
“Cada pueblo será libre a su modo y disfrutará de soberanía según la voluntad de su conciencia"
Simón Bolívar.
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Diez años de Rebelión en la Red En septiembre de 1996 se presentaba en un pequeño espacio de la Fiesta del PCE Rebelión.org, un proyecto de agencia de noticias que pretendía nutrir de información a los medios alternativos. Diez años después el diario digital Rebelión se ha convertido en un referente de la información crítica y alternativa a los mass media en la Red, así como una de las más consultadas. Su coordinador, Pascual Serrano, también asesor editorial de Telesur —televisión impulsada, entre otros, por el Gobierno del venezolano Hugo Chávez—, explica en esta entrevista sus orígenes y desarrollo. - En los inicios de Rebelión, ¿con qué objetivo nace? ¿Qué tipo de publicación era en el momento de su creación? - Lo que ahora parece muy evidente para todo el mundo hace diez años no lo era. Al principio, la idea era crear una agencia de prensa alternativa dirigida fundamentalmente a radios libres, televisiones comunitarias y medios alternativos en general. En aquella época, hace diez años, las páginas web apenas si estaban desarrolladas y no preveíamos lo que iba a pasar en los años siguientes con este medio, así que tampoco nos imaginábamos en qué tipo de medio se acabaría convirtiendo Rebelión. - ¿Cuáles fueron los momentos clave o decisivos que determinaron el rumbo que iba a tomar? - Sin duda, un momento clave es cuando se dispara el uso de Internet y de las páginas web. No pensábamos que iba a ser un medio de uso habitual y pronto lo empezó a ser. Es precisamente el momento de la revolución de las páginas web como fuente de información. También veíamos que cuantas más noticias publicábamos en la web más gente entraba. Al principio no pensábamos que tendría carácter diario, aunque la entrada cada vez más masiva de lectores nos fue haciendo cambiar de idea hasta el año 2004, cuando pasa a ser definitivamente un boletín diario. Antes funcionaba como una agencia normal de noticias; es decir, que se actualizaba a cualquier hora, en el momento en que nos llegaba la información. La noticia aguantaba dos días y luego iba al archivo para hacer posible una renovación continua de los contenidos. Con el tiempo, decidimos establecer el formato diario, y cada día se programan los contenidos que van a publicarse. A las siete de la mañana aparecen visibles al público y a las 9 cerramos la portada, aunque se puede volver a abrir después si hay algo importante. - Del equipo que inicialmente impulsó el proyecto, ¿cuántos quedan hoy? - Hace diez años, cuando presentamos el proyecto, éramos 6 o 7 personas, de las cuales quedamos sólo dos: yo y el informático. Actualmente somos entre 13 y 14 personas coordinando los contenidos. - ¿Cómo funciona la redacción? ¿Quién y cómo se decide lo que se publica en cada momento? - Para empezar, cada uno tiene una o varias secciones y se responsabiliza de mantenerlas nutridas a partir de los correos de los autores; mantener un nivel de actualización constante. Por otro lado, hay mecanismos transversales para darle cohesión, como la posibilidad de que todo el mundo tenga permiso para poner noticias en secciones que no son las suyas, o que se pueda pedir que se retire una noticia en una sección que no es la suya vía referéndum (a través del Skype). En estos casos, en 24 horas se suele tomar la decisión. - Políticamente hablando, ¿en qué aguas os movéis? ¿Qué límites os habéis establecido, implícita o explícitamente, a la hora de publicar una información? - Yo soy de los que no quiero que se publiquen las miserias y peleas estériles de los partidos y organizaciones, así que procuramos no hacerlo. Miserias políticas que son más de la mitad de las polémicas que nos llegan de la izquierda en este país. Por otro lado, hemos intentado ser plurales en temas como el Líbano y Yugoslavia, por ejemplo, publicando todas las posturas. Entre las personas que hay dentro hay socialdemócratas, estalinistas y trotskistas. Lo que sí pedimos en general es una buena formación cultural para poder valorar la calidad de los textos. También rige el principio de que no se publica aquello con lo que yo estoy de acuerdo sino lo que creo que se debe difundir. Es un error concebir un medio alternativo como un lugar para difundir tu ideario. Yo publico cosas en Rebelión que no comparto. Intentamos dar una visión amplia de lo que es la izquierda. - ¿Qué control tenéis sobre los lectores que entran a Rebelión? De cantidad, por zonas geográficas... - Yo estimo que los lectores españoles serán alrededor del 40% de total, después pueden estar EEUU, México, Argentina, Venezuela y Cuba. También nos encontramos con datos muy peculiares de sitios muy remotos donde hay un buen número de lectores, como Bangladesh. - ¿Crees que el perfil del lector es el de alguien ya politizado, convencido de la perspectiva crítica de vuestras informaciones? - En general, nuestros lectores son gente bastante ideologizada y politizada. Eso, que en principio se podría considerar negativo, no es ni lo uno ni lo otro. Hay muchos otros medios que no están tan politizados como nosotros a los que acudir. Además, estos sectores politizados ejercen de líderes de opinión en diversos ámbitos (profesores, trabajadores sociales, etcétera). Un medio masivo nunca lo podremos ser porque nada que ocupe cinco páginas puede serlo en este país, como son los artículos de James Petras. - Como medio de comunicación ¿qué puertas te abriría estar acreditado como Rebelión? - La verdad es que te cierra más puertas de las que te abre, y además no hacemos calle. Nos dedicamos a coordinar los contenidos de las diferentes secciones. Sí te abre las puertas cuando yo voy a unas jornadas o algún otro espacio representando a Rebelión. Intentamos estar en varios foros internacionales como medio para que se reconozca nuestro trabajo. Internacionalmente se nos va reconociendo el prestigio cada vez más, pero lo perdemos más en lo local. Recientemente nos invitaron a unas jornadas estudiantiles en Seúl, donde habían representados bastantes medios de comunicación alternativa. Algo curioso y muy bonito. - ¿Como ves el panorama de prensa alternativa en España? ¿Es Internet la mejor baza a jugar? - Internet tiene una gran ventaja por los escasos medios técnicos y económicos que requiere. Pero ese no debería ser el modelo a generalizar de derecho a la información del ciudadano. Los diarios escritos deben seguir existiendo, como el diario La Jornada en México, que es un buen ejemplo a estudiar. Por otro lado, las organizaciones políticas han sido incapaces de impulsar un proyecto serio porque tienen demasiadas incompatibilidades las unas con las otras. Mundo Obrero, por ejemplo, no va a saber evitar ni superar los conflictos internos de IU, y eso lo relega como medio de información. - Y los mass media… ¿los damos por perdidos o todavía se puede trabajar desde dentro aprovechando las denominadas ‘grietas’ del sistema? - Un gran problema de los mass media es que los periodistas en general todavía no entendemos la responsabilidad social de tener que cumplir con un periodismo decente además de con la dirección del medio. El periodista tiene que subsistir, pero también debe tener responsabilidad social, como el compromiso de un militante con su partido. Nosotros, como Rebelión, tenemos una relación estrictamente personal con algunos periodistas, pero no con los medios, y más con El Mundo que con El País. Y es que estos medios están haciendo negocio; necesitan anunciar a Endesa y Repsol, rendir cuentas al BBVA. No existe ninguna posibilidad de regeneración de estos medios de comunicación. Yo creo que esa gente maja de los mass media, con los que tenemos relación, debe de existir. Hay gente decente que de vez en cuando puede colar algo, y la prueba es que en Rebelión salen todos los días noticias publicadas en estos medios que he dicho que son indecentes. Lo normal es que ese periodista sea amigo nuestro que nos envía el artículo en cuestión. Pero en general no hay ninguna posibilidad de esperar una información válida. - Cuba ha sido siempre un claro referente para Rebelión. ¿Los procesos iniciados en Venezuela y Bolivia por Hugo Chávez y Evo Morales, respectivamente, han representado una aumento de las entradas en la web? ¿Qué acontecimientos han suscitado un aumentado de vuestro número de lectores? - Una de las cosas que me he dado cuenta en Rebelión es de que teníamos que informar de los temas que los demás no informaban, o informaban a medias, como el Tsunami, el Katrina… Hablar de lo que los demás ocultan. La información en torno a estos temas que generan tanta expectación publicada en los grandes medios de comunicación no satisface a la población. La gente no se cree o no les basta lo que dicen los mass media, por eso hemos visto que recurren a medios alternativos. Así, en momentos clave como el 11-S, el golpe en Venezuela, el triunfo de Evo Morales en Bolivia o la enfermedad de Fidel Castro muchas personas han recurrido a Rebelión y se han quedado como lectores habituales. También hemos sido un referente, por ejemplo, en la defensa de la Venezuela de Chávez, cuyo proceso nosotros defendíamos claramente desde abril de 2002, cuando mucha gente todavía no lo tenía claro. También durante los disturbios que derrocaron a Aristide en Haití lo fuimos. La izquierda tenía una ‘empanada’ importante, ya que no sabía quienes eran los suyos. Nosotros manejamos por primera vez la información a través de una amiga de la esposa de Aristide, que nos cuenta cómo sale Aristide encañonado y nos informa de lo que pasa realmente en el país. Entonces aparecen medios alternativos en EEUU que empiezan a decir la verdad. Es cierto que había una izquierda, pero fue desplazada finalmente por los militares controlados desde EEUU. En esos momentos te das cuenta de que eres un referente, y tienes la responsabilidad de decir qué papel está jugando cada uno. - Para acabar, ¿cuál es tu función como asesor en Telesur y en qué momento se encuentra este proyecto, impulsado por el Gobierno de Chávez? - Yo soy asesor editorial de Telesur y mi función es orientar a primera hora de la mañana sobre la situación internacional, fundamentalmente de todo lo que no es América Latina. Para ello, le hago un repaso a las principales agencias de noticias. También me dedico a proponer analistas para comentar ciertas noticias, y ahí Rebelión juega un papel importante, ya que conocemos a todos los analistas de izquierda de habla hispana. Voy a Caracas con cierta regularidad y suelo dar talleres a los redactores sobre los principios y la línea editorial o determinadas coyunturas o conflictos internacionales cuyo contexto o antecedentes hay que conocer. Pero no sólo enseño, también yo aprendo mucho de ellos, del lenguaje de la televisión, de la complejidad para organizarse. Ahora también estoy participando en la preparación del libro de estilo de Telesur. Es un trabajo muy interesante porque deberá ser diferente a cualquier otro libro de los ya existentes. Incluso también propongo algún documental. Como ves hago de todo. POSIBLES DESTACADOS Es un error concebir un medio alternativo como un lugar para difundir tu ideario. Yo publico cosas en Rebelión que no comparto. Intentamos dar una visión amplia de lo que es la izquierda. Un medio masivo nunca lo podremos ser porque nada que ocupe cinco páginas puede serlo en este país, como son los artículos de James Petras. Internet tiene una gran ventaja por los escasos medios que requiere. Pero ese no debería ser el modelo a generalizar y los diarios escritos deben seguir existiendo, como La Jornada en México, que es un buen ejemplo a estudiar. La información publicada en los mass media en torno a temas que generan tanta expectación como el Katrina o el Tsunami no satisface a los lectores. No se creen o no les basta lo que dicen estos medios., por eso recurren a medios alternativos. En momentos clave como el 11-S, el golpe en Venezuela, el triunfo de Evo Morales en Bolivia o la enfermedad de Fidel Castro muchas personas han recurrido a Rebelión y se han quedado como lectores habituales. |