
“Cada pueblo será libre a su modo y disfrutará de soberanía según la voluntad de su conciencia"
Simón Bolívar.
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Manifiesto Constitutivo Al igual que otros pueblos de América Latina, las amplias mayorías sociales de Venezuela han padecido durante décadas una política sistemática de explotación, exclusión y opresión, generado por un régimen político y un sistema económico erigido para el servicio de unas privilegiadas minorías nacionales y transnacionales. Sin embargo, en el año 1998, con la victoria electoral de Hugo Chávez, se inicia en Venezuela un proceso de transformación política, económica, social y cultural, conocido como la Revolución Bolivariana. Un movimiento popular, pacífico y democrático, que tras haberse visto sometido a siete procesos distintos, entre electorales y plebiscitarios, ha encontrado en las bases populares su única fuerza legitimadora y, en consecuencia, se ha afirmado como la expresión de la lucha histórica por una sociedad más justa, más igualitaria, más democrática y más participativa. Asentada sobre las bases políticas de la Constitución Bolivariana de 1999, discutida y decidida por amplia mayoría en referendum, la Revolución Bolivariana se instituyó en un muro de contención a la concepción dominante que pretende imponer al neoliberalismo económico sobre los modos de organización de la vida social de los diversos pueblos y culturas. Así, con base a principios que se articulan con la restitución del papel del Estado en el desarrollo económico y su orientación, con la preponderancia de la participación popular en el ejercicio democrático y con en el carácter social de la propiedad, fueron detenidos los procesos de desnacionalización y privatización de las empresas básicas estratégicas -petróleo, aluminio, hierro, hidroeléctricas, entre otras-, y de los servicios públicos fundamentales de educación y salud. Con el proceso bolivariano venezolano se han ido implementando una serie de políticas de carácter socio-educativas y socio-productivas, las que estructurándose sobre la base de la participación popular protagónica, apuntan a la inclusión social y a la instauración de la economía social y solidaria. Durante estos años se ha podido observar cómo en Venezuela, con la Revolución Bolivariana, decenas de miles de personas de los sectores tradicionalmente excluidos han recibido por primera vez en la historia la atención médica gratuita, y millones de ellas han recuperado la posibilidad de iniciar o continuar sus estudios en los distintos niveles educacionales. Asimismo, los pueblos indígenas, que durante siglos han padecido el genocidio y etnocidios sistemáticos, el racismo y la apropiación violenta de sus territorios, han logrado restituir sus derechos y hacer respetar sus tradiciones culturales. Las reivindicaciones de las mujeres se han convertido en objeto prioritario, introduciéndose una perspectiva de género en todos los programas del Estado que se están desarrollando, siendo la creación del Banco de la Mujer -BanMujer- uno de los ejemplos más referenciales, ya que con una visión integral desde el género se apoya con asistencia crediticia y técnica a aquellas mujeres que forman cooperativas y otras unidades económicas asociativas para superar la pobreza. Igualmente, se ha iniciado un proceso de transformación de la estructura agraria y la tenencia de la tierra, gestándose una redistribución entre campesinos pobres, en la que se le ha dado preponderancia a las jefas de hogar y se ha privilegiado la propiedad colectiva sobre la individual. La Revolución Bolivariana ha sido colocada en el punto de mira del imperialismo norteamericano y sus aliados en el mundo y ha provocado violentas reacciones de la oligarquía venezolana que ha visto amenazados sus privilegios. Apoyados e impulsados por gobiernos extranjeros, por intereses transnacionales y por las multinacionales de la comunicación, no han dejado de conspirar, tanto dentro como fuera de Venezuela, contra la legalidad constitucional de la que legítimamente se ha dotado el pueblo venezolano. A raíz de la promulgación, en el año 2001, de las cuarenta y nueve leyes que establecen el marco legal para las transformaciones económicas -entre otras la de tierra, pesca, hidrocarburos, cooperativas y micro financiamientos-, la oligarquía nacional venezolana aliada con los poderes económicos trasnacionales, ha emprendido feroces ataques contra el proceso bolivariano: golpe de estado fascista el 11 de abril del año 2002, sabotaje petrolero en diciembre del mismo año, campaña de desinformación y difamación sistemática, golpe institucional, contratación de sicarios para asesinatos selectivos de líderes campesinos y sociales y otras prácticas desestabilizadoras. En rechazo a la agenda de violencia que los sectores reaccionarios han pretendido imponer, a cada uno de esos actos perturbadores ha respondido pacíficamente el pueblo organizado, convirtiéndolos en victorias populares. Ligada a la historia de lucha y resistencia de los pueblos, la Revolución Bolivariana ha confirmado que sólo con la organización, movilización y unidad del pueblo es posible un auténtico proceso de transformación económica, social, política y cultural; y es por eso que los sectores tradicionalmente excluidos, entre los que se encuentran las mujeres y las minorías étnicas, están haciendo posible que sus reivindicaciones históricas sean cumplidas. Comprendiendo la significación de lo que hoy ocurre en Venezuela y su impacto en la correlación de las fuerzas a nivel mundial, es por lo que más de una veintena de organizaciones sociales catalanas así como personas a título individual, manifestamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y su Revolución Bolivariana, y decidimos constituirnos en Assemblea Bolivariana de Catalunya de Solidaritat amb el Poble de Veneçuela, con el firme compromiso de aunar nuestros esfuerzos: Para brindar apoyo a la Revolución Bolivariana, tanto en los retos electorales como de cualquier otro tipo que enfrente en el futuro; Para romper el cerco mediático, desenmascarar la campaña de mentiras y explicar al pueblo catalán lo que realmente está sucediendo en Venezuela; Para denunciar las políticas de injerencia de los poderes económicos y políticos del Estado español, así como para presionar a los gobiernos de Catalunya y de España para que adopten una política de respeto a las decisiones del pueblo venezolano; Para promover que la voz de la Venezuela Bolivariana se abra camino en los sectores del movimiento sindical, estudiantil, de mujeres, inmigrantes, vecinal y ciudadano; y, en definitiva, para movilizar nuestra sociedad en solidaridad con una lucha que consideramos propia. Barcelona, Julio de 2004 La Assemblea se ha constituido por diversas personas a título individual y miembros de los siguientes colectivos y /o organizaciones: Associació Catalana de Brigadistes a Nicaragua, Associació d'Estudiants Progressistes (AEP), Ateneu Popular “la Maketa”, Brigada Simón Bolívar- CJC, Can Masdeu, Casa de Nicaragua, Càtedra de la UNESCO-UPC, Círculo Bolivariano de Huelga Mundial de Mujeres - Estado Español, Col•lectiu Bolivarià Cayapa de Solidaritat amb el Poble de Veneçuela, Col•lectiu de Joves Comunistes –Joventut Comunista, Colectivo Bolivariano de Barcelona, Defensem Cuba de l’Hospitalet, El Militante, En Defensa del Marxisme, Entrepobles, Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), EUiA Bages-Berguedà, Fundació Pau i Solidaritat –CCOO, Joves Comunistes PSUC-viu, Llactacaru, Partit Comunista del Poble de Catalunya, Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC-viu), Revista El Viejo Topo, Revista Mientras Tanto. |