El presente escrito es la transcripción íntegra de una entrevista realizada a varias personas del Colectivo Paideia, entre ellas la compañera recientemente fallecida Josefa Martín Luengo, y publicada parcialmente en el periódico “Molotov” (nº 34, abril de 2003).
Con este escrito pretendemos rendir un modesto homenaje a una mujer que desarrolló una trayectoria vital ejemplar, de compromiso y lucha en defensa de la anarquía y la felicidad para todas y todos, desde la Escuela Libre Paideia.
Tu ejemplo y obra es fuente de inspiración para nuestra lucha.
Que la tierra te sea leve, compañera. Descansa en paz. ¿Cómo surgió Paideia?
Surge después de la muerte de Franco, en el año 75, en Fresnedal de la Sierra, como una alternativa de libertad, en una escuela hogar, que fue frustrado por la Administración y luego, después de vivir una serie de años con un bloqueo y una persecución administrativa, y ante la imposibilidad de seguir con un proyecto libre en una escuela estatal, un grupo de gente decidimos montar una escuela paralela, que la autogestionásemos entre la gente que la componíamos y que tuviésemos total independencia y libertad para hacer el proyecto que nos diese la gana. Y así empieza Paideia, hace 25 años.
¿Cómo se organiza la escuela?
La escuela se organiza de forma asamblearia. Lo primero que se hace cuando se inicia el curso o un trimestre es convocar la asamblea y ahí es donde se reparte todo lo que hayque hacer para vivir durante un curso. Se autogestiona la escuela. El colectivo educativo lanza unas propuestas, basadas en una planificación previa. Luego las criaturas eligen todo: sus grupos, sus clases, sus talleres, quién va a hacer los trabajos de cocina... se organiza todo, para un tiempo determinado, un mes o tres meses, y luego eso se va cambiando a través de nuevas asambleas. Se funciona a través de lo que se acuerde en la asamblea.
¿Cómo se financia la escuela?
Por una parte por las aportaciones de los padres y de las madres y por otra por las personas que forman parte del colectivo, pero que trabajan fuera de la escuela y aportan parte de su sueldo a Paideia. Con ese dinero se cubren los gastos y lo restante se divide entre las cinco personas que trabajan en Paideia a tiempo completo (mañana y tarde).
Además, si la familia no puede aportar la cuota no es necesario que la paguen. En otros casos existen padres y madres con una mejor situación económica que aportan una cuota de solidaridad. Hay flexibilidad en este sentido.También tenemos, por ejemplo, un padre que nos surte de alimentos cada mes y otros grupos, como Mujeres Libres de Madrid, que nos mandan materiales o compañeros de Barcelona que también mandan sus aportaciones de colaboración.
Naturalmente, las personas que trabajan en Paideia cobran muy poco.
¿Nunca habéis tenido algún tipo de “ayuda” o subvención por parte de la Administración?
No. Quien da, algo te pide a cambio, y a parte que sería una incongruencia ir en contra del Estado y financiarte por él.
Algunas personas del Colectivo Paideia trabajan por las mañanas en centros de educación públicos, ¿qué opinión tienen de la enseñanza pública? ¿Consideran que dentro de la enseñanza oficial se puede hacer algo?
Siempre se puede hacer algo, aunque solo sea tu manera de ser, tu talante a la hora de dar la clase, pero naturalmente en el sistema estatal estás limitada, por un espacio, por un horario, por unos condicionamientos concretos. Tú no puedes elegir que alumnado tienes, ni los horarios... Luego el programa, por ejemplo, lo puedes modificar, aunque siempre dentro de unos límites.
Donde más puedes influir es en la forma de relacionarte con los alumnos.
¿Cuál es vuestra opinión sobre la educación pública?
Vamos a hablar de educación estatal. El estado le quita la educación a la iglesia. El estado hace ahora con la educación lo que antes hacía la iglesia, es decir, la pone a su servicio. No se trata de una escuela pública, promovida por la gente, por los colectivos ciudadanos. No. Es una escuela estatal, que tiene un programa muy preparado, para construir un tipo de personas que se adapten a su sistema. Y ahí radica precisamente el que sea una enseñanza obligatoria, porque necesitan que la gente no se les escape, para instruir a todos de la misma manera.
La escuela estatal obligatoria es una conquista del estado a su servicio.
La escuela autogestionaria surge de una determinada colectividad humana, que decide formar su escuela para ella y sus criaturas, al margen de cualquier mediación estatal.
Las revoluciones clásicas proletarias no surgían precisamente de gente que hubiese ido a la escuela, surgían de las bases, de las necesidades, del conocimiento de los derechos de los trabajadores. La escuela evita eso, porque coge a las criaturas y les mete desde pequeños toda la información que necesitan saber. La relación que hay entre una escuela, una fábrica y una cárcel es bastante evidente: horarios, horas de recreo, estructura física, castigos, premios... hay un paralelismo bastante claro.
En la escuela la facultad de hablar, que es mediante la que se desarrolla una persona, está prohibida; la posibilidad de moverse, que es otra de las formas de desarrollo y conocimiento del entorno y del mundo, está prohibida; la relación con otras personas, les está vetada, porque no tienen ni el movimiento ni la palabra; entonces ¿qué les queda? Toda la energía que tiene que tener una persona para ir desarrollándose y evolucionando, la tiene que concentrar para aprender algo completamente ajeno: disciplina, obediencia, sometimiento y sumisión, va todo unido.
Por tanto, ya está bien de exaltar la escuela estatal, ya que lo que estamos haciendo es potenciar cada vez un estado más autoritario y más fuerte.
Por supuesto, siempre se escapa gente que piensa por su cuenta, que aprende otras cosas en otros lugares, pero la mayoría está ahí. Que diferencia hay entre esta sociedad y otra: la misma esclavitud y una alienación mental espantosa. Ellos descubrieron muy bien que era en la alienación del pensamiento, y no solo con la alienación del trabajo, como podían mantener a la gente atada y que no se produjesen revoluciones periódicas.
Es una escuela que depende claramente de los intereses de la clase burguesa. La nueva ley de educación (LOCE), incluso, lo pone más claro: por aquí unos, por aquí otros y por aquí otros.
La escuela de la época de la República, mismamente, estaba a años luz en planteamientos progresistas respecto a hoy en día, además de intentar quitarse el lastre de la Iglesia.
Todo lo que da el estado y el capital es a cambio de que les favorezca, no pensemos que nos van a dar una escuela gratuita a cambio de nada.
Hoy en día, asistimos a un capitalismo totalmente exacerbado, después de tener unos tiempos pasados muy ricos en revoluciones y planteamientos ideológicos. Hoy hace falta información, análisis, profundizar en los conocimientos y la ignorancia es la que nos lleva a creer este tipo de cosas: que la escuela estatal está al servicio de las personas y no del estado y el capital.
¿En Paideia qué relación se establece entre la figura del “profesor” y el alumno?
De compañeros y compañeras, lo más igual posible.
Lo único que nos diferencia es la edad, por eso nos llaman adultos y nosotros a ellos pequeños, medianos y mayores.
En el trato, en la palabra por ejemplo en las asambleas, y en todo lo demás, todos somos iguales.
Pequeños o grandes, lo que importa es que son personas, con las mismas capacidades y las mismas posibilidades, simplemente que existe una diferencia de edad y de experiencia, y lo que se va haciendo es una transmisión de unos a otros.
La persona que sabe algo lo transmite a los demás. Por ejemplo, nosotros, un adulto da un taller a los medianos y luego a lo mejor un chaval de ese grupo, con 12 años, da un taller a la gente más pequeña, no necesariamente el adulto es siempre el referente.
Simplemente, que como adultos tenemos más experiencias y se supone que debemos saber más que ellos... aunque a veces no es así (je, je).
Los conflictos que se puedan dar entre alumnos o con los adultos, ¿cómo se resuelven?
Siempre hablando.
Primero se intenta que las dos personas que tengan el conflicto lo resuelvan. Si no pueden porque estén muy nerviosos o por lo que sea, pues interviene una tercera persona. Y si tampoco se resuelve así, se recurre al grupo.
Ahora estamos en una fase que estamos introduciendo la figura del “pacificador”. Una persona que media entre las dos partes, escuchando las dos versiones de los hechos. Además, estos “pacificadores” pueden ser cualquiera, una criatura de 6 años, de 12, un adulto...
Así, también creamos más relación de igualdad entre todos, ya que, todas las personas aportan sus recursos y son válidas para ayudar a solucionar los problemas y conflictos de otros. Además, de esta manera se logra una implicación mayor de todo el mundo, y menoscabamos la figura de autoridad de los adultos en la escuela, puesto que no se tiene que depender siempre de ellos para resolver las situaciones.
Así van aprendiendo todos a resolver los conflictos. Todo el mundo desde los 6 años va pasando rotativamente por esta figura de “pacificador”. De esta manera se construyen mentes flexibles, que son las que pueden ser libres, que sepan adaptarse y cambiar las diferentes situaciones que se viven.
La violencia en Paideia es muy escasa, prácticamente inexistente, en comparación con la escuela estatal.
¿Qué valores se aprenden en la escuela?
Los valores de la anarquía.
En principio la igualdad, porque es la base. Luego la solidaridad, la libertad, la responsabilidad, la justicia, el apoyo mutuo... todo eso es lo que manejamos constantemente.
Esos valores constituyen otro tipo de personas, donde en base a la libertad, yo me respondo a mi mismo y al colectivo. Por un lado el respeto a la persona, como individualidad, y por otro su proyección al colectivo, para que el colectivo pueda autogestionarse y ser libre. Cuando las personas no son libres, no pueden aspirar a un colectivo libre, impiden la libertad de otras personas y se establece el dominio, el poder, la autoridad y la base de igualdad, indispensable para la libertad, dejaría de existir.
En el momento en que en la escuela aparece la desigualdad, de cualquier tipo, todo lo demás viene seguido: la discriminación, la violencia, la competitividad...
...y el choque entre los valores que puedan mamar en sus casas o de la propia sociedad y en los que se educan en la escuela?
Sí, constantemente estamos analizando lo que viene de fuera, conocerlo, saber lo que hay y ver por qué tipo de valores estamos aquí y por cual quieren apostar.
En cuanto a las familias, naturalmente, no todas son igual, pero cuando traen aquí a las criaturas se les explica muy clarito que tipo de escuela es, que queremos y para que estamos aquí.
Las familias, por tanto, conocen el proyecto, pero luego, claro, también se producen choques. Es inevitable, porque en el proyecto no solo están los chavales, sino también las propias familias.
Luego fuera tienen influencias muy negativas como la televisión, algunos parientes, en la adolescencia por la aceptación de su grupo de amigos con los que muchas veces chocan sus valores...
Pero están construidos con esos valores vivenciados, con experiencia y con afectividad, y eso es muy difícil de quitar. Tan difícil como es el quitar el sistema, porque lo que hace éste es introducirnos otro esquema de valores y así se construye otro tipo de persona.
Lo que pasa es que al conocer unos valores y otros tienen más posibilidades de elegir y son ellos los que actúan de una forma u otra, pero sabiendo a qué responde su comportamiento. Es muy importante que sean conscientes de qué sienten y por qué.
¿Cómo es la integración de la gente que sale de aquí al instituto?
El sistema es distinto, por supuesto, y en ese sentido pues les cuesta, claro. Pero a la vez lo cuestionan constantemente. Por un lado lo cuestionan y lo critican y por otro, al ser personas con una mente adaptativa van procurando avanzar sin que les haga daño. Y ahí también se cuestionan los valores otra vez: la solidaridad, de ayudar a los compañeros; el protestar, si se les falta al respeto, etc.
Lo que sí que hacen es una crítica aplastante del sistema y no solo al profesorado, que más o menos saben lo que les espera, si no también al propio alumnado: que no se tienen respeto unos a otros; que no respetan las cosas, los materiales de trabajo; la incapacidad de razonar de muchos alumnos, la falta de análisis sobre su realidad; el hecho de que no quieran aprender y sin embargo permanezcan en clase.
La gran diferencia es que aquellos alumnos están en la escuela estatal por obligación y nunca se les ha preguntado su parecer, aquí en Paideia los chavales están continuamente eligiendo y cuando llega el instituto saben que necesitan ir para obtener el título si después quieren pasar a la universidad. Luego son alumnos muy maduros para la edad que tienen, de aceptación de su propio yo, de su nivel de conocimientos... porque están acostumbrados a asumir sus responsabilidades y sus elecciones desde muy pequeños.
Pero en general, salen adelante sin problemas.
De todas maneras, los alumnos de Paideia que van al instituto siguen pasándose por la escuela todas las semanas y así los más pequeños oyen a los mayores cómo es el instituto y por tanto, saben cómo es...
Las escuelas estatales son centros de instrucción, no de educación.
¿Por qué no podéis ofrecer en Paideia el sacarse el título de secundaria como en otros institutos o escuelas privadas?
Los chavales se van a los 15 años de Paideia para incorporarse al último año de instituto (4 de ESO) y así sacarse el título oficial. Es que ahora no hay alumnado libre como había antes y si no hacen 4 de la ESO se encuentran vetados, que no pueden avanzar.
¿El ministerio de Educación no os pone ningún tipo de cortapisa sobre contenidos, formas...?
Nos basamos en la libertad de cátedra. No nos pueden discriminar por ideología y por ese motivo tampoco nos pueden cerrar, sería un acto anticonstitucional, y además provocaría un conflicto con el movimiento libertario.
¿Hay algún tipo de experiencia similar en el resto del Estado?
Que sepamos no.
(Pasa el tren, no se oye, y encima habla un hombre muy bajito)
Lo que sí que hay es unas cuántas escuelas “alternativas”, pero que no son específicamente escuelas libres. Sí que son distintas a las estatales. Se basan en parte en la pedagogía de Neill -Summerhill-, etc.
Lo que sí que sabemos es que en Barcelona un grupo de gente está trabajando desde hace tiempo con la idea de montar una escuela libre allí.
Y luego en Madrid, en concreto en Villaverde Alto, está “Pequeño compañero”, una escuela infantil que lleva también ventitantos años.
Es importante buscar otras formas de organizarse al margen del Estado.
Nosotros creemos que se está empezando a dar un movimiento, un tanto difuso, de búsqueda de alternativas. Y es que el discurso de que el sistema democrático era lo máximo a lo que se podía aspirar y lo mejor, ya está haciendo crisis, sobre todo, en los más jóvenes, creemos. Ya no cuela.
¿En que autores o corrientes pedagógicas os basáis y os sentís herederas?
Nos sentimos herederas de todo el movimiento a partir de la escuela nueva, las escuelas libertarias. Y bebemos de todo. Nuestra ideología es anarquista, pero, por ejemplo, Ferrer i Guardia es un punto importante, pero no solo él, además es discutible que su escuela moderna fuese una escuela libertaria como la consideramos ahora. La escuela moderna de Ferrer, naturalmente, es fruto en parte de unas contexto político y social determinado, donde, por ejemplo, se ideologizaba más que trabajar sobre la libertad y la constitución de la persona.
Luego, también mamamos de otros pensadores como Freinet, Freire, Neill...
Estamos viviendo una época con una escuela totalmente tradicional, a diferencia de las corrientes de la escuela activa y la escuela moderna que situaban al alumno y la alumna en el centro del proceso educativo.
Actualmente es como si hubiésemos vuelto cien años para atrás y estuviéramos todavía en la escuela tradicional memorística, reglada, disciplinada de la Iglesia.
Es triste. En las carreras de pedagogía se está obviando la riqueza de los grandes pedagogos del siglo XX. Las escuelas libertarias y sus múltiples experiencias: en EE.UU., Alemania, Francia, Italia... Y es que el dominio del capitalismo ha vuelto a imponer la escuela que necisita el Estado para mantenerse. El capital por un lado y la política por otro y se ha vuelto a un conservadurismo social, que paradójicamente, se acepta como una renovación y como una democracia. Es una verdadera demencia y de una ignorancia total.
No se está formando a la gente en las universidades con los últimos grandes pensamientos, sino que se está educando a la gente olvidando la gran importancia y riqueza de pensadores y experiencias que en pedagogía han existido a lo largo de los siglos XIX y XX. Se está despreciando todo un pensamiento riquísimo con una base común: la libertad. Y cuando se dan estos autores, se dan sus aspectos más de técnica y didáctica, obviando el componente fundamental de su planteamiento ideológico y pedagógico. Así estamos, no hay diferencia entre la escuela actual y la de hace dos siglos. Es indignante el oscurantismo que hay.
¿Qué opináis de las clases extraescolares?
Estamos totalmente en desacuerdo por varias cosas.
En principio porque meten a las criaturas en jornadas de 10 horas. Ni siquiera tienen una jornadas laboral de 8 horas.
No sabemos si a las criaturas hay que instruirlas para que puedan alcanzar una determinada clase por encima de las demás, sino que hoy en día también los padres y madres pasan muy poco tiempo con sus hijos y a veces porque no les aguantan.
En la escuela están totalmente excluidas por su componente de discriminación, desigualdad, competitividad, etc. Que implican estas clases.
También está implícito cierto tipo de consumismo: “yo a mi hijo le doy todo”, aunque no sepa muy bien para qué. Le doy todo (inglés, judo, ballet...) menos a mí mismo, que quizá sea lo que más necesite.
¿Cómo afrontáis el tema del consumismo? En especial en fechas señaladas como navidad y reyes, cumpleaños, etc.
Pues contra el bombardeo constante de la televisión, nosotros contrabombardeamos como podemos.
Les intentamos dar recursos para defenderse del bombardeo constante de la televisión y de las propias familias, por ejemplo, en navidad.
En la navidad, por ejemplo, se construye el “mito de la infancia”. En esa época se coloca a los niños en el centro de la vida social y se los da todo. Aunque luego el resto del año no se los haga ni caso. Y esto es muy perjudicial para las criaturas.
Nosotros aquí intentamos que los juguetes también los compartan con el colectivo, con los otros niños.
¿Qué relaciones tenéis con otras organizaciones de carácter libertario?
Participamos en jornadas de otros grupos. Nos llaman mucho para participar en jornadas.
Apoyo en algún conflicto puntual.
Y luego, más que a nivel de organización, tenemos una relación muy estrecha pero con personas de esas organizaciones.
Los chavales, llegan a definirse ellos como anarquistas.
No suelen etiquetarse. Son muy cautelosos, hasta que sepan por donde va a tirar su vida al ser más mayores.
No se definen, pero sí que suelen tener bastante claro lo que es la justicia.
Los valores de la anarquía yo pienso que les surgen al afrontar las situaciones de la vida. Aunque no en todos los casos, naturalmente.
Saben que ser anarquista es una cuestión difícil. Saben que es un camino, que cada vez va a más, porque es una dinámica vivencial constante.
Y el grupo de Mujeres por la Anarquía.
Llevamos funcionando más de 9 años.
Vosotros educáis en un planteamiento de no-violencia, pero el anarquismo histórica y actualmente considera la violencia como una práctica legitima en ciertas ocasiones.
Nosotros estamos por una actitud de utilizar la razón y no la violencia, eso no obvia que en determinadas ocasiones cualquier persona pueda utilizarla como defensa de tu propia vida. Y cuando se utiliza la violencia, hay que ver porque se utiliza.
Ojalá existan otras vías siempre, pero a veces no la hay. Nosotros creemos y defendemos la no violencia, no el pacifismo.
Yo, por ejemplo, si alguien quiere pegarme yo no le voy a dejar y me enfrentaré a él, porque además estoy respondiendo según mi propio instinto de conservación. Los pacifistas lo que hacen es toda una represión de su ser, para permanecer quietos mientras que les pegan.
No es una cuestión de todo o nada. Es importante que la persona rechace la violencia, que sea el último recurso, pero es evidente que a veces la utilizamos.
Además, también existe una vía del anarquismo que defiende el uso de la violencia como forma de lucha. Es otra opción, otra vía que está ahí, nosotros optamos por la no violencia.
“Tenemos una sociedad que hay que cambiar de alguna manera y Paideia es una opción. Vives de una manera diferente y, por tanto, construyes unas mentes distintas.
De alguna manera a partir de aquí incidirás en el abanico en el que tú establezcas tus relaciones sociales, ya que lo que se tiene
es lo que se va a transmitir.
Lo que queremos es contribuir al cambio social
a través de aquello que sabemos que es la educación.”
Escuela Libre Paideia
Apdo 282-06800 Mérida (Badajoz)
www.paideiaescuelalibre.org