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El miedo a ser denunciado multiplica los despidos laborales de inmigrantes |
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Despidos, amenazas y, sobre todo, mucho miedo. Abogados, asociaciones y sindicatos afirman que el
borrador del Reglamento de la Ley de Extranjería está causando auténtico pánico en las gradas. De hecho,
mientras los empresarios se curan en salud tirando de sus puestos de trabajo a los inmigrantes sin papeles,
los ilegales ya se están informando sobre cómo han de denunciar a sus patronos para que éstos les hagan
un contrato. Según el borrador del Reglamento, si al cabo de un año de estar trabajando en un puesto de trabajo el empresario no los legaliza, el empleado podrá denunciar lo y éste se verá obligado a hacerles un contrato y regularizarlos. Desde asociaciones y sindicatos, los comentarios sobre las propuestas del Reglamento se ven con mucho respeto y muchos interrogantes. «Es sólo un borrador», explica Isabel Gómez, portavoz de la sección de extranjería del Colegio de Abogados de Alicante. «Hay que hablar con mucha cautela, porque no hay nada aprobado, y lo que se está diciendo asusta a la población». Para Isabel Gómez, los cambios propuestos en el Reglamento de la Ley de Extranjería pueden provocar el efecto inverso al pretendido por el Gobierno. «Lo más probable es que el empresario no quiera emplear a nadie ilegal para no arriesgarse y que el inmigrante no denuncie a su jefe por miedo a las represalias», señala. Por el momento, «ya se están despidiendo a trabajadores sin regularizar por miedo a la denuncia». Si en los despachos de los abogados se nota un aumento de despidos, por parte de los inmigrantes la reacción al borrador tampoco se ha hecho esperar. Según Pepo Ruiz, responsable de empleo y política social de CC OO, al sindicato «está llegando gente que pregunta cuándo puede denunciar al empresario para el que trabajan». Para Pepo Ruiz, los términos con los que está planteado el borrador son erróneos. «Nosotros explicamos que si el empresario hace algo mal se debe denunciar, ya sea al cabo de un año o al cabo de un día», afirma el sindicalista. Sin embargo, «no puede generalizarse la denuncia como medio para conseguir los papeles». La afirmación de Pepo Ruiz es rotunda. Si la regularización de los empleados pasa obligatoriamente por los tribunales «los juzgados se van a colapsar». Si bien es cierto que «hay empresarios que quieren explotar a los inmigrantes ilegales» porque no pueden protestar, «lo habitual debería ser que empresarios y empleados llegaran a un acuerdo y el contrato se hiciera por las buenas». Según los datos del sindicato, los sectores de la construcción, la hostelería, el servicio doméstico y el campo se llevan el gato al agua en cifras de inmigrantes ilegales empleados sin contrato. «Son sectores en donde hay mucha economía sumergida», explica Ruiz. La tendencia a contratar a personas sin permiso de residencia ni de trabajo, además, «va al alza», ya que «hace mucho tiempo que no se regulariza a nadie porque el cupo es cero». En este sentido, el sindicato sostiene que la Administración «colabora con la explotación de los trabajadores inmigrantes», ya que «hay algunos que llevan tres años tramitando los papeles, y mientras tanto se han de buscar la vida como pueden», afirma Pepo Ruiz. La situación de irregularidad, además, afecta también a la seguridad en el trabajo. Según los datos de CC OO, los inmigrantes ilegales, las mujeres y los jóvenes son los colectivos en los que más accidentes laborales se producen. «La siniestralidad va asociada a las malas condiciones en las que se desarrolla ese empleo», señala Pepo Ruiz. Malas condiciones que aumentan cuando el empleado, además, no puede denunciar su situación por carecer de permiso de residencia. Perfil Según la Memoria de Alicante Acoge perteneciente al año 2003, la inmigración latinoamericana continúa en alza mientras que la magrebí desciende. De hecho, «a pesar de la proximidad geográfica» y de la existencia del ferri que une Argelia con Alicante, los inmigrantes procedentes de los países árabes «cada vez tiene más trabas y dificultades para llegar de forma normalizada». En cuanto a la inmigración femenina, su aumento «ha sido una constante en los últimos años». Según la Memoria de Alicante Acoge, este fenómeno también tiene una explicación laboral, ya que las mujeres tienen más posibilidades de encontrar trabajo que los hombres. De hecho, ante la paralización de las regulaciones en los dos últimos años por la falta de cupo, a veces la única solución es trabajar «como empleada del hogar, tanto externa como interna». En cuanto a los empleos conseguidos por los inmigrantes, «se concentran en aquellos sectores en los que la población autóctona no quiere trabajar». Del total de empleos conseguidos el pasado año, el 50% fueron en el servicio doméstico. |