y solidaridad
recorrerá sin descanso los medios obreros en todo el mundo. También en la
Argentina esta campaña tuvo un alcance de epopeya y agitó desde el movimiento
obrero a la sociedad toda. Véase -a modo de muestra- las convocatorias que
se realizaban en todo el país por este tema. (5/6/26) ROSARIO - Por Sacco
y Vanzetti realizase un gran mitin de protesta - La campaña se extiende al
interior. La protesta obrera y revolucionaria contra el anunciado propósito
del dorado gobierno yanqui de asesinar a los camaradas Sacco y Vanzetti está
adquiriendo en Rosario interés y extensas proporciones. Convocan la Unión
Obrera Local (USA) y la F.O.L. Rosarina (autónoma), participantes 1500 personas.
Por la UOL hablaron los compañeros V. Rodríguez, Angel Ojeda, A. Onofrio y
J. Tolosa. Por la FOL Rosarina, Mato y Delgado. Se anuncia desde la tribuna
un acto análogo patrocinado por el sindicato obrero del frigorífico Swift
que se efectuará el próximo domingo. En el interior: A indicación de la UOL
de Rosario, se efectuarán actos populares de protesta y en pro de Sacco y
Vanzetti, en todos los pueblos que como Casilda, Firmat, los Quirquinchos,
etc. Y donde existan sindicatos o núcleos de camaradas. La UOL enviará oradores
y hará cuanto pueda por la mayor extensión de la protesta. CORRESPONSAL. 19/6/26
- ARTEAGA - Mitín de protesta pro-Sacco y Vanzetti. El 4 del corriente se
efectuó asamblea conjunta de los sindicatos de esta localidad y se resolvió
efectuar el día 6 un mitín de protesta en el que hablaron oradores locales
y de la Unión Obrera Local de Rosario. BAHÍA BLANCA - UNIÓN OBRERA LOCAL-
¡Agitación contra la condena de Sacco y Vanzetti!, ¡por la libertad de estos
dos camaradas!. El mitín del día 30 de mayo. En la plaza Rivadavia ante numeroso
público, hablaron varios oradores. Mitín del 6 de junio en la plaza del populoso
barrio de Villa Mitre -EXITOSO- La Unión Obrera Local seguirá su campaña de
agitación por Sacco y Vanzetti, Torres Escartín, así como de todos los demás
presos. Por esto pide ayuda y solidaridad a todos los trabajadores. El domingo
13 de agosto hará otro mitín en Punta Alta - CORRESPONSAL. MEETING del día
18 en Punta Alta. Exitoso, el próximo domingo 20 se realizará otro en Plaza
Rivadavia. Adelante con la obra: ¡Por la libertad de Sacco y Vanzetti, por
la defensa de nuestra clase y de nuestra liberación! - CORRESPONSAL. Sábado
26/6/26 POR SACCO Y VANZETTI La tentativa de los capitalistas terroristas
de norteamérica de hacer ejecutar a dos hermanos nuestros y dados los procedimientos
de "la mejor policía del mundo", nos hace formular este interrogante: ¿esta
el proletariado argentino sometido bajo la censura policial o es que nos hallamos
bajo un sordo estado de sitio? ¿Quién ha otorgado poderes jurídicos a la policía
argentina que coarta la libertad de pensar? Tenemos conocimiento que los sindicatos
del interior antes de realizar la protesta pública contra el bárbaro asesinato
proyectado por las autoridades jurídicas de yankilandia, nuestra policía hace
firmar una fórmula, según la cual el secretario del respectivo sindicato se
compromete que en dicho acto "No se hablará de Sacco y Vanzetti, ni se lesionarán
las autoridades de N. América, las que cultivan relaciones amistosas con las
de nuestro país". CORRIENTES - U. O. LOCAL : El 13 de junio en la Plaza Cabral
se realizó la primera conferencia pública del comité reorganizador y se trató
extensamente el inicuo atentado que planea el capitalismo yanki contra nuestros
compañeros Sacco y Vanzetti. ROSARIO: Con toda firmeza continúa la agitación
pro-Sacco y Vanzetti en la capital y el interior de la provincia. Comunicado
de la Unión O. Local (comunican de los actos realizados el 6/6 por los estibadores
y conductores de Arteaga y otros dos Mitines realizados el 13/6 por los sindicatos
de Oficios de San José de la Esquina y Firmat) En Rosario se efectuó otro
mitín el 11/6. Y en el curso de esta semana se realizarán actos en distintos
sitios de la ciudad, de entre ellos cabe destacar el de la refinería, que
por su característica de ser un barrio obrero, es de prever que se obtendrá
un verdadero éxito. Se imprimen diariamente manifiestos y volantes para estos
actos, y se han impreso cinco mil para el interior. Se prepara una gran manifestación
callejera y mitín en la Plaza Sarmiento. BRAGADO - U.O. Local. importante
mitin a realizarse el 27/6. La Unión O. Local de Bragado cuya entidad desde
su constitución, ha venido caracterizándose por realizar una activa propaganda
sindical, ha resuelto realizar un mitin el domingo 27 del corriente con el
propósito de protestar contra la justicia yanki por la sentencia recaída en
los compañeros Sacco y Vanzetti. Para tal motivo concurrirá un delegado de
la U.S.A. San José de la Esquina (crónica del mitín realizado el 13/6 por
la libertad de Sacco y Vanzetti) programan nuevo acto para el 8 de julio con
el mismo motivo. POSADAS - Agitación pro - Sacco y Vanzetti. Queremos significar
'los trabajadores de esta localidad, con respecto a la condena que quieren
"cometer" (el lenguaje parece medio "gauchesco" ¿no?) contra los compañeros
Sacco y Vanzetti, nuestro más profundo desprecio a la justicia burguesa, que
burlando toda consideración humana, pretende valerse de testigos falsos, con
el propósito ruin y mezquino de asesinar legalmente a dos compañeros de nuestra
clase. Deben pasar los tiempos de cobarde agresión para el proletariado, quien
debe demostrar su más viva decisión de responder en la mejor forma posible
a fin de que el alevoso atentado de la burguesía yanki no se lleve a cabo.
Es en estos momentos que la clase obrera debe encontrarse perfectamente unida
y dispuesta a responder altiva y enérgicamente. Hay que decir bien fuerte:
Detened la mano criminal, justicia burguesa de norteamérica; los trabajadores
de Posadas te repudian por tu sentencia brutal que estás por realizar Detened
bruto, el puñal cobarde con que pretendes acabar con la vida de dos trabajadores.
Que contra la reacción burguesa se yergue altiva la acción justiciera de la
clase obrera del mundo entero. Los yanquis habrían de preocuparse por el repudio.
En fin, lo decisivo es lo que la idea de solidaridad significaba en la mente
de estos trabajadores, poetas de taller o de aserradero, o más probablemente
muelle. Más allá de la efectividad de tanta verba inflamada, lo decisivo es
observar la solidaridad que despierta el lejano complot judicial norteamericano,
ya que no es una carta, sino cientos de ellas, escritas por militantes o por
conmovidos trabajadores de base, cientos de actos por todo el país, sin contar
los atentados a dependencias del gobierno norteamericano en el exterior. La
campaña -que llevaba ya varios años- continuará sin descanso hasta que se
consume el horroroso crimen de la silla eléctrica un año después. el mismo
carácter de caso testigo tendrá la campaña por Los presos de Bragado durante
los años ´30 que casualmente serán conocidos como los Sacco y Vanzetti criollos,
y que finalmente lograrán su liberación merced a la agitación popular que
nunca los olvidó.
Comencé mi análisis acotando el concepto de
clasismo para denominar agrupamientos o corrientes actuantes en el movimiento
obrero. Porque es usual en el lenguaje, y porque se quiere denominar de esta
manera una determinada estrategia, una modalidad de agrupamiento y una ética
política, que busca como su primer objetivo constituir su unidad mediante
la discriminación de sus intereses propios de clase. Aquellos agrupamientos
o corrientes entonces, sólo pueden referir a la clase obrera, por cuanto una
clase en el poder ha conformado ya su necesaria unidad desde el momento en
que ha consolidado su Estado. Por lo mismo, a la vez que atribuimos el término
clasista con exclusividad a corrientes del movimiento obrero, que tienen como
su primer objetivo constituir su unidad mediante la discriminación de sus
intereses propios de clase, observamos que estos intereses se conforman como
reivindicaciones específicas. Estas reivindicaciones constituyen un discurso
con un orden jerárquico definido, en el que la unidad de clase y su autonomía
ocupan el primer lugar. De aquí la especificidad del discurso ideológico clasista.
Este discurso en su interpelación original se corresponde con la emergencia
del surgimiento del movimiento obrero industrial en la Argentina y dará por
resultado una elaboración teórica particular Se plantean entonces tres alternativas
de interpretación: la primera afirmar el carácter coyuntural y de emergencia
del movimiento clasista como período de constitución del proletariado industrial
en una situación de inmigración masiva en un país atrasado en el primer cuarto
del siglo. Y resulta en cierto modo lógico que el discurso clasista se adapte
como pocos a las necesidades de este movimiento obrero. Pero no explica su
desarrollo en otras coyunturas; la segunda como discurso de una clase obrera
madura, una clase que ha consolidado su conciencia de sí (evitaremos introducirnos
en esa árida discusión acerca de la ´conciencia de clase´), pero esta adscripción
de `movimiento obrero maduro´ además de abusiva, se adapta mal a la coyuntura
del primer cuarto de este siglo; y la tercera, pensar que en definitiva el
clasismo es un movimiento que aparece permanentemente en la historia argentina
en las más diversas coyunturas, una de las cuales nos ha servido a nosotros
para sintetizar algo de su desarrollo teórico. Pero quizá esta permanencia
del discurso clasista en nuestro país, tenga que ver justamente con esa coyuntura
tan peculiar de génesis del movimiento obrero en nuestro país. Es en el marco
de aquella autonomía postulada, es donde adquieren valor los criterios de
solidaridad y resistencia, o, más bien, solidaridad en la resistencia. Resistencia
que alude a su particular situación en la sociedad capitalista, en la que
cada actividad del movimiento obrero pude ser vista desde esta óptica como
una actitud de resistencia. Asume que el logro de sus reivindicaciones, supone
la negación de la sociedad que le dio origen como clase, y que la derrota
de su enemigo de clase entraña, NO su sometimiento sino su desaparición y
la integración de sus individuos a una única sociedad de productores sociales.
Por eso, aunque destaque su autonomía práctica, su lucha se significa en el
ejercicio de la solidaridad con el género humano. Esta lucha no es de un día,
ni de combates sucesivos en el marco de una estrategia; a esto refiere con
resistencia. Su lucha es su actividad vital, su razón de ser y se dilata en
el tiempo sin términos precisos, sin distinción clara de campos de batalla
(no es solamente el taller el epicentro de su lucha, como queda expuesto a
partir de la descripción de los llamados "presos sociales"), pero todo obrero
es un resistente, si no lo es está confundido "no comprende su lugar en la
historia" y en la estructura de la sociedad. De los materiales estudiados
es posible extraer conclusiones respecto a algunas de sus características
esenciales. Es un movimiento político conducido por una organización de carácter
sindical que disputa el poder. Su ideología esta constituida por los aportes
generales de las escuelas socialistas (marxistas y anarquistas), más la conversión
en ideología de la praxis misma del movimiento obrero. Esta relación praxis-teoría,
conforma la teoría del clasismo como una estructura abierta y convierte a
todo movimiento clasista en crítico -reprocesando permanentemente su bagaje
teórico-, dinámico y "original". El criterio de autonomía que liga ambos niveles
le lleva a desconfiar de los aportes de otras clases (si hay comunidad ideológica
debe haber comunidad práctica) y basarse en la organización "económica" con
exclusividad rechazando toda participación política institucional en el sistema.
Su discurso será entonces anti-político por rechazo a aquellas prácticas y
enfatizará la acción directa como su modalidad fundamental. En efecto, este
criterio de la autonomía obrera se liga al de praxis como motores de la productividad
de su accionar político. Si ésta aporta elementos nuevos a la teoría, la autonomía
les da su legitimidad. Autonomía y heterodoxia en cuanto a las fuentes de
elaboración, permiten a cada movimiento obrero clasista en cada coyuntura
y en cada región una originalidad distintiva. El Clasismo, ideología del movimiento
obrero industrial en un momento del desarrollo de su conciencia social, busca
como utopía la constitución de una sociedad a su imagen y semejanza. Democrática,
de bases y asambleística, como conforma su organización esa clase obrera industrial.
Una sociedad de "productores", organizada industrialmente a través de sus
organizaciones sindicales. Estructura que construida en el "cascarón" del
capitalismo, reemplazará a la organización industrial burguesa. El sindicato
en esta cosmovisión, es organización de defensa, organización de combate y
organización de la sociedad posrevolucionaria. Por ello no puede encontrarse
lo distintivo del clasismo en sus reivindicaciones inmediatas, y conserva
esta tensión dialéctica entre objetivos sindicales y revolucionarios. Entre
defensa de intereses profesionales y lucha por el poder de clase. Su accionar
estará caracterizado permanentemente por la apelación a la unidad de la clase,
necesaria para enfrentar con éxito al poder burgués. El modelo político de
su utopía puede apelar a los consejos obreros, o bien una dictadura proletaria,
en cualquier caso, ambos son entendidos como la clase obrera dirigiendo la
sociedad desde sus organizaciones específicas de clase, sin mediaciones. Por
lo que no es asimilable en lo absoluto a la experiencia leninista de la Revolución
Rusa, tampoco al proyecto de la Comuna de París que no asumía una sociedad
industrial. Al final de su texto de 1973 , Delich inserta una serie de preguntas,
a responder como una tarea colectiva por otros historiadores y sociólogos
en el futuro: "¿Tal vez se trate de una casualidad que el clasismo esté ligado
históricamente a la industria moderna, con una base de salarios altos relativos?,
¿Se tratará de un fenómeno de coyuntura u obedece a raíces más profundas,
se inscribe naturalmente en la evolución de la conciencia obrera? ¿qué es
lo que define la acción clasista?. Seguramente un programa y un estilo, pero
¿pueden precisarse ambos? Finalmente ¿cuál fue la relación, la naturaleza
de la relación entre dirigentes y dirigidos?." Su propuesta no parece haber
tenido eco, y él mismo, no volvió a incursionar en el tema (al menos para
responder estas preguntas). Confiamos en haber dado principio de respuesta
a alguna de ellas. Queda sin embargo por desarrollar una investigación precisa
de las alternativas y características de las corrientes clasistas en los años
´70, tema apenas aludido tangencialmente en esta investigación, de modo de
vincular la persistencia de los términos de aquel discurso clasista, relevando
los elementos que sufren cambios en función de la coyuntura política, o el
aprovechamiento de la experiencia histórica A fines del siglo XX, y cuando
las propuestas alternativas progresistas al actual orden de cosas, se inscriben
en el "pluralismo" y la diferencia, antes que en la uniformidad igualitaria
que planteaba necesariamente cualquier proyecto -alternativo o no- de carácter
industrial, parece anacrónico el rescate de la ideología específica de un
movimiento obrero que hoy parece agonizar. Sin embargo, que su propuesta no
sea viable hoy, no invalida el carácter democrático de su construcción social,
ni la potencia de su práctica solidaria, que hoy, más que nunca, debe ser
ética y modalidad de cualquier alternativa progresista.
Fernando López Trujillo Abril de 1994- Noviembre
de 1996
NOTA: Buena parte de esta investigación se debe
al trabajo realizado en el Seminario Clase, trabajo y conflicto laboral -
Argentina en la primera mitad del siglo XX que dirigiera la profesora Mirta
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Entrevistas
(Entrevistas que me brindaron interesantes observaciones
y puntos de vista, que a veces utilicé, a veces no)
José Grunfeld, Ex dirigente de la Confederación
general de Comercio.
Hugo Cores, Historiador, ex diputado y ex dirigente
obrero uruguayo.
Enrique Palazzo. Cofundador de la FACA (Federación
Anarco comunista argentina) en 1931.
Alberto Balbuena. Ex Secretario General de la
FORA y cofundador FACA en 1931.
Notas
1- Ha sido mencionado frecuentemente el embargo
petrolero de la OPEP de 1973, como detonante de la crisis final de la industrialización
capitalista basada en la energía barata (provista en ese carácter por los
llamados países del tercer mundo. El "corte de manga" de los países petroleros
determinó el incremento de la investigación científica dirigida al ahorro
en el gasto energético. Las consecuencias fuerón múltiples y sorprendentes,
como corresponde al reto planteado al ingenio humano. Para profundizar en
este tema hay una bibliografía extensísima, pero mencionamos de todos modos
el texto de Bruce Nussbaum "El mundo tras la era del petróleo". Sudamericana
- Planeta, Buenos Aires 1986. La crisis del modelo en la Argentina de los
años`70 -aunque relacionada con este tema- tiene causas internas que le son
propias y exclusivas.
2- El SITRAC-SITRAM en la industria metal-mecánica
y posteriormente el SITRACAAF en la industria del caucho. Modalidades similares
en cuanto a formas de organización por la base (que asumían en la coyuntura
una voluntad antiburocrática) se encontrarán en otros gremios más tradicionales
-siempre en el ámbito cordobés- como Luz y Fuerza y la Unión Tranviario Automotor.
Al respecto, el movimiento de los sindicatos por empresa en Córdoba a fines
de los ´60 y principios de los ´70 puede también consultarse el texto de Natalia
Duval Los sindicatos clasistas SITRAC (1970-1971) CEAL, Bs. As. 1988; el texto
contribuye a elaborar una imagen del clasismo que se diluyera a fines de la
década del ´20, su crónica del SITRAC aporta elementos para afirmar investigaciones
sobre el resurgimiento de esta corriente en los ´70; hay allí una buena selección
de documentos, aunque no hay un análisis teórico del discurso clasista, la
experiencia es relevada hasta el ingreso de los afiliados del SITRAC-SITRAM
en el ´72 al SMATA después del triunfo en éste último de la Lista Marrón.
3-Programa de la CGT de los Argentinos, 1/5/67.
También programas de "Huerta Grande" y "La Falda".
4-Ver Solomonoff, Jorge N.; "Ideologías del movimiento
obrero y conflicto social", Tupac, Buenos Aires 1988.
5-"De hecho el clasismo se encuentra en los orígenes
anarcosindicales y socialistas del movimiento sindical argentino y se prolonga
justamente hasta los comienzos del peronismo". Francisco Delich "Crisis y
Protesta social, SIGNOS, Buenos Aires 1973
6- Ver Del Campo Hugo "Sindicalismo y Peronismo",
CLACSO, Buenos Aires 1983.
7- El texto de Francisco Delich "Crisis y Protesta
Social . SIGNOS, Buenos Aires 1973.Op cit.
8- El texto de Beba Balvé, Juan Carlos Marín
y Miguel Murmis, "Lucha de calles, lucha de clases - Elementos para su análisis",
Ediciones La Rosa Blindada, Buenos Aires 1973.
9-Delich Francisco La memoria y sus desencuentros
en Revista ESTUDIOS N? 4 Jul/Dic 1994.
10- Delich F. Op. Cit. Brennan James y Gordillo
Mónica "Protesta obrera, rebelión popular e insurrección urbana en la Argentina:
el Cordobazo" en Revista "Estudios" N° 4 Jul/Dic 1994 Bs. As.
11- Brennan y Gordillo Op. Cit.
12- Roldán Iris, Sindicatos y protesta social
en la Argentina. Un estudio de caso : el Sindicato de luz y Fuerza de Córdoba
(1969-1974) Amsterdam, Centro de Estudios y Documentación Latinoamericanos
N?"11.
13- Lannot Jorge, Amantea Adriana y Sguiglia
Eduardo Agustín Tosco, conducta de un dirigente obrero, CEAL, Bs. As. 1984.
14- Gordillo Mónica, Los prolegómenos del cordobazo:
los sindicatos líderes de Córdoba dentro de la estructura de poder sindical,
Revista Desarrollo Económico N?122 Jul/Set de 1991.
15- Brennan James P., El clasismo y los obreros,
el contexto fabril del "sindicalismo de liberación" en la industria automotriz
cordobesa 1970-75, Revista Desarrollo Económico N?125 Abr/Jun 1992.
16- Op. Cit. pág. 15. Jamás había escuchado esa
asimilación. He vuelto a revisar fuentes de la época y otras bibliografías
a la búsqueda de esa coincidencia pero no pude encontrar referencia alguna
a la misma y tampoco Brennan refiere de dónde extrae una afirmación tan contundente..
17- Doyon Louise "La organización del movimiento
sindical peronista (1946-1955)", en La Formación del sindicalismo peronista
Juan C. Torre (Comp.) Varios autores, Legasa, Bs. As. 1988.
18- Gordillo Mónica "Los prolegómenos del Cordobazo:
Los sindicatos líderes de Córdoba..." Op. Cit.
19- A propósito de esto puede encontrarse una
posición muy contrastada en el libro de Jorge Bergstein El "Cordobazo" Editoral
Cartago, Bs. As. 1987, donde el autor sostiene que la politización del movimiento
obrero cordobés hunde sus raíces en una historia fecunda que se remonta a
los años ´20.
20- Alude a las tesis de Daniel James Resistencia
e Integración. El peronismo y la clase obrera argentina 1946-1976
21- Gordillo M. Op. Cit., Pero además puede hacerse
difícil diferenciar una reivindicación económica de una política en el caso
de los sindicatos clasistas. ¿Es la reivindicación de Control obrero de la
producción, una del campo político o económico?. ¿Será quizás, que el Sindicato,
organización económica de una clase definida por su lugar en la producción,
asume en la concepción clasista un lugar reservado a las organizaciones políticas
en otros discursos socialistas?
22- E.P.E.C. Ente Provincial de Energía de Córdoba.
23- Jorge Bergstein era entonces Secretario Provincial
del Partido Comunista.
24- Una coyuntura que incluía como dato novedoso
la notable autonomía del movimiento juvenil y su radicalización política,
No debe olvidarse el caso de Berkeley en el `67, y el movimiento contra la
guerra de Vietnam, o el `68 parisino que amenazara entonces seriamente al
gaullismo.
25- La época es también un momento de revancha
para el movimiento obrero, que ha visto disminuir sus salarios comparativamente
al ritmo de la inflación de los años de guerra. Ver David Rock "El radicalismo
argentino", Amorrortu.
26- El diario reemplaza al tradicional órgano
de la FORA (Organización Obrera) que fuera clausurado por la represión tras
los hechos de la Semana Trágica. Comenzó a publicarse el 29 de julio de 1919
y se extinguió en los primeros meses del año siguiente. Diego Abad de Santillán
dice que se publicó hasta el número 183. Sólo puedo dar constancia de su existencia
hasta el número 121 del 17 de diciembre de 1919, ejemplar que se conserva.
Para más datos sobre esta corriente y su diario se puede consultar mi trabajo
"El impacto
de la revolucion
rusa en la argentina - La Polémica Ideológica en el Movimiento Obrero Anarquista",
trabajo inédito que realizara para el seminario del Profesor Juan Suriano
"Las prácticas culturales anarquistas entre los trabajadores urbanos argentinos
1880-1910" en el año 1993.
27- La misma surge como resultado del congreso
de reunificación sindical del que participaran la CORA sindicalista y la FORA
anarquista en 1915, la inmediata autoexclusión de la tendencia anarquista
en desacuerdo con la resolución del congreso que eliminó la definición ideológica
"anarco comunista" del pacto federal, determinó la existencia de dos centrales
con el mismo nombre que se diferenciaban a partir del congreso que una y otra
reivindicaban. Es importante destacar al respecto que sólo una minoría de
la FORA original se retiró de aquel congreso lo que llevó a que, a pesar de
la división, convivieran en la nueva central anarquistas, socialistas, sindicalistas
e independientes.
28- La corriente es deudora del movimiento desarrollado
por el sindicalismo francés y en la Argentina, como en muchos otros países
impactó a las corrientes que tradicionalmente conducían el movimiento obrero,
socialistas y anarquistas. Ver Del Campo Hugo "Sindicalismo y Peronismo",
CLACSO, Buenos Aires 1983.
29- El Partido Socialista Internacional surge
como escisión del P.S. en el congreso celebrado por los disidentes de aquél
partido los días 5 y 6 de enero de 1918 (¡a escasos meses del estallido ruso!)
y se constituye en Partido Comunista en el Congreso Extraordinario de diciembre
de 1920. Ver Emilio J. Corbiere "Orígenes del Comunismo Argentino, CEAL, Buenos
Aires 1984.
30- Laclau, Ernesto. "Política e ideología en
la teoría marxista" Siglo XXI Madrid, 1986.pag. 113 y sigs.
31- Me refiero a la corriente del diario El Trabajo,
que mencionaramos más atrás y que se constituye en material específico de
esta investigación, por cuanto pueden rastrearse allí orígenes teóricos del
Clasismo en la Argentina. El término anarcosindicalista alude a diferencias
internas al movimiento anarquista y lo utilizo para diferenciar a esta corriente
de otras actuantes en la FORA del 5º Congreso.
32- Laclau Ernesto, op. cit.
33- Aunque en general, alude en el discurso a
un campo connotativo, (es actitud ideológica más que institución política).
Por su propia situación dominante, la clase burguesa no suele apelar en su
accionar político a la construcción de partidos de clase. Su posición posterior
fue ambigua e ingresó en un reformismo que la acercó al gobierno radical (Ver
Del Campo Hugo, op. cit.). La FORA del Vº congreso no era clasista por definición,
pero además el comunismo libertario que propugnaba, no daba el control de
la sociedad a la organización de los productores. Para los años `20 el anarquismo
oficial en la Argentina diseñaba una organización posrevolucionaria del tipo
de una comuna constituida por productores y consumidores nucleados a partir
de su convivencia.
34- Francisco Delich "Después del diluvio la
clase obrera" en Desarrollo Económico.
35- SITRAC: Sindicato de Trabajadores de Concord;
SITRAM: Sindicato de Trabajadores de Materfer (Material ferroviario), ambos
son sindicatos de planta.
36-Delich Francisco, "Crisis y protesta social"
pag. 121.
37- Balvé, Murmis, y Marín, op cit, pag 194.
38- "Se trata de explicar liderazgos y acción
sindical sin enfatizar el papel de la ideología. O si se prefiere, tratando
de descubrir la ideología como producto de una praxis y no como agente causal
de la misma". Delich, "Crisis y protesta social", pag 122.
39- Delich, "Crisis..."pag 126.
40- Balvé y otros, op. cit. pag.34
41- Balvé y otros, op. cit. pag. 38.
42- Delich, "Crisis...", op. cit. pag. 131.
43- Programa del 1ro. de mayo de la CGT de los
Argentinos. 1/5/67
44- Entre los más importantes cotizantes de los
primeros números, figuran las Federaciones de Empleados de Comercio de Capital,
Portuaria de Santa Fe, y la Federación Obrera Local de Mar del Plata.
45- Solomonoff, Jorge N.; "Ideologías del movimiento
obrero y conflicto social", Tupac, Buenos Aires 1988.
46- También surge apenas mencionada en Corbiere
E. J. Op. cit.pag. 50.
47- Malatesta cumpliría en la Argentina una larga
serie de tareas en la organización de los primeros sindicatos de inspiración
anarquista. Llegó al país en 1885 fundando entonces un periódico en italiano
La Questione Sociale y en 1887 colaboró en la fundación del Sindicato de Obreros
Panaderos para el que redactó su reglamento interno (ver El Anarquismo y el
movimiento obrero en la Argentina Iaácov Oved, Siglo XXI Ed., México 1978,
págs. 36 y sigs.). Se conservan de él una larga serie de folletos (En el café,
Entre Campesinos, Socialismo y Anarquía, Anarquismo y Anarquía, etc.) y recopilaciones
de sus escritos editadas en forma de libro como Enrico Malatesta, Pensamiento
y acción revolucionarios, Selección de Vernon Richards, Editorial Proyección,
Buenos Aires 1974. En 1889 abandonó el país pero continuó manteniendo una
abultada correspondencia con organizaciones obreras y militantes de la Argentina,
e incluso sus colaboraciones se siguieron publicando en la prensa obrera y
libertaria de nuestro país. Respecto a Rudolf Rocker el anarcosindicalista
alemán hay menos material e información, aun es posible conseguir una selección
de sus escritos en Rudolf Rocker y otros El liberalismo de avanzada Proyección,
Buenos Aires 1974, Ideología y táctica del proletariado moderno, Editorial
Publicaciones MUNDIAL, Barcelona y La Asociación Internacional de los Trabajadores
y las diversas tendencias del movimiento obrero, Ed. Grupo Cultural Ricardo
Flores Magón, México, 1925. También "Anarcosindicalismo, teoría y práctica"
Barcelona 1938 (No tiene referencia editorial). Respecto a Cornelissen, el
anarcosindicalista holandés que fuera compañero de Rocker en su exilio londinense
pueden consultarse diversos folletos La organización de la industria por los
sindicatos "Sindicalismo" Valencia 1935; El comunismo Libertario y el régimen
de transición, Valencia 1936 y "La evolución de la sociedad moderna" NERVIO
Bs. As. 1934. Respecto a Besnard y Luigi Fabbri (este último discípulo y continuador
de la línea de Malatesta) se dan más referencias en la Bibliografía.
48- Paniagua Xavier "La Sociedad Libertaria"
Grijalbo. Barcelona 1982.
49- Año 1 Nº1 Lunes 5 de setiembre de 1921: Edit."La
Prensa". Argumenta la necesidad de una prensa obrera revolucionaria que convoque
a la unidad del proletariado en un frente único revolucionario. -Nota: "LA
DIVISION RECURSO CAPITALISTA" subtitula "Quienes se oponen a la unidad revolucionaria
de los trabajadores alejan el advenimiento de la Revolución - El Comunismo
Anárquico es Unificador". "Lo más significado e inteligente del anarquismo
internacional aboga por la formalización de un frente revolucionario contra
el enemigo común. Sólo los traidores del comunismo electoral, del socialismo
reformista y del anarquismo estrafalario -traidores a la revolución- y sólo
los ocultos agentes del capitalismo filtrados en las filas del trabajo, sólo
ellos se oponen a la unidad" -Nota "El criterio unificador, base de nuestra
información obrera".
50- No exige una mayor explicación, que significa
en la concepción del clasismo de los años `20 el concepto de antipolítico.
Es evidente que se identifica accionar político con "parlamentarismo". El
aislamiento del movimiento obrero respecto a la escena política justificaba
el desprecio por esta última como ámbito de actuación.
51- Ya los clasistas de los años `20 estaban
atentos a la gestación de esta rémora que el sindicalismo contemporáneo lleva
adherida y que concitara la principal repulsa de los trabajadores combativos
y clasistas en los años `70.
52- ¿Socialistas, anarquistas?. Para la época,
en general se alude a las fracciones sindicales que responden al Partido Socialista,
y a los foristas del 5to. congreso.
53- El aditamento ´comunistaª identificaba entonces
a la FORA anarquista que reivindicaba el 5to. congreso de la organización
en oposición a la FORA que surgiera del 9º congreso en 1915.
54- Ver Marotta Sebastián "El Movimiento Sindical
Argentino. Su Génesis y Desarrollo" Tres Tomos, Ediciones Lacio, Bs.As. 1961,
donde se citan los diversos congresos llamados para constituir la unidad del
movimiento obrero, a los que fue convocada la FORA del V º congreso después
de su escisión en 1915 y en los que mostró poca voluntad de acordar en función
de esa unidad. La crítica recogida aquí es tanto más justa por cuanto esa
poca voluntad fue causante de continuas deserciones en el "quintismo" como
la del Sindicato de Plomeros en una época tan tardía como las huelgas del
´56 y ´57 cuando esta central ya se encontraba en una decadencia irrecuperable.
55- Es curioso que en la época se planteara que
para lograr la unidad de los trabajadores de la región era necesaria previamente
la unidad de los anarquistas. Pero sirve para calibrar la influencia que el
movimiento tenía para la época de constitución del movimiento obrero industrial.
56- ¿Pero quiénes son los contendientes?. De
un lado está el anarquismo obrero "oficial". ¿Cómo se asumen los expulsados
del paraíso?. Si quién escribe esto no asume la posición del diario y se presenta
como anarquista independiente, acaso la rebelión al interior de la FORA Vº
fuera más vasta.
57- Rocker Rudolf, ldeología y táctica del Proletariado
moderno. Traducción castellana de DiegoAbad de Santillán; PUBLICACIONES MUNDIAL,
BARCELONA
58- AL RESPECTO: "Sindicato de Obreros Ebanistas,
Similares y Anexos - Mar del Plata -ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA, Varios
Puntos. (...) Aviso a los delegados: Se les comunica que deben enviar a la
mayor brevedad a secretaría los informes solicitados en el cuestionario que
se les ha entregado, con objeto de facilitar la Estadística que se llevará
a cabo" Diario El Trabajo 7/9/21.
59- El concepto que corresponde inferir es el
de control obrero de la producción.
60- Y debe destacarse que esta comisión administrativa
que asumía estas responsabilidades, a la vez trabajaba en el gremio como cualquier
afiliado de la organización. Ese era el calificado "orgullo" de estos dirigentes
por oposición a la constitución de camarillas burocráticas que harán en el
futuro la "carrera sindical".
61- A estos elementos se hacía referencia cuando
se destacaba el caso de un movimiento obrero que alcanzaba su desarrollo industrial
aún antes de que esta industria se encontrara plenamente desarrollada. Un
movimiento obrero más maduro que la industria que le daba origen.
62- Es claro que uno de los motivos que forzó
la construcción de la AFL a fines del siglo XIX (1886)fue la necesidad que
sintió el artesanado blanco de protegerse contra la competencia laboral de
los inmigrantes del sur europeo y asiáticos, y obreros negros sureños liberados
tras la guerra de secesión. Trabajadores estos que la AFL no incluyó entre
sus representados. "Como práctica eminentemente de la aristocracia obrera,
se persigue la defensa del oficio con el espíritu de secta y el egoísmo de
categoría más implacables. La persecución contra los "amarillos" se confunde
con una guerra abierta a los "unskilled", obreros no especializados rechazados
por el sindicato y obligados a vender su fuerza "fuera de tarifa". Racismo
y xenofobia son partes constitutivas de la ideología de la AFL." Coriat, Benjamin;
"El taller y el cronómetro", Siglo XXI Editores, Mexico 1991. La bibliografía
sobre el asunto es, de todos modos, muy abundante.
63- Obsérvese que se PARA sobre el plano de la
teoría, Y esta teoría afirma la validez de la PRAXIS como fundamento del conocimiento
y la teoría revolucionaria.
64- ¿FE? ..., en todo caso habría que investigar
la actitud psicológica de este grupo humano -el de los militantes clasistas
de los años `20- tarea ardua y no exenta de engaños en su decurso.
65- Delich, Francisco,"Crisis..." op. cit. pag
133.
66- Castoriadis Cornelius, "La experiencia del
movimiento obrero", Tusquets Editor, Barcelona 1979, Tomo I págs 72 y 73.
67- Castoriadis Cornelius, "La experiencia del
movimiento obrero", Tusquets Editor, Barcelona 1979, Tomo I págs 77 y 78.
68- Organización dual: organización que combate
por el objetivo revolucionario y organización que defiende el interés obrero
dentro de la sociedad capitalista (también: organización económica de la sociedad
futura)
69- He aquí la definición de la clase obrera
industrial
70- El mismo desprecio a esa participación se
encuentra en el texto del 1ro. de mayo de la CGT de los Argentinos. "...Nos
pidieron que aguantáramos un invierno; hemos aguantado diez. Nos exigen que
racionalicemos; así vamos perdiendo conquistas que obtuvieron nuestros abuelos.
Y cuando no hay humillación que nos falte padecer ni injusticia que este por
cometerse con nosotros, se nos pide irónicamente que "participemos". Les decimos:
ya hemos participado, y no como ejecutores sino como víctimas en las persecuciones,
en las torturas, en las movilizaciones, en los despidos, en las intervenciones,
en los desalojos. (...) Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros
derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde
otros las dejaron, viejas banderas de lucha..."
71- Es evidente que no se incluyen entre las
fracciones. Pero puede ser un artilugio discursivo.
72- Se intenta establecer la especificidad del
clasismo como ideología del movimiento obrero industrial.
73- Otra vez, la crítica es efectuada -aunque
sin mencionarlo- al anarquismo del diario La Protesta.
74- Y finalmente se llamará Unión Sindical no
solo la continuación de este diario sino la organización a la que dará vida
: La Unión Sindical Argentina.
75- Bandera Proletaria 31/7/26 "¡Santa Cruz!
- ¡Santa Cruz!. Esa mancha negra cometida por las hordas gubernamentales,
perdurará a través de la historia; porque es imborrable por su magnitud por
su salvajismo incalificable, que involucró una de las más sangrientas y horribles
brutalidades, que han superado a las fieras selváticas. Ofendemos a las bestias
con esta verdad. Volvemos a traer a la palestra el trágico recuerdo de Santa
Cruz, tragedia inolvidable para el proletariado argentino. Y no dudamos, que
en su corazón ha de latir un odio y una repugnancia profunda hacia los ejecutores
y coautores de la vandálica masacre de nuestros hermanos" (sigue)
76- Pero ¡por qué elude definirlo! Sería esencial
para entender la diferencia. Si los códigos están para servir a la burguesía
porque darles crédito en el juzgamiento de estos "semejantes", que en general
son de clase baja y muchas veces con origen proletario. Acaso había alguna
necesidad de definir al preso social por contraste con el preso común? Por
qué meterse en un tema tan espinoso de entrada, al nomás comenzar su artículo.
Es posible que el estigma de delincuente que nuestra burguesía criolla adjudicaba
por extensión a todos los inmigrantes "¡esa ralea!", pesara duramente sobre
una militancia obrera que no es posible que se hubiera asentado al punto de
olvidar este origen inmigrante. Y al mismo tiempo había necesidad de afirmar
la profunda honestidad del preso social, cosa obvia por otra parte. Sigo sin
entender cual es la necesidad de afirmarse en la diferencia. En lugar de destacar
simplemente sus virtudes.
77- La negrita es nuestra. ¿Esta definición de
delito social será jurídica, para diferenciarla del "delito común", o responderá
a una definición del autor? Una cuestión interesante a dilucidar. Sería posible
que nuestros juristas de la época encontraran este término para tipificar
conductas enmarcadas por las leyes represivas recientemente dictadas, leyes
que reprimían delitos inexistentes en la Argentina oligárquica de los `80,
como el "pensar feo", recordemos al respecto la famosa "ley de residencia".
78- Queda claro en la expresión odio de clase,
que esta corriente incorpora plenamente el concepto de clase social. Ver "Los
anarquistas expropiadores" de Osvaldo Bayer, (Legasa, Buenos Aires 1986) donde
se puede encontrar una documentada historia del militante anarquista Miguel
A. Rosigna, que fuera Secretario del Comite Pro-Presos de la FORA.
79¡ ¡Y habían pasado casi ocho años!!.
80 Ver O. Bayer "S. Di Giovanni - El idealista
de la violencia".
81- Es importante destacar, nuevamente, que en
el caso que nos ocupa, el movimiento obrero es más maduro que la industria
que lo origina "Crisis y protesta social"
82- Delich, Francisco, op. cit., pag. 150.