
“Cada pueblo será libre a su modo y disfrutará de soberanía según la voluntad de su conciencia"
Simón Bolívar.
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Entrevista a Edgar Pérez, PROYECTO NUESTRA AMÉRICA “LA REVOLUCIÓN LA HACEN LOS PUEBLOS ASUMIENDO LA CONSTRUCCIÓN DESDE SU COTIDIANEIDAD” Lucas Marco, Caracas Introducción: En el barrio de La Vega de la ciudad de Caracas, la lucha social y política desde la base se produce desde mucho antes de la llegada del gobierno revolucionario de Chávez el 1998. A parte de la influencia del pensamiento de Bolívar y del pensamiento marxista encontramos que también existe el pensamiento libertario en este proceso de transformación social que está experimentando Venezuela. En esta entrevista conversamos con Edgar Pérez, conocido como el Gordo Edgar, una persona clave en las luchas comunitarias de La Vega, sobre la situación actual del proceso y sobre la relación entre la comunidad y el Estado en esta revolución del siglo XXI. Destacados: “Hemos de generar una política diferente, una nueva cultura política” “Me ha tocado defender este Estado porque soy un libertario en el contexto del Caribe, me sitúo dentro de mi realidad” “Los proyectos sociales del gobierno son la demanda histórica del movimiento popular” LM: Venezuela entra en una etapa de consolidación después del referéndum del pasado agosto de 2004, en la que Chávez ha propuesto la construcción del socialismo del siglo XXI. ¿Qué opinas de esta propuesta y del camino que está tomando el proceso?
EP: Es cierto que después del referéndum, el gobierno se ha consolidado mucho más. Y se ha comenzado a debatir sobre el socialismo, que para mi es un debate muy importante. Creemos que este socialismo hay que construirlo de nuevo, porque el socialismo real que se vivió en Europa finalmente fracasó. Al pasar el tiempo nos dimos cuenta que nos vendieron un socialismo que no fue, que simplemente existió un capitalismo de estado que generó cosas positivas y negativas. Ante esta derrota, tenemos que analizar qué está sucediendo y cómo retomar el camino. A este lado del mundo, como pachamericanos planteamos que tenemos que volver a construir este concepto. También hay que discutir qué perspectiva tomamos desde las comunidades, ya que desde el estado se puede tener una perspectiva que será totalmente diferente de la que nosotros vemos en nuestra construcción diaria. En esta revolución, después de la consolidación del gobierno, hay peligros que siempre han estado latentes puesto que ahora se está consolidando la derecha del partido del gobierno (Movimiento V República), además de la burocracia. Creemos que estos son los enemigos fundamentales de la revolución, y creemos que no hay revolución desde el gobierno. El gobierno ayuda y hace propuestas, pero la revolución la hacen los pueblos asumiendo la construcción desde la cotidianidad. Aquí tenemos que profundizar este aspecto porque las instituciones que teníamos hasta ahora no se pueden transformar. Son instituciones burguesas creadas para no dar respuestas al pueblo y no están a la altura del proceso que estamos viviendo. Tenemos que generar una forma política diferente, una nueva forma de cultura política. Para nosotros la política es la salud, la educación y todo este tipo de cosas. Creemos que hay que construir las líneas políticas desde la comunidad. Sabemos que ningún estado se autodestruye, sino que más bien se auto-consolida; por tanto pensamos que tenemos que auto-organizarnos para destruir este Estado.
LM: ¿Como se articula vuestro trabajo desde las bases de los barrios? ¿Cuál ha sido el impacto de las misiones en las comunidades?
EP: Con respecto a la articulación, hemos visto que el movimiento popular es mayoritario, pero como que esta mayoría no está articulada, no podemos desarrollar una política más contundente, pero lo estamos intentando. Formo parte del Proyecto Nuestra América, que es un movimiento de movimientos. No queremos construir un partido o seguir hablando de la vanguardia única en la que no creemos, ya que después de la caída del socialismo real, nos dimos cuenta que esta vanguardia única se había convertido en una nueva casta social que entró a dominar. Hablamos de vanguardia colectiva, del trabajo que se está generando desde las comunidades. Somos una tendencia mayoritaria, no pertenecemos a partidos pero tenemos criterios políticos e ideológicos bien claros. Nuestro trabajo colectivo se basa también en la lucha por una sociedad más equitativa y más justa. Sobre las misiones hay que dejar una cosa clara: los proyectos sociales del gobierno son la demanda histórica del movimiento popular. Nos parece muy bien tener un Mercal (distribución de alimentos básicos en las comunidades a precios populares impulsada por el gobierno), un Barrio Adentro, las misiones educativas – Robinson, Rivas, Universidad Bolivariana,… etc. No obstante creemos que con ello no basta, hemos de luchar por cambiar nuestro país. Hay un acceso a la educación pero tenemos que revisar qué tipo de educación se está dando, si es realmente libertaria y revolucionaria, o por el contrario se trata de enseñar a la gente a leer y escribir para ir al gran mercado del trabajo a ser explotados. Creemos que hay que formar a la gente para la libertad; la educación ha de dar un pensamiento libertario para que la gente se emancipe y pueda cambiar su situación. LM: ¿Cual es la relación que tienen con el Estado y las instituciones?
EP: Hay muy poca relación. Nosotros hacemos programas, acudimos al Estado para que nos transfiera los recursos, pero intentamos reducir cada vez más nuestra relación con el Estado. Se trata de no tener dependencia. En un primer momento tenemos que hacer cogestión entre el Estado y las comunidades, pero la idea es cómo lo transformamos en autogestión. Eso nos permite tener independencia política.
LM: ¿Cuales son actualmente vuestras críticas hacia el proceso y hacia las instituciones?
EP: Criticamos como se hizo la toma de decisiones. En la cuestión electoral continua funcionando el clientelismo y el partidismo. Eso ha comportado un gran desánimo, ya que la gente que se ha impuesto no está al lado del pueblo; es el caso de gobernadores, alcaldes, concejales, juntas parroquiales, etc. La gente ha ido a votar porque creen en el presidente, que es el único que pienso que tiene el apoyo total de la población. Creemos que con la organización cambiaremos todo este tipo de cosas para que los elegidos sean sujetos que salgan realmente de una dinámica asamblearia y democrática de las comunidades.
LM: ¿Como se desarroyó el pensamiento libertario en Venezuela?
EP: El pensamiento libertario tuvo cierta importancia en su momento, como lo tuvo también el pensamiento marxista. Aquí en Venezuela, después de la Guerra Civil española vino mucha gente de aquellas latitudes y fue cuando se crearon los primeros sindicatos latinoamericanos, e incluso norteamericanos. Los mártires de Chicago son mártires del anarquismo, en Argentina organizaron los sindicatos con mucha fuerza. Pasando por Chile, Venezuela, sucede que las primeras experiencias sindicales las proponen estos compañeros. Hay una derrota del pensamiento libertario después de la Guerra Civil española; a pesar del gran avance, hay una derrota por la traición de una parte de los marxistas y por no tener muchas cosas claras. Cualquier método de análisis de un libertario es un método de análisis marxista. Ahora bien, otra cosa es que no estemos de acuerdo con la metodología y con la concepción final. Aquí hay ciertos grupos que se mueven bajo estos criterios y que hoy día, después de la caída del socialismo real, cobran más actualidad. La concepción de partido único de vanguardia fracasó. Yo no creo en el Estado como tal, pero me ha tocado defender este Estado porque soy un libertario en el contexto del Caribe y me sitúo dentro de mi realidad. No puedo ser dogmático; el dogmatismo que tuvieron los marxistas también lo tuvieron los anarquistas, y fue muy malo querer exportar esta visión del mundo a todas partes. Tenemos que construir nuestra propia visión libertaria porque tenemos una dinámica cultural totalmente diferente de Europa. En Europa se habla del proletariado como sujeto de la Revolución, pero aquí no se puede hablar de proletariado porque Venezuela dependía del cacao y del café, y después de la renta petrolera; aquí no hay desarrollo industrial como a diferencia de los países europeos. Aquí, en Venezuela, el sujeto activo de la revolución es otra cosa; te lo encuentras en la comunidad donde hay todos los desposeídos. Por otro lado vemos los planteamientos de algunos pensadores marxistas críticos se ajustan mucho más a la realidad, como Gramsci o Rosa Luxemburg, que en algún momento fueron condenados como revisionistas o traidores por la visión que se tenía del marxismo. Hoy en día reivindicamos que toda esta filosofía y estos pensadores tienen cosas buenas y cosas malas. Tanto en el marxismo como en el anarquismo hay cosas que no funcionan, se tiene que hacer una revisión. Rosa Luxemburg, Gramsci, con la lucha contra-hegemónica, nos han servido para hacer un análisis más profundo de la historia enraizada en la comunidad. |