Mientras Bush da evasivas, Venezuela ofrece ayuda a los pobres de
EEUU.
Jorge Martín –
El Militante
Venezuela fue el primer país que ofreció ayuda a EEUU para
tratar los efectos del huracán Katrina. El miércoles, 31 de agosto,
el presidente venezolano Hugo Chávez anunció que la empresa estatal
venezolana, CITGO Petrolem Corporation, iba a donar un millón de
dólares en concepto de ayuda. “Es una tragedia terrible que están
viviendo nuestros hermanos de Norteamérica”, dijo Chávez. “Tenemos
un batallón de nuestro equipo humanitario Simón Bolívar dispuesto en
caso de que nos autorice a ir allí, si nos dan luz verde”. Ofreció
trabajadores humanitarios y combustible para ayudar. “Estamos
dispuestos a donar combustible para hospitales, transporte público,
todo lo que podamos hacer”.
Pero al mismo tiempo Hugo Chávez criticó profundamente al
presidente estadounidense, G. W. Bush, por la forma en que ha
tratado la crisis del huracán. “Cuando más información nos llega, es
evidente una terrible realidad: que el gobierno no tenía planes de
evacuación”, esto es lo que dijo Chávez. Poniendo palabras a los que
muchos en EEUU deben estar pensando, añadió que Bush “allí en su
rancho, no dijo otra cosa que ¡necesitamos volar’, ni siquiera dijo
cómo, en un estilo de cowboy”. También dijo que la ausencia de una
estrategia clara por parte del gobierno había golpeado más duramente
a los sectores más pobres. “Todos vemos largas filas de personas
desesperadas abandonando esa ciudad en vehículos, aquellos que
tenían vehículos”. Dijo además que las zonas más afectadas se
encontraban entre “algunas de las más pobres de EEUU, la mayoría de
ellos negros”.
En contraste con la falta de acción por parte del gobierno de EEUU,
el gobierno venezolano fue capaz de ayudar a cientos de residentes
de Louisiana. CITGO, una empresa en EEUU que pertenece a la empresa
petrolera venezolana PDVSA, cuenta con una red de refinerías y
gasolineras en EEUU. Una de éstas se encuentra en Lake Charles,
Louisiana, y abrió para albergar y ayudar a unas 2.000 personas de
la región.
Félix Rodríguez, el presidente de PDVSA y CITGO, que estaba
visitando la refinería de Lake Charles, dijo que los fondos de su
donativo irían dirigidos a organizaciones de ayuda en las zonas
afectadas.
Según Venezuelanalaysis.com, fuentes de la embajada venezolana en
Washington DC dijeron que “aparte de los millones de dólares en
ayuda monetaria, Venezuela está ofreciendo dos unidades
hospitalarias móviles, cada una capaz de ayudar a 150 personas, 120
especialistas en operaciones de rescate, 10 plantas purificadoras de
agua, 18 generadores eléctricos de 850 kilowatios cada uno, 20
toneladas de agua embotellada y 50 toneladas de comida enlatada”.
En su declaración Chávez también señaló el contraste entre las
distintas formas en que Cuba y EEUU trataban este tipo de
catástrofes naturales. Aquí podemos ver una vez más las ventajas de
un sistema donde el beneficio privado fue abolido con la revolución
de 1959. Mientras que hay muy pocas víctimas de los huracanes en
Cuba, y los planes de contingencia se organizan adecuadamente, en la
nación más poderosa del planeta miles de personas mueren, la mayoría
podrían vivir hoy si se hubieran adoptado las medidas necesarias.
Chávez además hizo el vínculo entre la ferocidad y la frecuencia de
los recientes huracanes y el calentamiento global, culpando al
capitalismo y criticando a EEUU por negarse a firmar el Protocolo de
Kyoto sobre la reducción de la emisión de gases.
No es de extrañar que la cobertura de esta oferta de ayuda
procedente de Venezuela apenas existiera o fuera inexistente en los
medios de comunicación estadounidenses. La única reacción de la
administración estadounidense fue de un “funcionario anónimo” citado
en el Washington Times diciendo que “no era consciente de la
propuesta de Caracas” pero dijo que las “ofertas no solicitadas
pueden ser contraproducentes”. La administración Bush realmente no
puede aceptar esta oferta de ayuda porque destruiría la imagen que
están intentando dar de Chávez como un dictador maligno.
La oferta de Venezuela llega una semana después de las
declaraciones del predicador fundamentalista de derechas Pat
Robertson, quien en televisión dijo que deberían asesinar a Chávez.
La administración Bush no ha condenado estas declaraciones y no ha
tomado medidas legales contra Pat Robertson. Lo más que han hecho
son las palabras de Rumsfeld cuando dijo que no estaba de acuerdo
con las declaraciones de Robertson, pero que cualquier individuo
privado es libre de decir lo que quiera.
En la última semana Venezuela ha ofrecido gas y combustible baratos
para las comunidades pobres de EEUU, las más afectadas por los
recientes aumentos de los precios del petróleo. “Queremos vender
gasolina y combustible de calefacción directamente a las comunidades
pobres de EEUU”. Chávez explicó que el exorbitante precio del
petróleo está motivado principalmente por la especulación por parte
de las multinacionales e intermediarios, que si ésta se redujera los
precios serían mucho más baratos. Explicó como la gasolina
venezolana es incluso más barata que el agua embotellada y que los
venezolanos pueden llenar sus depósitos por aproximadamente 2
dólares. Según la Embajada de Venezuela en EEUU, más de 1.400
organizaciones (iglesias, organizaciones de caridad, hospitales,
condados) ya han contactado con ellos para enterarse de los detalles
de la oferta.
Esta no es la única oferta que la Venezuela revolucionaria ha hecho
al pueblo de EEUU. Cuando Chávez asistió a la graduación de la
primera promoción de la Escuela Latinoamericana de Medicina en Cuba
(ELAM), también ofreció llevar a decenas de miles de ciudadanos
estadounidenses a Cuba para ser operados de cataratas, extiendo la
“Misión Milagro”, que está tratando a pacientes venezolanos, a
150.000 pobres estadounidenses al año. La oferta también incluía a
formar a miles de doctores en esta escuela ELAM. “Estamos
profundamente preocupados por la pobreza que va en aumento en EEUU”,
estas son las palabras de Chávez.
La actitud del presidente venezolano Hugo Chávez hacia EEUU es muy
clara y ha sido así desde el mismo principio de la revolución
bolivariana: oposición al imperialismo y a los intentos de la
administración estadounidense de derrocar al gobierno elegido
democráticamente de Venezuela, mientras que al mismo tiempo
establece vínculos y solidaridad con la población trabajadora
corriente de EEUU.
Estas ofertas también ayudan a exponer la incapacidad del
capitalismo en EEUU de proporcionar lo básico para su propia
población: cuidado sanitario para todos, ayuda en casos de
emergencia, combustible barato en el invierno, etc., Este es un
nuevo argumento contra aquellos que dicen que la Revolución
Bolivariana en Venezuela debe proceder con cautela, que no debe
provocar al imperialismo, etc., En realidad, la mejor defensa contra
el imperialismo es tomar medidas como estas que demuestran a los
trabajadores normales de EEUU qué se puede hacer y les hará pensar
en qué timo de gobierno tienen: uno que ponen la guerra y el
beneficio privado antes que las necesidades básicas de la población
o uno que invierte los recursos naturales del país para mejorar la
vida de las personas.
Este ejemplo sería aún más poderoso si la revolución venezolana se
completara y toda la economía fuera puesta bajo el control
democrático de los trabajadores, la única forma en que la revolución
bolivariana puede triunfar.
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