
Cada pueblo será libre a su modo y disfrutará de soberanía según la voluntad de su conciencia"
Simón Bolívar.
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Luis Britto García, narrador, dramaturgo, ensayista, columnista
de opinión, autor de cerca de medio centenar de títulos entre los cuales
destacan Rajatabla (Premio casa de las Américas mención Novela 1979) La
misa del esclavo (Premio latinoamericano de Dramaturgia Andrés Bello 1977)
La Opera Salsa (1996) Golpe de Gracia, La Novela Pirata, y Demonios del
Mar: piratas y corsarios en Venezuela 1528-1727 (Premio Municipal de
Ensayo). Su investigación en dos volúmenes La mascara del Poder: del
Gendarme necesario al Demócrata Necesario y El poder sin la máscara: de la
concertación Populista a la Explosión Social (Premio a la investigación en
ciencias sociales de la Asociación de profesores de la UCV) ha devenido un
clásico pionero en el análisis del discurso político venezolano. Por el
conjunto de su obra le fue conferido el Premio Nacional de Literatura. Un libro necesario para enfrentar el futuro Hace unos meses me comentaba un académico venezolano que un periodista
extranjero le preguntaba si existía libertad de expresión en su país
insinuado así su crítica al presidente Hugo Chávez, el académico le
respondió: “No, no la hay, la han secuestrado los medios de comunicación”.
En Venezuela se ha acentuado hasta la exageración lo que nos puede suceder
con la liberad de expresión y el derecho a la información en los países
bajo regímenes de democracia representativa y economía de mercado: su
secuestro por las elites mediáticas al servicio de una oligarquía
empresarial local y un conglomerado de multinacionales extranjeras. Ese secuestro alcanzó el grado de golpe de Estado el 11 de abril del
año 2002 con la complacencia de países “ardorosos defensores de la
libertad de expresión” como España o Estados Unidos. Esos días, como bien
documenta este libro del Premio Nacional de Literatura Luis Britto García,
los medios llamaron a la insurrección contra el presidente y el orden
constitucional, los militares sublevados se convirtieron en protagonistas
de las noticias y los primeros muertos de las manifestaciones, a pesar de
ser partidarios del presidente, fueron cargados sobre las espaldas de Hugo
Chávez. Como ejemplo este extracto del editorial del 13 de abril de uno de
los periódicos de mayor tirada, El Nacional, desempolvado en esta obra:
“ha hecho bien el nuevo presidente Pedro Carmona Estanga en prescindir, de
un plumazo, de estos esperpentos institucionales, devaluados ética y
moralmente por la escasa gallardía con que sus representantes ejercieron
el cargo”. En las televisiones algo similar: “Así como las televisoras privadas
hacen aparecer una realidad que no existe –inflan concentraciones
oposicionistas, convierte en paro total un cierre patronal parcial,
inventan la renuncia de un Presidente que no ha renunciado- también
desaparecen la realidad que existe”, afirma Britto. Así cuando el pueblo
se rebela contra el golpe, “durante esa noche y el día siguiente, los
canales comerciales, sólo exhiben películas, dibujos animados, eventos
deportivos enlatadas”. El método se mantiene todavía hoy, la noche del día
15 de agosto, noche del referéndum revocatorio que ganaría Chávez, tras la
conexión obligada para el anuncio de su victoria con el Consejo Nacional
Electoral, las televisiones comenzaron a emitir teleseries
norteamericanas. La obra también ayuda a clarificar las muertes de Puente Llaguno, esa
obra magna de manipulación informativa desenmascarada posteriormente en
papel, en sonidos y en imágenes. Porque como bien dice Britto, “no aclaran
jamás los autores de esos titulares prefabricados por qué las emboscadas
chavistas causan siempre víctimas bolivarianas”. El resultado del panorama
informativo es “el intento de sustituir la democracia por un nuevo modelo
político, en el cual los mediadores son suplantadas por los medios”, según
el autor. Lo que no sé es si Luis Britto es consciente de que ese es el
modelo ya dominante en Venezuela y fuera, lo que sucede es que allí ha
llegado hasta la caricatura. Vale la pena reproducir los “profundos cambios hacia la mediocracia que se van produciendo en la sociedad que conocemos”: “- En la democracia, la justicia la imparten los jueces y los tribunales; en la mediocracia, son los medios los que absuelven y condena. - En la democracia, la verdad surge de los hechos y el análisis; en la mediocracia, la verdad la tiene el que muestre más vídeos. - En la justicia de la democracia, el acusado tiene derecho a un defensor y es inocente hasta que se pruebe lo contrario; en la mediocracia, la imagen es acusadora, prueba y verdugo, y la condena es irreparable e inapelable. - A la democracia la defienden (o la deberían defender) la OEA, la ONU, Human Rights Watch y Amnistía Internacional; a la mediocracia la defiende la WAN, la SIP y la AIR. - En la democracia, los líderes son construidos a punta de obras y valores, en la mediocracia son construidos por asesores de imagen. - En la democracia, los líderes van a las comunidades; en la mediocracia, van a los programas de opinión. - En la democracia, los medios dicen lo que los ciudadanos piensan; en la mediocracia, los ciudadanos dicen lo que los medios piensan. - Para la democracia, los individuos son ciudadanos; para la meidocracia, son audiencias. - En la democracia se valoran los contenidos, en la mediocracia, los titulares. - En la democracia la información es una cosa, la opinión es otra y la propaganda es otra; en la mediocracia no hay fronteras. - Para la democracia una masacre es un hecho luctuoso; para la mediocracia, es un espectáculo iteractivo, una telenovela por entregas. - En la democracia, los periodistas van tras los personajes; en la mediocracia, los personajes persiguen a los periodistas. - En la democracia, un golpe toma Miraflores (palacio presidencial); en la mediocracia toma una señal de televisión. - En la democracia, un golpe puede ser incrumento; en la mediocracia, es televisivo... “ (Pablo Antillano: “La mediocracia”) El autor de estas reflexiones dejó de tener cobertura por los medios de comunicación a principios del 2003, varios meses después de escribir esto. Supongo que muchos no venezolanos habrán visto reflejados en estas líneas los sistemas políticos imperantes en sus países. Es una de las tantas cosas que nos ha enseñado Venezuela al mundo. El lector encontrara en “Venezuela golpeada. Mediocracia contra
democracia” decenas de ejemplos de los infames métodos utilizados por los
medios venezolanos para engañar, enfrentar a los ciudadanos con resultados
de decenas de muertos, intentar derrocar gobiernos e imputar las masacres
a personas inocentes. Se suele decir de muchos libros que son
imprescindibles, este creo que es necesario. Los venezolanos y el mundo
entero deben conocer el monstruo que se está creando en occidente, un
monstruo que amenaza con adueñarse de todos los poderes, que no permite
control alguno y que sólo responde a los intereses del dinero y de las
grandes potencias. Conocer sus trampas y métodos es el primer paso para
enfrentarlo. |