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Algunos comentarios sobre las asambleas barriales.

Ya antes de los sucesos del 19 y 20 de diciembre, y ante el deterioro cada vez más pronunciado de la situación económica e institucional, en algunos barrios de la cuidad de Buenos Aires, los vecinos comenzaron a juntarse, casi espontáneamente en algunas esquinas para compartir inquietudes e instrumentar efectivas formas de protesta. En las dos semanas posteriores a la caída de Fernando De la Rua el fenómeno se multiplicó, surgiendo así alrededor de una veintena de asambleas barriales y una asamblea interbarrial, de reunión semanal, en la cual se coordinan las propuestas de las asambleas barriales y en la que participan una media de 3000 asambleístas autoconvocados de todos los barrios de la ciudad. Hoy, ya hay mas de cincuenta asambleas funcionando tan solo en la ciudad de Buenos Aires, mientras que en el Gran Buenos Aires (cordón urbano que rodea la ciudad, en donde se encuentra la mayor concentración demográfica del país) como en el resto del país comienzan a darse los primeros pasos en este sentido.

Ante este fenómeno de incipiente democracia directa, inédito en la historia de este país, nos es preciso formular algunas consideraciones que surgen tanto de la participación como de la observación de dicho movimiento:

 

Las resoluciones

Quizás un análisis de las resoluciones que tanto de las asambleas barriales como de la interbarrial surgen y se votan, ayudará a comprender mas acerca de este fenómeno novísimo a escala local, que se extiende con gran rapidez.

El hecho de que existan resoluciones contradictorias entre sí, creemos, refleja fielmente el carácter heterogéneo del movimiento asambleario, además de su comprensible inmadurez. Tomando como ejemplo la cuarta asamblea interbarrial, vemos como son votadas al mismo tiempo propuestas de carácter radical como es el caso de: "Que el pueblo gobierne a través de sus asambleas" o el caso de "Anular el artículo 22 de la constitución, que impide al pueblo autogobernarse, pudiendo hacerlo solo a través de sus representantes" con propuestas de carácter moderadas como "Quitarle los poderes extraordinarios al Jefe de gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra", o una anteriormente votada que exigía "Representación de las asambleas barriales en las cámaras legislativas con voz y voto".

También se puede entrever a través de algunas propuestas como ciertos grupos, en especial la CTA (Central de Trabajadores Argentinos), el MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores, en la coalicion Izquierda Unida) y el P.O (Partido Obrero), intentan "dirigir" al movimiento asambleístico por sus cauces. Un ejemplo claro (y patético) de esto es cuando en la quinta asamblea interbarrial se votó afirmativamente por una propuesta que consistía en rodear al Congreso Nacional el 13/02, día en que se discutía si se aprobaba el presupuesto del ejecutivo para el año 2002, y cuando las asambleas se volcaron al Congreso vieron como previamente había sido montado un escenario desde el cual hablaron dirigentes de la CTA. Otros ejemplos salen rápidamente a la luz al revisar las propuestas a votar, notándose como algunas de estas son textuales "reivindicaciones partidarias", como la convocatoria "a una Asamblea Constituyente, libre y soberana", reivindicación del, a esta altura asfixiante, Partido Obrero.

Sin embargo, cabe destacar como algo importante y positivo, que las propuestas que a nuestro entender gozan de más frescura y originalidad surgen casi en su totalidad de los asambleístas no encuadrados en estructuras partidarias o sindicales, o al menos, no "lavados" por dichas estructuras y sus discursos moldeados. Mas no hay que dejar de remarcar el carácter ingenuo de muchas resoluciones, como aquella que propone "que el ocultar información por parte de un medio masivo de comunicación, sea sancionado por el código penal", obviando la esencia misma de formadores del consenso, que estos conglomerados y multimedios representan.

 

En cuanto al papel que el movimiento libertario o anarquista en general juega en estas asambleas, sería difícil marcar una línea de acción generalizada; creemos que incluso, sería innecesario. Muchos de los miembros de estas agrupaciones participan en estas asambleas, y desde algunos grupos, inmediatamente luego de los sucesos del 19 y 20 de diciembre, se intentó positivamente difundir e incentivar en la creación de las asambleas barriales, aún cuando estas eran un fenómeno minúsculo y aislado. Días antes de la caída del presidente De la Rua, se le preguntó en un programa radial a Osvaldo Bayer, un reconocido escritor libertario, sobre quien debía liderar un inminente cambio en la situación política y económica del país. Bayer respondió que "las asambleas deben hacerlo, las asambleas de todos", y esto suscitó un silencio casi burlón y atónito de parte de quien le había hecho la pregunta. Por aquellos días, pocos imaginaban que un movimiento de estas características podría surgir y propagarse con la espontaneidad y la fuerza con la que hoy lo está haciendo. Creemos que como anarquistas debemos defender y enriquecer un recurso y un espacio tan valioso como lo son estas asambleas, para a su vez enriquecernos nosotros con ellas, siempre que se mantengan sus características de horizontalidad, solidaridad, libertad de expresión, respeto por las otras asambleas, autonomía y coordinación en las distintas luchas. Casi sin saberlo, y a veces a pesar de nosotros mismos, estas asambleas levantan desde su inicio, si bien no de palabra, si de hecho, históricas banderas libertarias como lo son el federalismo, la autonomía y la construcción de una alternativa desde abajo hacia arriba. Creemos que es nuestra tarea el impedir que estos principios se pierdan, se distorsionen, o, en el peor de los casos, sean solo eso, principios, y no prácticas concretas.

Queda, por suerte, mucho por aprender, mucho por realizar, por mejorar y mucho por caminar.

Compañer@s de la Biblioteca Popular José Ingenieros, Ciudad de Buenos Aires, 22/02/2002